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Mi esposo, el Dr. Hielo

Mi esposo, el Dr. Hielo

Status: Terminada
Genre:Doctor / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:88.8k
Nilai: 5
nombre de autor: elaretaa

Kayla apenas tiene veintitrés años cuando su padre le arregla un matrimonio con un desconocido: Arturo, un neurocirujano brillante al que todo el hospital conoce como el "Dr. Hielo" por su temperamento implacable. En cuestión de semanas pasa de ser una estudiante de medicina libre a convertirse en la esposa secreta del hombre más temido del quirófano.

Las reglas son claras: en el hospital, él es su superior y ella una simple interna. Nadie puede saber que están casados. De día, Arturo la interroga sin piedad frente a sus compañeros y le exige perfección con una frialdad que congela. De noche, es el mismo hombre quien le deja notas manuscritas, le besa la frente mientras duerme y la abraza hasta que el miedo desaparece.

Pero mantener una doble vida tiene un precio. Entre rivales que acechan, secretos que amenazan con salir a la luz y una separación que pondrá a prueba todo lo que sienten, Kayla descubrirá que detrás del hielo arde algo mucho más intenso de lo que jamás imaginó.

NovelToon tiene autorización de elaretaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episodio 29

Por la tarde, Arturo se encontraba en la sala de lectura de radiología, solo frente a la pantalla del monitor que mostraba el resultado de una tomografía de un tumor cerebral sumamente complejo. La habitación estaba en penumbra, iluminada únicamente por la luz del monitor.

Karina entró sin tocar la puerta, llevando dos latas de bebida fría.

—¿Un caso difícil, doctor? La zona del bulbo raquídeo siempre es un desafío —dijo Karina mientras colocaba las bebidas junto a la mano de Arturo.

Arturo no volteó; sus ojos permanecieron fijos en la pantalla.

—Sí, hay una ligera infiltración en los vasos sanguíneos principales —dijo Arturo.

Karina no retrocedió; al contrario, se colocó muy cerca, al lado de la silla de Arturo, e inclinó el cuerpo hacia la pantalla hasta que el aroma de su perfume caro inundó los sentidos de Arturo.

—Cuando estuve en la universidad tuve un caso similar. La técnica de microcirugía que usted utilizó ayer fue muy inspiradora. ¿Puedo sentarme aquí un momento? Me gustaría escuchar su opinión sobre un abordaje lateral para este caso —dijo Karina.

Arturo corrió su silla, sintiendo invadido su espacio personal. Sin embargo, como Karina preguntaba sobre un tema médico, no tenía motivos para echarla.

—Adelante, pero solo tengo diez minutos antes de la ronda vespertina —dijo Arturo.

—No hay problema, doctor —respondió Karina.

Karina aprovechó al máximo los diez minutos que Arturo le había concedido para permanecer a su lado. Aunque Arturo ya había puesto distancia corriendo su silla, Karina intentaba una y otra vez acortar esa distancia con el pretexto de señalar algún detalle en el monitor.

—Si usáramos este ángulo, ¿no sería menor el riesgo, Dr. Arturo? —preguntó Karina con voz deliberadamente suavizada.

Karina inclinó el cuerpo hasta que su cabello largo casi rozó el hombro de la bata blanca de Arturo. Arturo le lanzó una mirada fugaz a la mano de Karina y volvió a la pantalla con una expresión cada vez más impasible.

—Ese ángulo precisamente obstruiría el acceso a la arteria vertebral. El abordaje que elegí ya es el más seguro —respondió Arturo con sequedad, su voz fría como el hielo.

Karina sonrió levemente, sin rendirse.

—El Dr. Arturo siempre tiene un cálculo preciso para todo. De verdad lo admiro; es raro encontrar un hombre con una dedicación tan alta como la suya —dijo Karina.

Arturo miró su reloj: exactamente diez minutos. Sin responder al halago de Karina, se puso de pie de inmediato y apagó el monitor, sumiendo la habitación en la oscuridad total en cuestión de segundos.

—Se acabó el tiempo, Dra. Karina. Tengo que ir a la ronda del pabellón ahora —dijo Arturo sin voltear, y pasó junto a Karina rumbo a la salida.

—¡Dr. Arturo! —lo llamó Karina apresurando el paso para alcanzarlo en el pasillo.

—No ha tocado su bebida. Al menos llévese una —insistió Karina.

—Tómesela usted. No acostumbro beber bebidas enlatadas en horario de trabajo —dijo Arturo, y siguió caminando sin reducir la velocidad.

Karina no se inmutó ante el rechazo frío. Continuó caminando a paso rápido al lado de Arturo, intentando igualar sus largas zancadas aunque tuviera que ir casi trotando con sus zapatos de tacón.

—Dr. Arturo, espere un momento. Creo que no terminamos de discutir lo del tumor. Si no le molesta, ¿qué le parece si continuamos la conversación durante una cena? Mi padre casualmente también quiere escuchar su perspectiva sobre el desarrollo de las instalaciones de neurocirugía en este hospital —dijo Karina con tono insistente, intentando mezclar asuntos profesionales con una invitación personal.

Arturo se detuvo abruptamente, haciendo que Karina casi chocara contra su espalda. Se dio la vuelta y la miró con ojos penetrantes y hostiles.

—Dra. Karina, ya se lo he dicho varias veces. Los asuntos de trabajo se resuelven en horario laboral; en este momento debo concentrarme en los pacientes del pabellón. Deje de seguirme, porque su actitud está empezando a resultarme molesta —dijo Arturo.

Karina se quedó helada al escuchar sus palabras; el rostro se le puso rojo de vergüenza y frustración. Antes de que pudiera replicar, Arturo ya se había dado la vuelta y entrado al elevador exclusivo del personal.

Dentro del elevador, Arturo respiró hondo. Se miró en el reflejo de las puertas metálicas, alisó su bata blanca que se había impregnado del aroma del perfume de Karina y sintió repulsión. Sin saber por qué, su mente se desvió de inmediato hacia Kayla.

Cuando las puertas del elevador se abrieron en el piso del pabellón, Arturo se dirigió rápidamente hacia el puesto de enfermería y vio a Kayla ocupada trabajando.

—¿Ya terminaste el informe? —preguntó Arturo con el tono neutro que solía usar en el hospital.

—Sí, Dr. Arturo. Todo está en la carpeta azul —respondió Kayla.

Arturo tomó la carpeta azul y la abrió frente a Kayla. Pasó página tras página con meticulosidad, mientras algunas enfermeras en la estación los espiaban de reojo, esperando la crítica mordaz que normalmente salía de la boca de Arturo.

Sin embargo, lo que ocurrió fue totalmente inesperado. Arturo asintió levemente y la expresión tensa de su rostro pareció suavizarse un poco.

—El análisis preoperatorio que escribiste aquí es muy profundo. Incluso incluiste riesgos de complicaciones que otros internos rara vez mencionan. Este informe está bastante bien elaborado —dijo Arturo con su voz de barítono firme, aunque claramente sonaba como un elogio.

Las enfermeras se miraron entre sí con rostros de sorpresa. Era muy raro que Arturo diera un elogio directo en un área pública como aquella, y mucho menos a una estudiante de internado.

Kayla misma se quedó perpleja; sus ojos, que hacía un momento estaban nublados, brillaron un poco.

—Gracias, Dr. Arturo. Solo intenté seguir las instrucciones que usted me dio ayer —dijo Kayla con entusiasmo.

—Mantén la calidad de tu trabajo. No permitas que cosas ajenas a la medicina afecten tu concentración —dijo Arturo.

—Sí, doctor. Mantendré este nivel de trabajo —dijo Kayla.

Arturo cerró la carpeta y se la devolvió a Kayla.

—Lleva esto a mi oficina por la tarde para la firma de evaluación —ordenó Arturo, y Kayla asintió.

Arturo se marchó. Al verlo alejarse, Kayla miró directamente a la enfermera que había estado allí desde el principio.

—Felicidades, doctora Kayla —dijo Sita, una de las enfermeras.

—Al fin el Dr. Arturo no se enojó por el informe. Normalmente siempre se molesta y queda insatisfecho con mis reportes —dijo Kayla.

—Eso significa que ya has mejorado mucho y el Dr. Arturo está mostrando su orgullo por ser tu tutor durante tus prácticas en este hospital —dijo Nadia.

—Sí, estoy muy conmovida —dijo Kayla.

El ambiente en la estación de enfermería se volvió mucho más relajado. Kayla abrazó la carpeta azul con fuerza contra su pecho, como si fuera el tesoro más valioso. El elogio de Arturo no era una simple validación profesional, sino también un bálsamo para las heridas después de que su corazón había ardido de celos.

—Ya deja de sonreír así, que si el Dr. Arturo pasa otra vez y te ve sin trabajar, capaz que te quita el elogio —bromeó Sita soltando una risita.

—¡Ay, sí! Voy a revisar la habitación 302 primero —respondió Kayla con entusiasmo.

Kayla se alejó rebosante de felicidad; casi se puso a bailar por los pasillos del hospital. El cansancio que desde la mañana le pesaba en los hombros pareció evaporarse sin más.

.

.

.

Continuará…

1
Violette Hernandez
Humm,si va a empezar la historia del amiguillo ése resultando un hombre igual a las características de Arturo sólo para emparejar a Celina 🙄 a la historia de Kayla, hasta aquí la voy a dejar.🙄🙄🙄😑😑😑😑
Violette Hernandez
ay no 😔 que no se lleve a la metiche de la Celina 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
y como dice mi querido Don Ramón, la venganza nunca es buena mata el alma y la envenena 😅😅😅😅 igual la envidia
Violette Hernandez
que molesto es que hablen como changos, refiriéndose a ellos mismos 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
Ay ésa Celina 🙄 es demasiado metiche, y muy boca floja
Violette Hernandez
ojalá y haga regresar a Kayla al hospital para que esté a su lado
Violette Hernandez
lo único que no me gusta es como es el diálogo entre ellos o como se tradujo si es que no es en español
Violette Hernandez
porque obvio era una metiche y boca floja 🤣😑
Violette Hernandez
o sea que no duerme y todavía trabaja de día? o si duerme ya no entendí.
Violette Hernandez
pensé que a éstas alturas ya era neurocirujano y resultó que todavía tiene que hacer la especialidad?
Violette Hernandez
cuatro años!!!!! le faltan cuatro años para terminar la carrera????!!!! rayos ya me está aburriendo 😑😑😑🙄🙄🙄🙄🙄 pues que edades tienen???
Violette Hernandez
se lee raro que le diga papá y mamá a los suegros y que ellos también se dirijan en tercera persona a si mismos., pero puuuues ya la estoy viendo terminada 🤨🤔, solo espero y no todo siga como hasta ahora, día tras día, porque se llevará muchos capitulos sólo en eso.
Violette Hernandez
que chocante es la Celina 🙄🙄🙄, y ojalá ya avance en la carrera se está haciendo muy larga
Violette Hernandez
tengo una pregunta importante para mí,si alguien me la puede contestar más adelante lo agradecería, ya que estoy leyendo la historia terminada 🤨 ok ¿que edad tienen los dos, Kayla y Arturo????
Violette Hernandez
mínimo debería de saber cocinar lo esencial ella para que después también haga algo de comer para los dos.
Violette Hernandez
que encajosa la Celina 🙄🙄
Violette Hernandez
si hombre se hace mucho del rogar y el pobre ya no va a aguantar, tanta remilga
Violette Hernandez
francamente ya Kayla debería de estar íntimamente con Arturo como su esposa,sino va a llegar alguien más abusada y se lo va a quitar.
diana orozco
cuál es el final
Violette Hernandez
que molesto es que ella enseguida se rinda ante él, está bien que vea que puede ser buena doctora, pero que siga sin darle a notar que le agrada que él se de cuenta
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