En un mundo donde hombres lobo, vampiros y humanos conviven bajo una alianza sagrada, Lyra creció sin saber quién era realmente. Criada entre humanos, ella es mucho más especial de lo que imagina: es una híbrida, la mezcla perfecta entre la fuerza del lobo y la magia del vampiro, dotada de poderes únicos: puede leer la mente, ver el futuro y controlar las emociones, tal como lo anunció una antigua profecía.
Todo cambia el día que conoce al Alfa Cael, el líder más poderoso de todos los lobos. Desde el primer instante, el destino los une: ella es su pareja predestinada, su otra mitad, el amor que esperó toda su vida. Pero no todo es paz. Existen clanes oscuros de vampiros y lobos malvados que odian la alianza y quieren apoderarse del inmenso poder de Lyra para dominar todo el mundo.
Ahora, juntos deberán enfrentar traiciones, peligros y guerras, mientras viven un amor épico, intenso e irrompible que nada podrá romper. ¿Podrán proteger su amor y su destino, o la oscuridad logrará separa
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EL DESPERTAR DE SUS PODERES
A la mañana siguiente, los primeros rayos de sol entraban por los grandes ventanales de la habitación, iluminando todo con una luz dorada y cálida que parecía abrazar cada rincón. Lyra despertó despacio, estirándose con suavidad, sintiéndose más descansada, tranquila y segura que nunca en toda su vida. Al moverse un poco, se dio cuenta de que todavía estaba entre los brazos fuertes y cálidos de Cael, que no se había apartado ni un milímetro de su lado en toda la noche, como si su único propósito fuera proteger su sueño. Él ya estaba despierto, recostado sobre un codo, y la miraba con esa ternura infinita y ese orgullo inmenso que ya le eran tan conocidos, acariciando suavemente su cabello oscuro y sedoso con la mano, como si estuviera tocando algo más precioso que el oro o las joyas.
—Buenos días, mi Luna —le susurró con voz ronca por el sueño, pero llena de un amor que se sentía hasta en el aire—. ¿Cómo te sientes hoy, mi vida? ¿Descansada?
Lyra sonrió, una sonrisa que le iluminó todo el rostro, y apoyó la cabeza con más fuerza sobre su pecho, escuchando el latido fuerte, constante y rítmico de su corazón, su refugio seguro, el lugar donde nada malo podía tocarla.
—Me siento… completa —le respondió ella con total sinceridad, sintiendo una emoción inmensa en el pecho—. Como si por fin hubiera encontrado mi lugar en el mundo, como si todo lo que viví antes fuera solo para llegar hasta acá. Gracias por todo, Cael. Gracias por estar aquí, por ser mi guardián, mi amor, mi todo.
Él se inclinó y la besó suavemente en la frente, luego en la punta de la nariz, y finalmente en los labios, un beso dulce, profundo y lleno de promesas de futuro, de unión eterna.
—No tienes que darme las gracias nunca, mi amor. Todo lo que soy, todo lo que tengo, te pertenece. Y hoy empieza algo nuevo, algo maravilloso y necesario: hoy empezamos a prepararte, a enseñarte todo lo que necesitas saber para ser la gran reina y guerrera que estás destinada a ser. Tienes un poder inmenso dentro, y debemos aprender a usarlo juntos.
Se levantaron juntos de la cama, y poco después, cuando ya estaban listos y vestidos con ropas cómodas y adecuadas para lo que venía, llegaron Mara y Vlad, justo a tiempo, listos para iniciar el entrenamiento que cambiaría la vida de Lyra para siempre. La bruja traía entre sus brazos libros antiguos de tapas duras y pergaminos enrollados, además de objetos brillantes y extraños que Lyra no conocía, mientras que el príncipe vampiro venía con esa elegancia serena y caminar silencioso que lo caracterizaba, pero con una mirada seria y decidida, sabiendo la importancia de lo que iban a hacer.
—Hoy empieza tu verdadero camino, Lyra —dijo Mara con voz suave pero firme, acercándose a ella y tomándola de las manos con cariño—. Tienes mucha fuerza oculta dentro de ti, heredada de tus padres, pero ahora debes aprender a sacarla, controlarla y usarla a tu favor. Tu poder es único en el mundo, porque mezcla lo mejor de las dos razas más poderosas que existen, y eso te hace invencible, pero también muy peligrosa si no sabes dominarlo bien.
Cael se puso detrás de ella, poniendo sus manos sobre sus hombros, dándole calor y seguridad con solo su tacto, como si le pasara fuerza directamente a través de la piel.
—Yo estaré aquí a tu lado cada segundo —le aseguró él con firmeza—. No te voy a dejar sola ni un momento, pase lo que pase. Aprenderemos todo esto juntos, y seremos más fuertes que nadie.
Comenzaron en el gran salón principal, que habían despejado por completo para tener espacio suficiente. Primero fue el turno de Mara, para enseñarle todo lo relacionado con la magia, la energía y el lado más espiritual de sus poderes. La bruja le explicó con paciencia infinita que al ser una híbrida, sus habilidades no eran solo una, sino muchas y variadas: podía sanar heridas graves, podía ver fragmentos del futuro, podía hablar con la naturaleza y los animales, podía mover objetos con la mente, e incluso podía proteger a los que amaba con barreras mágicas impenetrables. Pero todo eso debía nacer desde su interior, desde su voluntad y desde su corazón, porque la magia no obedecía a la fuerza bruta, sino al sentimiento puro.
—Cierra los ojos, mi niña —le dijo Mara, colocando sus manos suavemente sobre los hombros de ella—. No pienses en nada, no te preocupes por nada. Solo siente. Siente la energía que corre por tu sangre, esa energía que está viva, que vibra dentro de ti. Siente cómo sube desde tus pies, pasa por tu cuerpo y quiere salir por tus manos. No la fuerces, solo déjala fluir como el agua de un río, tranquila y natural.
Lyra hizo exactamente lo que le decían. Cerró los ojos, respiró hondo tres veces, y se concentró totalmente en su interior. Al principio no sentía nada especial, solo la calma del lugar y el calor de las personas que la rodeaban. Pero poco a poco, muy despacio, empezó a notar una sensación cálida y vibrante que crecía desde sus pies, subía por sus piernas, su abdomen, su pecho y llegaba hasta sus brazos y manos. Era como si una luz dorada y plateada a la vez corriera por sus venas, llenándola de una fuerza infinita y dulce a la vez. De repente, sus ojos se abrieron y cambiaron de color de forma impresionante: pasaron de su azul oscuro habitual a un verde esmeralda brillante, luego a un rojo rubí intenso, brillando con luz propia en la habitación. Entre sus manos, que tenía juntas frente a su pecho, apareció flotando una pequeña esfera de luz hermosa, que cambiaba de colores y despedía un calor suave y agradable.
—¡Lo hiciste! ¡Lo lograste! —exclamó Mara con una sonrisa inmensa de orgullo, casi con lágrimas en los ojos—. ¡Es perfecto, mi niña! Lo estás entendiendo mucho más rápido de lo que jamás soñamos. Esa es tu magia pura, la que llevas en la sangre. Con eso puedes hacer cosas que nadie más en este mundo podrá hacer nunca.
Después fue el turno de Vlad, que le enseñaría todo lo relacionado con su lado vampírico: la velocidad extrema, la fuerza física descomunal, los sentidos mucho más agudos que los de cualquier ser vivo, y también sus debilidades y cómo aprender a superarlas y controlarlas.
—Tienes la elegancia, la agilidad y la rapidez de mi raza —le dijo él con mucha calma, caminando despacio alrededor de ella—. Puedes moverte más rápido de lo que el ojo humano puede ver, puedes escuchar susurros a kilómetros de distancia, puedes ver en la oscuridad más profunda como si fuera pleno día. Pero todo esto es como una espada de doble filo: si no lo controlas, puede controlarte a ti. Ven, intentemos algo sencillo ahora mismo: escucha con mucha atención qué está pasando afuera, en el bosque, muy lejos de aquí.
Lyra volvió a concentrarse, afilando sus oídos como si fueran cuchillas. Al principio solo escuchó el silencio del salón, la respiración tranquila de sus compañeros. Pero poco a poco, al ir agudizando más y más su capacidad auditiva, empezó a distinguirlo todo con una claridad asombrosa: el canto de los pájaros que estaban en las copas de los árboles altísimos, el movimiento suave de las hojas al ser acariciadas por el viento, el correr del agua de un arroyo que estaba a varios kilómetros de distancia, incluso el latido del corazón de un ciervo que pastaba tranquilo en un claro del bosque, lejos, muy lejos de allí. Era impresionante, podía escuchar el mundo entero si ella así lo quería.
—Es… increíble —susurró ella, con los ojos muy abiertos por la sorpresa y la emoción—. Escucho todo, cada sonido, cada movimiento, como si estuviera ahí mismo parada viéndolo todo.
—Lo estás haciendo maravillosamente bien —dijo Vlad, asintiendo con la cabeza, muy conforme—. Esa capacidad te dará ventaja absoluta sobre cualquiera que quiera hacerte daño. Nunca podrán sorprenderte ni atacarte por detrás, porque tú los sentirás venir desde mucho antes de que ellos se acerquen.
Por último, llegó el turno de Cael, que le enseñaría todo lo que sabía del lado del lobo: la fuerza bruta y poderosa, la conexión profunda con la tierra y la naturaleza, la lealtad absoluta, el instinto feroz de protección, y también cómo pelear, cómo defenderse y cómo atacar si llegaba el momento de hacerlo.
—Tu lado lobo te da una fuerza inmensa, mi amor —le dijo él, parándose justo frente a ella, muy cerca, mirándola fijo a los ojos—. Más fuerte que cualquier hombre, más fuerte que cualquier lobo común, incluso más fuerte que muchos de los nuestros. Y recuerda esto para siempre, porque es la verdad más grande: tú eres mi pareja, mi media alma, y eso significa que nuestra fuerza está unida para siempre. Si tú te debilitas, yo también me debilito. Si tú eres fuerte, yo soy invencible. Juntos somos imparables, nada puede detenernos.
Pasaron las horas, y Lyra no sentía cansancio en absoluto, al contrario, sentía que cada minuto que pasaba aprendía algo nuevo, que se conocía más a sí misma, que entendía mejor quién era y todo lo que era capaz de lograr. Era un trabajo duro, sí, requería mucha concentración y esfuerzo, pero era un cansancio feliz, el cansancio de saber que estaba creciendo, que se estaba preparando para su destino, para proteger todo lo que amaba.
Al terminar ese primer día de entrenamiento, Lyra estaba agotada físicamente pero radiante de alegría y orgullo. Había logrado controlar gran parte de sus nuevas habilidades, había corrido más rápido que el viento por los jardines, había levantado objetos pesados solo con la magia, había escuchado sonidos increíbles y había sentido su propio poder crecer dentro de ella como una llama eterna. Y lo mejor de todo: lo había hecho acompañada de las tres personas que más la querían y la protegían en todo el mundo.
Cael se acercó a ella, la levantó en brazos con facilidad y le dio vueltas en el aire, lleno de orgullo y amor, besándola en la cara, en el cuello, en los labios, sin importarle que estuvieran ahí los demás.
—Estoy tan orgulloso de ti, mi Luna —le dijo con voz llena de emoción—. Eres increíble, eres perfecta. En muy poco tiempo vas a ser la más fuerte de todos nosotros, estoy completamente seguro. Vas a ser una reina magnífica.
Pero mientras ellos estaban felices y tranquilos allí, en la seguridad de la fortaleza, muy lejos, en las profundidades más oscuras y tenebrosas de los bosques prohibidos, un par de ojos rojos brillaban en la oscuridad con malicia, odio y codicia. Un ser cruel y antiguo, que llevaba mucho tiempo esperando su oportunidad, que ahora sabía exactamente dónde estaba ella, y que ya empezaba a mover todas sus piezas en el tablero para destruirlos a todos y apoderarse del poder que todo el mundo deseaba tener. La paz todavía duraría poco tiempo más, y la guerra estaba cada vez más cerca, acechando en las sombras, esperando el momento justo para atacar.