Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 10
Digo: “Priscila, la situación tuya puede verse mala, pero te aseguro de que puede estar mucho peor. No importa lo que pienses sobre lo que el tendero dijo, sino lo que harás a partir de ahora.”
Ante esto Priscila simplemente dijo: “Necesito saberlo.”
Medito: "me siento razonablemente seguro de que ella no se irá sin la respuesta. Sé lo que podría hacer cuando lo sepa, pero ¿Qué opción tengo? Creo que es momento de dar un salto al vacío."
Digo: "El respeto es importante para mí y por eso siempre que hablo digo la verdad. Por eso, Priscila, quiero que sepas que te respeto y por eso te diré la verdad."
Suspiro y continúo diciendo: "El tendero dijo que las canastas son caras, pero que le vean la cara de tonto le molesta más, aparte de que hace 2 años él no había sido víctima de robo. Estaba extremadamente molesto y va a enviarte a prisión no solo por el costo de la canasta, sino que para él ya es personal. Me pidió ayuda y yo le dije que su compromiso que tenía esta noche era más importante..."
Y después de hacer una pausa en la que recuerdo lo importante que es para mí decir la verdad continúo diciendo: "pero que no se preocupe porque en la mañana le ayudaré con este problema. En cualquier caso quiero que sepas que si él está tan decidido como creo, aun sin mi ayuda, seguramente encontraría otra manera de llegar a ti, aunque le tome más tiempo.”
Un silencio sepulcral invade el departamento por unos segundos. Después Priscila dice: “Me gustaría creer que todo lo que me has dicho es verdad. Puede que en el fondo me esté negando a creerlo, pero es que no puedo aceptarlo. ¿2 años sin un robo? Me tomó segundos conseguir una canasta. ¿Intentar capturarme sin tu ayuda? Posiblemente, le costaría más que el precio de la canasta.”
Las respuestas de Priscila me dejan claro que necesitaré dar una explicación más detallada de esta situación si quiero convencerla de que le estoy diciendo la verdad, pero entonces ella dice algo que me permite entender un detalle simple, pero decisivo para definir que estoy dispuesto a hacer para mostrar que no miento. Resulta que lo que Priscila dice a continuación aclara en mi mente un detalle y es que mientras estuve desmayado ella recorrió mi casa, posiblemente para asegurarse de que no hubieran más personas.
Priscila continúa diciendo: “Y para rematar, ¿Dices que no tienes pareja ni hijos? Si bien es cierto que no hay ropa de mujer ni de niño, ¿Cómo explicas el hecho de que tienes una cuna en la otra habitación de tu departamento?”
Digo: “No te he mentido en nada. Sí, tengo una cuna, pero no es lo que crees.”
Priscila: “Si estuvieras en mi lugar, ¿creerías lo que dices?”
Después de pensarlo un momento digo: “Es razonable pensar que no lo creería, pero puedo demostrar que lo que digo es verdad. El problema es que para hacerlo… tendría que mostrarte un vídeo que tengo en mi celular, lo que implicaría desbloquearlo para ti.”
Priscila: “¿Crees que me interesa robar tu celular? Tengo dos manos y pude tomar muchas canastas de comida, pero solo tomé 1. Solo quería comer. Y ahora solo quiero la verdad.”
Me resulta incómoda esta situación, pero tengo claro algo. Un patrón desbloquea mi celular y da acceso al vídeo. Mis apps más delicadas como mis cuentas bancarias están protegidas adicionalmente con un pin. Saber esto me podría inclinar en una dirección que quizás solucione este problema definitivamente.
En cualquier caso, mientras medito al respecto, pasa algo de tiempo y por eso Priscila continúa diciendo: “muéstrame la verdad y lo siguiente que hablaremos será sobre liberarte.”
Digo: “Mi celular es importante para mí, pero estoy dispuesto a mostrarte la verdad para resolver este asunto.”
Después de enseñarle el patrón que desbloquea mi celular, le digo que vaya al último vídeo grabado y sobre este vídeo, le digo: “El vídeo fue grabado ayer y es acerca de objetivos que mis 2 amigos y yo nos fijamos para cumplir este año. Obviamente, no hay manera de que haya planeado esto con anticipación por lo que no hay lugar a dudas que es la verdad.”
Priscila asiente y empieza a reproducir el video. Después de ver el objetivo de Jonathan pausa el vídeo y dice: “¿Él fue el de la idea del vídeo?”
Digo: “Sí, y hoy perdió una partida de ajedrez contra una mujer. Se sintió terrible cuando ocurrió y es comprensible para mí si después de fijarse una meta esta falla justo al día siguiente. En cualquier caso, tuve una diferencia con él por involucrar una apuesta y ni me va a llamar ni espera que lo llame hasta la mañana. Ahora, el vídeo continúa con la meta de Pedro, que seguramente lo reconoces como el dueño de la tienda.”
La verdad tengo algo de temor sobre la reacción de Priscila si continúa viendo el video. La conversación que hemos tenido me da la impresión de que la magnitud de lo sucedido puede abrumarla.
Veo que Priscila va a continuar la reproducción de vídeo para ver el objetivo de Pedro y antes de que lo haga digo: “Priscila, tú crees que simplemente robaste una canasta. Podrías irte creyendo eso. Sin embargo, si decides ver la verdad debes de saber que no creo que en realidad hayas tenido malas intenciones y si ese es el caso, ver esa parte del vídeo te podría causar mucho dolor.”