Irina una chica que desde que murió sus padres le tocó trabajar duro para salir adelante. encontró un trabajo en un bar y un señor intento violarla pero el dueño del bar que es el dueño de la mafia más poderosa de Inglaterra la defendió y la llevo con el para hacerla su esposa.
y así comenzó el nacimiento de romanovsky
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capitulo 24
Irina
Ya había pasado una semana desde que me sacaron del hospital y me trajeron a la casa. No me gustaban los hospitales y después de rogarle a Dimitri me trajo a casa Las heridas en mi abdomen iban cicatrizando poco a poco y el dolor terrible que sentía días atrás había bajado, aunque en el fondo de mi vientre me quedaba una sensación rara,
El doctor entró a mi habitación para hacerme la revisión de rutina. Me tomó la presión, revisó las gasas y me dio una sonrisa amable antes de anotar algo en su carpeta.
Doctor: Buenas noticias, señora Irina. Sus heridas están sanando de maravilla —dijo guardando su lapicero—. Sobre el asunto de su matriz, el sangrado ya se detuvo por completo. Es normal que sienta vacíos o molestias por un par de semanas más.
Lo miré confundida, sin entender a qué se refería.
—¿Sangrado? ¿Cuál sangrado, doctor?
El médico se quedó en silencio un segundo, parpadeando con sorpresa, pero luego suspiró con suavidad, pensando que yo ya sabía todo.
Doctor: Tranquila, no hay infección. Lo que pasó fue lamentable, pero dentro de todo su cuerpo está respondiendo bien. Perder un embarazo de pocas semanas es un golpe muy duro, pero el señor Dimitri y usted son jóvenes. Cuando esté recuperada al cien por ciento, podrán intentar ser padres otra vez.
Las palabras se me quedaron atoradas en la garganta. Sentí que el aire se me salía del pecho de golpe.
—¿De qué... de qué me está hablando? —susurré, sintiendo cómo las manos me empezaban a temblar.
Doctor: ¿No... no le habían dicho?
—el doctor borró la sonrisa y se puso pálido al notar mi cara—
Doctor: Señora Irina, cuando llegó apuñalada al hospital le hicieron estudios de emergencia. Usted estaba embarazada. El dolor tan fuerte que sentía no era solo por las heridas de la hoja, sino porque sufrió una pérdida a causa de las puñaladas y la operación.
El mundo se me vino abajo en un segundo. Todo el cuarto empezó a darme vueltas. Estaba embarazada... Iba a ser madre. Un bebé mío y de Dimitri estaba creciendo dentro de mí, y me lo arrancaron sin que yo siquiera supiera que existía.
Las lágrimas me brotaron de los ojos sin control, calientes y amargas. Me llevé las dos manos al vientre, apretándome con desesperación, buscando algo que ya no estaba ahí. Soplé buscando aire, pero solo me salía un llanto ahogado.
—Iba a ser mamá... —balbuceé con la voz rota—. Tenía a mi bebé adentro y... lo perdí.
El doctor dio un paso atrás, visiblemente incomodado por su error.
Doctor: Pensé que el señor Dimitri ya se lo había contado. Él estuvo con nosotros cuando revisamos los análisis iniciales...
Váyase... Váyase... Le dije al doctor un la voz entre cortada...
Escuché que la puerta de la habitación se abría. Levanté la mirada, cegada por las lágrimas, y vi a Dimitri parado en el marco de la puerta.
Dimitri: Irina
—dijo dando un paso hacia la cama, estirando la mano como si quisiera tocarme.
—¡No me toques! —le grité con las pocas fuerzas que tenía, echándome hacia atrás—. ¡No te me acerques, Dimitri!
Porque no me dijiste que estaba embarazada... Que por culpa de quién me apuñaló perdí a mi bebe...
Dimitri.... Mi bebé... Mi hijo... Y no me dijiste. Le grite con tanto desespero
No quiero verte lárgate...