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Mi esposo, el Dr. Hielo

Mi esposo, el Dr. Hielo

Status: Terminada
Genre:Doctor / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:89.2k
Nilai: 5
nombre de autor: elaretaa

Kayla apenas tiene veintitrés años cuando su padre le arregla un matrimonio con un desconocido: Arturo, un neurocirujano brillante al que todo el hospital conoce como el "Dr. Hielo" por su temperamento implacable. En cuestión de semanas pasa de ser una estudiante de medicina libre a convertirse en la esposa secreta del hombre más temido del quirófano.

Las reglas son claras: en el hospital, él es su superior y ella una simple interna. Nadie puede saber que están casados. De día, Arturo la interroga sin piedad frente a sus compañeros y le exige perfección con una frialdad que congela. De noche, es el mismo hombre quien le deja notas manuscritas, le besa la frente mientras duerme y la abraza hasta que el miedo desaparece.

Pero mantener una doble vida tiene un precio. Entre rivales que acechan, secretos que amenazan con salir a la luz y una separación que pondrá a prueba todo lo que sienten, Kayla descubrirá que detrás del hielo arde algo mucho más intenso de lo que jamás imaginó.

NovelToon tiene autorización de elaretaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episodio 28

El silencio envolvió la sala durante unos instantes. Kayla bajó la mirada y estrujó el borde de su camiseta mientras intentaba controlar los latidos de su corazón, que aún iban desbocados.

Por su parte, Arturo lucía completamente sereno, incluso demasiado sereno para alguien que acababa de dar un primer beso tan estremecedor.

—Arturo, ¿cómo es que estás tan tranquilo? —preguntó Kayla en voz baja, casi en un susurro.

—¿A qué te refieres? —preguntó Arturo.

—Me refiero a que… ¿no te sientes incómodo o algo así? —preguntó Kayla.

Arturo enarcó una ceja y se recostó en el sofá con naturalidad.

—¿Incómodo por qué? Besar a mi propia esposa no es ningún delito, Kayla. Es algo normal en un matrimonio —respondió Arturo.

Kayla hizo un puchero; las respuestas lógicas de Arturo siempre lograban hacerla sentir derrotada. Sin embargo, la valentía que acababa de obtener de aquel beso la impulsó a preguntar algo más que le carcomía el corazón.

—Pero si de verdad te gusto, ¿por qué en el hospital te encanta regañarme? Eres tan frío, no tienes ni una pizca de ternura, y a veces siento que me odias tanto que no me dejas ni un resquicio para respirar —dijo Kayla.

Arturo se quedó en silencio y la miró con seriedad; ya no era una mirada juguetona. Tomó aire profundamente antes de responder.

—Kayla, el hospital es un campo de batalla. Un solo error pequeño puede costarle la vida a alguien. Si soy amable contigo cuando cometes un error, nunca aprenderás lo que significa la responsabilidad de un médico —dijo Arturo con tono firme.

—Pero tampoco hace falta que seas tan duro, ¿no? Me llamaste interna descuidada, me humillaste delante de las enfermeras… —las palabras de Kayla se cortaron cuando Arturo habló.

—Lo hago para protegerte —la interrumpió Arturo con firmeza.

—¿Protegerme? Pero yo no me siento protegida —dijo Kayla.

—Escúchame, Kayla. El mundo de la medicina es cruel, sobre todo para alguien que tiene una relación especial. Si te tratara de forma privilegiada, tus compañeros pensarían que eres débil y que solo dependes de mí. Quiero que cuando te gradúes, la gente te reconozca por tu competencia, no porque seas mi esposa —dijo Arturo.

—Entonces, ¿tus regaños no son porque me odias? —preguntó Kayla para asegurarse.

Arturo resopló levemente, algo parecido a una risa discreta que rara vez se le escuchaba.

—Si te odiara, no perdería mi tiempo enseñándote procedimientos quirúrgicos hasta la noche. Así que deja de pensar tonterías —dijo Arturo.

A la mañana siguiente, la calidez que habían compartido en el departamento la noche anterior pareció evaporarse sin dejar rastro. En cuanto pisaron el estacionamiento del hospital, Arturo volvió a ponerse su máscara fría. Caminó adelante con paso firme sin voltear ni una sola vez hacia Kayla, dejando atrás a su esposa, que todavía estaba acomodando su bolso.

En la estación de enfermería, la tensión comenzó a sentirse. Arturo revisaba las gráficas de los pacientes con un rostro sumamente rígido.

—¡Doctora Kayla! —llamó Arturo con voz fuerte que retumbó por el pasillo.

Kayla, que acababa de llegar, se acercó apresuradamente.

—¿S-sí, doctor? —respondió Kayla.

—¿Por qué el informe de evolución del paciente de la habitación 402 todavía no está en mi escritorio? Ya dije que a las siete en punto todos los informes deben estar listos. ¿Quiere que este paciente se retrase en recibir su dosis de medicamento por su descuido? —le espetó Arturo sin piedad frente a tres enfermeras y dos residentes.

Kayla se quedó atónita y buscó en el rostro de Arturo algún rastro de la ternura del hombre que la había besado la noche anterior, pero no lo encontró. Los ojos de Arturo estaban fríos como el hielo, como si lo que había ocurrido en el sofá del departamento la noche anterior hubiera sido solo un sueño.

—Disculpe, doctor. Anoche yo… —las palabras de Kayla se interrumpieron cuando Arturo habló.

—No necesito excusas. Hágalo ahora o se sale de esta rotación —cortó Arturo con frialdad antes de darse la vuelta y dirigirse al consultorio.

Kayla suspiró largamente; el corazón le dolía. ¿De verdad es el mismo Arturo que me besó ayer? Ahora parece mi enemigo, pensó Kayla con fastidio.

Kayla casi no podía creer que el hombre que acababa de regañarla fuera la misma persona que la noche anterior le había dicho que jamás se fijaría en otra mujer.

Karina, que desde hacía rato estaba parada no muy lejos de la estación de enfermería, había presenciado toda la escena con una sonrisa disimulada. Ver a Kayla ser reprendida severamente por Arturo le producía una satisfacción particular, aunque sabía que necesitaba más información sobre los hábitos de Arturo si quería conquistar a ese hombre.

Karina se acercó cuando Arturo ya había desaparecido tras la puerta del consultorio. Puso cara de preocupación y tocó el hombro de Kayla con suavidad.

—Ten paciencia, Kayla. El Dr. Arturo es conocido por ser perfeccionista y un poco brusco en cuestiones de disciplina —dijo Karina con un tono fingidamente alentador.

Kayla levantó la mirada e intentó ocultar sus ojos, que empezaban a arder.

—Sí, doctora. Fue mi culpa por no ser lo suficientemente rápida —dijo Kayla.

—No te lo tomes a pecho. Oye, mejor termina ese informe ahora y luego te invito un café en la cafetería durante el descanso. Quiero preguntarte algunas cosas sobre el horario de tutoría del Dr. Arturo; quién sabe, tal vez pueda mediar entre ustedes para que no sea tan duro contigo —invitó Karina con una sonrisa dulce llena de segundas intenciones.

Al mediodía, aunque se sentía reacia, Kayla se vio obligada a aceptar la invitación de Karina porque le daba pena rechazarla.

—Kayla, como llevas bastante tiempo bajo la tutoría del Dr. Arturo… Aparte de ser estricto, ¿cómo es él fuera del horario de cirugía? ¿Alguna vez ha mencionado tener a alguien especial? ¿O tal vez una prometida? —preguntó Karina mientras revolvía su jugo, con los ojos clavados en Kayla de forma penetrante pero aparentando casualidad.

Kayla casi se atragantó con su bebida al escuchar las preguntas de Karina. Se esforzó por mantener la calma para que su secreto no quedara al descubierto.

—E-eh, la verdad no sé, doctora. El Dr. Arturo es muy reservado; rara vez habla de cosas personales. Todo es asuntos médicos, publicaciones y, bueno, regaños como los de esta mañana —respondió Kayla.

—¿En serio? ¿Ninguna mujer ha ido a buscarlo? ¿O tal vez recibe llamadas de alguien? —preguntó Karina.

—Que yo sepa, no, doctora. El Dr. Arturo es un adicto al trabajo —respondió Kayla.

Karina suspiró, aparentemente un poco decepcionada, pero sin darse por vencida.

—Qué lástima que un hombre tan extraordinario como el Dr. Arturo lleve una vida tan rígida. Pero tranquila, voy a intentar derretir ese iceberg. ¿Tú qué crees, qué tipo de mujer le gusta al Dr. Arturo? —preguntó Karina.

Kayla sintió un nudo en el pecho. Le daban ganas de gritar que a Arturo le gustaba la mujer que le preparaba arroz frito y vivía con él en su departamento, pero por alguna razón respondió algo que no tenía sentido.

—Tal vez alguien inteligente como usted, doctora —respondió Kayla.

¡Tonta! ¿Por qué contesté eso?, pensó Kayla.

.

.

.

Continuará…

1
Edglis Castillo
la noticia más esperada 👏👏🤭
Violette Hernandez
Humm,si va a empezar la historia del amiguillo ése resultando un hombre igual a las características de Arturo sólo para emparejar a Celina 🙄 a la historia de Kayla, hasta aquí la voy a dejar.🙄🙄🙄😑😑😑😑
Violette Hernandez
ay no 😔 que no se lleve a la metiche de la Celina 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
y como dice mi querido Don Ramón, la venganza nunca es buena mata el alma y la envenena 😅😅😅😅 igual la envidia
Violette Hernandez
que molesto es que hablen como changos, refiriéndose a ellos mismos 🙄🙄🙄🙄
Violette Hernandez
Ay ésa Celina 🙄 es demasiado metiche, y muy boca floja
Violette Hernandez
ojalá y haga regresar a Kayla al hospital para que esté a su lado
Violette Hernandez
lo único que no me gusta es como es el diálogo entre ellos o como se tradujo si es que no es en español
Violette Hernandez
porque obvio era una metiche y boca floja 🤣😑
Violette Hernandez
o sea que no duerme y todavía trabaja de día? o si duerme ya no entendí.
Violette Hernandez
pensé que a éstas alturas ya era neurocirujano y resultó que todavía tiene que hacer la especialidad?
Violette Hernandez
cuatro años!!!!! le faltan cuatro años para terminar la carrera????!!!! rayos ya me está aburriendo 😑😑😑🙄🙄🙄🙄🙄 pues que edades tienen???
Violette Hernandez
se lee raro que le diga papá y mamá a los suegros y que ellos también se dirijan en tercera persona a si mismos., pero puuuues ya la estoy viendo terminada 🤨🤔, solo espero y no todo siga como hasta ahora, día tras día, porque se llevará muchos capitulos sólo en eso.
Violette Hernandez
que chocante es la Celina 🙄🙄🙄, y ojalá ya avance en la carrera se está haciendo muy larga
Violette Hernandez
tengo una pregunta importante para mí,si alguien me la puede contestar más adelante lo agradecería, ya que estoy leyendo la historia terminada 🤨 ok ¿que edad tienen los dos, Kayla y Arturo????
Violette Hernandez
mínimo debería de saber cocinar lo esencial ella para que después también haga algo de comer para los dos.
Violette Hernandez
que encajosa la Celina 🙄🙄
Violette Hernandez
si hombre se hace mucho del rogar y el pobre ya no va a aguantar, tanta remilga
Violette Hernandez
francamente ya Kayla debería de estar íntimamente con Arturo como su esposa,sino va a llegar alguien más abusada y se lo va a quitar.
diana orozco
cuál es el final
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