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Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Hasta Que El Divorcio Nos Separe

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:10.5k
Nilai: 5
nombre de autor: 𝐁𝐄𝐀𝐓𝐑𝐈𝐙 𝐘𝐎𝐒𝐄𝐅

Elena yacía en el asfalto, envuelta en su propia sangre, preguntándose cómo el amor de su vida, su hermana y su mejor amiga habían terminado convirtiéndose en sus verdugos. Diez años de matrimonio, confidencias y promesas rotas se desvanecían en un segundo de traición absoluta.

Pero la muerte no fue el final.

Un parpadeo, un susurro de deseo no pronunciado, y el tiempo retrocedió. Diez años exactos. El mismo día, la misma decisión fatal que lo cambió todo. Ahora Elena despierta con el sabor metálico del miedo en la boca y un fuego frío en las venas: sabe lo que viene. Sabe quiénes son en realidad.

Esta vez, no será la víctima.

Una mujer traicionada, un plan imposible, y una fortuna que todos quieren.
¿Hasta dónde llegará Elena para evitar que la historia se repita?
¿Y qué precio pagará por jugar con el destino?

HASTA QUE EL DIVORCIO NOS SEPARE
Porque algunas segundas oportunidades no son un regalo… son una guerra.

NovelToon tiene autorización de 𝐁𝐄𝐀𝐓𝐑𝐈𝐙 𝐘𝐎𝐒𝐄𝐅 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Primera Grieta

A la mañana siguiente, el apartamento olía a café recién hecho y a la colonia cara que Marcus se encargaba de usar para impresionar a todos sus socios. Yo me encontraba sentada en la cocina, con el portátil abierto y una sonrisa que él había interpretado como reconciliación.

—Buenos días, amor —dijo, limitándose a besarme la coronilla—. ¿Dormiste bien?

—Como un bebé —le contesté, sin elevar la vista de la pantalla. La verdad era que me había pasado casi toda la noche revisando los extractos bancarios, cambiando contraseñas y enviándole correos cifrados a mi abogado de confianza, el único que no estaba en la nómina de Marcos.

Él se sirvió una taza de café y tomó asiento justo frente a mí. —He estado pensando... tal vez tengas razón. Lo de España suena prometedor. Puedo mover algunos contactos para que nos den una cita rápida.

—Perfecto —dije, mientras cerraba el portátil—. Pero antes, necesito que firmes esto.

Deslicé un sobre manila por encima de la mensa. Dentro, ese sobre contenía un poder notarial que limitaba sus accesos a mis cuentas corporativas “por seguridad fiscal”, según el pretexto. De eso se había encargado el abogado de redactarlo a las 3:17 a.m.

Marcos no vaciló, en cuanto tomo el sobre entre sus manos, lo abrió, leyó las primeras dos líneas y no pudo evitar fruncir el ceño.

—¿Por qué ahora?

—Porque ayer vi un reportaje sobre fraudes matrimoniales —le mentí con suavidad—. Y no quiero que nadie piense que controlo todo sola. Es por nosotros.

Vi como el músculo de su mandíbula empezaba a tensarse, pero sin darle importancia, tomó el bolígrafo y firmó el documento. Porque Marcos siempre era así. Siempre firmaba sin leer cuando creía que era “por el bien del matrimonio”.

Cuando me lo entregó, me encargue de guardarlo en mi bolso y me levanté. —Voy a la oficina. Tengo una reunión con los contadores.

—¿Tan temprano? —inquirió, sorprendido. Porque yo nunca regresaba antes de las diez.

—Plazos — fue lo único que le respondí, antes de salir y de que él tuviera la oportunidad de seguirme.

Cuando llegué al ascensor, saqué mi teléfono secundario del bolso. Debido a que había recibido un nuevo mensaje.

R. Castillo:

00:42 — Sujeto M.V. Salió del edificio, y se reunió con una mujer (S.M.) en el motel “El Trébol”, habitación 12. Fotos adjuntas. Audio en proceso.

Abrí las imágenes y allí se encontraban: Marcos besándole el cuello a Sofía en un estacionamiento, y sus manos estaban debajo de la blusa de ella. Mi hermana, mi sangre.

Y lo único que pude sentir al ver esas imágenes, solo fueron náuseas, pero también sentí algo más: alivio, pruebas.

Cuando llegué a la empresa —la que yo me había encargado de construir con sudor antes de conocerlo— y convoqué una reunión de emergencia con el consejo. Les mostré el informe financiero que había elaborado desde la madrugada: una reestructuración que blidaba mis acciones en un fideicomiso irrevocable.

—Necesito su aprobación hoy —exclamé—. Mi salud reproductiva está en juego y no quiero riesgos.

Todos movieron la cabeza, asintiendo. Porque nadie se atrevía a cuestionar a la fundadora cuando hablaba de “salud”. Cuando llegaran las 11:07 a.m., el fideicomiso ya estaba firmado. Y Marcos ya no podía ponerle ni una sola mano a ningún centavo sin mi firma conjunta y la de los albaceas independientes. Y a las 11:09 a.m., recibí otro mensaje:

R. Castillo:

Sujeto S.M. Acaba de salir del motel, y lleva un sobre amarillo en mano. Dirección: tú apartamento.

Y sonreí por primera vez en dos vidas. Sofía se atrevió a venir a casa. Perfecto. Así que me limité a subir al auto y conduje de vuelta, cronometrando cada semáforo. Pude llegar justo cuando ella ingresaba al edificio con su llave duplicada —la que yo misma le había dado “porque era mi familia”.

Y la intercepté en el vestíbulo. —Sofía, qué sorpresa —agregué, con un tono de voz meloso—. ¿Vienes a ver a Marcos?

Ella no tardó en palidecer al escuchar mis palabras. Y el sobre amarillo que traía en manos tembló entre sus dedos. —Eh... solo pasaba a dejarle unos documentos de la empresa.

—Qué amable —contesté, arrebatándole el sobre de las manos con un movimiento rápido—. Yo se los doy, voy a subir.

Ella intentó recuperarlo de vuelta, pero yo ya me encontraba dentro del ascensor, y las puertas se cerraron frente a su rostro desencajado.

Y cuando abrí el sobre, dentro de el se encontraba: un test de embarazo positivo y una nota manuscrita para Marcos:

“Lo hacemos oficial después de la adopción. Te amo. —S”

Guarde todo en mi bolso, junto con el poder notarial y las fotos que se había encargado de enviarme el detective. Y subí al apartamento. Al llegar no vi a Marcos por ningún lado y al entrar a la habitación, me pude dar cuenta de que se encontraba en la ducha, otra vez —segunda vez en doce horas, detalle que antes me parecía romántico y ahora olía a motel barato.

Deposité el sobre amarillo sobre la mesa y lo dejé ahí, y luego salí, cerrando la puerta con doble vuelta y me dirigí a la empresa de Evans. Porque la guerra apenas acababa de comenzar, pero la primera batalla ya era mía.

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Mariana Posternak
no tardes tanto en actualizar 🙏
Mariana Posternak
cuando nuevos capítulos o es otra novela sin terminar 😡
Esmeralda Silva Montoya
y eso que le faltó decir que estaba embarazada
Esmeralda Silva Montoya
espero que sea buena
Lismarien Rosales
aaaaaah!!!!! me encanto esta frase!
Maritza Suarez
👍
juan andres palacios
me alegra que reconozca su error, su maldad, su egoísmo
Martha Mena Wong
Ojalá los haga pagar a los mendigos quiero sangre muaaaaaaaack
Eliana Galann
y ahora toca hacerse cargo de las consecuencias,
Blanca Ramirez
excelente historia
IsChez5678🖤🤭
me encanta🥰🙏más más 🙏🙏🤭
IsChez5678🖤🤭
fascinante👏🥰....
👏más....
Johanna Batista
exelente trama pero porque dura tanto tiempo para actualizar por favor escritora no me castigue así please más capitulos por favor
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