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LA TENTACIÓN DEL ALFA

LA TENTACIÓN DEL ALFA

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Amor prohibido / Hombre lobo
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Maritza Martinez

Amar puede ser tan grande para atravesar fronteras, incluso mundos. Pero el amor será tan fuerte para vencer profesias y guerra

NovelToon tiene autorización de Maritza Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIX Sangre y Promesas

El amanecer llegó envuelto en una neblina espesa que cubría el Valle como un presagio. No era una mañana común. El aire estaba cargado de electricidad, como si la tierra misma supiera que algo inevitable se acercaba.

Elena abrió los ojos antes de que el sol tocara el horizonte.

Ya no despertaba como antes. Sus sentidos estaban afilados, vibrantes. Escuchaba el roce del viento contra las hojas a kilómetros de distancia. Percibía el aroma húmedo del musgo, el perfume tenue de los lobos que patrullaban, y, por encima de todo… el olor de Adrián.

Él estaba de pie junto a la ventana de la cabaña principal, observando el bosque.

Su silueta, amplia y poderosa, se recortaba contra la luz naciente. Sus hombros tensos revelaban que no había dormido.

—No vas a fingir que todo está bien —dijo Elena suavemente mientras se incorporaba.

Adrián giró el rostro hacia ella. Sus ojos azules, intensos y profundos, tenían esa mezcla peligrosa de calma y tormenta.

—Está reuniendo aliados.

Elena no necesitó preguntar quién.

—¿Cuántos?

—Los suficientes para pensar que puede retarme.

El silencio que siguió no fue de miedo. Fue de determinación.

Desde la noche anterior, Elena sentía el vínculo entre ellos más fuerte que nunca. No era solo una conexión emocional. Era estratégica. Instintiva. Cuando Adrián pensaba en batalla, ella sentía el impulso en la sangre.

Se levantó y caminó hacia él.

Su cabello castaño claro caía suelto sobre sus hombros. Su piel, bañada por la luz dorada del amanecer, parecía casi luminosa. Pero lo que más destacaba era la nueva intensidad en su mirada.

Ya no era solo la humana que había llegado al valle.

Era parte del poder que lo gobernaba.

—Entonces debemos prepararnos —dijo con firmeza.

Adrián la observó en silencio unos segundos.

—No quiero que luches.

Ella alzó el mentón.

—No soy frágil.

—No se trata de eso.

—Entonces ¿de qué?

Adrián dio un paso hacia ella. Sus manos grandes se apoyaron en su cintura, no con posesión, sino con necesidad.

—Si algo te ocurre…

Elena apoyó la palma en su pecho.

—Si algo me ocurre, luché a tu lado. Eso es lo que importa.

Él cerró los ojos un instante, como si estuviera aceptando algo inevitable.

—Eres mi fuerza —murmuró.

—Y tú la mía.

Un golpe en la puerta interrumpió el momento.

Era Marcos, el segundo al mando.

—Alfa —anunció con urgencia—. Han cruzado el río. Son más de diez.

Adrián no dudó.

—Reúne a todos en el claro.

Marcos asintió, pero su mirada se detuvo en Elena, ahora firme junto al Alfa. La respetaba. Todos lo hacían desde la transformación bajo la luna.

Cuando quedaron solos, Adrián sostuvo el rostro de Elena entre sus manos.

—Prométeme que no actuarás por impulso.

Ella sonrió apenas.

—Prométeme que no subestimarás mi fuerza.

Un latido compartido.

Un pacto silencioso.

Y salieron juntos.

El claro del bosque estaba lleno cuando llegaron.

Lobos en forma humana y otros ya parcialmente transformados esperaban órdenes. La tensión se podía cortar con un cuchillo.

Elena sintió el peso de las miradas. No de duda… sino de expectativa.

Adrián avanzó al centro.

—Hoy no defendemos solo territorio —declaró con voz firme—. Defendemos nuestra libertad.

Un murmullo de aprobación recorrió al grupo.

Elena dio un paso al frente, sorprendiendo a algunos.

—Y no somos débiles —añadió—. No somos una manada que se rinde ante amenazas.

Su voz, aunque más suave que la de Adrián, tenía una resonancia nueva. Poderosa.

Un lobo joven, nervioso, preguntó:

—¿Y si vienen por ella?

Elena sostuvo la mirada del muchacho.

—Que lo intenten.

Un rugido bajo y colectivo emergió del grupo.

Adrián la miró de reojo. Orgullo puro.

No tuvieron que esperar mucho.

Entre los árboles apareció él.

El lobo de ojos grises.

Esta vez no estaba solo.

Una docena de figuras lo flanqueaban. Algunos enormes. Otros ágiles. Todos peligrosos.

Se detuvieron a unos metros del claro.

—Alfa —saludó el líder enemigo con tono burlón—. Veo que la humana ahora juega a ser reina.

Elena sintió el impulso de responder, pero Adrián habló primero.

—Este territorio está bajo mi protección. Da media vuelta.

El hombre sonrió.

—He venido a ofrecerte una última oportunidad. Únete a mí. Tu fuerza combinada con la mía podría dominar más que este valle.

Sus ojos grises se deslizaron hacia Elena.

—Y ella sería un trofeo digno.

El rugido de Adrián sacudió el suelo.

En un segundo, su cuerpo comenzó a transformarse. Huesos crujieron, músculos se expandieron. Su lobo emergió imponente, pelaje oscuro y ojos azules brillando con furia.

Elena sintió el llamado.

Su propia transformación fue más fluida que la primera vez. La energía recorrió su piel como un río ardiente, pero esta vez no dolió.

Cuando su lobo emergió, el claro quedó en silencio.

No era del todo como los demás.

Su pelaje tenía reflejos plateados bajo la luz del sol. Sus ojos, ámbar intenso, irradiaban autoridad natural.

El líder enemigo retrocedió un paso involuntario.

—Interesante… —murmuró.

Y entonces comenzó la batalla.

El choque fue brutal.

Cuerpos en movimiento. Garras contra garras. Colmillos chocando en un torbellino de polvo y sangre.

Adrián se lanzó directo hacia el líder enemigo.

Elena no se quedó atrás.

Un lobo enorme intentó interceptarla, pero ella esquivó con agilidad sorprendente y respondió con un zarpazo certero.

No luchaba con rabia.

Luchaba con propósito.

Cada movimiento estaba conectado al ritmo de Adrián. Sentía sus embestidas como si fueran propias.

El líder enemigo se transformó también, revelando un lobo gris oscuro, grande y feroz.

Los dos Alfas chocaron con un impacto que hizo temblar la tierra.

Elena intentó acercarse, pero otro adversario bloqueó su camino.

Un golpe la lanzó contra el suelo.

Un segundo de aturdimiento.

Un gruñido.

Y entonces algo dentro de ella estalló.

No era miedo.

Era poder.

Se levantó con una velocidad que sorprendió a su atacante y lo derribó con una fuerza que ni ella sabía que poseía.

Al otro lado del claro, el lobo gris logró morder el hombro de Adrián.

Elena lo sintió como si fuera su propia carne.

Un rugido profundo emergió de su pecho.

Corrió hacia ellos.

El líder enemigo estaba por lanzar otro ataque cuando Elena se interpuso.

Sus ojos ámbar brillaron con intensidad sobrenatural.

Y algo cambió.

El viento se arremolinó a su alrededor. La energía que había despertado bajo la luna ahora fluía libremente.

El lobo gris dudó.

Ese segundo fue suficiente.

Adrián se liberó y atacó con precisión letal.

El enemigo cayó al suelo, herido gravemente.

El resto de los lobos invasores retrocedió.

El líder gris, jadeando, miró a Elena con una mezcla de furia y respeto.

—No eres solo una humana… —gruñó.

—Nunca lo fui —respondió ella, su voz resonando incluso en forma animal.

Finalmente, el lobo gris se levantó con dificultad.

—Esto no termina aquí.

Y con un aullido de retirada, desapareció entre los árboles junto a los pocos que quedaban en pie.

El silencio regresó poco a poco.

Los miembros de la manada comenzaron a reagruparse.

Heridos, pero vivos.

Elena regresó a su forma humana primero. Respiraba agitada, cubierta de polvo, pero firme.

Adrián hizo lo mismo segundos después.

Una herida sangraba en su hombro.

Ella corrió hacia él.

—Déjame ver.

Sus manos temblaron apenas al tocar la piel marcada.

—Estoy bien —dijo él, aunque el dolor era evidente.

Elena apoyó la frente en su pecho.

—Lo sentí.

Adrián sostuvo su rostro.

—Y yo sentí tu fuerza.

Se miraron en silencio.

La manada los observaba.

No solo como Alfa y compañera.

Sino como líderes.

Marcos se acercó.

—Retrocedieron. No volverán pronto.

Adrián asintió.

Pero sabía que no era el final.

Solo el comienzo de algo mayor.

Elena tomó su mano.

—Vendrán más fuertes.

—Entonces nosotros también lo seremos —respondió él.

La brisa movió los árboles suavemente.

La batalla había dejado marcas.

Pero también había consolidado algo imposible de ignorar.

Ella no era un trofeo.

No era una debilidad.

Era el equilibrio del poder.

Y mientras el sol terminaba de alzarse sobre el Valle de la Niebla, todos comprendieron que la era de Adrián como único Alfa había terminado.

Ahora gobernaban dos.

Y nadie volvería a subestimarlos.

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Norma Castro
esta historia está es buena
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
que paso termna hay no puede ser vengo días leyendo espero que continúe por favor
Marylu: Ya subi nuevos capítulos. Espero que te gusten🥰
total 1 replies
Maria Zuñiga
ya nos cambiaron los nombres de los protagonistas??
Jeje
/Right Bah!/
Jeje
/Chuckle/
Jeje
??
Jeje
Que lindo
Jeje
Mmm
Jeje
/Chuckle/
Jeje
Excelente
Jeje
/Angry//Facepalm/
Amelie Salguero
Primer hombre lobo cuerente y devoto me encanta 🥰🥰
Amelie Salguero
Woooooww👏👏👏
Amelie Salguero
Interesante
Amelie Salguero
Selene esta atrás del alfa
Amelie Salguero
Me encanta
Amelie Salguero
🥰🥰
Marylu
Espero que les encante 🥰
Amelie Salguero: Me encanta 🥰👏👏
total 1 replies
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