Ella reencarna en un mundo mágico. Una familia militar, pero ella solo quiere verse linda y leer.. y sobre todo ser feliz.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Fiesta 1
La fiesta comenzó con toda la magnificencia que podía esperarse de la familia Viceroy.
El salón principal había sido decorado con flores frescas, arreglos elegantes y numerosas luces que iluminaban las paredes. Los músicos ya estaban preparados y los sirvientes circulaban entre los invitados con bandejas de bebidas y pequeños bocadillos.
Llegaron condes, vizcondes, barones, herederos de grandes casas nobles y representantes de familias que mantenían relaciones con los Viceroy desde hacía generaciones.
Ellie reconocía a casi la mitad.
A algunos los había visto durante reuniones familiares. A otros, en celebraciones anteriores. También había varios que recordaba de los libros de su nueva vida, porque la antigua Ellie había leído bastante sobre las familias nobles, aunque nunca hubiera mostrado interés en participar en sus reuniones.
Y, para sorpresa de la nueva Ellie, la fiesta no resultó tan desagradable como había imaginado.
Su padre estaba orgulloso.
Emma conversaba con varios oficiales.
Eric vigilaba el salón como si esperara que un ejército enemigo apareciera detrás de las cortinas.
Y ella recibía felicitaciones, regalos y cumplidos.
Por primera vez desde su reencarnación, Ellie se permitió disfrutar de ser una joven noble.
[Esto sí es vida. Buena comida, vestidos hermosos, una casa enorme y nadie exigiéndome que trabaje un turno nocturno].
Estaba sonriendo cuando escuchó que anunciaban la llegada de un nuevo invitado.
—¡El señor Antony Parisi!
La sonrisa de Ellie desapareció.
Su corazón dio un salto tan violento que estuvo a punto de llevarse una mano al pecho.
[¿Qué está haciendo aquí?].
Antony entró en el salón vestido con elegancia. Su cabello oscuro estaba cuidadosamente arreglado y sus ojos verdes recorrieron el lugar con tranquilidad.
Parecía perfectamente sereno.
Demasiado sereno.
Ellie, en cambio, sintió que se le olvidaba respirar.
[¡No puede ser! ¿Por qué está aquí? ¿Quién lo invitó? ¿Lo invitó mi padre? ¿Lo invitó Eric? ¿Por qué nadie me avisó? ¡¿Por qué el destino tiene que hacerme esto precisamente hoy?!].
Antony la encontró entre los invitados.
Sus miradas se cruzaron.
Él no hizo nada extraordinario. No sonrió de manera descarada ni se acercó a ella inmediatamente. Solo inclinó ligeramente la cabeza, como habría hecho con cualquier joven noble a quien conociera.
Y aquello fue todavía peor.
Porque Ellie comprendió que Antony sabía disimular.
Muchísimo mejor que ella.
[¡Míralo! ¡Parece que nunca ha cometido un error en toda su vida! ¡Y yo estoy a punto de desmayarme solo porque ha entrado por una puerta!].
Antony se dirigió primero hacia Eric.
—General Viceroy. Ha pasado mucho tiempo.
Eric abrió los ojos con auténtica sorpresa.
—¡Parisi! ¿Qué haces aquí?
—He regresado hace poco y recibí una invitación. No podía rechazarla.
Ambos estrecharon las manos.
Eric conocía a Antony desde hacía años. Aunque no eran amigos íntimos, habían coincidido en círculos militares y entre personas que servían a la corona. Eric sabía que Antony había pasado mucho tiempo en el reino de Vagur y que sus visitas a Sunderland eran poco frecuentes.
—Pensé que seguirías en Vagur
—Si allá vivo, ahora solo viaje a ver a mi hermana.
—¿Y cómo está la gente de allá? Hace tiempo que no sé nada de algunos conocidos.
La conversación comenzó a fluir con naturalidad.
Hablaron de antiguos compañeros, de conocidos en común y de personas que ambos habían tratado durante sus años de formación.
Nada comprometedor.
Nada relacionado con Ellie.
Nada que justificara el pánico que se estaba apoderando de ella.
Porque Ellie solo veía a su hermano hablando con el hombre con quien había pasado una tarde que jamás podría olvidar.
Y, en su imaginación, la conversación era muy diferente.
General Viceroy, debo informarle que ayer su hermana confundió una poción afrodisíaca con un producto de belleza y terminamos compartiendo una experiencia íntima.
Ellie casi se atragantó con su bebida.
[¡NO!].
Miró a Eric.
Después miró la espada que llevaba al costado.
Se quedó inmóvil.
[Espera. ¿Por qué mi hermano lleva una espada en una fiesta de cumpleaños?].
Observó el arma como si acabara de descubrir un objeto completamente desconocido.
[¡Es una celebración! ¡Hay música, flores y pasteles! ¿Para qué necesitas una espada? ¿Esperas que alguien ataque la mesa de postres?].
Luego recordó que su hermano era un general.
Y que, probablemente, llevaba una espada a casi todas partes.
[Claro. Un general. Mi hermano es un general. Y si Antony le cuenta lo ocurrido, no necesitará una espada para matarme. Bastará con que papá me mire decepcionado].
Desesperada, Ellie buscó a alguien que pudiera distraerla.
Encontró a Emma.
Su hermana estaba al otro lado del salón, sosteniendo una copa mientras observaba a los invitados.
Y la estaba mirando directamente.
Ellie se quedó helada.
Emma alzó una ceja.
Ellie sonrió.
Emma entrecerró los ojos.
Ellie dejó de sonreír.
[Definitivamente tengo que cuidarme de Emma. Esa mujer parece capaz de descubrir un crimen con solo mirar cómo alguien sostiene una cuchara].
Emma no tenía la menor idea de lo que había ocurrido entre su hermana y Antony.
Pero sí había notado que Ellie estaba actuando de una manera extraña.
Y eso bastaba para despertar su curiosidad.
Es un hombre maduro, sabe lo que quiere y desea hacer feliz a la mujer que el destino puso en su camino.
Tratarla con igualdad de derechos, porque en esa época la mujer era simplemente ama de casa y procreadora, no podía opinar.
Que excelente la madurez de Antony Parisi 👏👏🥰♥️