NovelToon NovelToon
LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

LA LEYENDA DE LA ESPADA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Magia / Mundo mágico / Acción / Espadas y magia / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Cristian David Leon

Leónidas, un mago de bajo rango intentará llegar a la cima como el número uno en su clase como novato recién llegado. La academia del reino de Grand Village esconde secretos tras sus muros, Leónidas junto a sus amigos intentarán llegar al fondo de ellos mientras se desarrolla como mago y se convierte en el más fuerte de todos.

NovelToon tiene autorización de Cristian David Leon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿SE TE HIZO TARDE?

El sol de la mañana se filtraba por las ventanas, pero para Leónidas, la luz no era una bendición, sino una alarma silenciosa de que el desastre ya había ocurrido. El primer día de clases en la Academia de Grand Village no era una fecha cualquiera; era el inicio de su formación como mago, y él lo estaba inaugurando con las sábanas pegadas al cuerpo.

​—¡Maldición, voy a llegar tarde! —exclamó para nadie, saltando de la cama con una agilidad que ojalá hubiera tenido diez minutos antes.

​Salió corriendo del lugar donde se hospedaba, con la túnica mal puesta y el corazón martilleando contra sus costillas. El camino hacia la academia se sentía eterno. Cada transeúnte que lo miraba parecía juzgar su falta de puntualidad. Cuando finalmente divisó los imponentes muros de la institución, el sudor le recorría la frente y el aliento le faltaba.

​—Genial... mi primer día y llego tarde —masculló entre dientes, deteniéndose un segundo para intentar recuperar la compostura antes de cruzar el umbral.

​Mientras tanto, en las cercanías del aula, sus amigos ya lo daban por perdido. Deila, con su habitual aire de preocupación, miraba hacia la entrada del pasillo.

​—¿Y Leónidas? —preguntó, cruzándose de brazos.

​Blake, siempre más pragmático y observador, soltó un suspiro corto.

—Parece que se le hizo tarde.

​Deila no podía creerlo.

—¿En su primer día...? —La frase quedó en el aire, cargada de una mezcla de decepción y asombro por la falta de juicio de su amigo.

​Justo en ese momento, una figura desaliñada apareció doblando la esquina, jadeando como si hubiera corrido un maratón. Era Leónidas, o lo que quedaba de él tras la carrera.

​—Sí... llegué... —logró articular, apoyándose en la pared.

—¿Qué te pasó? —intervino Deila, examinando su estado.

—Dormí de más... —confesó él, intentando sonar casual a pesar de su cara roja—. ¿Entramos?

​Blake, que no estaba para sentimentalismos ni esperas innecesarias, asintió con la cabeza.

—No perdamos tiempo —sentenció, encabezando el camino hacia el salón. ​Al entrar al aula, el ambiente cambió drásticamente. El murmullo de los estudiantes que ya estaban sentados se detuvo por un instante al ver entrar al trío. Al frente, una figura imponente los esperaba: la Profesora Jill. Su mirada era afilada, capaz de cortar el entusiasmo de cualquier novato.

​—Ah, bien, los únicos tres que... —dejó la frase incompleta, pero el tono lo decía todo.— Tomen asiento.

​Los tres obedecieron al instante. Deila se inclinó ligeramente hacia sus amigos y dejó escapar un susurro apenas audible.

—No se ve muy contenta...

​—Bien —continuó la Profesora Jill, ignorando los cuchicheos—. Bienvenidos a la clase 1-2. En su primer año, solo existen dos secciones: la 1-1 y la 1-2. Yo seré su profesora durante todo el año.

​Leónidas observó a la mujer. No era lo que esperaba. En su mente, un pensamiento poco amable floreció: ¿Con la anciana?. Fue un juicio cruel, pero Jill emanaba una autoridad que le hacía sentir incómodo.

​—En la Academia de Grand Village —prosiguió Jill, su voz resonando con una fuerza antinatural— aprenderán a controlar su magia y a utilizarla en caso de ser necesario. Es vital que sepan dominarla; un mal control podría resultar catastrófico.

​La lección no tardó en volverse técnica. Jill escaneó el salón con sus ojos fríos.

—¿Alguien podría decirme la clasificación de los magos? —lanzó la pregunta al aire.

​Deila, siempre aplicada, levantó la mano de inmediato.

—¡Yo! Los magos se dividen en tres rangos: bajo, medio y alto.

​—Correcto —asintió Jill, antes de hacer una pausa deliberada—. ¿Deila?

—Por favor, dígame Dey, profesora.

—Está bien, Dey. Ahora les hablaré de los diez magos de la corte. Los servidores principales del Rey Mago.

​Un silencio sepulcral cayó sobre el aula. El tema de los diez magos era leyenda y realidad a la vez. Blake y Leónidas prestaron atención total.

​—Estos magos se dividen en números de acuerdo a su poder —explicó la profesora—. El número uno es, lógicamente, el más fuerte.

—¿Y quién es? —interrumpió Leónidas, incapaz de contener su curiosidad.

​Jill lo miró fijamente.

—Por orden del Rey Mago, no puedo decírselo. Su identidad es anónima. Al menos para los números del seis al diez.

Un alumno del fondo se atrevió a preguntar:

—¿Qué número es usted?

—Yo soy la número seis —respondió Jill con una naturalidad que heló la sangre de los presentes.

​El respeto en el salón se duplicó al instante. Leónidas, sin embargo, solo podía pensar en una cosa.

—¿Qué se necesita para llegar a ese puesto?

—Primero, graduarse de la academia —respondió Jill con una media sonrisa—. Segundo, controlar su poder de forma increíble.

​Dey suspiró, desinflada.

—Vaya... estamos muy lejos.

—Todo a su tiempo —la consoló Jill—. Aunque, para que lo sepan, este año hay un chico en primer año que fácilmente podría acabar con el número diez.

​La revelación causó un estallido de murmullos.

—¡¿Qué?! —exclamó Leónidas—. ¿Eso es posible? —añadió Blake, incrédulo.

—Tranquilos —dijo Jill, calmando el alboroto—. Él está en la clase 1-1. Creo que en la prueba de ingreso estaba en el equipo uno.

​Leónidas se quedó pensativo. Un recuerdo fugaz cruzó su mente: una niña que había visto durante las pruebas. Esa niña..., pensó. Jill miró su reloj de bolsillo.

—Parece que se nos acaba el tiempo. Solo recuerden que no solo existe la magia elemental; también hay de trueno, lava e hielo, entre otras.

​Blake frunció el ceño.

—Nunca escuché de ese tipo de magia.

—Claro que no —sentenció Jill—. Es magia utilizada por magos de rango alto. Es extremadamente peligrosa para los de rango medio y bajo.

​Blake apretó los puños bajo la mesa. Si quiero derrotar a mi hermano, tendré que aprender ese tipo de magia. Aunque me cueste la vida..., pensó con determinación.

​—Se acabó el tiempo. Mañana empezaremos con la práctica —concluyó Jill—. Que tengan un buen día.

​La clase se retiró, dejando a Jill sola en el salón. Sin embargo, apenas se cerró la puerta, unos golpes secos resonaron.

—Adelante —dijo ella, su tono volviéndose gélido.

​Un hombre misterioso entró.

—Jill.

—Ah, eres tú. ¿Qué ocurre?

—Lo encontraron...

​Lejos del bullicio de la academia, en un castillo que el mundo consideraba abandonado, el aire era pesado y cargado de una energía oscura. En las sombras, una figura aguardaba.

—Lord Byron —dijo el hombre misterioso, arrodillándose.

La figura en el trono no respondió de inmediato. Solo se hizo el silencio.

—Es hora, señor.

​Byron levantó la vista, revelando una mirada amenazante que parecía prometer el fin de la paz que Grand Village tanto intentaba proteger.

1
Camila Surita
me encantaaa
Yolanda Leon
muy bueno, me encanta
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play