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Latidos Bajo La Bata

Latidos Bajo La Bata

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Amor a primera vista / Divorcio / Amor prohibido / Romance / Superpoder / Completas
Popularitas:21.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Esta es la crónica de Valentina Vingut, una estudiante de medicina cuya existencia se fragmenta al colisionar con Ricardo Vidal. Él es un magnate custodiado por un imperio de poder y una familia de fachada, pero poseedor de una oscuridad magnética que arrastra a Valentina hacia un romance prohibido. Lo que ella ignora es que esa conexión eléctrica no es azar: sus linajes han estado encadenados por una deuda de sangre desde tiempos ancestrales.
Será el deseo suficiente para silenciar la moral?

NovelToon tiene autorización de Estefaniavv para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Reencuentro y grietas

Él dejó el vaso sobre la mesa y me sostuvo la mirada. Sus ojos color aceituna brillaban con una honestidad inquietante.

—Haciéndome esa pregunta de forma tan directa... no sé qué decirte que suene adecuado. Solo sé que desde la primera vez que te vi en aquel chalet, no he dejado de pensar en ti ni un segundo. Al principio intenté dejarlo pasar. Pensé: "Es solo una chica hermosa con estándares demasiado altos". Aquella noche noté que no dejabas que nadie se acercara.

—¿En el chalet? —repetí, confundida.

—Sí, hace casi un año. No me acerqué, solo te admiraba desde la lejanía. Pero lo que realmente me impactó fue cuando llegaste a mi casa meses después. En cuanto bajaste del coche, supe que eras tú. Sentí que ya no era casualidad, que el destino nos estaba uniendo por una razón. Le pregunté a Damián por ti y su respuesta fue: "Olvídalo, no te prestará atención".

Ricardo se inclinó hacia delante, invadiendo mi espacio personal con su magnetismo.

—Eso solo aumentó mi curiosidad. Admito que cuento con los medios, Valentina. Te investigué. Lo sé todo de ti: dónde estudiaste, tu horario en el hospital, tus momentos libres... incluso sé sobre el idiota con el que saliste en el pasado.

Me eché hacia atrás, sintiendo un escalofrío.

—¿Eres consciente de que suenas como un psicópata controlador? —mi voz tembló de indignación—. ¿Así pretendes conocerme? Siento que debería salir corriendo de aquí ahora mismo.

—Valentina, escúchame —suplicó con una intensidad arrolladora—. La primera vez fue un encuentro fortuito. La segunda vez, en mi casa, fue un hechizo. Y la tercera vez, en la parrillada, simplemente no lo pude evitar. Me senté con ustedes porque necesitaba escucharte hablar, aunque tú ni siquiera me miraras. Me dolió tu indiferencia. Por eso, al despedirme, te di ese beso en la mejilla; quería hacerme presente en tu vida, que sintieras ese magnetismo que a mí me estaba destrozando. Tu cumpleaños fue solo la excusa perfecta para entrar en tu mundo.

Me quedé sin palabras. Estaba ante un hombre que lo tenía todo —poder, familia, éxito— y que, sin embargo, parecía haber volcado toda su voluntad en desentrañar el misterio de mi existencia. El peligro era evidente, pero la atracción era un incendio que ya no podía sofocar.

El silencio que siguió a sus palabras fue sepulcral, interrumpido solo por el tintineo del hielo en su vaso de whisky. Me quedé mirándolo, procesando la idea de que este hombre me había diseccionado mucho antes de estrechar mi mano.

—Me dejas sin palabras, Ricardo. No sé ni qué pensar de todo esto —admití, recuperando un poco de firmeza en la voz—. Pero ya que estás hablando con semejante descaro, seré directa: ¿Qué pretendes conmigo? Tienes una familia, ¿o me equivoco?

Ricardo suspiró, una exhalación pesada que parecía cargar años de frustración.

—Mi situación es... complicada. Vengo de una familia de valores antiguos, de esas que ponen la apariencia y el patrimonio por encima de cualquier afecto real. Crecí en un entorno con límites claros, mucho lujo material y muy poco calor humano. A los dieciocho, inicié una relación con mi actual pareja. Al principio ella era dulce, atenta, y yo no era más que un chico inmaduro.

Hizo una pausa, apretando el cristal del vaso antes de continuar.

—Luego empezaron los problemas. Celos sin fundamento, persecuciones... incluso puso a mi propia familia en mi contra exponiendo errores de mi juventud. Decidí alejarme y tratar de rehacer mi vida con otra persona, pero ella insistía, me buscaba... y en un momento de debilidad, caí. De esa debilidad nació mi hija.

Al mencionar a la niña, su mirada se suavizó de una forma que no pude evitar encontrar conmovedora.

—Mantuve mi postura: sería responsable del bebé, pero no volvería con ella. Sin embargo, cuando mi hija nació, algo cambió dentro de mí. Es el momento más perfecto de mi vida. Pero su madre, al ver que no cedía, decidió llevársela del país para alejarla de mí. Me encontré destrozado, sin rumbo. Tomé la decisión más impulsiva de mi vida: me fui detrás de ellas. El resto es historia.

Se inclinó hacia mí, buscando mi mirada.

—¿Si estoy enamorado? Me di cuenta hace mucho de que nunca lo estuve de ella. Formamos una familia bajo la presión de mis padres, que la apoyan más a ella que a su propio hijo. Ante el mundo, somos la estampa del éxito, pero en privado es una posición arreglada. Los sentimientos por mi niña me quitaron la valentía de romper con todo. He vivido con un hueco que me consume, sintiendo que no estoy realizado, que solo... existo.

Me quedé helada. Era demasiada información para una primera cena, una verdad cruda que me ponía en una posición peligrosa.

—Es... es demasiado, Ricardo.

—Lo sé. Te estoy siendo totalmente honesto porque quiero que sepas dónde piso. Te aseguro que lo que ves desde fuera no es real; nuestra convivencia es una sucesión de peleas. Ella sabe exactamente cómo provocarme cuando intento alejarme. Pero te juro, por la vida de mi hija, que nunca había experimentado este magnetismo con nadie. No desde que te vi a ti.

—No quiero ser el motivo de la separación de una familia —sentencié, tratando de aferrarme a mis principios.

Ricardo soltó una risa amarga, pero carente de burla.

—¿Motivo? Valentina, motivos para separarnos sobran desde el primer día. Tú no eres la causa, en todo caso, eres el impulso que necesitaba para despertar. Pero calma, preciosa. No pienses en eso ahora. Solo... concédeme la oportunidad de que nos conozcamos. Solo eso. Después, tú decidirás.

Me quedé en silencio, sintiendo cómo la lógica de Roxana luchaba contra la electricidad que Ricardo emanaba. Él no pedía amor eterno, pedía una oportunidad, pero en su mundo de poder y estrategias, sabía que "conocernos" era solo el primer paso para derribar mis muros por completo.

—Déjame pensarlo, Ricardo. Mi yo coherente me grita un rotundo "no" —admití, mientras el camarero retiraba los platos—. Pero debo confesar que no sé cómo explicar lo que sentí desde el instante en que te conocí.

Él me dedicó una sonrisa de medio lado, una que no era de triunfo, sino de alivio.

—Con eso me basta, preciosa. No pretendo presionarte. ¿Nos vamos?

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Maria M. Rosario
mjy bonita la historia
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
LIZA VELAZCO
sencillamente hermosa!!!!! felicidades que gran historia 😊
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
Elina Beatriz Ravazzano
Te felicitó por tu imaginación. No entendí mucho,pero me gustó.
Estefaniavv: Viene una segunda parte que se desarrolla la historia final 🥰🥰
total 1 replies
AYA
El título de la novela cambió, al inicio no se leía fantasía y luego cambió a pura fantasía , no fue mala pero esos cambió tan drástico dañan la lectura.
AYA
Demasiado fantasía, 🙄😒
Carola Videla 😈🇦🇷
que triste vivir así, es injusto
Lirio Blanco: Cierto 😔
total 3 replies
Estefaniavv
🥰🥰🥰
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