NovelToon NovelToon
1 Soy Mitad Humana Y Demonio

1 Soy Mitad Humana Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Venganza / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Estrella Cloe Pattison Evans siempre supo que era diferente. Mitad humana y mitad demonio, vive ocultando una oscuridad que apenas puede controlar mientras Gabriel, un ángel y amigo de su padre, intenta protegerla del peligro que la rodea. Pero todo cambia cuando conoce a Adrik, un misterioso vampiro ligado al enemigo de su familia.
Su presencia despierta poderes inestables, secretos ocultos y una conexión imposible de ignorar. Mientras fuerzas peligrosas comienzan a buscarla, Estrella descubrirá que su destino podría cambiar el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
Ahora deberá decidir si luchar contra lo que es… o aceptar el poder que corre por su sangre.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

No volví a verlo el resto del día.

Y eso… fue peor.

Porque ahora sabía que existía.

Y no saber dónde estaba…

lo hacía más presente.

Intenté concentrarme en clases.

En las voces.

En los apuntes.

En cualquier cosa que me hiciera sentir normal.

Pero cada cierto tiempo, algo dentro de mí reaccionaba.

Como si lo buscara.

Como si esperara volver a sentirlo.

Eso me molestó.

—Concéntrate —murmuré para mí misma, bajando la mirada al cuaderno.

La punta del lápiz se rompió.

No por presión normal.

Por algo más.

Mi energía.

Otra vez.

Respiré hondo.

Cerré los ojos un segundo.

Control.

Eso era lo único que tenía que hacer.

Pero entonces…

Sentí algo.

No como antes.

No como presencia lejana.

Esto fue distinto.

Más directo.

Más cercano.

Como si alguien hubiera entrado a mi espacio sin permiso.

Abrí los ojos lentamente.

Y ahí estaba.

Sentado al fondo del salón.

Como si siempre hubiera estado ahí.

Pero no.

Yo lo habría notado.

Mis dedos se tensaron sobre el cuaderno.

Él no hablaba con nadie.

No escribía.

No se movía.

Solo me miraba.

Y esta vez…

no apartó la mirada.

No debía mirarlo.

Lo sabía.

Cada parte de mí lo sabía.

Pero no pude evitarlo.

Mis ojos volvieron a él como si algo invisible los jalara.

Como si una parte de mí… ya lo hubiera elegido antes de que yo pudiera decidir.

Él no desvió la mirada.

Ni un segundo.

El tiempo empezó a sentirse extraño.

Pesado.

Lento.

El profesor hablaba.

Los compañeros se movían.

Las hojas pasaban.

Pero nada de eso llegaba a mí.

Solo él.

Sentí un latido más fuerte en el pecho.

Luego otro.

Y otro.

Demasiado rápido.

Demasiado claro.

—Deja de verlo… —me susurré, casi sin voz.

Pero entonces pasó.

Él sonrió.

Apenas.

No fue una sonrisa normal.

No fue amable.

No fue casual.

Fue como si supiera exactamente lo que me estaba pasando.

Como si lo estuviera provocando.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Pero no fue solo miedo.

Y eso fue lo que más me asustó.

Mi energía reaccionó.

Otra vez.

Pero ahora no fue un simple pulso.

Fue más fuerte.

Más intensa.

Más viva.

Sentí el calor subir por mis brazos, subir hasta mi pecho, como si algo dentro de mí quisiera responderle.

Y él lo notó.

Sus ojos bajaron apenas.

Como si pudiera ver lo que estaba pasando dentro de mí.

Como si pudiera sentirlo.

—No… —susurré, tensando los dedos contra la mesa.

El aire a mi alrededor se volvió más denso.

Más pesado.

Un compañero a mi lado se movió incómodo.

—¿Sientes eso? —murmuró.

No respondí.

No podía.

Porque él ya se estaba levantando.

Lento.

Sin prisa.

Como si el salón entero no existiera.

Como si solo estuviéramos nosotros dos.

Mi respiración se cortó.

—No te acerques… —pensé, sin poder decirlo en voz alta.

Pero él dio el primer paso.

Y en ese momento…

supe que esto ya no era solo curiosidad.

Era algo mucho más peligroso.

Se estaba acercando.

Y esta vez… no había forma de detenerlo.

Cada paso suyo parecía romper algo en el aire.

Como si el espacio entre nosotros se hiciera más pequeño… más denso… más peligroso.

Mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que todos podían escucharlo.

Pero nadie decía nada.

Nadie reaccionaba.

Era como si el mundo se hubiera quedado en pausa.

Solo él avanzando.

Solo yo… esperando.

—Detente… —susurré, pero mi voz no salió como una orden.

Salió como un ruego.

Él no obedeció.

Se detuvo justo frente a mi mesa.

Demasiado cerca.

Lo suficiente para que pudiera ver cada detalle de su rostro.

Lo suficiente para que mi cuerpo reaccionara sin permiso.

El aire entre nosotros se volvió pesado.

Caliente.

Cargado de algo que no entendía.

—Eres más inestable de lo que pensé… —dijo en voz baja.

Sentí el golpe de sus palabras directo en el pecho.

—¿Qué…? —mi voz tembló.

Sus ojos no se apartaban de mí.

Ni un segundo.

—Tu energía —continuó—. No sabes ocultarla.

Mi respiración se desordenó.

No por miedo solamente.

Por exposición.

Era como si me estuviera viendo por dentro.

Como si pudiera leer cada parte de mí que yo intentaba esconder.

—No sabes nada de mí —respondí, intentando mantenerme firme.

Mentira.

Él sabía demasiado.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

Más marcada esta vez.

Más peligrosa.

—Sé lo suficiente —murmuró.

Mi energía reaccionó otra vez.

Más fuerte.

Más rápida.

Sentí cómo algo dentro de mí empujaba hacia afuera.

Como si quisiera responderle.

Como si quisiera enfrentarlo.

La mesa vibró apenas.

Un cuaderno cayó al suelo.

—Oye, ¿qué pasa? —dijo alguien al fondo.

Pero yo no podía apartar la mirada.

Porque él seguía ahí.

Sin moverse.

Sin retroceder.

Como si estuviera esperando algo.

Como si estuviera probándome.

—Aléjate… —logré decir, esta vez con más fuerza.

Por un segundo…

el aire entre nosotros pareció romperse.

Y entonces lo vi.

Sus ojos cambiaron.

Solo un instante.

Pero fue suficiente.

No eran completamente humanos.

Un destello oscuro.

Rápido.

Peligroso.

Mi respiración se detuvo.

Y en ese momento…

supe exactamente qué era.

Mi mente lo dijo antes que yo.

Antes de poder negarlo.

Antes de poder convencerme de otra cosa.

Vampiro.

El aire se volvió más frío.

O tal vez fui yo.

Retrocedí un poco en la silla, pero no lo suficiente.

Porque él no se movió.

Siguió ahí.

Frente a mí.

Observándome como si ya supiera que lo había descubierto.

—Ya lo entendiste —murmuró, casi imperceptible.

Mi garganta se cerró.

—Aléjate —dije otra vez, pero ahora no era solo una advertencia.

Era miedo.

Y algo más.

Algo que no quería aceptar.

Porque no podía apartar la mirada.

Mi energía reaccionó con más fuerza.

Ya no era un pulso.

Era una presión constante, empujando desde dentro, como si quisiera salir… o responderle.

El aire alrededor de mi mesa empezó a vibrar.

Ligero.

Pero real.

—Estrella… —dijo alguien cerca, nervioso—. ¿estás bien?

No respondí.

No podía.

Porque él se inclinó apenas hacia mí.

Lo suficiente para que su voz no fuera para nadie más.

Solo para mí.

—Tranquila… —susurró—. Si pierdes el control aquí… todos lo van a ver.

Un golpe directo.

Mi respiración se rompió.

Mis manos temblaron ligeramente sobre la mesa.

No de debilidad.

De contención.

Tenía razón.

Y eso me enfureció.

—No te metas conmigo —dije en voz baja, intentando sostener la mirada.

Él sonrió un poco más.

No divertido.

No amable.

Satisfecho.

—No vine por “meterme contigo” —respondió.

Hizo una pequeña pausa.

Sus ojos bajaron un segundo… como si sintiera mi energía otra vez.

—Vine por ti.

El mundo se detuvo.

No había ruido.

No había voces.

Solo esas palabras.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

No solo por miedo.

Por la forma en la que lo dijo.

Como si fuera inevitable.

Como si ya estuviera decidido desde antes.

Y entonces—

—¡Estrella!

La voz del profesor rompió todo.

Fuerte.

Real.

El sonido volvió de golpe.

Las miradas.

El movimiento.

El salón.

Parpadeé.

Confundida.

Desubicada.

Cuando volví a mirar al frente…

él ya no estaba.

Otra vez.

Solo mi mesa.

Solo mi cuaderno.

Solo normalidad.

Pero mi cuerpo no volvió a la normalidad.

Porque ahora ya no había duda.

No solo era un vampiro.

Había venido por mí.

No escuché nada de lo que dijo el profesor después de eso.

Ni una sola palabra.

El lápiz seguía en mi mano… pero ya no escribía.

Mi cuaderno estaba abierto… pero vacío.

Y mi mente…

seguía atrapada en ese momento.

“Vine por ti.”

Tragué saliva.

Sentí el eco de esas palabras recorrerme otra vez.

Más lento.

Más profundo.

¿Por mí?

Mi pecho se tensó.

Mi energía volvió a moverse, inquieta, como si reaccionara al recuerdo de su presencia.

—Contrólate… —murmuré para mí misma.

Pero no era tan fácil.

Ya no.

Porque algo había cambiado.

Antes, solo sentía peligro.

Ahora…

también sentía conexión.

Y eso era peor.

Apoyé los codos en la mesa y bajé un poco la cabeza.

Intentando respirar.

Intentando pensar.

Pero entonces lo sentí.

Gabriel.

Más fuerte que antes.

Más urgente.

Como si ya no fuera solo una advertencia.

Sino una reacción.

“Se acercó demasiado.”

Cerré los ojos con fuerza.

—Lo sé… —susurré apenas.

Pero no fue lo único.

Había algo más.

Una sensación distinta.

Más lejana.

Más pesada.

Como si alguien más…

hubiera notado lo que acababa de pasar.

Abrí los ojos lentamente.

El salón seguía igual.

Todo en orden.

Todo normal.

Pero ya nada lo era.

Porque ahora lo entendía.

Esto no era un encuentro casual.

No era una coincidencia.

No era algo que pudiera ignorar.

Era el inicio de algo.

Algo que me estaba alcanzando.

Y esta vez…

no iba a poder huir.

1
Maria De Jesus Tirado Rodriguez
quedó inconclusa tan interesante que estaba 😭
CristyGry: también te invito a leer el libro 0.5 que es como la historia de los papás de estrella y de cómo Federico se hizo malo
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play