El día que cumplió dieciocho años debía ser una celebración.
Pero terminó siendo una sentencia.
Heredero de un apellido poderoso, su vida cambia cuando su padre —un CEO en decadencia— le revela la verdad: para salvar la empresa, ya ha sido prometido en matrimonio como moneda de cambio a la mafia más influyente del país. Un trato frío, cruel… y sin salida.
Lo que nadie esperaba era que el hombre que tomaría su mano no fuera el viejo y despiadado jefe de la mafia, sino su hijo: el verdadero heredero del imperio criminal. Un alfa temido, criado entre violencia y poder, que nunca quiso ese matrimonio tanto como él.
Ambos son alfas. Ambos se desprecian desde el primer encuentro.
Y ambos están atrapados en un vínculo que ninguno eligió.
Entre choques de orgullo, silencios cargados de odio y un destino que insiste en unirlos, descubrirán que el omegaverse no siempre sigue las reglas… y que incluso dos alfas pueden desafiar lo imposible.
Porque en un mundo donde el poder lo decide todo, amar p
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bola parte 2
Jean
Lo observé durante unos segundos que se sintieron eternos.
La palabra no salía de mis labios.
Acepto.
Era tan corta… y aun así pesaba como una condena.
Sentía un nudo apretándome la garganta, el pecho ardiendo, la mente gritándome que no lo hiciera. Quise huir. Quise gritar. Quise decir que no.
Pero entonces recordé la imagen en el teléfono de mi padre.
Recordé a Clara.
Recordé a su padre.
Tragué saliva con dificultad.
No es por mí.
Es por ellos.
—Acepto —dije al fin, forzando una sonrisa que me hizo arder el labio herido bajo el maquillaje.
En ese instante sentí cómo algo dentro de mí se quebraba en silencio.
—Entonces pueden besarse y sellar este matrimonio —anunció el cura.
Mi cuerpo tembló de inmediato. El aire me faltó.
No me moví.
No podía.
El hombre frente a mí —mi esposo, aunque ni siquiera sabía su nombre— fue quien dio el primer paso. Sentí su mano firme posarse en mi cintura, segura, posesiva, como si ese simple gesto dejara claro que ya no me pertenecía.
Acortó la distancia entre nosotros sin preguntarme nada.
El beso llegó de golpe.
Fue dominante, frío, profundo. No hubo dulzura ni promesas, solo control. Sus labios reclamaron los míos con una seguridad que me dejó inmóvil, como si mi cuerpo hubiera olvidado cómo reaccionar.
No supe si devolverlo o resistirme.
No supe qué hacer con mis manos.
No supe qué sentir.
Cerré los ojos, dejándome llevar por unos segundos que no me pertenecían. El mundo desapareció, reducido a ese contacto impuesto, a esa certeza insoportable:
Este beso no era amor.
Era un sello.
Una marca.
Cuando se separó, mis piernas temblaban y mi corazón latía descontrolado.
Acababa de convertirme en el esposo de un desconocido.
Y no sabía si ese beso había sido una advertencia…
o el inicio de algo aún más peligroso.
Demon
Cuando el sacerdote pronunció las palabras finales, supe que el momento había llegado.
No dudé.
Apoyé la mano en su cintura y sentí cómo su cuerpo reaccionaba al instante, rígido, tenso, como si estuviera preparado para el impacto. Eso me dijo más que cualquier palabra.
No quería esto.
Y aun así, estaba aquí.
Acorté la distancia y lo besé.
No fue un beso suave. No fue tierno.
No podía serlo.
Tenía que dejar algo claro desde el primer segundo: ese vínculo no era una fantasía, era un acuerdo. Un sello. Una frontera cruzada sin posibilidad de retorno.
Sentí sus labios responder apenas, más por obligación que por deseo. No me sorprendió. De hecho, lo esperaba. Lo que no esperaba era el temblor leve de su cuerpo ni la forma en que contuvo el aire, como si ese simple gesto le pesara demasiado.
Está asustado.
Mucho más de lo que debería estar un alfa.
Por un instante —solo uno— mi mente se detuvo en ese detalle. En lo frágil que se sentía entre mis manos. En lo contradictorio que era: alfa por naturaleza, pero quebrado por las circunstancias.
No es debilidad, me dije.
Es supervivencia.
Me separé despacio, lo justo para observarlo. Sus piernas temblaban, sus pestañas bajaron como si necesitara esconderse del mundo.
Interesante.
No sentí culpa.
No sentí ternura.
Pero sí algo inesperado: una alerta silenciosa en el pecho.
Como si ese beso, que debía ser solo un trámite, hubiera marcado algo más que un contrato.
Este matrimonio no iba a ser sencillo.
Y no por el poder, ni por la mafia.
Sino por él.
Jean
Intenté dar un paso y una mueca de dolor se me escapó sin poder evitarla. Apreté los dientes y me tragué el grito que amenazaba con salir. No sabía ni cómo seguía en pie.
Esto no puede estar pasando.
Solo tengo que aguantar un poco más.
Pero no llegué a avanzar ni dos pasos.
De repente, unos brazos fuertes me rodearon y me levantaron del suelo con una facilidad humillante. Mi cuerpo reaccionó de inmediato, tensándose por instinto.
—¿Qué…? —alcancé a murmurar.
Era él.
Mi esposo.
Caminó hacia la salida conmigo en brazos, como si no pesara nada, como si cargarme fuera lo más natural del mundo. Afuera nos esperaba un auto negro, elegante, excesivamente caro. Tan lujoso que estaba seguro de que con su precio se podría alimentar a un pueblo entero.
Esto es una locura.
Todo es una locura.
Estar en sus brazos me incomodaba más de lo que quería admitir. Me hacía sentir pequeño, expuesto… débil. Yo era un alfa. No debía sentirme así. No debía necesitar que nadie me cargara.
Pero la verdad era otra.
No podía caminar.
Y él lo sabía.
Me sostuvo con firmeza, sin preguntarme, sin pedirme permiso. No había burla en su gesto, pero tampoco suavidad. Solo seguridad. Control.
Odio esto, pensé, cerrando los puños.
Odio sentirme así.
Aun así, no hice nada para detenerlo. No pude. Mi tobillo ardía, mi cuerpo estaba agotado y mi mente demasiado rota como para resistirse.
Mientras me acomodaba en el asiento del auto, entendí algo que me heló la sangre:
No solo había perdido mi libertad.
Había comenzado a depender del hombre al que acababan de obligarme a llamar esposo.
Y eso me aterraba más que cualquier otra cosa.
eso duele mas que mil palabras demon sabiendo que Jean es tan inestable inexperto a como debe actuar y sentirse verse descontrolado por algo que no sabe manejar y dices una cosa asi no es justo idiota /Scare//Scare//Scare//Scare//Scare/
jean tu significa de ancla para ti estabilidad lealtad compromiso verdadero te brinda seguridad apoyo firmeza te mantiene en tierra y tranquilo en medio de la tormenta emocional o en dificultades de la vida todo eso es para ti demon tu ancla la persona favorita en tu mundo /Scream//Scream/
pero por el otro lado jean también razón el decide sin tomarlo en cuenta ambos son culpables por no comunicarse y ser sinceros con el uno con el otro/Shy//Shy//Shy//Shy/
por que el creyó que lo habia arruinado sin ni siquiera tener algo /Sly//Sly//Sly//Sly//Sly/
y poder pensar con claridad y ordenar bien tus dudas y temores aunque
implique que demon se enoje por lo que acabas de hacer /Grievance//Whimper//Grievance//Whimper//Whimper//Grievance/
oh que sera!!!!! lo que le estara pasando /Doge//Doge//Doge//Doge/