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Agente Secreta Convertida En Princesa.

Agente Secreta Convertida En Princesa.

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Reencarnación / Mundo de fantasía / Viaje En El Tiempo / Completas
Popularitas:34.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Leydis Ochoa

Tras ser brutalmente traicionada por su compañera y su objetivo en una misión de alto riesgo, la letal agente Jannet Cayswell muere en un accidente orquestado. Despierta en el cuerpo de Zafiro Lawrence, la heredera de una Casa Noble en un imperio de corte de época antigua, con toques mágicos. Atrapada en una vida de etiqueta y política palaciega, Zafiro debe fingir la amnesia para sobrevivir mientras domina sus nuevas habilidades y el funcionamiento de este mundo.

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Capítulo 03

Siete días habían pasado desde que la fiebre abandonó el cuerpo de Zafiro, y en ese corto tiempo, la mansión de los Archiduques se había convertido en un campo de entrenamiento silencioso. Jannet, habitando la piel de la delicada noble, se levantaba antes de que el sol acariciara las torres de mármol de la propiedad.

En la privacidad de su amplio balcón, Zafiro realizaba estocadas y ejercicios de calistenia que harían palidecer a cualquier dama de la corte. Su cuerpo protestaba; los músculos, acostumbrados a la seda y al reposo, ardían bajo la exigencia de una mente que conocía mil formas de matar.

—Este cuerpo es patético, tan débil—susurró para sí misma con un poco de decepción, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. Sus ojos se fijaron en sus palmas; estaban demasiado suaves. Necesitaba callos, necesitaba velocidad.

Un golpe seco en la puerta la hizo reaccionar. Con un movimiento fluido, se puso su bata de seda y se sentó frente al tocador, fingiendo observar sus joyas justo cuando la puerta se abría.

—Zafiro, ¿qué haces despierta tan temprano? —Liam entró sin esperar permiso, como de costumbre. Llevaba su uniforme de la guardia de élite, el pecho cubierto de medallas y la capa carmesí de los Lawrence ondeando tras él.

Su hermano mayor era una fuerza de la naturaleza. Era guapo, con una mandíbula cuadrada y una mirada que solo se suavizaba cuando la miraba a ella. Se acercó y, sin mediar palabra, le revolvió el cabello con un gesto posesivo y cariñoso.

—He oído rumores de las doncellas, hermanita. Dicen que te pasas las mañanas saltando y moviéndote como si intentaras atrapar moscas invisibles. ¿Qué está pasando?

Zafiro le dedicó una sonrisa enigmática a través del espejo.

—Solo me aseguro de que mis piernas sean lo suficientemente fuertes para cargar con el peso de mi nueva ambición, Liam. —Le respondí con una sonrisa.

Liam soltó una carcajada ronca, pero sus ojos permanecieron alertas.

—Te has vuelto extraña desde que despertaste. Más fría, más... letal. Me gusta, pero me preocupa. No quiero que nada te quite esa sonrisa que tanto me ha costado proteger. —Él se inclinó, apoyando las manos en los hombros de su hermana—. Recuerda que soy el futuro Archiduque. Mi único deber, antes que el Imperio o el Rey, es que tú seas feliz. Si alguien te molesta, solo dime un nombre. No importa si es un conde o un príncipe, lo haré pagar por lo que te haga.

Zafiro sintió el peso de esa promesa. En la vida de la otra Zafiro, Liam había muerto intentando protegerla de la traición de Carlos Crane. Sentir su calor ahora, vivo y vibrante, reafirmó su determinación de protegerlos, no permitirá que nada les pasé.

—Nadie me molestará, hermanito. De hecho, hoy tengo una cita con el Príncipe Heredero.

El rostro de Liam se oscureció instantáneamente. Su mandíbula se tensó tanto que Zafiro pensó que sus dientes crujirían.

—¿Lancaster? Ese hombre es un bloque de hielo. Es peligroso, Zafiro, él es demasiado alto, demasiado poderoso y tiene una reputación de ser implacable. No entiendo por qué insiste en verte. —Le dijo con un tono preocupado y celoso.

—Tal vez porque soy la única que no tiembla ante él —respondió ella con calma, poniéndose de pie—. No te preocupes, hermano. Sé exactamente cómo manejar a un hombre como Ethan.

***

El Palacio Lancaster, residencia de la familia imperial Lancaster, era una obra maestra de arquitectura y arrogancia. Sus cúpulas reflejaban la luz del sol de tal manera que herían los ojos de los plebeyos, recordándoles quién gobernaba bajo el cielo de Celes.

Zafiro descendió del carruaje de los Lawrence vistiendo un diseño que ella misma había supervisado. Era un vestido de seda color azul medianoche, con un escote que rozaba la provocación pero se mantenía en la elegancia. No llevaba los habituales encajes rosas o amarillos que la antigua Zafiro amaba. Llevaba una gargantilla de zafiros que parecía una cadena de poder alrededor de su cuello.

Caminó por los jardines imperiales con la seguridad de una pantera. Los nobles que paseaban por allí se detenían, murmurando. La "Princesa de los Lawrence" siempre había sido vista como una muñeca hermosa pero frágil. La mujer que caminaba hoy entre las rosas blancas tenía una mirada que cortaba como el cristal.

Al llegar al pabellón de lectura, lo vio.

Ethan Lancaster estaba de pie, de espaldas a ella, observando una fuente. Era, como recordaba, imponente. Sus hombros eran anchos, su postura impecable, y su cabello rubio ceniza brillaba bajo el sol como el oro viejo. Medía casi dos cabezas más que ella, y su presencia emanaba una autoridad natural que hacía que el aire se sintiera más pesado.

En los recuerdos de Zafiro, ella siempre lo evitaba. Lo veía como un estorbo para su "amor" por Carlos. Recordaba cómo Ethan la miraba con una mezcla de frustración y un anhelo que nunca supo traducir en palabras amables.

—Llegas tarde, Zafiro —dijo él sin darse la vuelta. Su voz era un barítono profundo que vibró en el pecho de la joven.

—Una dama no llega tarde, Alteza. El resto del mundo simplemente llega demasiado pronto —respondió ella con una pizca de ironía.

Ethan se giró lentamente. Sus ojos, de un gris tormentoso, se clavaron en los de ella. Esperaba ver a la niña asustadiza que siempre miraba al suelo o hablaba de trivialidades, pero no fue así, lo que encontró fue a una mujer que le devolvía la mirada con una intensidad que lo dejó sin aliento por un milisegundo.

Sus ojos recorrieron el vestido de Zafiro, deteniéndose en la línea de su cuello. Sus labios se apretaron.

—Ese color te queda mejor que el rosa que solías usar —admitió él, dando un paso hacia ella. El aroma a sándalo y lluvia fresca que desprendía envolvió a Zafiro—. Pero me han dicho que pediste libros de economía y leyes imperiales. ¿A qué juegas? —, preguntó con curiosidad y seriedad.

Zafiro no retrocedió. Al contrario, acortó la distancia hasta que estuvo peligrosamente cerca de él. Podía ver el ligero vello dorado en su mandíbula y la pequeña cicatriz que cruzaba el arco de su ceja derecha.

—No juego, Ethan —susurró ella, usando su nombre de pila sin el título, un atrevimiento que en la corte se pagaba caro—. Me he despertado. Me di cuenta de que el mundo es un tablero de ajedrez, y estaba cansada de ser un peón, está vez seré yo quién dirija la partida.

Ethan entrecerró los ojos. Su mano, grande y enguantada, subió como si quisiera tocarla, pero se detuvo a medio camino.

—¿Un peón? Eres una Lawrence. Eres la mujer más protegida del imperio. Tu hermano mataría a cualquiera que te mirara dos veces, y yo... —Se calló, una sombra de algo vulnerable cruzando sus ojos grises, quizás era ¿Amor? o era ¿Obsesión? o algo aún más profundo.

—¿Y tú qué, Ethan? —lo provocó ella con picardía, dando un paso más, obligándolo a inclinar la cabeza para mantener el contacto visual—. En el pasado, siempre intentaste decirme algo. Siempre intentaste alejarme de personas que tú considerabas peligrosas. ¿Por qué te importa tanto lo que haga una niña caprichosa?

Ethan soltó un suspiro tenso. La cercanía de Zafiro lo estaba descolocando. El perfume de ella, una mezcla de jazmín y algo metálico, casi como el acero limpio, lo embriagaba.

—Porque no eres una niña caprichosa. Eres el único destello de verdad en esta corte de mentirosos y traidores —dijo él, su voz volviéndose aún más ronca—. Te advertí sobre esos nobles de baja estofa que se te acercan, como ese hijo de conde... Crane. Te advertí porque sé lo que los hombres como él buscan.

Zafiro sintió un escalofrío. En la vida anterior, ella lo llamó "villano" por decir esas mismas palabras. Ahora, quería besarlo por su perspicacia.

—Carlos Crane no es nada para mí, Ethan. Ni ahora, ni nunca. Es un insecto que todavía no sabe que va a ser aplastado por mí, y todo lo que el está planeando lo va a pagar con sangre.

Ethan se quedó helado. La frialdad absoluta en la voz de Zafiro lo sorprendió. La tomó suavemente por el mentón, obligándola a mirarlo fijamente. Su tacto era cálido, y a pesar de su fuerza, era increíblemente delicado con ella.

—¿Quién eres tú? —preguntó él, con duda, y algo más, en un susurro—. No eres la Zafiro que conozco.

—Soy la Zafiro que mereces conocer —respondió ella suave, tranquila y con cariño, y por primera vez, sintió una chispa de algo real en su pecho. No era solo la misión, no era solo la venganza. Era él, Ethan, el que la hacía sentir así.

Ethan la miró por lo que pareció una eternidad. Sus dedos acariciaron la línea de su mandíbula antes de soltarla bruscamente, como si se hubiera quemado.

—Si eso es cierto —dijo él serio, recuperando su máscara de príncipe implacable y frío—, entonces pruébalo. El baile de la Luna de Sangre es en tres días. Todos esperan que Carlos Crane te pida el primer baile. Si realmente eres quien dices ser, sabrás lo que debes hacer.

—Oh, no solo sabré qué hacer, Ethan —Zafiro se acercó a su oído, su aliento rozando su piel, murmuró con picardía—. Voy a darte el primer baile a ti, y el último, y todos los que haya en medio, si es que puedes seguirme el ritmo, alteza.

Se alejó con una sonrisa triunfante, dejando al Príncipe Heredero del Imperio Lancaster parado en medio de sus rosas, con el corazón martilleando contra sus costillas, de una forma que ninguna batalla podría haber logrado jamás.

Zafiro caminó hacia su carruaje, pero antes de subir, miró hacia las sombras de los árboles. Allí, oculto, sabía que alguien la observaba, un joven de ojos claros y sonrisa fácil que acababa de llegar a la capital: Carlos Crane.

"Disfruta del sol mientras puedas, Carlos", pensó ella. "Porque cuando yo termine contigo, desearás no haber nacido nunca".

Subió al carruaje y cerró las cortinas. Mientras el carruaje se ponía en marcha, Zafiro se tocó los labios. Todavía sentía la electricidad del aura de Ethan. No había contado con que el "villano" fuera tan magnético. Jannet Cayswell nunca se había enamorado, siempre había considerado las emociones como una falla en el sistema. Pero Zafiro Lawrence... Zafiro estaba empezando a sentir que el fuego podía ser muy agradable si se compartía con la persona adecuada, para formar el infierno perfecto.

El tablero estaba listo. El primer movimiento había sido hecho. Y por primera vez en dos vidas, Zafiro tenía el control total.

1
ISABEL PECH
excelente escritora.
Ginebra
Excelente
Miroslava Soto Vigil
con todo respeto autora sería bueno q ordenaras la novela x q ese tal Carlos tiene más vidas q un gato 😂
Miroslava Soto Vigil
😂😂😂😂😂ese Carlos es inmortal
Rosmeri Garcia
me tienen loka avían metido preso a carlos en que momento salio o es su gemelo
Miroslava Soto Vigil
autora te odio 🤭🤭🤭
Miroslava Soto Vigil
rayos autora seguro stabas distraída cuando escribías la novela o te staban distrallendo 🤭🤭🤭🤭
Leydis Ochoa: Cuando estuve escribiendo estás historias, estuve escribiendo más de una a la vez, y en ese entonces estaba con bloqueo escritor, por eso hay muchos errores y cuando lo edite la publicaré nueva la historia 🤭
total 4 replies
Miroslava Soto Vigil
no sé te ocurra autora matar alos padres ah me muero si haces eso 🤭🤭🤭
Miroslava Soto Vigil
y fuiste Zoe locasa
Sara Rojas Retamal
Qué lastima que la protagonista no tuviera poderes para derrotar a la tal Zoe😭😭😭
Miroslava Soto Vigil
q suspenso caracho
Miroslava Soto Vigil
pues hay confusión autora se te chispeteo🤭
Miroslava Soto Vigil
me parece q también reencarnaron esos babosos traidores 🤭
Miroslava Soto Vigil
rayos quienes serán esas basuras 🤭
Miroslava Soto Vigil
seguro se ISO en los pantalones 😂
Miroslava Soto Vigil
entiende es celocito tu hermano 🤭
Miroslava Soto Vigil
fuera baboso 🤭
Miroslava Soto Vigil
así es Sta prota me encanta
Miroslava Soto Vigil
rayos q arda Troya 🤭
Sara Rojas Retamal
No entiendo, Carlos no estaba en las mazmorras encadenado?😡
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