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Madre De Acero, Hogar De Cristal

Madre De Acero, Hogar De Cristal

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Traición / Completas
Popularitas:21.3k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

Susena creía vivir en un paraíso: un hogar impecable, tres hijos amados, un bebé en camino y un esposo que parecía perfecto. Pero cuando Julián muere en un trágico accidente, su mundo de cristal estalla.

Entre deudas ocultas y el descubrimiento de una impactante doble vida, Susena se queda en la calle y sin nada. Sola con sus hijos y una tía a su cargo, deberá abandonar su fragilidad para transformarse en una madre de acero. Una historia de traición y coraje donde una mujer deberá luchar contra la pobreza y el engaño para reconstruir su destino.

¿Hasta dónde llegarías para salvar a los tuyos cuando descubres que tu vida entera fue una mentira?

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4: El naufragio

El entierro de Julián Sotomayor no tuvo nada de la pompa y el honor que Susena alguna vez imaginó para el final de su esposo. Bajo un cielo gris plomo que amenazaba con una lluvia que nunca terminaba de caer, Susena permaneció de pie, rígida como una estatua de sal. No lloraba. Las lágrimas se habían secado la noche anterior, evaporadas por el fuego de la traición que ardía en su pecho. Mientras el ataúd descendía hacia la fosa, ella no veía al hombre que amó, sino a un extraño que le había robado doce años de su vida. Con cada puñado de tierra que caía sobre la madera, Susena sentía que enterraba también su inocencia, su dulzura y ese amor ciego que la había mantenido cautiva en un hogar de cristal. Cuando el último rastro del féretro desapareció, ella dio media vuelta sin mirar atrás. Julián Sotomayor estaba muerto, y para ella, el recuerdo del hombre perfecto también había dejado de existir.

Sin embargo, el destino tenía preparado un golpe más bajo. Al llegar a la pequeña calle arbolada donde quedaba su refugio, Susena se encontró con una escena de pesadilla. Un camión de mudanzas estaba estacionado frente a su puerta y dos hombres con uniformes oscuros sacaban sus pertenencias a la acera. La tía Martha estaba en la esquina, rodeada por los trillizos que lloraban de impotencia mientras intentaban rescatar sus libros de la escuela del suelo.

—¿Qué está pasando aquí? —gritó Susena, corriendo hacia los oficiales de justicia que custodiaban la entrada.

—Señora Sotomayor, la propiedad ha sido embargada por deudas hipotecarias no pagadas y una orden de desalojo inmediata emitida por la sociedad que figura como dueña legal —respondió uno de los hombres, entregándole un fajo de papeles fríos—. Su esposo puso esta casa como garantía de un préstamo que nunca canceló. El desalojo estaba programado para hoy, con o sin el señor Sotomayor presente.

El mundo volvió a girar violentamente. Susena intentó llamar a sus vecinos, a esos amigos con los que compartía cenas y risas apenas una semana atrás. Golpeó puertas, pero nadie abrió. Vio las cortinas moverse en las casas de al lado, sombras que se escondían para no tener que ayudar a la viuda del hombre que, según decían ahora los rumores, era un estafador. Sus "amigos" de la alta sociedad simplemente desaparecieron, temerosos de que la mancha de los Sotomayor los ensuciara a ellos también.

Sola, en medio de la calle y con el peso de su embarazo de cuatro meses tironeando de su espalda, Susena tomó la pequeña caja de ahorros que guardaba en secreto bajo su cama, lo único que los oficiales no habían encontrado. Con ese poco dinero, logró alquilar una habitación minúscula en un hotel de mala muerte en las afueras de la ciudad. Era un cuarto húmedo, con una sola cama desvencijada y una ventana que daba a un callejón oscuro. Allí, apretados, pasaron la primera noche de su nueva vida. Comieron apenas unos panes y un poco de queso que la tía Martha había logrado rescatar en su delantal. El silencio en la habitación era espeso, roto solo por el sonido de los trillizos intentando dormir abrazados para no sentir el frío de la realidad.

Al día siguiente, Susena se levantó con el amanecer. Se arregló como pudo, ocultando las ojeras con un poco de polvo y recogiendo su cabello chocolate en un moño firme. Salió a buscar trabajo, recorriendo oficina tras oficina, tienda tras tienda. Pero la respuesta siempre era la misma. Unas veces era su edad, otras era el hecho de que su apellido ahora apestaba a escándalo, y la mayoría de las veces, era su vientre. Nadie quería contratar a una mujer de cuarenta años con cuatro meses de embarazo. Volvió al hotel al anochecer, con los pies hinchados y el alma rota, para encontrarse con la mirada esperanzadora de Mateo, Valeria y Lucía, que esperaban que su madre trajera una solución que no existía.

La mañana del segundo día no fue diferente. Susena caminaba por el centro financiero, el sol golpeando con fuerza y el mareo del embarazo haciéndola tambalear por momentos. Iba distraída, revisando mentalmente cuánto dinero le quedaba para la próxima comida, cuando al cruzar una esquina frente a un edificio de cristales negros, no pudo frenar a tiempo. Su cuerpo impactó contra algo sólido, tan firme como una pared de granito.

El golpe la hizo trastabillar y, de no haber sido por un par de manos grandes y fuertes que la sujetaron por los hombros, habría terminado en el pavimento. Susena levantó la vista, todavía aturdida, y se encontró con un hombre imponente. Era alto, de hombros anchos, con un cabello negro azabache salpicado de canas elegantes en las sienes que le daban un aire de autoridad absoluta. Su barba estaba perfectamente marcada, enmarcando una mandíbula fuerte y unos labios que ahora estaban apretados en una línea de sorpresa. Vestía un traje que gritaba poder: seda italiana, un corte perfecto de miles de dólares y una fragancia a madera y cuero caro que inundó los sentidos de Susena.

—¿Se encuentra bien, señora? —la voz del hombre era profunda, como un trueno lejano, cargada de una extraña mezcla de frialdad y cortesía.

Susena, avergonzada por su aspecto desgastado y la vulnerabilidad de su situación, intentó soltarse de inmediato, pero sus piernas flaquearon por el hambre y el cansancio. El hombre no la soltó; por el contrario, la sostuvo con más firmeza, sus ojos oscuros analizando cada detalle del rostro de la mujer hermosa y desesperada que acababa de chocar contra su mundo de privilegios. En ese instante, en medio del ruido de la ciudad, el tiempo pareció detenerse para la madre de acero.

1
Iliana Mejia
El marido muerto apareció
H. Parra
vs muy interesante la narrativa 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏y
Nancy Scheherezada Perez Perez
Linda historia, el destino cruzó sus caminos que ya estaban destinados a estar juntos. Te felicito autora, me gustó mucho
Nancy Scheherezada Perez Perez
Jajaja, errores que cometen las autoras Mercedes, yo también pensé lo mismo
Mercedes Pereira
no entiendo de cuántos meses nació Gabriel, xq cuando murió Julián ella ya estaba de 4 meses, pasaron nueve meses más y recién nace el bb
todo muy rápido, en tan poco tiempo ya se fueron a vivir juntos los niños tienen otro padre , la vida no es así
Nancy Scheherezada Perez Perez
Esa fortaleza y orgullo de ella es lo que la hace grande e inspire el respeto que el está sintiendo
Nancy Scheherezada Perez Perez
Yo creo que si esta muerto, solo no tubo tiempo de ejecutar su plan de abandono. Ojalá haya sufrido harto por ser un maldito HDP
Alma Rosa Dominguez Martinez
wow excelente novela
Alma Rosa Dominguez Martinez
a ver qué dice el cucaracho cuando regrese 🤭
Melisuga
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
¡Una historia muy bonita!
👏🏼🌸✍🏼🌸👏🏼
Linda trama, sin tantos giros, dilaciones ni complicaciones innecesarias; buena narración, excelente ortografía y redacción.
👏🏼🌸✍🏼🌸👏🏼
¡Felicitaciones , estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
Melisuga
No han dicho nada más de los hijos de Maximiliano. ¿Ya conocen personalmente a Susena?
Melisuga
¿y de la otra, u otras, familia de Julián no se supo más nada?
Susana
Una historia muy bonita. Habla del dolor que trae fortaleza, el amor de madre que nos vuelve de acero, de superación y de segundas oportunidades.
Melisuga
Algo de razón tienen cada una de esas sentencias. 🤔🤔🤔
Melisuga
A mí me dolió, uno fue conmigo.
Melisuga
Maximiliano está enamorado hasta el tuétano. 🥰
Melisuga
Si no fuera por todo lo que han pasado en los últimos días esos niños, los sacaba de esa escuela después de semejante comentario. Demasiado interesada, superficial y poco docente me pareció la actitud de la directora.
Melisuga
*cincuenta
Coromoto Marquez
gracias escritora me encantó tu historia...Mil felicitaciones
Shony Zatarain
excelente 🌹
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