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Me traicionaste, ahora yo cobro

Me traicionaste, ahora yo cobro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:8.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Velicia lo dio todo por su matrimonio. Durante tres años soportó en silencio, amó sin condiciones y mantuvo en pie la organización Kensington desde las sombras. A cambio, Michael —su esposo— la humilló, la golpeó estando embarazada de ocho meses y la obligó a arrodillarse ante la mujer que secretamente lo manipulaba.

Esa noche, Velicia tomó una decisión: no lloraría más, no suplicaría más. Se marchó de la mansión llevándose consigo los documentos más peligrosos de la familia Kensington.

Lo que Michael nunca supo es que la «mujer de clase baja» con la que se casó era en realidad Velicia Romanov, heredera de una de las familias más poderosas del mundo subterráneo.

Cuando la verdad sale a la luz, el imperio que Michael creía suyo empieza a desmoronarse. Las alianzas que creía sólidas se disuelven. Y el amor que destruyó jamás volverá.

Mientras Michael se hunde en el arrepentimiento, un hombre diferente entra en la vida de Velicia: Lorenzo Sullivan, líder de su propia organización, que la admira por su fuerza y la elige sin intentar poseerla.

Pero la venganza personal es solo el comienzo. Una organización en las sombras —Black Throne— ha puesto a Romanov, Sullivan y Kensington en su lista de objetivos. La guerra del mundo subterráneo se convierte en una batalla a gran escala donde la lealtad, la traición y el sacrificio decidirán quién sobrevive.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo — 14.

Tres días después de la fiesta de la familia Romanov. Michael acababa de terminar una reunión de emergencia sobre dos rutas de distribución de armas atacadas nuevamente por un grupo desconocido. La situación de la organización Kensington empeoraba: la zona este perdió proveedores, dos almacenes fueron asaltados y cuatro de sus hombres de confianza murieron en un tiroteo. Y lo más preocupante… varias organizaciones antes leales comenzaban a tomar distancia.

Michael acababa de entrar a su despacho cuando Aaron le entregó un sobre negro.

—Señor, esto llegó hace una hora.

Michael lo tomó. Al ver el emblema del remitente, el corazón le latió con más fuerza. El emblema de la familia Romanov. Un mal presentimiento lo invadió al instante.

Abrió el sobre. Varios documentos cayeron sobre la mesa. Sus ojos se congelaron: DEMANDA DE DIVORCIO.

Aaron permaneció inmóvil. La mano derecha de Michael no se atrevió a hablar, porque el rostro de su jefe se había descompuesto.

Michael leyó cada página con lentitud. Había una petición de divorcio y la custodia exclusiva de Vincenzo. También la separación de todo vínculo legal. Todo estaba expuesto con claridad. Velicia quería borrarlo de su vida, para siempre.

Michael contempló los documentos con la mirada vacía. Su mente regresó a la noche de la fiesta. Cuando Velicia lo miró como a un desconocido. Cuando su hijo estaba en los brazos de Lorenzo. Y cuando Lorenzo cedió solo porque Velicia se lo pidió. Todo eso giraba en su cabeza una y otra vez, como un cuchillo que no dejaba de hundirse.

—Señor… —Aaron finalmente habló.

Michael cerró los ojos. El rostro lívido.

—¿Crees que Velicia podría cambiar de opinión?

Aaron calló, porque conocía la respuesta. Y Michael también la conocía, pero preguntó de todos modos, como si esperara un milagro. Porque ambos entendían que Velicia no era una mujer que tomara decisiones a la ligera. Si presentó una demanda de divorcio… significaba que todo había terminado.

Poco después, la puerta de la oficina Kensington se abrió de nuevo. Alguien entró sin esperar permiso: Dante Moretti.

Aquel hombre era una presencia que incomodaba con solo estar en la habitación. Treinta y tantos años, un rostro atractivo de rasgos afilados y una sonrisa que rara vez le llegaba a los ojos. Cabello negro peinado hacia atrás con pulcritud, mientras un traje caro subrayaba su estatus y su poder.

En el mundo de los negocios, el nombre de Dante Moretti no era menos temible que el de la familia Romanov. Era conocido como un hombre ambicioso que jamás se movía sin un propósito. Tras su actitud relajada y su sonrisa afable, se escondían una inteligencia y una astucia que hacían que muchos rivales prefirieran retirarse antes que enfrentarlo. También tenía una costumbre célebre en los círculos de élite: a Dante le gustaba el caos. No por impulsivo, sino porque sabía cómo aprovecharlo para obtener el mayor beneficio.

Con paso tranquilo, entró en la habitación deslizando ambas manos en los bolsillos del pantalón. Una sonrisa fina se dibujó en sus labios, como si ya supiera lo que acababa de ocurrir.

—Por fin nos vemos. Y me enteré de que… acabas de recibir algo desagradable. Tu esposa finalmente pidió el divorcio.

Michael lo miró con frialdad.

—No me gustan los rodeos.

—Bien —Dante sonrió; su mirada se afiló—. A mí tampoco.

Dante depositó una carpeta sobre la mesa. Michael la abrió. Contenía fotografías: de Lorenzo, de Velicia y de la familia Romanov.

—¿Qué pretendes? —Michael cerró la carpeta con una mirada aún más gélida.

Dante se sentó frente a Michael y se reclinó.

—Quiero destruir a Lorenzo Sullivan.

Michael no respondió. Afiló la mirada.

—Y también quiero debilitar a los Romanov —continuó Dante.

Michael seguía en silencio, pero su expresión era sombría. Al ver eso, Dante sonrió levemente.

—¿Y crees… que tenemos un enemigo en común? —Michael lo miró sin expresión—. Yo no tengo enemigos allí.

—¿No? —Dante soltó una risa breve.

Sacó una foto de la carpeta. Mostraba a Lorenzo y Velicia conversando en el balcón de la Mansión Romanov. Tomada desde el ángulo preciso, ambos parecían muy cercanos. Sus miradas y posiciones creaban la impresión de una pareja disfrutando un momento íntimo.

—Tu esposa ahora tiene a otro hombre a su lado.

La temperatura de la habitación pareció descender, pero Dante continuó.

—Lorenzo no es un hombre que suela acercarse a mujeres. Así que si empieza a interesarse en Velicia, significa que va en serio.

La mandíbula de Michael se tensó.

—¿Cuál es tu verdadero objetivo?

—Quiero una alianza.

—¿Qué tipo de alianza?

La mirada de Dante se entornó con agudeza.

—Romanov y Sullivan están construyendo una alianza. Si lo logran, el equilibrio del mundo subterráneo cambiará.

Michael siguió callado. Dante prosiguió:

—Si nos movemos ahora, podemos destruirlos antes de que sea tarde.

Sus miradas se cruzaron. Dante habló con calma:

—Romanov y Lorenzo controlan demasiado territorio. Quiero tomar una parte. Imagina… si Romanov pierde su fuerza. Si Lorenzo pierde su territorio. Si están ocupados luchando por sobrevivir. ¿Crees que Velicia seguiría tan tranquila como ahora, con tiempo para divorciarse de ti?

Michael calló, pero su mente empezó a moverse. Porque muy dentro de él, todavía había una parte que no aceptaba la realidad y esperaba que Velicia regresara. Y esa parte era mucho más peligrosa que la ira.

—No quiero que Velicia salga lastimada —la voz de Michael sonó gélida.

Dante sonrió.

—Por supuesto que no. Solo atacas a la organización. Y cuando todo termine… quién sabe, quizá Velicia se dé cuenta de que el único lugar seguro para ella es a tu lado.

La frase sonaba lógica, y ese era precisamente su peligro. Michael no se percataba de que estaba siendo manipulado. Porque Dante no vendía una alianza; vendía una esperanza falsa.

Unos instantes después, Michael se puso de pie y caminó hacia el gran ventanal del fondo de su despacho. La ciudad bullía abajo, pero su mente solo estaba ocupada por una persona: Velicia.

Si los Romanov caían…

Si Lorenzo era eliminado…

Si todos los obstáculos desaparecían…

Quizá aún quedaba una oportunidad para estar con Velicia.

Cinco minutos después, Michael se dio la vuelta. Su mirada seguía siendo glacial; el aura del jefe mafioso Kensington había resurgido.

—De acuerdo. Trabajaré contigo.

La sonrisa de Dante se ensanchó lentamente. Por fin, el pez más grande había caído en la trampa.

En otro lugar. Mansión Romanov.

Velicia estaba sentada en su despacho privado, leyendo un informe. Leon Romanov entró sin llamar; su expresión era seria.

—Michael y Dante empezaron a moverse.

Velicia alzó la cabeza. Su mirada se volvió cortante al instante.

—¿Se aliaron?

—Eso parece —respondió su padre.

Velicia cerró el documento con una calma que ponía la piel de gallina. No había pánico en su rostro; mucho menos miedo.

—Entonces… es hora de recordarles —la mujer se puso de pie lentamente; el aura gélida de los Romanov volvió a manifestarse. Su mirada se deslizó hacia el gran ventanal a sus espaldas, contemplando la extensión serena de la ciudad—. Que la familia Romanov no se construyó con compasión. Esta familia se erigió sobre la sangre de quienes fueron lo bastante estúpidos para desafiarnos.

Velicia apretó la mandíbula y esbozó una sonrisa fría.

—Además, Dante ya intentó matarme hace dos años. Por lo visto, no escarmentó. Y al parecer Michael no sabe que el hombre que ahora está a su lado… una vez quiso acabar con mi vida. Me pregunto si Michael seguirá en pie cuando toda la verdad salga a la luz.

Mientras tanto, Lorenzo Sullivan recibió la misma noticia. Y el hombre pronunció una sola frase, la mirada convertida en hielo:

—Si quieren guerra, les daré tumbas.

La gran guerra mafiosa había comenzado. Y esta vez, ya no se trataba de amor, sino de sangre, poder, traición y destrucción.

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Mirna Lobo
me gustó mucho 😻 felicidades escritora /Proud/
Mirna Lobo
dos más dos son cuatro /Grimace/ usa tú inteligencia estúpido 😝
Mirna Lobo
siempre sucede /Grimace/nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde /Right Bah!/
MANATE
💯🤗
Soledad Muñoz Vazquez
espero que no se le ocurra perdonarlo
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