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Mi Exesposo Descubrió Que Teníamos Gemelos

Mi Exesposo Descubrió Que Teníamos Gemelos

Status: En proceso
Genre:Madre soltera / Hijo/a genio / Malentendidos / Reencuentro / La mimada del jefe / Amante arrepentido
Popularitas:284.9k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Monica Swenson

Cinco años después de irse de Buenos Aires con el corazón roto, Giulia Rivas vuelve con una sola prioridad: cuidar a su hija Dulce y reconstruir su carrera como diseñadora de joyas.

No busca explicaciones.
No busca venganza.
Y mucho menos busca volver a ver a Julián Alcázar.

Pero en el aeropuerto, un nene desconocido se le abraza a la pierna y la llama mamá.

Benja tiene la edad que tendría el hijo que Giulia creyó haber perdido. Tiene los ojos de Julián, su carácter imposible y una certeza que nadie logra sacarle de la cabeza: ella es su mamá.

Julián también queda atrapado en esa reaparición.

Para él, Giulia fue la mujer que lo abandonó sin mirar atrás. Para ella, Julián fue el hombre que eligió a otra mientras ella lo perdía todo.

Ahora trabajan bajo el mismo imperio empresarial, se cruzan en pasillos, fiestas privadas, hospitales y mentiras que llevan demasiado tiempo enterradas.

Entre una hija que sueña con conocer a su papá, un hijo que nunca dejó de buscar a su mamá y una mujer dispuesta a destruir cualquier verdad antes de perder su lugar, Giulia y Julián van a descubrir que lo que los separó no fue falta de amor.

Fue una mentira.

Y esa mentira está a punto de caer.

NovelToon tiene autorización de Monica Swenson para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18

Giulia estaba celosa.

Esa idea hizo que la tensión en el cuerpo de Julián se aflojara de golpe.

—Malena, para mí, es una amiga de una familia cercana. Igual que Sebastián, Lucas y los demás.

La suavidad repentina de su voz dejó a Giulia perdida un segundo.

Pero enseguida sonrió con ironía.

La última vez que se fue al exterior de apuro no tuvo oportunidad de preguntarle qué pasaba exactamente entre Benja y Malena.

Pero cinco años atrás Malena sí estaba embarazada.

Y Julián había dicho con su propia boca que Benja era hijo de ella.

Preguntar o no preguntar ya no cambiaba demasiado.

Mientras Malena siguiera a su lado, era suficiente.

Giulia no quería ser la persona sobrante.

—No quiero escuchar nada sobre vos y ella.

Afuera seguía lloviendo.

Ella estaba apurada por ir a buscar a Dulce. No tenía ánimo para discutir.

La oficina quedó en silencio.

Giulia quiso irse.

Julián vio la intención y volvió a apretarle la muñeca.

Había creído que Giulia se iría otra vez para siempre.

Pero volvió.

Después de que él decidió olvidarse por completo de esa mujer sin corazón, ella volvió a aparecer en su campo de visión.

Julián entrecerró los ojos. La mirada se le afiló.

—¿Tanta prisa tenés? ¿Adónde vas? ¿A ver a ese hombre, tu viejo amor?

La cara de Giulia se enfrió.

Por reflejo, se defendió:

—No hay ningún hombre. No sé de qué hablás.

Pero al ver que él no le creía, le pareció ridículo.

El que tenía un viejo amor era él, y aun así la acusaba.

Ella, que había salido rota de esa historia, ahora tenía que gastar saliva probando que no había hecho nada.

Ya está.

Que pensara lo que quisiera.

Su silencio, para Julián, fue culpa.

Con la yema de los dedos acarició despacio la muñeca fina que tenía atrapada. El gesto era casi tierno.

Las palabras, no.

—¿Por qué no seguís?

Giulia lo miró con la misma burla que él usaba.

—¿Qué querés que diga?

—Que, con la herida todavía sin curar, te fuiste al exterior de apuro. ¿A ver a quién?

Sus ojos se oscurecieron.

—Y que desde que me viste hoy tenés cara de fastidio, como si quisieras salir corriendo. ¿Quién te está esperando?

Julián seguía con esa apariencia fría, noble, distante.

Pero debajo se le escapaba una desesperación furiosa.

Parecía un chico que quería un caramelo. Si no se lo daban, estaba dispuesto a hacer un desastre.

El pecho de Giulia se llenó de acidez.

Cuando todavía no estaban divorciados, Julián se enredaba con Malena.

Hasta ahora seguía unido a ella.

Ya estaban divorciados, y aun así él venía a interrogarla por un hombre que ni siquiera existía.

¿Con qué derecho?

Julián la lastimaba con tanta libertad porque se apoyaba en una sola cosa.

Que ella lo había amado.

A Giulia se le pusieron rojos los ojos.

Le dio una patada.

Julián la bloqueó con la rodilla y metió el cuerpo entre sus piernas, presionándola contra la puerta.

El movimiento fue peligroso.

Y demasiado íntimo.

Giulia contuvo las lágrimas y el pánico.

—Soltame o grito.

Julián pegó la cara a la de ella.

Sintió humedad tibia en la palma con la que le sostenía el rostro.

Sus ojos se volvieron difíciles de leer.

—¿Tan difícil es responder?

La voz le salió ronca.

Ella no hablaba porque protegía a ese hombre.

El silencio se alargó en la oficina.

Julián no avanzó más.

Giulia tampoco habló.

Después de un largo rato, él soltó la mano.

—Andate.

Su cuerpo alto retrocedió dos pasos, dándole espacio suficiente.

Giulia bajó la mirada, abrió la puerta y salió sin decir nada.

Solo cuando estuvo lo bastante lejos dejó que las lágrimas le corrieran por la cara.

No lloraba por las preguntas de Julián.

Lloraba porque no quería volver a caer en su trampa de ternura.

Al recordar cómo protegió a Malena en la habitación del hospital, su corazón revuelto se enfrió otra vez.

No iba a repetir el mismo error.

No iba a dejarse caer en un lugar indigno.

Que Julián insistiera en saber dónde había estado medio mes podía ser posesividad.

Pero no era amor.

Giulia subió a un taxi hacia la calle Chunsí y miró en silencio la llovizna que iba aflojando.

No notó que, detrás, un Maybach negro la seguía despacio.

El auto de Julián se detuvo frente al complejo donde Giulia alquilaba.

Al ver las ventanas encendidas, una al lado de la otra, encendió un cigarrillo.

Quizás una de esas luces esperaba a Giulia.

Por eso ella tenía tanta prisa por irse.

El auto quedó estacionado mucho tiempo.

Julián exhaló humo azul y apoyó los dedos largos con el cigarrillo en la ventanilla.

—Vamos.

Cuando Giulia llegó a la puerta de su departamento y estaba por sacar la llave, la puerta se abrió desde adentro.

—¡Mami!

Dulce corrió hacia ella y le abrazó la pierna.

—Mami, te extrañé muchísimo.

La sonrisa volvió al rostro de Giulia.

La levantó en brazos y entró.

—Dulce, ¿cómo sabías que era mami?

Soledad salió de la cocina con comida caliente.

—Desde que volvió no dejó de correr a la puerta. Dijo que, si escuchaba la voz de mami, quería abrirle enseguida.

Un abrigo chiquito para el corazón.

Giulia besó la mejilla de Dulce y le preguntó por el jardín.

Al enterarse de que había hecho amigos y que las maestras y los chicos la querían, por fin se relajó.

Todo el día había estado preocupada por cómo se adaptaría Dulce a una vida nueva en el país.

Dulce le rodeó el cuello con los bracitos.

—Mami, mañana cuando me lleves al jardín, ¿podés ponerte la ropa más linda?

Quería que Benja también aceptara que su mami era la más linda del mundo.

Giulia miró esos ojos claros e inocentes y quiso molestarla un poco.

—¿Mami no es linda todos los días?

—Sí, sos linda.

Dulce apoyó la cabecita en su cuello.

—Mami es la más linda.

—¿Y yo? —preguntó Soledad acercándose.

Dulce la miró. Se le marcaron unos hoyuelitos.

—La tía Sole también es linda. Pero no más que mi mami.

Soledad le dio una palmadita suave en la cola.

—Siempre del lado de tu mamá. Y eso que hoy compré todos tus platos favoritos.

Giulia vio la comida sobre la mesa y sintió calor en el pecho.

—Sole, gracias.

Soledad sonrió.

—Agradecele a Dulce. Dijo que mami trabaja mucho y no quería que al volver tuvieras que cocinar. Así que pasamos por un restaurante y compramos comida.

Dulce asintió con los ojos brillantes.

—Mami trabaja mucho. Tenés que comer carne y verduras.

Todo el mal humor de Giulia se deshizo con esa voz blanda.

A la mañana siguiente, Giulia tomó un taxi para llevar a Dulce al jardín.

No quería molestar siempre a Soledad. Pensaba comprar un auto pequeño el fin de semana.

Al llegar a la entrada, Dulce tironeó la falda de Giulia y no la dejó ir.

Giulia se agachó.

—Dulce, ¿qué pasa?

Dulce no respondió.

Miraba alrededor con ansiedad.

Entonces, detrás de ellas, se oyó un auto apagarse.

Después, una voz infantil y familiar:

—No hace falta que me bajen. Camino solo. Ustedes váyanse.

La cara de Giulia cambió.

Cuando oyó el auto arrancar otra vez, se dio vuelta.

Era Benja.

No esperaba que la casualidad fuera tan grande.

Benja también iba al jardín San Gabriel.

1
Lucy Jimenez
Porque nos dejan a medias una historia muy Bonita que me tiene atrapada hasta el dezvelo
Espero pronto suba capítulos que ya le diga a Julian que es su hija y que eran mellizos peo qué le dijeron que el niño murió quedando únicamente la niña
Teresa Espejo
que falta de respeto , lellendo 80 capitulos y sin final
Zulema Neme
Hay Abuelo Vas a tener que.Aflojar.poque.Perdes a tu Nieto 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Martina En Realidad estás Bebiendo de tu propia Medicina 😹😹😹😹😹
Zulema Neme
Que Bueno Julián por Fin Vas a Desenmascarar a ese Malnacido de Víctor 🙏🙏🙏🙏🙏🙏😹😹😹😹😹😹
Zulema Neme
Por Fin.Encontraran.el.Eslabon.Perdido.🙏🙏🙏🙏🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Que Hermosa Inocencia Espero que pronto sepan la Verdad que son Hermanos 🙏🙏🙏🙏🙏🙏💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Benja eres un Genio 😹😹😹😹😹😹
Zulema Neme
Que Idiota Julián el Gran Ceo. el Millonario Ignorante. Ya que Tienes Tanto Dinero Averigua la Verdad de lo.Paso 😹😹😹😹😹😹Idiota.H D P. Aunque tu mamá sea una Santa 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Espero que pronto Se pueda Descubrir quien fue El Malnacido o Mallnacida Inmunda que le Quitó el Hijo 😹😹😹😹🙏🙏🙏🙏. Dios Ayudala
Ivonne Lopez
Hay por dios pensé que estaba completa
Martina Peñuelas
y nunca que le dijo que los dos heran sus hijos y que ella era la mujer que estaba buscando el tío eso es lo que no me gusta que no yegan al final y lo dejan a uno como antes y después 🤷🤭🤣🤣🤣
Sunshine
Esta novela empezó bien, pero hasta este capítulo yo le doy un 3 de puntuación, por la falta de amor a su hija, el orgullo de ella y su rencor valen más
Maritza Pérez
Hasta cuando hay q esperar el final
Maritza Pérez
Excelente
Matilde Carreño Rada
con los niños
Matilde Carreño Rada
muy bonita me gusta mucho las novelas
claudia liliana franco giraldo
no me gusta descargar las que no están terminadas.... guardo nombre de autora para nunca más leerle.
Cristina Miranda
Hsy autores que no respetan al iector. por que no termina la noveña autora? guardare su nombre para no leer jamas una obra suya.
Adriana Gonzalez Martin: no van a poner final que mala onda
total 1 replies
Mirta Gonzalez
no sé xq no sube más capitulos para q publica si no lo va hacer más
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