María soñaba con reencarnar dentro de una novela romántica… pero terminó en el cuerpo de la villana condenada a morir.
Ahora convertida en Xylara Darksong, deberá sobrevivir en un reino lleno de traiciones, seres mágicos y secretos oscuros mientras intenta cambiar el destino que ya conoce. Pero todo cambia cuando despierta a Arkon, el temible Rey de los Dragones, un poder capaz de destruir el imperio entero.
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Cap 16 - El Heredero Del Trono
Las grietas seguían extendiéndose por todo el salón sellado.
Polvo y fragmentos de piedra caían desde el techo mientras la voz antigua seguía resonando dentro de las cabezas de todos.
— El heredero… debe regresar al trono…
Logan apretó la mandíbula mirando alrededor.
— ¿Qué demonios fue eso…?
Nadie respondió.
Porque todos seguían impactados viendo a Arkon.
El enorme dragón negro respiraba pesadamente mientras el fuego rojo desaparecía lentamente alrededor de su cuerpo. Sus ojos seguían fijos en Xylara.
Y Xylara…
seguía sujetando su rostro.
Como si fuera la única capaz de detenerlo.
El emperador observó aquella escena con expresión oscura.
— Así que realmente eres tú…
Dalila se tensó inmediatamente.
Kael dio un paso al frente.
Fenrir mostró los colmillos.
Y Logan frunció el ceño confundido.
— ¿Padre… qué significa eso?
El emperador no respondió.
Sus ojos seguían sobre Xylara.
— La princesa de Draconia.
El silencio cayó violentamente sobre el salón.
Aria abrió los ojos horrorizada.
— ¿Qué…?
Logan quedó completamente inmóvil.
Xylara sintió el corazón acelerarse.
No.
Todavía no.
Aún no estaban preparados.
Arkon bajó lentamente la cabeza colocándose delante de ella de forma protectora.
— Ni se te ocurra acercarte.
La serpiente imperial siseó desde los escombros, pero seguía sin atreverse a acercarse demasiado al dragón.
El emperador golpeó el suelo con el bastón.
— ¡Guardias! ¡Mátenlos ahora!
Nadie se movió.
Los soldados estaban aterrados.
Algunos incluso retrocedieron.
Porque un dragón antiguo estaba frente a ellos.
Uno completamente despierto.
Fenrir soltó una pequeña risa grave.
— Qué ejército tan decepcionante.
Kael entrecerró los ojos observando las grietas del techo.
— Si siguen aquí todos moriremos aplastados.
BOOOOM.
Parte del techo colapsó detrás de ellos.
Aria gritó asustada y Logan rápidamente la apartó.
Xylara aprovechó el momento para reaccionar.
— ¡Tenemos que salir ahora!
Arkon giró apenas la cabeza hacia ella.
— Ama…
— Después peleas, primero sobrevivimos.
Fenrir soltó otra risa.
— Me agrada ella.
— A mí no me agradas tú — respondió Arkon inmediatamente.
— El sentimiento es mutuo lagarto.
— ¡¿QUIÉN ES UN LAGARTO?!
Kael se llevó una mano a la frente.
— De verdad escogieron este momento para discutir…
Otra explosión sacudió el salón.
La espada roja vibró violentamente sobre el altar.
Y entonces…
algo salió de ella.
Una energía roja.
Oscura.
Viva.
Los ojos de Arkon se oscurecieron inmediatamente.
— Esa maldita cosa…
La energía empezó tomar forma lentamente encima del altar.
Como humo.
Como sombras.
Hasta formar una figura enorme cubierta por una capa negra.
Solo podían verse sus ojos.
Rojos.
Antiguos.
Hambrientos.
Dalila palideció.
— No puede ser…
Fenrir dejó de sonreír.
Incluso Kael tensó el cuerpo.
Porque esa presencia…
era peor que la de Arkon.
La criatura observó lentamente el salón.
Y después…
miró directamente a Xylara.
— Sangre real… — susurró con voz monstruosa.
El emperador retrocedió horrorizado.
— El heredero…
La figura levantó lentamente una mano cubierta de oscuridad.
— Devuélvanme… mi trono…
El suelo explotó.
Sombras gigantescas salieron del altar destruyendo cadenas y sellos antiguos.
Los guardias comenzaron a gritar aterrados.
Aria cayó al suelo temblando.
La paloma blanca se escondió detrás de ella.
Logan desenvainó su espada inmediatamente.
— ¡Todos retrocedan!
Pero la criatura ni siquiera lo miró.
Seguía observando a Xylara.
Y entonces…
Arkon rugió.
Un rugido tan poderoso que hizo temblar todo el palacio imperial.
El fuego rojo explotó nuevamente alrededor del dragón negro.
— Nadie la toca.
La criatura oscura sonrió lentamente.
— Rey de los dragones…
Arkon mostró los colmillos.
— No sé quién eres… pero ella está bajo mi protección.
Los ojos rojos de la figura brillaron.
— Entonces… muere con ella.
Las sombras atacaron.
Y el verdadero caos comenzó.