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Prisionera Del Capo

Prisionera Del Capo

Status: Terminada
Genre:Síndrome de Estocolmo / Mafia / Secuestro y encarcelamiento / Completas
Popularitas:114.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Alessia Castelli nació para obedecer. Hija de una de las familias mafiosas más poderosas de Italia, jamás ha podido decidir sobre su propia vida. Ni a quién amar. Ni con quién casarse. Ni siquiera qué sueños perseguir.
El día de su boda arreglada, todo cambia cuando es secuestrada por Fabiano Conti, el temido líder de la organización rival. Para él, Alessia no es más que la única pieza capaz de devolverle a la persona que más ama.
Mientras una guerra entre familias amenaza con desatarse, ambos descubren que existen prisiones mucho peores que una habitación cerrada. Ella jamás ha conocido la libertad. Él hace mucho tiempo que olvidó cómo se siente vivir sin culpa.
Entre amaneceres frente al Mediterráneo, pequeños actos de rebeldía y decisiones que nunca antes les permitieron tomar, Alessia y Fabiano comenzarán a cuestionar todo aquello para lo que fueron criados.
Porque, a veces, el enemigo no es quien te roba la libertad... Sino quien te enseña, por primera vez, cómo se siente tenerla.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Demasiado tarde

Fabiano

La puerta del despacho se abre sin que nadie golpee.

Me pongo de pie de inmediato.

Viola aparece con los ojos hinchados y un paño ensangrentado entre las manos.

Mattheo llega hasta ella antes que yo.

—¿Qué pasó?

—Nada —responde rápidamente—. La señorita Cloe abrió una herida de su muñeca mientras dormía. Estaba rascándose.

La vista se me nubla.

—¿Está despierta?

—No. Sigue dormida.

Camino hacia la puerta, pero Viola se interpone.

—No entre.

La miro con incredulidad.

—Apártate.

—Acaba de tranquilizarse. Cada vez que alguien se acerca, incluso dormida, comienza a temblar. Déjela descansar un poco.

—Soy su hermano.

—Y ella sabe que está aquí. Que la está cuidando.

—¿Cómo?

—Porque no dejó que le administraran el calmante hasta que usted se lo prometió.

Me quedo quieto. Lo había olvidado.

Cloe tenía los ojos medio cerrados cuando me tomó la mano y me pidió que no me fuera de la casa. Le juré que no lo haría. Que estaría al otro lado del pasillo si me necesitaba.

—Volveré con ella.

—Fabiano —me detiene Mattheo. Me giro dispuesto a mandarlo al infierno—. Viola tiene razón.

—No te metas.

—Si entras ahora será para tranquilizarte tú, no a Cloe.

Doy un paso hacia él.

—Ten cuidado.

—No está diciendo que te alejes de ella —interviene Viola—. Solo que la dejes dormir. Eso es lo que necesita ahora.

Mattheo mira el paño entre las manos de Viola.

—¿Comió algo?

—Un poco de sopa.

—¿Lo retuvo?

Frunzo el ceño. Viola también lo hace.

—Sí.

—¿Está mareada? ¿Tiene fiebre?

—No —responde Viola—. Solo está agotada.

—¿Y el sangrado?

—¿Qué sangrado? —pregunto.

Mattheo guarda silencio. Viola baja la vista.

—No pude revisarla completamente. No quiso quitarse la ropa interior.

Algo se retuerce en mi estómago.

—No vuelvas a pedírselo —le exige Mattheo.

—No lo haré.

—Nadie lo hará —ordeno—. Cuando despierte, podrá bañarse, cambiarse o quedarse exactamente como está. Lo que ella decida.

Viola asiente. Mattheo también.

Como si la orden hubiera sido para él.

—Quédate con ella —le digo a Viola—. Y envía a Gianna y Francesca al pasillo. Que lleven armas, pero que las mantengan ocultas.

—Sí, señor.

—Si Cloe abre los ojos, vienes a buscarme.

—Lo haré.

Viola sale y cierro la puerta detrás de ella.

Mattheo continúa mirando el lugar donde estuvo.

—Podrías ir a descansar —le digo.

—No estoy cansado.

—Llevas casi dos días despierto.

—Tú también.

—Yo vivo aquí.

—¿Y?

—No tienes que quedarte.

Sus ojos se clavan en los míos.

—No pienso irme.

La respuesta es inmediata. Tan inmediata que ni siquiera parece haberla pensado.

—Mattheo…

—Tenemos que hablar de Lucio.

—Eso puede esperar.

—No me refería a las rutas ni a sus empresas.

Se acerca al escritorio y apoya las manos sobre él.

—Cloe tendrá que decidir qué quiere hacer.

—¿Qué quieres decir?

—Cuando despierte. Cuando pueda hablar. Tendremos que escucharla antes de movernos contra él.

—Voy a matarlo —juro.

—Yo también quiero matarlo. —Hay algo oscuro en sus ojos. Una promesa—. Pero no podemos iniciar una guerra mientras ella está así. Si Cloe necesita hablar, la escuchamos. Si quiere que Lucio muera, lo matamos. Si quiere hacerlo con sus propias manos, la ayudamos. Y si no quiere escuchar nunca más su nombre, no lo pronunciamos delante de ella.

Lo miro fijamente.

No dice tú decides.

Dice la escuchamos.

Lo matamos.

La ayudamos.

Como si Cloe también fuera su responsabilidad.

Como si su dolor le perteneciera.

—Hablas como si fueras parte de esto.

Su expresión cambia apenas.

—Soy parte de esto.

El silencio se extiende entre nosotros.

Mattheo parece comprender que ha dicho más de lo que pretendía porque aparta la mirada.

—Soy tu amigo —añade—. Cloe creció conmigo. Lucio atacó a mi familia cuando la tocó.

Mi familia.

Ahí está la explicación.

Siempre la hay.

Mattheo forma parte de esta casa desde que éramos niños. Cloe es como una hermana para él. Por eso no dejó de observarla en el auto. Por eso siguió mis pasos hasta su dormitorio. Por eso está dispuesto a enfrentarse conmigo para protegerla incluso de mi desesperación.

No hay nada extraño en ello.

—Hablaremos cuando despierte —acepto—. Antes no.

Mattheo asiente.

—Y tú deberías estar cerca cuando lo haga.

—Lo estaré —juro.

—Bien.

Camina hacia la puerta.

—¿Adónde vas? —pregunto confundido.

—A pedirles a Gianna y Francesca que se instalen en el pasillo.

—Ya di la orden.

—Quiero asegurarme de que entendieron.

Casi sonrío.

—No confías en nadie.

Mattheo abre la puerta.

—Hoy no. —Da un paso, pero se detiene antes de salir—. Por cierto, hay algo más.

—¿Qué?

Vacila.

Eso basta para que se me tense el cuerpo.

—La madre de Alessia murió.

El despacho queda en completo silencio.

—¿Qué dijiste?

—Murió esta mañana.

La imagen de Alessia aparece de inmediato en mi cabeza.

Su sonrisa.

Su cabello rubio desordenado.

Sus manos cubiertas de harina.

La forma en que me miró antes de que Lucio la subiera a ese auto.

—¿Alessia ya lo sabe?

—Sí. La están enterrando en este mismo momento.

Aprieto los dientes.

Él se la llevó.

El mismo hombre que acaba de destrozar a mi hermana está ahora junto a Alessia mientras entierra a su madre.

—Hay algo más —continúa Mattheo.

—Habla.

—La boda sigue en pie. —Todo mi cuerpo se paraliza—. Se casa mañana con Adriano Greco.

—No.

—Fabiano…

—Dije que no.

—No puedes ir.

—No te pedí permiso.

—Cloe acaba de volver. Apenas soporta que Viola se acerque. No puedes marcharte ahora.

Miro la puerta.

Arriba está mi hermana. Durmiendo después de sobrevivir un infierno.

Y en algún lugar de Italia está Alessia, llorando la muerte de su madre, a pocas horas de ser entregada a un hombre que no conoce.

No puedo abandonar a Cloe.

Tampoco puedo dejar sola a Alessia.

—Después de la ceremonia se marcharán —añade Mattheo—. Greco pretende llevársela fuera de Italia.

El aire abandona mis pulmones.

—¿Adónde?

—Todavía no lo sabemos.

—Averígualo.

—Ya lo estamos haciendo.

Mattheo sale y cierra la puerta.

Permanezco inmóvil durante varios segundos.

Después tomo mi teléfono.

Busco su número.

Contesta al tercer tono.

—Fabiano.

Cierro los ojos.

—Dylan.

—Por tu voz, imagino que no llamas para invitarme a unos tragos.

—Necesito pedirte un favor.

—Habla.

Miro hacia la puerta, pensando en Cloe.

Después lo único que puedo ver es Alessia… sonriéndome. Confiando en mí.

—Necesito que vayas a una boda mañana.

—¿La boda de Alessia Castelli?

Mi mano se cierra alrededor del teléfono.

—Sí. ¿Cómo lo sabes? No me contestes. Mattheo.

—Lo has pillado.

—No puedo permitir que Alessia se case con Adriano Greco sin alguien ahí que pueda protegerla —continúo—. Necesito que vayas en mi lugar.

—¿Qué quieres que haga?

Bajo la mirada hacia el escritorio.

—Que no la pierdas de vista ni un solo segundo. No actúes a menos que sea necesario.

Dylan se queda en silencio.

—Si sabes que estoy en Tokio, ¿verdad? Tendría que subirme ahora mismo al jet para alcanzar a llegar a la dichosa boda y puede que no lo logre.

—Llegarás.

—Esto te costará caro —dice y juro que casi puedo verlo pensando en cómo vengarse de mí pidiéndome algo imposible—. Ya habrá tiempo para cobrarte, amigo.

—Recuerda. No interfieras si no es necesario. Alessia tiene derecho a elegir.

Dylan ríe.

—Veo que Mattheo no exageraba —dice antes de cortar la llamada.

Dejo el teléfono sobre el escritorio.

Ahora solo tengo que esperar.

Esperar mientras Cloe duerme en el piso de arriba.

Esperar mientras Dylan cruza medio mundo.

Esperar mientras Alessia se prepara para casarse con otro hombre.

Y esperar, aunque me mate, que Adriano Greco pueda hacerla feliz.

Porque si ella lo elige… Tendré que dejarla ir.

1
Stella Vergara
bella historia
Stella Vergara
raro que un secuestrador sea tan frágil

🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Zuliner Chacon
Corrrrreeeeeeee que el 🍅 se escapaaaaa
Yolanda Edith Cruz Arredondo
Muy buena novela, muchas felicidades.

Saludos desde México.
🌟🌟🌟🌟🌟
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Rosalinda Quintanilla
espero que la encuentre pronto y haga pedazos a ése desgraciado
Dominga De la Cruz
eexsexcelente
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
josmary oduble
que directa
josmary oduble
los otros capo novelas anteriores recuperaron a su pareja el mismo días
josmary oduble
este para ser capo está quedado para recuperar a su hermana.
Chuyita Vega
👍🏻
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
🌟🌞Mónii🌜🌟
Excelente
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
🌟🌞Mónii🌜🌟
maravillosa
🌟🌞Mónii🌜🌟
bello como su padre
🌟🌞Mónii🌜🌟
Fabbiani probó el fruto prohibido, ahora quien se lo quita
🌟🌞Mónii🌜🌟
Dios mío ya quisiera yo ser secuestrada por un bombón asi😜
Luz Cuadrado
Me encantó 💕
Luz Cuadrado
🤣🤣 hay Fabo , estás perdido
Luz Cuadrado
🤣🤣 hay Fabo , estás perdido
Ebida Marina Sánchez Lima
Una belleza. Esta novela.
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Luz Cuadrado
me gustan mucho las fotos 👌
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