NovelToon NovelToon
Al límite

Al límite

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Traiciones y engaños / Donde hubo fuego cenizas quedan / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Moena Elsa

Valeria Wiranata creía saberlo todo sobre su vida: un matrimonio estable, un hogar donde creció, una familia que la aceptó. Pero la noche de Año Nuevo, todo se derrumba cuando descubre a su esposo Adrián en la cama con su propia hermanastra, Ámbar.

Divorciada y despojada de todo, Valeria se enfrenta a una verdad todavía más devastadora: la familia que la crió jamás la quiso. Roberto Kusuma, el hombre al que llamó padre durante años, solo la acogió por interés. Patricia, su madrastra, la trató como sirvienta. Y Ámbar, la hija consentida, le robó al marido sin remordimiento alguno.

Cuando la vida de Valeria parece tocar fondo, aparece Dominic Alexander: el CEO más temido del mundo empresarial, frío como un témpano ante todos... excepto ante ella. Dominic no solo le ofrece un puesto como directora de una empresa recién adquirida, sino que empieza a desmantelar, una por una, las vidas de quienes la lastimaron.

Pero Dominic guarda un secreto: conoce a Valeria desde la infancia. Y sabe algo sobre su verdadero origen que cambiará para siempre el tablero de poder.

Detrás de cada movimiento corporativo hay una jugada personal. Detrás de cada acto de venganza, un acto de amor. Y detrás de la mujer que todos subestimaron, se esconde la heredera de una de las fortunas más grandes del país.

NovelToon tiene autorización de Moena Elsa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El encuentro

El hombre insistió e incluso las presionó para que lo acompañaran.

—Mmh, está bien. Vamos. Al menos comeremos gratis en un restaurante tan caro como este —bromeó Laura. Valeria le dio un codazo que casi la hizo trastabillar.

Ahora Valeria y Laura se encontraban en el salón VIP diez, justo enfrente del VIP ocho.

—¿Usted? —Valeria se quedó atónita al ver al hombre de mediana edad con quien se había encontrado unos días atrás junto a Dom.

—Siéntense —les indicó.

—¿Lo conoces? —le susurró Laura, y Valeria asintió.

Laura contempló con admiración al hombre que, pese a los años, conservaba un aura de atractivo y distinción.

—¿Y Dom? —preguntó él.

Valeria se rascó la cabeza sin saber qué contestar. No era como si tuviera la agenda detallada de Dominic.

—Dile que regrese pronto. Hay muchos asuntos que debe atender aquí —ordenó.

Valeria asintió.

Un mesero se acercó y les entregó la carta a Valeria y Laura.

—Pidan lo que quieran —las invitó.

—A la orden, señor —respondió Laura al instante.

Valeria le dio un codazo a su amiga, que no tenía ni un gramo de vergüenza.

—Es gratis, hay que aprovechar —dijo Laura con una sonrisa descarada.

Valeria le dedicó una sonrisa incómoda, sintiéndose apenada frente a Ernesto Wiranata.

—Tranquilas —las animó Ernesto.

—¿Ve? Hasta el señor nos da permiso —señaló Laura, triunfante.

—Disculpe, señor. Mi amiga siempre es así de imprudente —se excusó Valeria.

Ernesto Wiranata soltó una risita.

Mientras esperaban la comida, inició la conversación.

—Valeria, ¿desde cuándo conoces a Dom? —le preguntó.

Valeria se rio al recordarlo.

* * *

POV Valeria

Valeria se levantó tarde. Y eso que tenía que prepararse para la entrevista de trabajo en la empresa que tanto había anhelado.

La noche anterior se desveló planchando una montaña de ropa para poder concentrarse en la entrevista por la mañana. El resultado fue que se quedó dormida.

Desde la universidad, Valeria soñaba con trabajar en esa empresa. Y ese día, por fin, había llegado la oportunidad dorada.

—Qué mala suerte la mía. Tengo que estar allá a las ocho —se levantó de un salto y se bañó a toda prisa.

Sin desayunar, Valeria salió corriendo.

Esperó a que el ascensor se abriera.

—¿Por qué tarda tanto? —se quejó, y volvió a presionar el botón.

—Al fin —suspiró aliviada cuando las puertas se abrieron.

Entró de inmediato sin fijarse en la señalización sobre la puerta del ascensor.

Cuando la puerta estaba a punto de cerrarse, una mano la detuvo.

—Apúrese, señor, que voy a llegar tarde —dijo Valeria con impaciencia.

Dos hombres de traje impecable esperaban a que la puerta se abriera por completo.

Valeria recibió dos reacciones muy distintas de ambos.

Uno parecía exigirle con la mirada que saliera del ascensor; el otro la examinaba de la cabeza a los pies.

—¿Van a entrar o no? —insistió Valeria.

Los dos subieron al unísono.

Un silencio sepulcral se instaló entre ellos.

—Disculpe, bajo en el piso ocho —le dijo Valeria al hombre que estaba junto al panel de botones.

—¿Me escuchó? —repitió al no obtener respuesta.

—Disculpe, señorita, pero este ascensor está programado para ir directo al último piso —le explicó el hombre que estaba a su lado.

—¿En serio? ¿Qué clase de empresa es esta? ¿Un ascensor que no para en cada piso? —se quejó Valeria.

El hombre que iba delante de ella se dio la vuelta, harto de escuchar a la mujer parlanchina a sus espaldas.

—Porque este ascensor es exclusivo del máximo directivo de la empresa, señorita. Por cierto, ¿cómo se llama? —le dijo, clavándole la mirada.

—Valeria Wiranata —respondió ella con total seguridad.

El incidente del ascensor quedó atrás. Después de llegar al último piso, Valeria tuvo que bajar dos pisos por las escaleras.

—Estoy muerta. Y encima con tacones —refunfuñó.

Apenas iba a sentarse cuando la llamaron para la entrevista.

Valeria se serenó, respiró hondo y se preparó mentalmente.

—Tú puedes, Valeria —se dijo para darse ánimos.

Se quedó de piedra al ver que el hombre del ascensor estaba sentado entre los cuatro entrevistadores.

¿Cómo llegó antes que yo?, se preguntó, desconcertada.

La entrevista de Valeria la condujo personalmente el máximo directivo. Nadie podía contradecirlo.

El incidente del ascensor equivocado fue el punto de partida del encuentro entre Valeria y Dominic, y ese mismo día fue aceptada en la empresa de Dom.

* * *

Valeria esbozó una sonrisa discreta al recordar la expresión de Dom aquel día.

Se sobresaltó cuando la mano de Laura le tocó la frente.

—¿No tendrás fiebre?

—¿Qué haces? —Valeria le apartó la mano.

—Mi amiga siempre es así, señor. A veces sonríe sola, a veces llora sola. Y lo peor es que no me avisa. Una no sabe qué pensar —dijo Laura sin parar.

Valeria soltó una carcajada.

Ernesto Wiranata también sonrió.

La charla se interrumpió cuando llegó la comida.

—Valeria, ¿conoces a Roberto Kusuma? —preguntó Ernesto mientras ella masticaba.

Valeria dejó de masticar.

—¿Por qué me pregunta eso, señor? —respondió.

—Mmh, es que cuando volví del baño hace un rato, vi a Roberto hablando contigo ahí afuera —comentó Ernesto.

—¿Usted lo conoce? —preguntó Valeria.

—Por supuesto. ¿Tú también? —le devolvió la pregunta.

—Es mi padre —contestó Valeria en voz baja.

Aunque no la reconocieran como hija biológica, al fin y al cabo había vivido con ellos durante décadas.

—Mmh —Ernesto asintió con gesto reflexivo.

Valeria siguió comiendo.

La mirada de Ernesto no se apartaba de ella.

Al sentirse observada, Valeria preguntó:

—¿Pasa algo, señor?

—No, no, nada. Por favor, sigue comiendo —la invitó a continuar.

—Gracias —respondió Valeria.

—Cuando tengas tiempo libre, pásate por la empresa W. Puedes aprender mucho ahí —le ofreció Ernesto.

—Se lo agradezco, señor. Con mucho gusto. Pero primero está el señor Dom, que es mi jefe y dueño de la empresa Wijaya —declinó Valeria con delicadeza.

—Ja, ja. Tienes razón. ¿Cómo pude olvidarme de lo astuto que es Dom? —el hombre de mediana edad se rio con ganas.

El celular de Ernesto sonó.

—Un momento —tomó el teléfono y miró quién llamaba.

—Hablando del rey de Roma —dijo, y giró la pantalla hacia Valeria.

Ahí aparecía el nombre de Dominic Alexander.

Ernesto deslizó el dedo para contestar.

—Tío, ¿cómo se atreve a almorzar con Valeria? —sin siquiera saludar, Dom empezó a reclamar.

Valeria frunció el ceño. ¿Cómo se enteró?, se preguntó.

—Si no quieres que tu tío te sabotee a la novia, no te vayas tanto tiempo —Ernesto soltó una carcajada.

En opinión de Valeria, Ernesto Wiranata era una versión del mismo molde que Dom. Cuando conversaban entre ellos, el témpano de hielo se derretía. Pero con los desconocidos, era inútil esperar una sonrisa de ninguno de los dos. Y Valeria tenía el privilegio poco frecuente de presenciar esos momentos.

—Cuidado, tío. Si se atreve, le saboteo la empresa —lo amenazó Dom.

—Ja, ja —otra carcajada resonó.

—Tío, si quiere hablar conmigo, espere a que regrese —le pidió Dom.

—Está bien, lo voy a considerar —respondió Ernesto.

La llamada terminó, dejando a Valeria llena de curiosidad. ¿De qué van a hablar? Seguro de negocios, supuso.

—Valeria, ven a verme junto con Dom cuando él regrese —le pidió Ernesto con una mirada afable.

Valeria asintió. Lo que el señor Dom decida, pensó.

Aquel encuentro en el restaurante dejó demasiadas preguntas dando vueltas en la cabeza de Laura.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play