Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
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Capítulo IV
—¿¡vas a irte sin pagar!?
—¿Qué? ¡AAA! Por favor baja el arma, yo... Solo creí que no había nadie.
—¿ah sí? ¿Y crees que el que no haya nadie sea justificación para huir?
—no.
—¡ah!
—¡No!
—muy bien, ¿qué se supone que debes hacer ahora?
—dejar todo lo que tome en su lugar e irme de aquí.
—así es. Deja todo en su lugar. —observa a Cindy dejando todo en su lugar nuevamente. —muy bien. Ahora. Entra.
—¿Eh?
—dije que entres, no te ves bien, no podría dejar que alguien que se ve tan mal. Seguir su camino solo así. Te ves débil y que no has comido y bebido nada.
—... Gracias. —empezó a llorar. Llevo desde las seis de la mañana caminando y son casi las dos de la tarde y no he comido y bebido nada.
—ya veo. Entra de una vez y come algo. Tengo algo de pollo frito, sopa de verduras. Y jugo. Toma asiento. —Cindy se sentó en una silla junto a una pequeña mesa. —aquí tienes. —le sirvió una pieza del pollo, un plato de sopa, jugo de naranja y dos piezas de pan. —come, necesitarás muchas fuerzas para seguir el camino.
—Gracias. —empezó a comer. —eshta muy rico.
—no hables con la boca llena.
—perdón. —termino de ingerir el bocado. —realmente agradezco que me ayudes. No sé donde estoy y el calor está muy fuerte.
—ah, estás en la parte desértica del pueblo.
—¿parte desértica?
—Sí. Es una pequeña parte del pueblo donde casi no hay nadie. Y para llegar al siguiente pueblo. Te faltan como unas cuatro a cinco horas más de camino.
—¿Eh? —boto la cuchara llena de sopa. ¿Tanto?
—este pueblo. Puede no parecer grande. Pero, si lo es un poco. Tanto, que muchos tontos terminan por aquí dejándose llevar por sus GPS o mapas como tú lo estás haciendo. —viendo el mapa que estaba sobre la mesa. —algunos decían que querían ir a otro lugar y lo primero que hacían era seguir la ruta más corta. Según ellos. Cuando esta es la más larga. Pasar en auto te lleva alrededor de unas cuatro o a cinco horas desde el pueblo hasta el otro pueblo. Pero tú. Estás haciendo un viaje de trece horas hacia otro pueblo. Eso es tonto. Pero, bueno. Cada quien hace lo que le conviene.
—ya veo. Pero, yo quería saber sí hay alguna forma de no tener que caminar esas otras cinco horas más. ¿La hay?
—¿si la hay? Mm. No, no hay ninguna.
—¿en serio?
—¿Qué no entendiste de que aquí no vive casi nadie?
—creí que era para asustarme.
—qué estúpida. Aaaah, como sea. Si hubiera como, te lo diría. Tengo un auto. Pero lleva averiado desde hace unos tres a cinco...
—¿días? ¿Meses?
—años.
—¿Qué?
—bueno, no sé cómo reparar uno. Nunca pude entenderle como se hacía. Me lo explicaron muchas veces.
—Ya veo. Oye, ¿Y tus padres?
—no están.
—¿no están? ¿Fueron de viaje o algo así?
—Aaaah, sí. Más o menos así.
—oh, ¿y cuándo regresan?
—nunca lo harán.
—¿Eh? ¿Y eso por qué? ¿Acaso no te quieren?
—...termina tú comida. —se fue hacia otro lado.
—¿dije algo malo? —asiente con los hombros y sigue comiendo.
Termino de comer, busco a la chica. Quería agradecerle por la comida. La encontró revisando el auto qué había mencionado. No dijo nada. Solo la observó. La chica parecía mover cosas de aquí para allá. Aunque no sabía que estaba haciendo. Pues se rascaba la cabeza cada vez que una pieza retiraba.
Ya había intentado hacerlo una vez antes. Pero, volvia a pasar lo mismo. No sabia que estaba haciendo. Aun así. El deseo de hacer algo era lo único que la hacía seguir ahí. No sabía que había tomado ni recordaba donde iba. Hasta que vio a Cindy, ahí de pie observandola. Hizo una mirada de molestia y dejo de desarmar el auto. Que es lo que más parecía, que el repararlo. Se dirigió hacia ella y habló.
—¿qué miras?
—nada, solo como intentas arreglar ese auto, aunque no creo que esas piezas deberían estar afuera.
—¿en serio?
—sí. Creo que esa Pieza es el escape y esa otra parte de las vugias. Y esa que esta tirada ahí es el freno.
—¿Eh? ¿Tú sabes cuales son las piezas de esta cosa?
—sí.Bueno, no te diré que soy una experta, pero aprendí lo necesario gracias a papá, cuando tenía tiempo libre. Preparaba los autos de algunos conocidos. Ya que el aprendío bastantes cosas durante su juventud. Así que, yo siempre estaba ahí cuando le enseñaba a mí hermano y al final. quien terminó aprendiendo más fui yo. Je, je.
—ya veo. ¿Puedes repararlo?
—bueno, primero tengo que ver en que estado se encuentran cada pieza, es lo más importante para poder repararlo. Sí no lo estuvieran habría que comprar nuevas y eso es dinero.
—está bien, hazlo y sí necesitas comprar algunas piezas nuevas. No hay problema.
—¿en serio?
—sí.
—está bien. Ahora mismo lo reviso.
Empezó a revisarlo, encontró algunos desperfectos, la corrosión se había encargado de alguno de ellos. Suspiro hondo. Y levantó la mirada, y frente a ella estaba esa chica. Ella estuvo ahí. Desde que empezó a revisarlo hasta que termino de hacerlo. Volvió a suspirar y hablo.
—Necesita piezas nuevas.
—¿cuántas?
—varias.
—bueno, ¿cuántas más o menos?
—por lo menos, 8 piezas nuevas.
—¿Eh?
—bueno, es más o menos eso lo que hay que cambiar. Te diría qué. Pero seguramente no me entenderías de que te estoy hablando.
—¡oye! No soy ninguna estúpida que no sabe algo de ello.
—¿sabes que es esto? —con el embrague en la mano izquierda.
—ah... ¿Una rueda mecánica del auto?
—¿En serio?
—sí. Creo que hace girar al auto, ¿no?
—casí. Es la ruedas del auto. Esto permite el movimiento del automóvil en sí.
—ah... Ya entiendo.
—¿deberás?
—sí. O eso creo.
—Aaaah, creo que hay mucho por hacer. Bueno, te anotaré las piezas que necesito y tú haces el favor de pedirlas. ¿Sí?
—claro.
Anotó lo requerido. Sabía que sí lograba reparar dicho auto. Su movilización sería más fácil y viajar por el pueblo y otros también. La chica no hacía nada más que mirarla fijamente. Para ella, Había encontrado a alguien genial y no era un chico. Los ojos se le iluminaron, pues sabía que alguien así. No aparecía todos los días y dejarla ir fácilmente no sería una buena idea.
Llamo, pidió las piezas necesarias, al día siguiente un dron llego con una caja grande. La recibió feliz. Pues. Pidió algo más que solo las piezas y eso. Sería para una ocasión única y especial. Un sonrojo se dibujo en sus mejillas, entro e informo de la entrega.