Ella renace en un personaje que odió de la última novela que estaba leyendo.. ahora está decidida a cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas la novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Amarillo y Morado
Cuando Josie finalmente regresó a la mansión Ryder, entró directamente a su oficina.
O al menos lo intentó.
Porque apenas cruzó la puerta se quedó completamente quieta en medio de la habitación.
Mirando el vacío.
Con expresión seria.
Las doncellas ya conocían esa mirada.
Era la expresión de..
Lady Josie está pensando demasiado.
Y efectivamente estaba pensando demasiado.
Porque por primera vez en muchísimo tiempo…
No sabía qué diseñar.
Aquello era ridículo.
Absurdamente ridículo.
Tenía ideas constantemente.
Demasiadas ideas.
Diseñaba vestidos para nobles, bodas, eventos importantes, temporadas enteras…
Pero ahora que debía crear un vestido para ella misma…
Nada.
Su mente estaba vacía.
Bueno, no vacía exactamente.
Más bien llena de pensamientos inútiles.
[¿Elegante? ¿Demasiado elegante? ¿Simple? ¿Impactante? ¿Y si parece cortina? ¿Y si parece pastel elegante?]
Josie dejó caer lentamente la cabeza sobre el escritorio.
—Esto es humillante…
Las costureras decidieron prudentemente no intervenir.
Durante horas revisó bocetos.
Telas.
Colores.
Y nada le parecía correcto.
Porque esta vez no estaba diseñando para una novia soñadora ni para una noble específica.
Era para ella.
Y eso volvía todo muchísimo más difícil.
Una parte de ella quería algo refinado y digno de la Tienda de modas Ryder.
Otra quería algo cómodo.
Otra quería verse espectacular.
Y una parte pequeña, muy pequeña y completamente innecesaria…
Quería demostrarle algo a cierto lord Nolan excesivamente serio.
[Eso NO es importante.]
Aunque claramente sí lo era un poco.
Esa noche, todavía frustrada, Josie decidió buscar a su padre.
Lo encontró en uno de los salones leyendo tranquilamente junto al fuego.
El conde Ryder levantó la vista apenas ella entró.
Y sonrió inmediatamente.
Siempre sonreía así cuando la veía.
Como si automáticamente su día mejorara.
—¿Problemas con el mundo de la moda?
Josie suspiró dramáticamente mientras se dejaba caer en un sillón cercano.
—Problemas conmigo misma.
Eso hizo reír suavemente al conde.
Ella cruzó los brazos.
—Nunca pensé que diseñar para mí sería tan difícil.
El anciano cerró el libro con calma.
—Porque eres más dura contigo misma que con otros.
Josie lo miró sorprendida unos segundos.
[Y otra vez mi padre accidentalmente dice algo emocionalmente sabio.]
Entonces recordó algo importante.
—Padre… ¿usted irá a la boda Nolan?
El conde asintió inmediatamente.
—Por supuesto.
Su expresión se suavizó apenas más.
—El duque Nolan es un viejo amigo.
Y luego añadió con cariño sincero..
—Además, lady Emily es prácticamente como una hija para él.
Josie sonrió un poco.
Eso explicaba muchas cosas.
La protección exagerada.
La importancia de la boda.
Y probablemente también por qué Peter parecía dispuesto a iniciar una guerra contra cualquier escote sospechoso.
Entonces una idea cruzó su mente.
Levantó la vista hacia su padre.
—¿Y cómo irá vestido usted?
El conde pareció confundido por la pregunta.
—¿Yo?
—Sí.
Él pensó apenas un momento.
—Supongo que usaré uno de mis trajes oscuros.
Luego añadió tranquilamente..
—Y quizás algún pañuelo amarillo y morado.
Josie parpadeó.
—¿Los colores Ryder?
—Claro.
El conde sonrió apenas.
—Representamos a nuestra casa.
Y entonces…
Algo hizo clic en la mente de Josie.
Sus ojos se abrieron lentamente.
Amarillo.
Morado.
Los colores Ryder.
La calidez elegante del dorado.
La profundidad refinada del violeta oscuro.
Y además…
Eran colores que le recordaban inmediatamente a la mansión Ryder.
A su hogar.
A su nueva vida.
A su padre.
Josie lentamente comenzó a sonreír.
Primero poquito.
Luego más.
Y finalmente levantó la cabeza completamente iluminada.
—Padre…
El conde ya reconocía esa expresión.
Era la mirada peligrosa de..
Tu hija acaba de tener una idea.
—¿Sí?
Josie sonrió triunfante.
—Ya sé qué colores usaré.
El conde sonrió inmediatamente también.
Porque otra vez podía ver esa emoción brillante en sus ojos.
La misma emoción que aparecía cada vez que creaba algo nuevo.
—Entonces será hermoso.
Josie se quedó observándolo un momento.
Y sintió otra vez ese calor suave en el pecho.
Porque honestamente…
Antes de llegar a ese mundo jamás había imaginado que alguien pudiera convertirse en hogar tan rápido.
Pero el conde Ryder lo era.
Completamente.
Y quizás por eso…
Los colores Ryder ahora también se sentían suyos.
Los días siguientes en la mansión Ryder fueron caóticos.
Otra vez.
Pero esta vez el caos giraba completamente alrededor de Josie.
Lo cual resultaba extraño para todos.
Porque normalmente era ella quien caminaba entre mesas corrigiendo vestidos ajenos mientras ignoraba elegantemente sus propias necesidades.
Ahora, en cambio, las costureras prácticamente la perseguían.
—¡My lady, debe probarse esto!
—¡No se mueva!
—¡El dobladillo todavía no está listo!
Josie descubrió algo profundamente injusto..
Ser clienta era agotador.
Especialmente porque ella misma era demasiado perfeccionista.
—No, la caída aquí debe verse más suave.
—Ese tono no combina exactamente.
—Más brillo, pero elegante.
—Elegante brillante. No brillante brillante.
Las costureras fingían entender perfectamente.
Aunque algunas claramente estaban sobreviviendo gracias al poder del respeto profesional.
Pero poco a poco…
El vestido comenzó a tomar forma.
Y cuando finalmente estuvo terminado…
Incluso Josie quedó en silencio unos segundos al verlo.
Porque era hermoso.
Verdaderamente hermoso.
El vestido estaba confeccionado en una vibrante tela amarilla que parecía capturar la luz cálida del atardecer.
No era un amarillo infantil ni exagerado.
Era elegante.
Rico.
Luminoso.
Y los sofisticados detalles en morado profundo recorrían el diseño como delicadas pinceladas nobles.
Los bordes.
Los bordados.
Las capas suaves de tela.
Todo creaba un contraste refinado y majestuoso.
Los colores Ryder.
Pero reinterpretados completamente a través de ella.
El diseño resaltaba perfectamente su figura sin perder movimiento ni comodidad.
Porque Josie jamás traicionaría sus principios por estética dolorosa.
Ni siquiera en una boda noble gigantesca.
[Especialmente no en una boda noble gigantesca.]
La mañana de la ceremonia, toda la mansión Ryder parecía estar preparándose para una operación militar elegante.
Las doncellas corrían por todas partes.
Había cajas abiertas.
Joyas.
Listones.
Perfume.
Y en medio de todo aquello…
Josie estaba siendo preparada como si fuera una obra de arte aristocrática.
—Más arriba el recogido.
—No tanto.
—¡Cuidado con los accesorios!
Su cabello rojizo fue cuidadosamente peinado en un elegante recogido alto que dejaba visible la delicadeza de su cuello y resaltaba aún más el brillo cálido de su cabello.
Pequeños accesorios decorativos morados y dorados se entrelazaban suavemente entre los mechones recogidos.
Nada exagerado.
Solo lo suficiente para hacerla ver refinada.
Elegante.
Luminosa.
Cuando finalmente se colocó los largos guantes blancos y tomó el abanico decorado en los mismos tonos del vestido…
La habitación quedó completamente silenciosa.
Las doncellas simplemente la miraban.
Porque lady Josie Ryder se veía deslumbrante.
La combinación de colores hacía destacar todavía más su piel clara y el brillo rojizo de su cabello.
Y sus ojos…
Sus ojos parecían llenos de vida.
Seguros.
Felices.
Una de las costureras incluso se emocionó.
—My lady… parece salida de una pintura.
Josie se quedó mirando su reflejo en el enorme espejo.
Y honestamente…
Por un segundo no supo qué pensar.
Porque estaba acostumbrada a diseñar belleza para otros.
No para ella.
Pero ahora observaba aquella imagen frente al espejo y sentía algo distinto.
Orgullo.
No arrogancia.
No vanidad.
Solo…
Orgullo sincero.
Porque aquella mujer elegante reflejada allí no era la antigua ella.
Ni tampoco la Josie original perdida por amor.
Era alguien nuevo.
Alguien que había construido una vida propia.
Y quizás por eso el vestido se sentía tan correcto.
Entonces la puerta se abrió suavemente.
El conde Ryder entró.
Y se quedó completamente inmóvil.
Josie giró apenas hacia él.
—¿Padre?
El anciano literalmente parecía haberse olvidado de respirar.
Porque su hija se veía hermosa.
No solamente bella.
Radiante.
Feliz.
Y eso hacía toda la diferencia.
Sus ojos incluso se humedecieron un poco antes de que aclarara rápidamente la garganta intentando recuperar dignidad aristocrática.
—…Bueno.
Josie levantó apenas una ceja divertida.
—¿Bueno? ¿Eso es todo?
El conde finalmente sonrió.
Una sonrisa llena de orgullo.
—Te ves maravillosa, querida.
Y entonces añadió suavemente..
—Tu madre habría llorado al verte así.
El corazón de Josie se apretó un poquito.
Pero cálidamente.
Porque podía sentir cuánto amor había detrás de esas palabras.
Ella sonrió suavemente.
Y luego abrió un poco el abanico con elegancia teatral.
—Perfecto.
El conde soltó una pequeña risa.
—¿Perfecto?
Josie levantó el mentón apenas, divertida.
—Ahora sí estoy lista para asistir a una boda noble… y sobrevivir a los Nolan.