Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Estoy en problemas...
Joy se congela al ver a un hombre muy atractivo entrar a la habitación, ojos negros, nariz respingada y una mandíbula afilada, se nota el cuidado que lleva en la piel y no tiene ningún cabello fuera de lugar, ni hablar de la vestimenta, realmente exquisito, supone que es algún doctor que viene a verificar ya que despertó -¿Cuánto mide este hombre? Un metro noventa o dos metros- Se preguntaba Joy en la mente. Al notar mejor la expresión del sujeto le transmite que algo no está bien.
-Ya despertaste- Dice mientras sostiene lentamente el mentón del menor, Joy por instinto retrocede bruscamente.
-¿Siii? ¿Nos conocemos?- Algo le advierte peligro.
El hombre sonríe de manera cínica y pregunta - ¿Es otro de tus numeritos? ¿Ya no me reconoces?-
-Escúcheme bien persona que no conozco, no tengo tiempo, debo buscar a mi amigo- Intentó cruzar de largo al sujeto, pero este lo sostiene fuertemente del brazo izquierdo, en ese instante comienza a sentir un olor pesado luego angustia, miedo, sobre todo desesperación y un dolor terrible de cabeza lo invade enviándolo directamente al suelo. Joy en su desespero comienza a temblar y sudar, miles de imágenes, sonidos, olores y sabores se instalan en un segundo en su mente.
El dolor era terrible, no sabía qué hacer, en un instante comprendió que todas esas experiencias no eran suyas, él invadió el cuerpo de alguien más -¿Cómo es posible?- Sollozó.
Su mente trabajaba a toda velocidad y de golpe se levantó, miró al tipo y comenzó a soltar sus feromonas.
-¿Qué crees qué haces?- Dijo el alfa tapando su nariz y boca con un pañuelo, comenzaba a tener náuseas y mareos.
-¡No! ¿Qué crees qué haces tú invadiendo mi habitación? ¡Lárgate!- Escupió cada palabra con un desprecio palpitante, lo arrastró del brazo sacándolo fuera de la habitación y le cerró la puerta en la cara de un solo golpe.
-¿Quién se cree ese imbécil? Estoy en problemas y quiero a Alex conmigo- Pensaba Joy mientras bajaba lentamente con la espalda recostada en la puerta.
-Deseo tanto que hayas sobrevivido al accidente y si no... ¿Estarás en este mundo? ¿Nos volveremos a ver?- Se preguntaba mientras caminaba hacia el baño, se tomaría una ducha muy muy larga, lo necesitaba urgente.
Luego de la ducha donde pudo desahogar un poco la angustia, sale con la toalla envuelta en la cintura y el cabello mojado, definitivamente agradecía al universo que mantenía la misma apariencia y nombre, sin lugar a dudas era algo muy bueno. Abre las puertas del armario y se encuentra con un montón de ropa y otras cosas que difícilmente podrían llegar a gustarle.
-¿Qué es todo esto Joy? Qué gusto tan raro por la moda- Decía mientras fruncía el ceño y rebuscaba entre la ropa -No puedo ponerme esto- Levantando algo que parecía ser algún tipo de camisa de encaje y ese corsé por qué lo usaría, obviamente debe conseguir ropa nueva.
-Ay cariño, si me quedo en este lugar será vistiendo a mi manera ¿Por qué yo usaría una tanga? Es incómodo, no lo usaré- Siguió buscando y no le quedó más que ponerse un pantalón chándal con una playera de ositos.
tengo que correr por salvar mi floresita dise el joy jajaja