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Me Enamoré del Hermano Equivocado

Me Enamoré del Hermano Equivocado

Status: Terminada
Genre:Romance / Pérdida de memoria / Amor platónico / Completas
Popularitas:10.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Valentina despierta sin recuerdos después de una caída. Lo único que tiene para entender su pasado es un diario lleno de pistas sobre el hombre que la cuidó desde niña.
Todos creen que ese hombre es Nico Montero, el chico que creció a su lado y que durante años pareció destinado a quedarse con ella. Pero Nico ya está cansado de cuidarla. Ahora ama a otra mujer y decide dejar a Valentina en manos de su hermano mayor, Sebastián.
Sebastián es serio, frío y demasiado protector. Valentina empieza a creer que las páginas de su diario hablan de él… y sin darse cuenta, se enamora del hombre equivocado.
O quizá del único correcto.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Capítulo 14

Cumpleaños en la puerta

Después de lo de Isabella, Sebastián empezó a recoger a Valentina todos los días.

No lo anunció. No dijo "voy a cuidarte". Solo apareció el miércoles frente a la Universidad del Valle a la hora exacta de salida, con el auto detenido junto a la entrada y Daniel sentado adelante revisando correos.

Valentina abrió la puerta trasera.

—¿No tenías junta?

—Terminó.

Daniel no levantó la vista.

—Se movió.

Sebastián lo miró por el espejo.

Daniel cerró la boca.

Valentina se sentó con la mochila sobre las piernas.

—¿Puedo poner música?

—No.

—Entonces sí puedo.

Conectó su celular antes de que él contestara. El auto, que siempre iba en silencio, empezó a sonar con una canción pop que Valentina no recordaba haber guardado, pero que su boca tarareó en el segundo coro.

Sebastián manejó sin comentar.

Al tercer semáforo, Valentina lo miró.

—No odias la canción.

—No la estoy escuchando.

Daniel tosió.

Valentina sonrió y subió un punto el volumen.

Esa noche, ordenando libros para no pensar en Isabella, encontró su credencial de estudiante dentro de una carpeta azul. La foto era suya, pero la sonrisa parecía de otra persona. Debajo estaban sus datos.

Fecha de nacimiento: 15 de junio.

Valentina corrió al estudio de Sebastián con la credencial en la mano.

—¡Mi cumpleaños es el quince de junio!

Sebastián levantó la vista de la laptop.

—Lo sé.

—Eso es en dos semanas.

—Lo sé.

—¿Por qué lo dices como si no fuera importante?

Él cerró la laptop.

—Porque no deberías correr con el pie vendado.

Valentina miró su propio pie.

—Eso no responde.

—Feliz cumpleaños adelantado.

—Eso tampoco.

Sebastián tomó la credencial y la miró un segundo. No la necesitaba. La fecha estaba marcada en su calendario desde enero.

Cuando Valentina salió del estudio, él abrió el cajón inferior del escritorio. Dentro había una agenda negra. Pasó las páginas hasta junio.

15 de junio.

"V."

La misma marca estaba repetida en agendas de años anteriores, guardadas en una caja al fondo del armario.

El jueves, Valentina llevó el tema a Lucía.

—Quiero invitarlo a cenar.

Lucía dejó de morder una pluma.

—¿A Sebastián?

—No, al rector. Sí, a Sebastián.

—¿Como cita?

Valentina bajó la voz.

—Como cumpleaños. Pero solo él y yo.

Lucía se inclinó sobre la mesa de la cafetería.

—Eso es una cita.

—Entonces ayúdame a que no parezca desesperada.

—Demasiado tarde.

Valentina le lanzó una servilleta.

Pasaron una hora revisando restaurantes. Valentina quería algo elegante, pero no frío; bonito, pero no lleno de gente; privado, pero no exagerado. Lucía terminó tomando el celular.

—Reserva en el restaurante del Hotel Imperial. Si te pregunta por qué, dices que quieres recuperar recuerdos importantes.

—¿Y si me pregunta cuáles?

—Dices "los que hagamos esa noche" y te vas antes de morirte de pena.

Valentina se cubrió la cara.

—No puedo decir eso.

—Por eso vas a escribir.

Esa noche, Valentina editó el mensaje de WhatsApp cinco veces.

"Sebastián, ¿podrías acompañarme a cenar el 15 de junio? Es mi cumpleaños y quiero pasarlo contigo. Solo contigo."

Lo leyó en voz alta.

Demasiado directo.

Lo leyó otra vez.

Exactamente lo que quería decir.

Envió.

El mensaje quedó con doble palomita azul.

Valentina dejó el celular sobre la cama y se tapó la cara con la almohada.

No respondió de inmediato.

En Torre Montero, Sebastián estaba fuera de su oficina revisando un asunto con Daniel. Su celular quedó sobre el escritorio, desbloqueado por unos segundos después de recibir el mensaje.

La puerta se abrió.

Isabella entró con una carpeta.

—Daniel me dijo que podía dejar esto aquí.

No había nadie.

La pantalla del celular seguía encendida.

Isabella leyó el mensaje sin tocar el aparato.

Solo contigo.

Su mano se quedó sobre la carpeta.

La dejó en el escritorio y salió.

Esa noche, Sebastián llegó a La Hacienda pasadas las diez.

Valentina lo esperaba en el pasillo del segundo piso. No dijo nada. Solo lo miró.

Sebastián se acercó, se inclinó y le besó la frente.

Esta vez tardó un segundo más.

Valentina sonrió.

—Buenas noches.

Él miró su boca. Luego se obligó a mirar sus ojos.

—Buenas noches.

Cuando ella entró a su cuarto, el celular vibró.

Sebastián:

"Ahí estaré."

Valentina abrazó el teléfono contra el pecho y se dejó caer sobre la cama.

Al otro lado de la ciudad, Isabella le envió a Camila una captura escrita a mano del mensaje que había visto.

"El 15 de junio. Cena a solas. Hay que movernos antes."

Camila leyó el mensaje en el asiento trasero del auto de su padre. Venía de una cena donde habían hablado de fusiones, matrimonios convenientes y sonrisas útiles. Su padre seguía al teléfono, discutiendo con alguien de bancos.

—¿Buenas noticias? —preguntó él al verla sonreír.

Camila bloqueó la pantalla.

—Una oportunidad.

—Las oportunidades se preparan.

—Ya lo sé.

Miró por la ventana. Valentina tenía algo que Camila nunca había entendido: el poder de entrar a una familia sin saber usarlo. Todos la cuidaban, todos la justificaban, todos estaban dispuestos a romper reglas por ella.

Sebastián, sobre todo.

Camila abrió otro chat.

"Nico, ¿ya sabes que Vale celebrará su cumpleaños a solas con tu hermano?"

No envió el mensaje. Todavía.

Primero necesitaba que Isabella siguiera creyendo que tenía control. Después necesitaría a Nico dolido, no prevenido.

En La Hacienda, Valentina se quedó dormida con el celular junto a la almohada y la respuesta de Sebastián abierta en pantalla.

"Ahí estaré."

Tres palabras.

Las leyó tantas veces que, antes de dormir, ya le parecían una promesa.

A la mañana siguiente, Valentina empezó una lista nueva en el diario:

"Cena de cumpleaños:

1. No mancharme.

2. No hablar demasiado rápido.

3. No preguntarle si esto es una cita antes del postre."

Miró el tercer punto y lo tachó.

Luego lo escribió de nuevo.

En el desayuno, Sebastián notó la página medio escondida bajo su plato.

—¿Estudias?

—Organizo estrategia.

—Eso suena peligroso.

—Lo es.

Nana Carmen sirvió café y miró a Sebastián con una advertencia silenciosa: si pensaba romperle la ilusión a la niña, más le valía mudarse de país.

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Glen
Parecía bueno pero a mitad ya te parece q no va a ningún lugar y después con un final raro, no me gusto
Glen
Ocosadora la niña, con razón nico huyó 😂😂😂😂😂😂
Glen
Ocosadora la niña, con razón nico huyó 😂😂😂😂😂😂
Marisa Rodriguez de Cuello
es muy densa la trama y simple. también se pueden leer repeticiones del relato que confunden la lectura
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