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Después de elegir el divorcio

Después de elegir el divorcio

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:102.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Mutzaquarius

Mela llevaba veinte años siendo la esposa perfecta. Cocinaba, limpiaba, cuidaba a su suegra enferma, criaba a su hija y mantenía en orden un hogar que nunca fue suyo. Todo para que Arman, su marido, pudiera concentrarse en los negocios y construir un imperio.

Hasta que descubrió que, durante la última década, él lo compartía todo con otra mujer.

El día que Mela firmó el divorcio, se llevó consigo una maleta medio vacía, una llave oxidada y una sola certeza: no iba a suplicar. Ni por dinero, ni por una casa, ni por la dignidad que le habían arrancado.

Volvió a Morana, el pueblo donde creció, a la casa de madera que sus padres le dejaron. Allí, con las manos en la tierra, empezó a reconstruirse desde cero: limpió maleza, plantó chiles y verduras, y poco a poco levantó un negocio que nadie esperaba.

Pero Morana también le trajo algo que no buscaba.

Dino. Un hombre sencillo que apareció en el pueblo con la sonrisa fácil y las manos siempre dispuestas a ayudar. Alguien que la miraba sin lástima y la trataba sin condiciones. Alguien que guardaba un secreto capaz de cambiarlo todo.

Mientras Mela construye su nueva vida, la antigua no deja de perseguirla. Arman, arruinado y arrepentido, vuelve a buscarla. Su exsuegra, que la despreció durante años, ahora la necesita. Su propia hija, que eligió quedarse con la amante, empieza a cuestionar esa decisión.

Y en medio de todo, un enemigo invisible lanza un ataque que amenaza con destruir lo que Mela acaba de ganar.

NovelToon tiene autorización de Mutzaquarius para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 29 — Embargados

La casa de la familia Wijaya, que en otros tiempos rebosaba de vida, ahora se sentía fría y vacía. Ya no llegaban los invitados importantes uno tras otro. Ya no había cenas suntuosas ni risas cargadas de orgullo. Lo único que quedaba era angustia, incertidumbre y miedo.

Arman estaba sentado en la sala con el rostro sombrío. La camisa que llevaba puesta se veía arrugada y el pelo, revuelto.

Sobre la mesa se amontonaban cartas de cobro.

Diana iba y venía con los nervios a flor de piel, mientras Lina permanecía sentada abrazándose las rodillas.

—Man, ¿qué vamos a hacer? —preguntó Diana por enésima vez.

Arman se frotó las sienes con brusquedad.

—Estoy pensando, mamá.

Pero la verdad era que ya no le quedaba nada en qué pensar.

Todas las cuentas estaban congeladas. Los activos habían sido embargados uno por uno, varios socios comerciales comenzaron a reclamar deudas personales. La empresa ya había sido absorbida, y ni siquiera eso bastó para cubrir todo lo que debían.

—Tengo que encontrar una salida. Pero ¿cómo? —Arman se jaló el pelo, frustrado, rogando que ocurriera un milagro.

Entonces, unos golpes secos resonaron en la puerta y todas las miradas se volvieron hacia la entrada.

Diana se sentó de inmediato junto a Arman, con el rostro descompuesto por el miedo.

—Man, esos son...

Arman exhaló un largo suspiro antes de ponerse de pie y abrir la puerta.

Afuera, dos hombres de traje formal aguardaban acompañados de varios funcionarios.

—Buenas tardes, señor Arman.

Arman reconoció al instante el logotipo en la carpeta que traían.

Sí. Eran del banco.

—¿Ahora qué? —preguntó con voz agotada.

Uno de los hombres abrió un documento.

—Venimos por el atraso en los pagos del préstamo y el embargo de activos.

Diana se acercó de inmediato.

—¿Embargo?

—Así es —respondió el hombre—. El préstamo superó la fecha de vencimiento, señora.

Arman apretó los puños.

—Ya les dije, denme tiempo. Voy a pagar todo.

—Ya le dimos prórroga antes, señor —dijo el hombre con tono cortés pero gélido—. Y ahora debemos proceder conforme al protocolo.

Arman empezó a perder los estribos.

—¿Protocolo? —Soltó una risa amarga—. Después de años trabajando con su banco, ¿así me tratan?

El hombre mantuvo la calma.

—Disculpe, señor. Solo cumplimos con nuestro trabajo. Le pido que no nos lo dificulte o tendremos que recurrir a la fuerza.

Arman quiso protestar, pero sabía que no serviría de nada.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Diana con la voz quebrada.

—Lo siento, señora. —El hombre cerró la carpeta—. La casa debe quedar desocupada hoy mismo.

Diana palideció de golpe.

—¿¡Hoy!?

Lina corrió a abrazar a Diana, presa del pánico.

—Abuelita, yo no me quiero ir.

Diana solo pudo llorar, estrechando a Lina entre sus brazos.

—Háganse a un lado, por favor —indicó el hombre.

Arman extendió ambos brazos de inmediato, tratando de bloquear el paso.

—¡Esperen! ¡No pueden echarnos así como así!

Pero los funcionarios comenzaron a entrar por la fuerza. Inventariaron los bienes, revisaron las habitaciones.

—¿Qué están haciendo? —gritó Arman. Dos agentes lo sujetaron de los brazos—. ¡Deténganse!

Las lágrimas le rodaron por las mejillas y el cuerpo se le fue al suelo.

En otro tiempo, aquella casa se había levantado con inmenso orgullo. Pero ahora él ni siquiera tenía derecho a conservarla.

Cuando terminaron el inventario, el hombre se acercó de nuevo a Arman.

—Le damos quince minutos. Recojan sus pertenencias personales, solo lo indispensable.

Aquellas palabras le clavaron una estaca en lo más hondo de su orgullo.

—¡Man, haz algo! Mamá no se quiere ir de esta casa —sollozó Diana.

Pero Arman solo miraba al vacío.

¿Qué podía hacer? No le quedaban contactos. No tenía poder ni dinero.

Lo único que conservaba era su apellido, y hasta eso estaba destruido.

Arman se incorporó despacio.

—Vamos, mamá. Empaquemos nuestras cosas.

Caminó con paso pesado y la mirada perdida rumbo a su habitación.

Poco después sacaron las maletas. Contenían apenas algo de ropa, nada más, porque los agentes vigilaban que no se llevaran nada que formara parte del embargo.

Al cruzar la sala, Arman se detuvo un momento. Sus ojos cayeron sobre la foto familiar que aún colgaba de la pared.

La foto de cuando todo parecía perfecto. Ahí estaban él, Diana, Lina y Camila.

Arman apretó los puños al fijar la vista en Camila. La mujer a la que había amado resultó ser su ruina.

Pero entonces, la imagen de Mela apareció en su mente. Recién entonces se dio cuenta de que no existía ninguna foto familiar con ella.

—Mamá, ¿quién cambió las fotos de la familia? —preguntó Arman.

—¿Quién más? Esa maldita mujer, por supuesto —respondió Diana, cargada de rencor.

Arman se quedó callado. Luego recordó algo.

—¡Espere un momento, señor! —Le pidió al funcionario y corrió a la habitación de Lina. Abrió el cajón donde Mela solía guardar los objetos más queridos de la niña.

Encontró muchas cosas que su hija había adorado de pequeña, todavía limpias y bien ordenadas. Su mirada se detuvo en una foto enmarcada: Mela cargando a su pequeña hija en brazos.

Arman la tomó, le pasó los dedos con suavidad y la apretó contra su pecho. Después salió de la habitación de Lina y recorrió la casa con la mirada. La imagen de Mela volvió a él: preparando la comida, organizando cada rincón, jugando con Lina.

Arman agachó la cabeza. Las lágrimas le cayeron despacio. Por primera vez, sintió que aquella casa enorme estaba verdaderamente vacía sin Mela.

—¡Señor! —La voz del funcionario lo sacó de sus pensamientos—. Tenemos que cerrar la casa. Salgan, por favor.

Arman reaccionó. Se secó las lágrimas y guio a su madre y a su hija hacia la salida.

Se volvieron a mirar una última vez. Las puertas de la imponente residencia Wijaya se cerraron de par en par. Y, junto con ellas, su vida anterior llegó a su fin.

En el jardín de la entrada, Diana lloraba desconsolada. Lina parecía en estado de shock. Arman, en cambio, se limitó a permanecer de pie, contemplando la casa en silencio.

Los vehículos de los funcionarios se alejaron uno a uno, dejándolos a los tres en la orilla de la calle con unas maletas y sin rumbo.

Y por primera vez en la historia de la familia Wijaya, no tenían un lugar adonde volver.

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elsa albornoz
Felicitaciones Autora, excelente novela!!!!
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela está increíble muy hermoso un cariño increíble hacia ella deseo sigas escribiendo tan hermoso muchas bendiciones
Tere Jimenez
hermosa novela muchas felicidades gracias
Isabel Fernández
Está mujer son bien chismosas
Tere Jimenez
muy interesante el inicio
Kary Vizcarra
simplemente hermosa
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
muy buena historia ,, excelente,felicidades autora, 💝🤗🎁
Dharahel
/Good/
Norma Beatriz Oviedo
cuantos años tiene Lina🤔
Maria Drpic Gallardo
bella historia, me encantó Dino y Mela🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Betty Chavez
Me encanto la trama,impresionante un amor tan puro .Y por fin Dino pudo tener un hermosa familia despues de esperar tanto tiempo a Mela.Felicidades escritora excelente historia muy bien narrada/Heart//Heart/
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
De tanto sembrar la tierra, ya casi recogen la cosecha. 🤭🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
En alguna parte dice la edad de Mela? no recuerdo. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
La verdad es que Armand, recibió su derrota con dignidad, aceptó el rechazo de Mela y decidió luchar por lo que le queda de familia, eso habla bien de él. 👏🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Era lo que tenía que hacer Arman para redimirse en algo con Mela. 👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Apareció la venenosa. Bueno , menos así, ahora la pueden aplastar y hacerle pagar sus deudas. 🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Araceli
🤣🤣
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Esperemos que Mela los devuelva por dónde llegaron, partida de descarados, sinvergüenzas. 🧐🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Madre mía, como reza el dicho, "la ambición, rompió el saco", se quedaron literalmente en la calle, y de un solo golpe. Ojalá la Camila también tenga su merecido Karma. 🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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