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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Capítulo 21: El hermano del zorro

La tranquilidad de la mansión duró exactamente tres días.

Hasta que un automóvil negro se detuvo frente a la entrada.

Ren estaba en el despacho cuando escuchó el ruido.

Levantó la mirada.

—No...

Kaito, que estaba sentado frente a él, frunció el ceño.

—¿Qué ocurre?

Ren se levantó.

—Mi hermano.

Kaito sonrió.

—¿Tienes un hermano?

—Sí.

—¿Y por qué pareces preocupado?

Ren caminó hacia la ventana.

—Porque es un problema con piernas.

Kaito soltó una carcajada.

—Eso quiero conocerlo.

Ren lo miró seriamente.

—No quieres.

---

La puerta principal se abrió.

Un hombre alto entró con una sonrisa despreocupada.

Tenía orejas de zorro y una cola rojiza que se movía detrás de él.

Vestía elegantemente, pero llevaba la camisa ligeramente abierta y una expresión de absoluto descaro.

—¡Familia!

Ren bajó las escaleras.

—Llegas sin avisar.

El recién llegado abrió los brazos.

—¿Y perderme tu cara cuando me ves?

Ren no respondió.

El hombre sonrió.

—Hermano.

—Damián.

Damián inclinó la cabeza.

—Cuánto tiempo.

Ren suspiró.

—¿Cuánto tiempo te quedarás?

—No lo sé.

—Entonces será demasiado.

Damián soltó una carcajada.

—Sigues igual.

—Y tú sigues siendo un libertino.

—No soy libertino.

Ren levantó una ceja.

Damián sonrió.

—Bueno...

Un poco.

---

Richel apareció en las escaleras.

Damián la vio.

Su sonrisa cambió inmediatamente.

—Oh.

Ren cerró los ojos.

—No.

Damián miró a su hermano.

—¿Ella es...?

—Richel.

Damián se acercó.

—Encantado.

Tomó su mano.

—Damián.

Richel lo observó.

—¿Hermano de Ren?

—El favorito.

Ren habló desde atrás.

—Eso es mentira.

Damián sonrió.

—Depende de a quién le preguntes.

Richel soltó una pequeña risa.

—Entonces tenemos problemas.

Damián levantó una ceja.

—¿Por qué?

—Porque Ren parece bastante celoso.

Ren frunció el ceño.

—No estoy celoso.

Damián soltó una carcajada.

—Claro.

---

Durante el almuerzo...

Damián no dejaba de contar historias.

—Cuando éramos pequeños, Ren era incapaz de hablar con una chica.

Richel miró a Ren.

—¿En serio?

—No le hagas caso.

Damián continuó.

—Era serio, callado y aterrador.

Richel sonrió.

—Eso no ha cambiado.

Ren la miró.

—¿Quieres dormir en otra habitación?

Richel soltó una carcajada.

Damián señaló a su hermano.

—¡Eso!

—¿Qué?

—La forma en que te mira.

Damián negó con la cabeza.

—Estás completamente perdido.

Ren no respondió.

---

Después del almuerzo...

Damián encontró a Richel sola en el jardín.

—¿Puedo sentarme?

—Claro.

Damián se sentó.

—Tengo que admitir algo.

—¿Qué?

—No esperaba que fueras así.

Richel lo miró.

—¿Así cómo?

—Ren siempre ha sido difícil.

—Lo sé.

—Pensé que su pareja sería alguien muy tranquila.

Richel sonrió.

—Puedo ser tranquila.

Damián soltó una risa.

—No después de verte ponerlo en su sitio.

Richel levantó una ceja.

—¿Qué quieres decir?

—Esta mañana le dijiste que dejara de vigilarte.

—Porque estaba vigilándome.

—Y él obedeció.

Richel sonrió.

—A veces.

Damián negó con la cabeza.

—Increíble.

---

Damián permaneció unos segundos en silencio.

Después sonrió.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Creo que mi hermano se sacó la lotería.

Richel se quedó sorprendida.

—¿Eso es un cumplido?

—El mayor que puedo darte.

Ella soltó una carcajada.

—Gracias.

Damián se levantó.

—Y te diré otra cosa.

—¿Qué?

—No te preocupes si Ren se vuelve insoportable.

—Ya lo es.

Damián rio.

—Entonces estamos de acuerdo.

---

Pero una voz apareció detrás de ellos.

—¿De qué están hablando?

Ren.

Damián sonrió.

—De ti.

—¿Qué dijiste?

—Que te sacaste la lotería.

Ren miró a Richel.

Ella sonrió.

—Tu hermano lo ha dicho.

Ren volvió a mirar a Damián.

—Por una vez dijiste algo inteligente.

Damián puso una mano sobre su pecho.

—Estoy emocionado.

Richel comenzó a reír.

Ren se acercó a ella.

—¿Todo bien?

—Sí.

—¿Seguro?

—Sí.

Damián observó a ambos.

La manera en que Ren se colocaba cerca de Richel.

La forma en que ella no se alejaba.

La mirada de ambos.

Y finalmente comprendió algo.

Su hermano había cambiado.

El hombre frío que conocía desde niño ya no era el mismo.

Richel había conseguido algo que nadie había logrado.

Hacer que Ren quisiera algo más que poder.

Una familia.

Damián sonrió.

—Definitivamente.

Ren lo miró.

—¿Qué?

—Te sacaste la lotería.

Richel soltó una carcajada.

Ren simplemente sonrió.

Y por primera vez...

No tuvo ninguna intención de discutirlo.

La mañana siguiente comenzó con una propuesta inesperada.

Damián estaba en el patio de entrenamiento.

Llevaba varios minutos observando a Richel.

Ella estaba sentada bajo un árbol, leyendo tranquilamente.

Finalmente, Damián se acercó.

—Richel.

Ella levantó la mirada.

—¿Sí?

—¿Sabes defenderte?

Richel cerró el libro.

—Un poco.

Damián sonrió.

—¿Un poco?

—Sí.

—Entonces deberías entrenar conmigo.

Richel lo miró.

—¿Ahora?

—¿Por qué no?

Ren estaba cerca, hablando con Kaito.

Escuchó la conversación y giró la cabeza.

—Damián.

—¿Qué?

—No la subestimes.

Damián soltó una carcajada.

—Hermano, no voy a lastimarla.

Richel se levantó.

—Está bien.

Ren la miró.

—¿Segura?

—Sí.

Damián sonrió.

—Será divertido.

---

Todos se reunieron alrededor del patio.

Kaito cruzó los brazos.

—Esto quiero verlo.

Ren negó con la cabeza.

—Damián cree que va a ganar.

Kaito sonrió.

—¿Y no?

Ren miró a Richel.

—No.

---

Damián se colocó frente a Richel.

—Regla sencilla.

—¿Cuál?

—No quiero hacerte daño.

Richel sonrió.

—Yo tampoco.

Damián comenzó a caminar alrededor de ella.

—Cuando quieras.

Richel esperó.

Damián intentó tomarla del brazo.

Richel se apartó.

Él volvió a intentarlo.

Ella volvió a esquivarlo.

Damián arqueó una ceja.

—Eres rápida.

—Te lo dije.

—Todavía puedo sorprenderte.

Se lanzó nuevamente.

Richel tomó su muñeca.

Giró sobre sí misma.

Y en un movimiento rápido...

Damián terminó en el suelo.

¡PUM!

Todos quedaron en silencio.

Richel se quedó inmóvil.

Damián también.

Kaito abrió los ojos.

—¿Qué...?

Una de las empleadas se llevó una mano a la boca.

Akemi sonrió.

Ren...

Ren comenzó a reír.

No una sonrisa.

Una verdadera carcajada.

Damián levantó lentamente la cabeza.

—¿Te estás riendo?

Ren apenas podía hablar.

—No...

Volvió a reír.

—¡Nunca te había visto así!

Damián se levantó.

—Esto no termina aquí.

Richel sonrió.

—Cuando quieras.

---

Segundo intento.

Damián fue más rápido.

Richel también.

Él intentó derribarla.

Ella aprovechó su propio impulso.

Y nuevamente...

¡PUM!

Damián terminó en el suelo.

Kaito se tapó la boca para no reír.

Ren ya no podía contenerse.

—¡Damián!

—¡Cállate!

Richel extendió una mano.

—¿Estás bien?

Damián la miró.

Aceptó su ayuda.

—Perfectamente.

Richel tiró de él.

Damián se levantó.

—No entiendo.

—¿Qué?

—Pensé que no sabías defenderte.

Richel sonrió.

—Dije que sabía un poco.

Damián soltó una carcajada.

—Eso no fue "un poco".

Ren se acercó.

—Te lo advertí.

Damián miró a su hermano.

—¿Tú sabías que podía hacer esto?

—Sí.

—¿Y nunca me dijiste?

Ren sonrió.

—Quería verlo.

Damián negó con la cabeza.

—Eres terrible.

---

Todos regresaron a la mansión.

Pero Damián permaneció unos segundos atrás.

Observó a Richel mientras caminaba junto a Ren.

Ella hablaba animadamente.

Ren la escuchaba.

Y, de vez en cuando, ella tomaba su mano.

Damián sintió algo extraño.

No era simplemente admiración.

Era una atracción que no había esperado.

Inmediatamente apartó la mirada.

—No.

Se pasó una mano por el cabello.

—No.

Era la pareja de su hermano.

La mujer que Ren amaba.

Y eso era suficiente.

Damián respiró profundamente.

—Puedo admirarla.

Pero nada más.

---

Ren se acercó.

—¿Vienes?

Damián levantó la cabeza.

—Sí.

Ren lo observó unos segundos.

—¿Todo bien?

Damián sonrió.

—Perfectamente.

—Entonces vamos.

Damián miró una última vez a Richel.

Ella estaba riéndose por algo que Kaito había dicho.

Damián sonrió débilmente.

—Mi hermano realmente se sacó la lotería.

Ren arqueó una ceja.

—Otra vez con eso.

—Lo digo en serio.

Ren puso una mano sobre el hombro de su hermano.

—Lo sé.

Damián miró hacia adelante.

—Y por eso voy a respetarla.

Ren no entendió completamente el significado de aquellas palabras.

Pero Damián sí.

Había cosas que un hombre podía desear.

Y había cosas que jamás debía tocar.

Richel pertenecía a la segunda categoría.

Porque era la mujer de su hermano.

Y Damián no estaba dispuesto a traicionar a su propia familia.

1
Lariel Flowers
Exelente
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