Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 4
Cuando Alba despertó, lo primero que sintió fue algo húmedo sobre la mejilla.
Parpadeó lentamente, todavía medio dormida, hasta que se llevó una mano al rostro y descubrió, con absoluta indignación, un pequeño rastro de baba.
Silencio.
Luego miró hacia abajo.
Seguía sentada en posición de meditación.
Con el libro abierto frente a ella.
Y el cuello completamente adolorido.
—…Patético.
Murmuró mientras se limpiaba rápidamente el cachete.
La tenue luz entrando por la ventana le confirmó que ya era de día. En algún momento de la noche había pasado de “poderosa bruja despertando su magia ancestral” a “persona agotada durmiéndose sentada”.
Qué humillación.
—Definitivamente nací para grandes cosas…
Gruñó mientras se levantaba de la cama estirando la espalda.
Aunque honestamente, considerando lo cansada que terminaba todos los días, era casi un milagro que no se hubiera caído directamente al suelo mientras dormía.
Después de arreglarse un poco, tomó el libro rápidamente y buscó un lugar donde esconderlo.
No podía permitir que alguien lo encontrara.
Especialmente porque dudaba muchísimo que la familia Mallow reaccionara tranquilamente al descubrir que la “hija bastarda de la bruja” estaba aprendiendo magia a escondidas.
Terminó ocultándolo debajo de una de las tablas sueltas del suelo, bajo la cama.
Alba observó su escondite con satisfacción.
—Perfecto. Ni yo lo habría encontrado.
Luego salió de la habitación mientras acomodaba mejor su ropa.
Muy bien.
Ya tenía un libro de hechizos.
Ahora necesitaba dinero.
Mucho dinero.
Porque cruzar un bosque mortal hacia un territorio desconocido claramente no era una actividad gratuita.
—Necesito descubrir dónde guardan las cosas de valor…
Murmuró mientras caminaba por los pasillos.
Su huida debía hacerse correctamente.
No pensaba escapar solo con un cambio de ropa y buena actitud.
La buena actitud no servía contra bestias mágicas.
Y probablemente tampoco contra bandidos.
El resto de la mañana continuó igual que siempre.
Limpiar.
Cargar cosas.
Más limpieza.
Aunque esa vez le tocó trabajar en los pasillos exteriores junto a una mujer mayor llamada Martha, una de las pocas personas dentro de la mansión que no parecía disfrutar humillándola constantemente.
Y sinceramente, Alba estuvo a punto de emocionarse cuando la mujer le habló de manera normal.
—Escuché que el conde volvió a discutir con lady Lenore anoche.
Alba alzó apenas la mirada mientras limpiaba una ventana.
Ah.
Chismes.
Excelente.
—¿Otra vez?
Martha asintió mientras barría tranquilamente.
—Los gritos podían escucharse hasta la cocina. Aunque esa mujer siempre encuentra algo por lo que quejarse.
Alba intentó ocultar su interés.
Pero sinceramente, escuchar problemas ajenos estaba siendo la parte más divertida de su día.
—¿Y ahora qué pasó?
La mujer se acercó un poco más, claramente entrando en modo confidencial.
—Dicen que lady Lenore encontró algo en el despacho del conde. Un retrato viejo o algo así.
Alba levantó una ceja.
Oh.
Eso sí sonaba interesante.
—¿Y por eso discutieron tanto?
—¿Quién sabe? Pero esa mujer odia cualquier cosa relacionada con… bueno…
Martha hizo una pequeña pausa incómoda.
La conversación continuó mientras trabajaban y, por primera vez desde que había llegado a ese mundo, Alba sintió que el tiempo pasaba rápido.
Definitivamente necesitaba más gente chismosa en su vida.
—Si todos los días fueran así, no me quejaría tanto…
Murmuró mientras acomodaba algunas decoraciones.
Martha soltó una pequeña risa.
Después de terminar esa parte del trabajo, ambas se separaron para continuar limpiando otras zonas.
Alba estaba a punto de girar hacia otro pasillo cuando sintió algo extraño.
Una mirada.
Se detuvo lentamente.
Y al levantar la vista lo vio.
Un hombre alto permanecía al otro extremo del corredor.
Cabello café oscuro.
Expresión seria.
Ropa impecable.
Y un rostro demasiado parecido al de Ewan.
Frederic Mallow.
El conde.
El padre de Alba.
Por un instante, el hombre simplemente la observó.
En silencio.
Como si acabara de ver algo imposible.
Algo familiar.
La expresión de Alba se tensó apenas un poco.
Porque aquella mirada no era exactamente desprecio.
Era…
Confusión.
No.
Más bien parecía alguien viendo un fantasma.
Frederic siguió observándola unos segundos más, con el ceño ligeramente fruncido, como si hubiera confundido su rostro con el de otra persona.
Con el de su madre, probablemente.
Entonces sus expresiones parecieron endurecerse de golpe.
Y siguió caminando como si nada hubiera pasado.
Alba permaneció quieta unos segundos.
—…Qué momento tan extraño.
Murmuró mientras lo veía alejarse.
Los recuerdos de la verdadera Alba dejaban claro que Frederic casi nunca la miraba directamente.
Y cuando lo hacía, normalmente era con desprecio.
Pero eso…
Eso había sido diferente.
Aunque sinceramente no tenía tiempo para analizar los problemas emocionales de ese hombre.
Ella tenía prioridades importantes.
Como robar dinero y huir antes de terminar sacrificada.
Cuando finalmente terminó el trabajo del día y regresó a su habitación, Alba casi parecía más animada.
Porque sí.
Esta vez terminaría lo que había empezado la noche anterior.
Y NO se dormiría.
Definitivamente no.
Después de asearse rápidamente, cerró la puerta, sacó el libro escondido y volvió a sentarse sobre la cama.
Muy bien.
Intento número dos.
Esta vez sí iba a despertar su magia.
Se acomodó en posición de meditación y cerró los ojos lentamente.
Respirar.
Concentrarse.
Sentir el flujo de energía.
Al principio no ocurrió nada.
Solo silencio.
Pero Alba siguió intentándolo.
Pasaron varios minutos.
Tal vez más.
Hasta que lentamente…
Sintió algo.
Una sensación cálida comenzó a extenderse por su cuerpo.
Era extraña.
Suave.
Como una corriente recorriéndole las venas lentamente.
Alba frunció apenas el ceño mientras intentaba concentrarse más.
La sensación creció poco a poco.
Subiendo por sus brazos.
Por su pecho.
Por todo su cuerpo.
Y justo cuando abrió los ojos por la sorpresa…
La sensación desapareció inmediatamente.
Silencio.
Alba parpadeó varias veces.
Luego una enorme sonrisa apareció lentamente en su rostro.
—…Funcionó.
Bueno.
Funcionó un poquito.
Pero igual contaba.
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me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa
pensé que cambiaría pero solo busca a su hija para sacrificarla /Determined/
pensé en la biblia...
Adán y Eva desnudos por el paraíso... 😂😂😂😂