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La Heredera Del Tiempo

La Heredera Del Tiempo

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Viaje En El Tiempo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

El futuro regresa al pasado para evitar la destrucción completa, pero ¿como haces para pelear contra algo que es inevitable? ¿como fue posible que ellos terminaran juntos y encima tuviesen descendencia? quizás del odio al amor hay un solo paso o quizás, solo quizás, nunca fue odio ni rechazo.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El precio del tiempo

Serafine abrió los ojos lentamente.

Durante unos segundos pareció incapaz de comprender dónde estaba.

Respiraba con dificultad.

Una mano permanecía apoyada sobre el brazo del sillón mientras la otra descansaba sobre su pecho.

Había utilizado demasiada magia.

Muchísima más de la que había previsto.

Recorrer la mente de una niña tan pequeña había sido complicado. Los recuerdos de Lyra no estaban organizados como los de un adulto. Eran fragmentos, emociones, imágenes y sensaciones que se mezclaban entre sí.

Y algunos de ellos habían sido tan intensos que incluso Serafine había sentido el miedo de la pequeña.

El miedo a perder a sus padres.

El miedo a no volver a casa.

El miedo a que todo aquello que amaba desapareciera.

Avelina permanecía sentada cerca de ella.

No decía nada.

Varias lágrimas recorrían silenciosamente sus mejillas.

No lloraba por sí misma.

Lloraba por Lyra.

Por aquella bebé que había conocido solamente durante unos días y que, sin embargo, había conseguido convertirse en el centro de su universo.

Ahora sabía lo que su pequeña había vivido.

Había visto sus primeros meses.

La había visto sonreír entre sus brazos.

Había visto a Kael sosteniéndola frente a un espejo.

Había visto a los tres juntos.

Una familia.

Una familia feliz.

Y después había visto cómo aquella felicidad se convertía en miedo.

Había visto el palacio en llamas.

Había escuchado las explosiones.

Había visto a Avelina correr con Lyra entre sus brazos.

Había escuchado a Kael ordenarles que huyeran.

Y finalmente había visto a Avelina entregar algo a Cronos.

Su vida.

Kael permanecía de pie.

Tenía los puños apretados con tanta fuerza que los nudillos se habían vuelto blancos.

Kiam estaba igual.

Edward tampoco había pronunciado una palabra.

Los tres habían visto lo mismo.

Su familia destruida.

Su mundo convertido en cenizas.

Kael había visto su propio rostro en aquellos recuerdos.

Había visto cómo abrazaba a su hija.

Cómo la llamaba princesa.

Cómo besaba a Avelina.

Cómo le prometía que todo estaría bien.

Y después había visto el momento en que las perdió.

No sabía cuánto tiempo llevaba apretando los puños.

Solo sabía que quería destruir a cualquiera que hubiese sido responsable.

Evans, sin embargo, no parecía estar pensando en la tragedia.

Estaba pensando en una imagen.

Una imagen que había visto en los últimos recuerdos.

El hombre cubierto de luz plateada.

—Encontraste a Cronos —susurró.

Todos se giraron hacia él.

Avelina frunció el ceño.

—¿Qué?

Evans levantó lentamente la mirada.

—El hombre que envió a Lyra al pasado.

Avelina sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Quién es?

—Cronos.

Kael se tensó.

—¿El dios del tiempo?

Evans asintió.

—Exactamente.

Avelina miró hacia Lyra.

—No entiendo.

Evans se llevó una mano a la barbilla.

—Eso significa que encontraste la piedra de Nyx en Eden.

—¿La piedra de Nyx?

—Sí.

—Pero yo nunca…

Avelina se quedó callada.

Había algo en las palabras de Evans que despertaba un recuerdo que todavía no podía alcanzar.

Evans continuó:

—No entiendo por qué los habitantes del pueblo no estaban allí cuando llegaste. Pero ahora todo tiene sentido.

—¿Qué tiene sentido?

—Cronos no aparece ante cualquiera.

Todos guardaron silencio.

—Si apareció ante ti —continuó Evans—, significa que te consideró digna de verlo.

Avelina sintió un escalofrío.

—¿Y qué le ofrecí?

Serafine habló entonces.

—Eso es lo que necesitamos saber.

Miró a Evans.

—En los recuerdos, él habla de un sacrificio.

Evans cerró los ojos.

Durante unos segundos pareció buscar la respuesta en los libros que había leído a lo largo de los años.

Finalmente abrió los ojos.

—Su vida.

El silencio fue absoluto.

Avelina dejó de respirar.

Kael miró a Evans.

—¿Qué?

—Cronos es el dios del tiempo. No hace nada sin obtener algo a cambio.

Evans volvió a mirar a Avelina.

—Y ahora que lo pienso… es el único ser capaz de enviar a una persona tantos años al pasado o al futuro sin destruir su esencia.

Serafine palideció.

—Entonces…

—Avelina entregó su vida.

Kael miró inmediatamente a Lina.

Ella permaneció en silencio.

Evans la observó con una mezcla extraña de orgullo y tristeza.

—Fuiste capaz de intercambiar tu vida por la de ella.

Avelina miró a Lyra.

La pequeña dormía cerca de ella.

—Lo sé.

—Lina…

—Y lo haría de nuevo.

La respuesta salió sin la menor duda.

Avelina tomó a Lyra entre sus brazos.

La niña se movió ligeramente.

—No mami.

La pequeña había despertado.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Avelina sintió que el corazón se le partía.

—¿Qué ocurre, mi amor?

Lyra se aferró desesperadamente a su blusa.

—Lyra te quiere acá.

Avelina cerró los ojos.

—Estoy aquí.

—Conmigo y con papi.

Kael se acercó.

Se arrodilló junto a ellas.

—Y así será.

Lyra lo abrazó.

Avelina también.

Durante unos segundos los tres permanecieron juntos.

Entonces una voz firme interrumpió el silencio.

—Mamá no irá a ningún lado.

Edward.

Todos lo miraron.

El antiguo vampiro permanecía de pie con una expresión seria.

—La familia se protege.

Sus ojos se dirigieron a Lyra.

—Y nosotros somos familia.

Kiam sonrió suavemente.

—Exactamente.

Lyra levantó la mirada hacia él.

Kiam le devolvió la sonrisa.

Quizás aquella niña había llegado del futuro.

Quizás su presencia estaba alterando todo.

Pero una cosa era segura.

Ya pertenecía a ellos.

Kael se levantó.

—Al menos sabemos que las cosas más graves todavía tardarán algunos años en comenzar.

—Eso nos da tiempo —dijo Evans.

—Tiempo para encontrar a los Shadow.

Kael miró a su madre.

—Madre, ¿pudiste hablar con los elfos?

Serafine asintió.

—Ayer le envié una carta a Lord Elrom.

—¿Y?

—Su respuesta llegó esta mañana.

Serafine respiró profundamente.

—Mañana nos reuniremos en su castillo.

—¿Para qué?

—Le entregaré la piedra que nos avisará si el estanque mágico de las hadas es contaminado.

Kael asintió.

—Entonces debemos asegurarnos de que esa contaminación nunca ocurra.

Mientras los adultos continuaban hablando, Luna permanecía unos pasos apartada.

Fue entonces cuando notó algo.

Una luz.

Parpadeaba desde la entrada.

Luna frunció el ceño.

—Lina.

Avelina levantó la mirada.

—¿Qué?

—Creo que algo está brillando.

Señaló la entrada.

Avelina siguió la dirección de su dedo.

Su mochila.

—El diario.

Se levantó inmediatamente.

Lyra permaneció en sus brazos.

Kael la siguió.

Avelina llegó hasta el bolso y lo abrió.

Una luz intensa escapó de su interior.

Tuvo que entrecerrar los ojos.

Sacó el diario.

Las páginas brillaban.

—Nunca había hecho esto —susurró.

Kael se acercó.

—Ábrelo.

Avelina obedeció.

El diario se abrió solo.

Las páginas comenzaron a moverse.

Hasta detenerse en la segunda hoja.

Nuevas palabras aparecieron frente a ellos.

Todos guardaron silencio.

Avelina comenzó a leer.

«“El tiempo es algo con lo que no se debe jugar.

La piedra de Nyx requería de un sacrificio que estaba muy dispuesta a dar a cambio de su seguridad.”»

Avelina sintió un nudo en la garganta.

Las siguientes palabras aparecieron.

«“Las llamas de Kadreom comenzaron a dejarse ver desde lejos.

Luego de las hadas muertas, los humanos enfermaron.

Las cenizas que caían del cielo contaminaron ríos y lagos, matando flora y fauna.”»

Avelina terminó de leer.

Levantó lentamente la mirada.

Kael ya estaba observándola.

—Esto ocurrirá después de que las hadas sean afectadas por la polilla azul.

Luna frunció el ceño.

—¿Entonces?

—No hay mucha diferencia de tiempo entre un acontecimiento y otro.

Luna pensó unos segundos.

—El monte del volcán Kadreom está cerca del pueblo humano.

Evans asintió.

—Pero lleva cientos de años inactivo.

Kiam habló entonces.

—Pues quizás no necesiten despertarlo naturalmente.

Todos lo miraron.

—¿Qué quieres decir?

—Que quizás le arrojen algo que lo active.

Edward cruzó los brazos.

—Entonces debemos prepararnos.

Evans asintió.

—Podemos colocar protecciones alrededor del pueblo.

—Y alrededor del volcán —añadió Kael.

Edward negó.

—Proteger lugares está bien.

Su mirada se endureció.

—Pero frustrar sus planes es mejor.

Kael sonrió ligeramente.

—Estoy de acuerdo.

—Y atraparlos sería todavía mejor.

Avelina dejó escapar un suspiro.

—El problema es que no sabemos quién es de fiar.

Todos la miraron.

—Cuando todo comenzó en la primer guerra —continuó— había muchos infiltrados.

Miró directamente a Edward.

—No podíamos confiar en nadie.

Edward sostuvo su mirada.

No pareció ofenderse.

Al contrario.

—Entonces no confiaremos fácilmente.

De pronto una pequeña voz rompió la tensión.

—Papi.

Kael bajó la mirada.

Lyra señaló hacia la entrada.

—¿Pegazo está aquí?

Todos quedaron en silencio.

Kael parpadeó.

—No, princesa.

—¿Está en casa?

—Sí.

—¿Vinieron en el carruaje?

Kael sonrió.

—Sí.

Lyra pareció pensar durante unos segundos.

—¿Mañana puede venir a jugar conmigo?

Kael se quedó confundido.

—¿Pegazo?

—Sí.

—Claro.

Lyra sonrió.

—Mamá le va a dar manzanas verdes.

Kael frunció el ceño.

—Pegazo no come manzanas verdes, hija.

Lyra infló los cachetes.

—Sí come.

—No.

—Sí.

—¿Cómo lo sabes?

La pequeña cruzó los brazos.

—Yo se las doy a escondidas con mami.

Avelina se tapó la boca para no reír.

Kael la miró.

—¿Tú participas en esto?

Avelina levantó las manos.

—No voy a responder sin la presencia de mi abogado.

Kiam soltó una carcajada.

Incluso Edward sonrió.

Kael negó con la cabeza.

—Bien.

Le revolvió suavemente el cabello a Lyra.

—Entonces mañana veremos cuántas manzanas verdes puede comer Pegaso.

Lyra soltó una carcajada.

Por unos segundos, la tensión desapareció.

Pero todos sabían que no duraría.

La familia Draven comenzó a prepararse para marcharse.

Kiam se encargaría de acercarse al monte Kadreom para comprobar si existía algún movimiento extraño.

Serafine y Edward viajarían al día siguiente para reunirse con Lord Elrom.

Kael prometió regresar.

Antes de marcharse, se inclinó para besar la frente de Lyra.

—Nos vemos mañana, princesa.

—Te voy a esperar.

Kael sonrió.

Luego miró a Avelina.

No dijo nada.

Pero su mirada dijo demasiado.

Avelina tampoco habló.

Solo asintió.

La puerta se cerró detrás de ellos.

Luna esperó unos segundos.

Después giró lentamente hacia Avelina.

Una sonrisa apareció en sus labios.

—Bueno…

Avelina la miró.

—No.

—Yo no he dicho nada.

—Pero lo estás pensando.

—Lina…

—No.

Luna soltó una carcajada.

—Esto esclarece muchas cosas.

Avelina suspiró.

—No soy la mujer de esos recuerdos.

—Todavía.

Avelina la fulminó con la mirada.

—Y él tampoco es ese hombre.

Luna se acercó.

—Eso no quiere decir que pronto no lo sean.

—Luna…

—Los tiempos son mágicos.

—No empieces.

—Y te guste o no admitirlo…

Luna apoyó una mano sobre su hombro.

—Jamás te vi tan enamorada como en esos recuerdos.

Avelina abrió la boca.

Pero no encontró respuesta.

Porque, muy en el fondo, sabía que Luna tenía razón.

Había visto su propio rostro.

Había visto cómo miraba a Kael.

Cómo él la abrazaba.

Cómo la besaba.

Cómo ambos se buscaban incluso en medio del caos.

Aquella Avelina parecía mirar a Kael como si fuera la última gota de agua en medio del desierto.

Y aunque todavía no comprendía cómo había llegado hasta allí…

Una pequeña parte de ella quería descubrirlo.

El resto del día transcurrió sin nuevas sorpresas.

Pero Avelina no consiguió dejar atrás aquellos recuerdos.

Cada vez que cerraba los ojos veía el rostro de Kael.

Veía sus manos alrededor de su cintura.

Su sonrisa.

La manera en que la llamaba Lina.

Veía a Lyra riendo entre ambos.

Y luego veía las llamas.

La sangre.

La desesperación.

El sacrificio.

Cronos.

La piedra de Nyx.

Y una pregunta comenzó a crecer dentro de ella.

Si en aquel futuro había amado a Kael de aquella manera…

¿cuándo había comenzado todo?

Avelina miró hacia la habitación donde Lyra dormía.

Quizás algún día tendría la respuesta.

Pero por ahora había algo mucho más importante.

Evitar que aquella niña volviera a vivir el final que había visto en sus recuerdos.

Porque esta vez conocían el futuro.

Y tenían una oportunidad.

Una sola.

El tiempo les había concedido una segunda oportunidad.

Y Avelina estaba dispuesta a luchar por ella.

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patry
maravilloso 🥰 me encantó estos capítulo
patry 🌹
wowww que increíble capítulos mil gracias
patry
excelente narrativo me encantó como comenzó la historia
patry
como siempre ya me tiene atrapada querida autora muchos éxitos
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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