Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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Bajando los nervios
Llegamos a casa un poco más de las 7 de la tarde, Lyon se había dormido en el auto y para evitar despertarlo, lo cargué hasta su cama. El médico ya le había dicho que podía descansar bajo la promesa de despertarse para cenar y darse un baño caliente. Sentí todo el peso de lo ocurrido en cuanto me senté en la banqueta de la cocina y acerque el té que Magda preparo para mí. Sorbo trasqq sorbo mis lágrimas caían de mis ojos y me permití liberar toda la tensión y el miedo que había sentido, tarde unos minutos en recomponerme o quizás una hora, no lo sé con certeza. Todo este tiempo ella sé quedó quieta sentada frente a mí, esperando a que me calmara para poder hablar.
¿Estás mejor?- su voz era un suave susurro y me servía que fuese así, pues en algún momento del día la cabeza había comenzado a latirme de dolor.
Siento que un camión me paso por encima y luego en reversa nuevamente, si me hubieses dicho la semana pasada que esto ocurriría, no lo hubiese creído, pero ahora me siento idiota, es como si nunca hubiese detectado que mi hijo sufría en silencio- me había empezado a ahogar de nuevo con el nudo de mi garganta y las lágrimas que comenzaron a caer.
eu- Magda corrió a mi lado y me apretó contra su pecho -no voy a permitir que te eches la culpa de algo que jamás fue culpa tuya, el idiota fue él y sabemos que si te hubieses quedado y le hubieses confesado que estabas embarazada te habría pedido que lo abortes porque él solo quería hijos con Rosa- cada palabra la escupía con tanto veneno que se notaba a leguas lo que odiaba a su hermano.
Pero yo le hice esto Mag, yo fui quien le oculto sus raíces y si él esta así por mi culpa jamás, jamás en la vida me lo perdonaré- su apretón fue aún más fuerte.
Mira Mel no quiero desilusionarte porque sabes que ustedes son mi vida, pero aun si lo buscas hoy, dudo que no sea hiriente con sus palabras y olvídate de que mi madre lo acepte y a la larga no sé si eso no le hará más mal a Lyon que no conocerlo- me confesó perdiendo cada vez más fuerza en sus palabras.
No me importa lo que pueda decirme a mí, solamente quiero que Lyon esté bien- le respondí.
Supongo que recuerdas todos sus mensajes cuando estabas embarazada y cuando le mandaste fotos de Lyon recién nacido ¿verdad?- ese era un golpe bajo, pero tenía razón.
Solamente asentí con la cabeza recordando aquel año donde se me ocurrió la brillante idea de confesarle de nuestro hijo, le mande fotos de las ecografías y su respuesta me dejo clavada en mi lugar por mucho tiempo.
"NO TARDASTE NADA EN ENCONTRAR QUIEN TE COJA, NO ESPERES QUE ME HAGA CARGO DEL HIJO DE OTRO"
Supongo que una puñalada hubiese dolido menos que eso, pero el golpe final lo dio cuando le mande las fotos de Lyon recién nacido, era igual a él, quizás un Karma que pagaría en mi vida, pero yo estaba feliz.
"¿QUIERES DINERO? POR ESO TE GUSTA MOLESTARME, FUE TU DECISIÓN NO OBTENER NADA DEL DIVORCIO, SUPONGO QUE FELICIDADES POR EL CRÍO, PERO YA NO ME MOLESTES"
Esa fue la última vez que lo intente, cuando me fui deje el celular que me había comprado en un basurero en el aeropuerto y solamente tenía su correo para escribirle, jamás pensé que sería tan hiriente conmigo, tenía una pequeña y estúpida esperanza de que le picaría el bichito de la paternidad y aunque sea querría conocerlo, pero eso jamás pasó.
Escucha Mel sé que serias capaz de ir corriendo a buscarlo y explicarle todo y rogarle que venga a conocerlo y que pase tiempo de calidad con él, pero la verdad es que mi hermano es un hijo de puta que solo piensa en su bolsillo y que después de la traición de Rosa no deja que nadie llegue a su corazón y si por alguna razón se le ocurre lastimar a Lyon te juro que voy presa, pero no mato- sentenció con sus ojos fijos en mí.
Eres la mejor abogada que conozco e Ignacio tiene un bufete temeroso que estará encantado de defenderte, por ende dudo que vayas presa- le dije riendo.
Bueno eso y teniendo en cuenta que jamás me ensuciaría las manos con esa lacra- se volvió a acomodar en su silla y me sonreía.
Nos quedamos un rato más así hasta que el timbre de la casa sonó y nos miramos dudosas, se suponía que nadie vendría, aunque por la insistencia nos dimos cuenta en seguida de quien era.
Ignacio- dijimos las dos al unísono y Magda se levantó para abrirle antes de que despertara a Lyon.
¿Dónde está mi sobrino? Le traje juegos, helado y pizza- dijo dejando todas las cajas en la encimera.
está descansando, tenía mucho sueño así que mientras nos relajábamos un rato y con el visto bueno del médico, lo dejamos dormir. Si hubieses conocido a Gonzalo te habrías quedado encantado con él- le dijo Magda.
Mmm ¿era lindo el médico?- pregunto el mientras dejaba el helado en el freezer.
Puff, era un dios griego, lástima que solamente miraba a Mel- le respondió haciendo pucheros.
Oh vamos, basta los dos. Fue perfectamente profesional y hasta condescendiente al conseguir una psicóloga para Ly- les dije regañándola, sabía hasta donde iba a llevar esta conversación.
Nadie dijo nada malo, él te comía con la mirada y si te hubieses derrumbado como lo hiciste aquí recién, de seguro te habría abrazado él hasta que saliera tú última lágrima- me dijo trayendo los vasos.
No es ético- le respondí intentando buscar excusas.
Lo que no es ético, ni bueno para tu salud, es que después de tanto tiempo, no hayas permitido que nadie del sexo opuesto, dejando de lado a Ignacio, entre en tu vida por temor a que te dañen como lo hizo el imbécil. Ojo no te culpo, pero no todos son iguales y me gustaría que conozcas a alguien que te ame y te valore como te lo mereces- me dijo sonriendo.
Ella tiene razón Mel, te mereces ser feliz con alguien que realmente vea la gran mujer y madre que eres- dijo Ignacio mientras calentaba las pizzas.
¿Saben qué? Voy por Lyon que ya descanso y debe cenar- les dije sin tener otra excusa para salir de esa conversación.
Bien, ve, pero sabes que tenemos razón- me grito Magda mientras subía los escalones hacia el primer piso. Quizás ellos tenían razón, pero también era verdad que tenía miedo de volver a abrir mi corazón.