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La Esposa Inesperada del Señor Ferreira

La Esposa Inesperada del Señor Ferreira

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor tras matrimonio / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:320k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Sylvia Rosyta

Camila Ríos creía tener la vida resuelta: una boda a días de celebrarse, un prometido al que había apoyado desde cero y una mejor amiga que era como una hermana. Todo se derrumba en una sola noche cuando descubre que Diego Mendoza y Valeria Soto la traicionaron a sus espaldas. Frente a los vecinos, Diego confiesa sin remordimiento que nunca la amó. La conmoción provoca un infarto fulminante en don Ramón, el padre de Camila, quien termina al borde de la muerte en un hospital.

Mientras Camila vela a su padre sin saber si volverá a abrir los ojos, un jet privado aterriza en la ciudad. Santiago Ferreira —heredero único del Grupo Ferreira Internacional, una de las fortunas más grandes de El Cairo— regresa después de años con un solo propósito: declararse a la mujer que amó en secreto desde la preparatoria. Al enterarse de la tragedia de Camila, Santiago le ofrece lo único que puede salvar a don Ramón: costear la operación cardíaca que ella jamás podría pagar. A cambio, le propone matrimonio.

Camila acepta sin amor, solo por su padre. Pero la paciencia inquebrantable de Santiago, su ternura silenciosa y su negativa a presionarla comienzan a derribar las murallas que el dolor levantó. Desde la boda improvisada en la habitación del hospital hasta el vuelo a El Cairo, desde la mansión Ferreira hasta la sala de juntas del corporativo, Camila descubre que este hombre poderoso lleva años guardándole un lugar en su vida —y en su corazón.
Mientras tanto, la vida de Diego se desmorona: pierde su carrera, su madre sufre un derrame y Valeria lo abandona. El karma cobra cada deuda con intereses.

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Capítulo 29

La casita volvió a quedar en silencio. Un silencio espeso. Omar recogió lo que quedó del tahlilan. Levantó las sillas, enrolló el tapete, apiló los platos sucios. Cuando terminó, se acercó a Santiago, que llevaba un rato sentado en la salita sin moverse, con la espalda recargada en la pared y la cabeza agachada.

—Señor —dijo Omar en voz baja—. Voy a salir un momento. El funcionario del registro civil me avisó que el acta de matrimonio de usted y de la señora Camila ya está lista y la puedo recoger a las diez de la noche.

Santiago asintió sin levantar la cabeza.

—Ve.

Pero antes de irse, Omar alcanzó a echar un vistazo hacia la puerta del cuarto de Camila.

—Si necesita algo, señor, llámeme de inmediato —le pidió Omar, y Santiago volvió a asentir.

La noche avanzó. Se apagó la luz de la salita. Santiago entró al cuarto de Camila llevando un poco de comida y un vaso de agua tibia para ella. Se sentó en la orilla de la cama y se le quedó viendo el rostro un largo rato. Dormida, Camila se veía tan frágil. Sin darse cuenta, Santiago se recostó junto a ella, se giró de lado para no molestarla. Le pasó el brazo alrededor del cuerpo, formando un abrazo protector. Santiago no tenía intención de dormirse. Solo quería asegurarse de que Camila estuviera bien. Pero el cansancio que lo venía acosando desde hacía horas lo fue venciendo sin que se diera cuenta, y se quedó dormido.

La medianoche transcurrió despacio. El reloj de la salita marcó las dos de la mañana cuando Camila por fin recuperó la conciencia. Los párpados le temblaron y se le fueron abriendo poco a poco. La vista se le nubló. La cabeza le pesaba como si hubiera llorado sin parar toda la noche. Parpadeó despacio, y lo primero que sintió fue calidez.

Algo tibio y firme le envolvía los brazos. La respiración de alguien le acariciaba la coronilla. Un aroma que no conocía pero que la tranquilizaba le llenó los sentidos. Camila tragó saliva.

Alzó un poco la cabeza, y ahí estaba Santiago. Dormido profundamente a su lado, con el rostro mucho más relajado que cuando estaba despierto. Las cejas, que de costumbre se le veían firmes, ahora lucían distendidas. Los labios entreabiertos, la respiración acompasada. El brazo le rodeaba el cuerpo a Camila, como si por instinto la protegiera de cualquier cosa que pudiera venir.

Camila se quedó helada. El corazón le latía desbocado. Le miró el rostro un buen rato. Demasiado rato, hasta que sintió que un sentimiento extraño le trepaba por el pecho: no era exactamente comodidad, tampoco miedo. Se parecía más a confusión, a ahogo, a culpa, todo al mismo tiempo.

Poco a poco, Camila fue apartando el cuerpo, tratando de salir del abrazo sin despertarlo. Se movió con cuidado, casi sin hacer ruido. Logró sentarse en la orilla de la cama y respiró hondo. La cabeza se le fue hacia abajo de inmediato y las lágrimas le volvieron a caer. El llanto le quedó atrapado en la garganta, pero el pecho le temblaba con violencia. Se tapó la boca con la mano, tratando de que no se le escapara ni un sonido. Los hombros le vibraban.

Su padre ya no estaba. Y ahora acababa de despertar en los brazos de un hombre que legalmente era su esposo, pero al que nunca había amado. Al que nunca le había pedido nada. Al que jamás se imaginó tener en su vida de esta manera.

Camila se levantó despacio. Las piernas todavía le fallaban, pero la determinación le pesaba más que el dolor. Le echó un último vistazo a Santiago. Seguía dormido, sin enterarse de nada de lo que pasaba a su alrededor.

"Perdóname, Santiago. No puedo seguir siendo tu esposa. No quiero seguir siendo una carga para ti."

Salió del cuarto y sacó una bolsa grande del ropero para meter unas cuantas cosas. Le temblaban las manos al agarrar el teléfono. No tenía mensajes. No tenía a quién llamar. Solo quería irse. No por odio. Tampoco por rabia. Sino porque se sentía indigna de estar al lado de Santiago.

Santiago era demasiado bueno. Había sacrificado demasiado por alguien que ni siquiera podía devolverle nada más que problemas.

Camila abrió la puerta de la casita despacio, y el aire helado de la noche la recibió como una bofetada. Salió, cerró la puerta sin hacer ruido. Las lágrimas le volvieron a caer cuando bajó los escaloncitos del portal.

Pero apenas había dado unos pasos cuando una voz la detuvo en seco.

—Señora?

Camila se sobresaltó. Volteó rápido y encontró a Omar a unos metros de ella. Parecía que acababa de bajarse del auto; todavía traía la chamarra colgada del brazo. A Omar se le endureció el gesto en cuanto vio la bolsa grande en la mano de Camila.

—Señora Camila —le dijo en voz baja pero afilada—. A dónde va a estas horas?

Camila apretó la correa de la bolsa.

—Me... me voy —contestó en un murmullo—. Por favor, no le digas nada a Santiago.

Omar se quedó callado.

—Irse? —repitió Omar con la voz contenida—. Irse a dónde?

—A donde sea —Camila bajó la mirada—. A cualquier lado menos aquí —le pidió Camila, y Omar se le acercó.

—Señora, usted no puede irse —le dijo con firmeza—. Le pido por favor que regrese adentro.

Camila negó con la cabeza.

—No puedo —se le empezó a quebrar la voz—. No quiero ser un estorbo ni arruinarle la vida a Santiago.

—Señora...

—Por favor! —Camila miró a Omar con los ojos húmedos—. Por favor, déjame ir. Esta no es la vida que yo quería.

Omar soltó un suspiro largo.

—Si usted se va ahora —le dijo despacio—, todo lo que el señor Santiago ha hecho por usted habrá sido en vano. —Camila se detuvo en seco—. Sabe una cosa, señora? —le dijo Omar en voz baja pero con una intensidad difícil de ignorar—. El señor Santiago casi no ha dormido desde que puso un pie en este país.

Camila se quedó muda.

—Desde que decidió venir, lo único que le ocupa la cabeza es usted. El señor Santiago la ama de verdad, señora. La ama desde que los dos iban juntos al bachillerato. Pero en aquel entonces prefirió callarse porque no tenía nada que ofrecerle. Por eso se fue con sus padres a El Cairo: para levantar un negocio. No hubo un solo día en que dejara de pensar en usted, señora. Y cuando se enteró de que Diego la maltrataba, el señor compró a propósito el hospital donde trabajaba Diego y lo puso a nombre de usted, nada más para que usted pudiera cobrarle a Diego todo el daño que le hizo. Después de saber todo esto, de verdad tiene el corazón para abandonar a un hombre que la ama con tanta sinceridad? —Omar se lo soltó de golpe, apasionado, y Camila se quedó sin palabras. Nunca se hubiera imaginado que Santiago fuera capaz de hacer algo tan grande por ella.

—Señora, reconozco que tal vez ahora usted no ame al señor Santiago —continuó Omar—. Pero tiene que darle al menos una oportunidad para demostrarle que su amor es genuino. Estoy seguro de que, con el tiempo, ese amor va a nacer también en el corazón de usted.

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Alcenia Acosta
va tener que aprender y prepararse y dejar de ser tan ilusa, tan idiota . ser fuerte y estar en concordancia con el hombre que tiene a su lado
Dayana Velasquez
la mejor novela que he leído un hombre exelente a la hora de amar respetar y valorar felicidades a la escritora
Dayana Velasquez
exelente de todas las novelas que he leído está hasido la mejor un hombre en todos los sentidos un caballero
Margarita Manrique
Excelente novela ,⭐⭐⭐⭐⭐. Felicitaciones 🥂🍾💯🫶💐💐. Dios Altísimo la siga llenando de bendiciones y éxitos.
Margarita Manrique
qué fs.ilis tan hermosa 💖🙅💐
Margarita Manrique
qué ternura⭐😅
Tamaira Ibarra 🌹♥️🇻🇪
Camila necesita un poquito de dignidad 😤
Mirna Lobo
hermosa muy hermosa mi querida escritora muchas felicidades y bendiciones me encantó 😍😍😍
Mirna Lobo
cuando sepa que son dos ☺️ se va volver loca 🤣🤣🤣😍😍😍
Mirna Lobo
😍😍😍😍/Proud//Proud/que bueno
Mirna Lobo
😄😄 entre Santiago y la mamá no van a dejar respirar a Camila 😄😄😄
Mirna Lobo
☺️ bebé a bordo 😍😍😍
Mirna Lobo
bueno cada quien tiene lo que se merece 😠 ahora a llorar al valle 😭
Mirna Lobo
yo me imagino que es cuestión de cultura que las mujeres bajen la cabeza /Grimace/ pero, no sé, ella por el estatus de él debería mantener la cabeza en alto y no bajar la mirada, no sé pienso yo, es mi humilde opinión /Proud/
Mirna Lobo
que maravilla 😍☺️😍/Heart//Heart/
Mirna Lobo
todavía no sé en qué trabaja Camila 🤔 no creo haberlo leído /Grimace/
Mirna Lobo
bueno niños tienen que hacer la tarea 😄😛😛
Mirna Lobo
espero que no tenga problema para quedar embarazada ☺️
Mirna Lobo
espero que la traten bien /Grimace/
Mirna Lobo
estamos acostumbrados que siempre aparezca una arpía, espero que en ésta historia no sea el caso 🤔
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