VOLUMEN 3 Y FINAL
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VOLUMEN 3 — CAPÍTULO 23
Una mano masculina apareció detrás de ella y abrió completamente la puerta.
Un hombre de cabello castaño y ojos rojos apareció en el umbral. Su semblante era serio y estricto.
—¿Qué se le ofrece, señorita?
Nerissa sintió que las piernas comenzaban a temblarle.
Las lágrimas brotaron de sus ojos.
Sus labios temblaron.
—Papás...
La voz se quebró.
—Soy yo...
El hombre frunció ligeramente el ceño.
Nerissa dejó escapar un sollozo.
—Soy Ren.
La mujer llevó ambas manos a su boca.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Su cuerpo comenzó a temblar.
De pronto, corrió hacia Nerissa.
—¡Hijo!
La abrazó con todas sus fuerzas.
—¡¿Dónde estuviste todo este tiempo?!
La voz de la mujer se quebró entre sollozos.
—¡Yo sabía que estabas vivo!
Nerissa cerró los ojos y se aferró a su madre.
—Mamá...
Ambas lloraron abrazadas.
Entonces el padre reaccionó.
Su expresión se endureció.
—¡¿Qué demonios estás diciendo, mujer?!
La madre levantó la mirada hacia él.
—¡Es Ren!
—¡¿Cómo podría esta muchacha ser Ren?! —exclamó él—. ¡Ren era mi hombrecito, no una mujercita!
Nerissa y su madre se separaron lentamente.
Nerissa se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
—Papá... soy Ren.
El hombre permaneció inmóvil.
—Es una larga historia... —continuó ella con voz temblorosa—. Pasé por un proceso y ahora soy una mujer. Ahora me llamo Nerissa.
El rostro del hombre se contrajo.
Retrocedió un paso.
Por un instante pareció luchar contra aquello que estaba escuchando.
Entonces reconocía algo.
La voz.
Aquella voz que había escuchado tantas veces durante años.
Pero, en lugar de aceptar la emoción que comenzaba a surgir en su interior, reaccionó con furia.
—¿Estás demente?
Nerissa bajó la mirada.
—Papá...
—¡Incluso si realmente eres Ren, no voy a aceptar a un desviado como tú!
Su madre se volvió hacia él, indignada.
—¡Querido, no seas tan cruel!
—¡Yo...!
—¡Tú también lloraste cuando Ren desapareció! —le reprochó ella, con lágrimas todavía en los ojos—. ¡No puedes despreciarlo ahora!
El hombre apretó los dientes.
Nerissa permaneció frente a él.
Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas.
Dio un paso.
Luego otro.
Finalmente quedó frente a su padre.
Levantó el rostro.
Sus ojos estaban pequeños y enrojecidos de tanto llorar.
—Papá...
El hombre la miró.
Nerissa sonrió débilmente entre lágrimas.
—Te extrañé mucho.
Aquellas palabras atravesaron la última defensa que el hombre había levantado.
Sus labios comenzaron a temblar.
Durante años había intentado soportar la desaparición de su hijo.
Había llorado a escondidas.
Había esperado.
Había sufrido.
Y ahora aquella voz le decía que su hijo estaba frente a él.
Sin importar el cuerpo.
Sin importar cuánto hubiera cambiado.
Era Ren.
Su hijo.
El hombre cerró los ojos.
Una lágrima descendió por su mejilla.
Después avanzó y abrazó a Nerissa.
—Ren...
Nerissa se estremeció.
Su padre también comenzó a llorar.
Y los tres permanecieron abrazados durante un largo rato.
......................
Aquella tarde, Nerissa pasó todo el día con sus padres.
Hablaron.
Rieron.
Lloraron.
Recordaron momentos de su infancia.
Por unas horas, Nerissa pudo volver a sentirse como la hija que había regresado a casa después de una ausencia demasiado larga.
......................
Llegó la noche.
Cenó con ellos.
Cuando llegó el momento de subir al segundo piso para dormir, Nerissa los detuvo.
—Papás...
Ambos se volvieron hacia ella.
Nerissa sonrió.
—Quiero darles un abrazo.
Sus padres intercambiaron una mirada.
Después asintieron con gusto.
Los tres se abrazaron.
Nerissa cerró los ojos.
Sintió el calor de sus padres alrededor de ella.
—Papá... mamá...
Su voz tembló.
—Los quiero mucho.
Una lágrima descendió lentamente por su mejilla.
—En donde estuve... es un lugar maravilloso.
Sonrió con tristeza.
—Incluso tengo cuatro hijos.
Sus padres la miraron con ternura.
Nerissa continuó:
—Así que no se preocupen por mí. Estaré muy bien.
Antes de que sus padres pudieran responder, sus cuerpos comenzaron a perder fuerza.
Sus ojos se cerraron.
Nerissa reaccionó rápidamente.
Los sostuvo antes de que pudieran caer al suelo.
Con cuidado, los llevó hasta el sofá y los acomodó juntos.
Después los cubrió con una manta.
Nerissa permaneció frente a ellos.
Los contempló en silencio.
Las lágrimas volvieron a llenar sus ojos.
—Los voy a extrañar mucho...
Se llevó una mano al pecho.
—Pero no puedo dejar atrás a la familia que formé.
Se limpió las lágrimas.
Respiró profundamente.
Después se volvió.
Tiamat apareció detrás de ella.
Nerissa extendió la mano.
—Estoy lista.
Tiamat la miró con cierta sorpresa.
—Creí que habías escogido este mundo.
Nerissa negó suavemente con la cabeza.
—Amo mucho a mis padres.
Su voz se volvió firme.
—Pero no puedo dejar a mis cachorros ni a mis esposos.
Tiamat cerró los ojos y dejó escapar un suspiro.
Finalmente tomó la mano de Nerissa.
Un resplandor envolvió a ambas.
Y desaparecieron.
......................
Nerissa apareció bajo el árbol donde había estado anteriormente.
Era de día.
Durante unos instantes nadie reaccionó.
Sus esposos y los cachorros levantaron la mirada.
Sus ojos se abrieron con incredulidad.
—¿Mamá...?
Los pequeños no podían creer lo que estaban viendo.
Nerissa tenía una expresión triste, pero al mismo tiempo había felicidad en sus ojos.
Los cachorros corrieron hacia ella.
—¡Mamá!
Lloraban.
Tenían lágrimas en los ojos y el rostro húmedo.
Uno incluso tenía el pequeño rastro de moquito que le quedaba después de tanto llorar.
—¡Mamá regresó!
—¡Mamá no nos abandonó!
Nerissa cayó de rodillas y abrió los brazos.
Los pequeños se lanzaron contra ella.
Ella los abrazó con todo su amor.
—Mis pequeños...
Los abrazó contra su pecho mientras las lágrimas volvían a aparecer en sus ojos.
Luego levantó la mirada hacia sus esposos.
Una sonrisa apareció en su rostro.
—Estoy de vuelta.
Los seis hombres permanecieron contemplándola.
Cada uno reaccionó a su manera.
Algunos cerraron los ojos intentando contener las emociones.
Otros apartaron la mirada.
Alguno dejó escapar un suspiro tembloroso.
Pero todos sentían el mismo alivio.
Nerissa había regresado.
Incluso Tiamat, que observaba la escena a cierta distancia, sintió que sus ojos se humedecían.
Una pequeña lágrima se formó en uno de ellos.
La mujer se la limpió discretamente con la punta de los dedos.
Y sonrió, conmovida.
......................
Al día siguiente.
En la casa de los padres de Nerissa...
La luz de la mañana comenzó a filtrarse por las ventanas.
El hombre y la mujer despertaron lentamente en el sofá.
Ambos tenían lágrimas en los ojos.
Durante unos segundos permanecieron confundidos.
Entonces se miraron.
La mujer se llevó una mano al pecho.
—Querido...
Su voz tembló.
—Yo... soñé con Ren.
El hombre guardó silencio.
Una lágrima recorrió lentamente su mejilla.
—Sí...
Bajó la mirada.
—Yo también soñé con nuestro hijo.
La mujer se acercó a él.
Ambos se abrazaron mientras las lágrimas volvían a caer.
—Fue tan real... —susurró ella entre sollozos.
Su esposo la abrazo con fuerza.
Ninguno de los dos podía explicar aquella sensación.
Pero, en el fondo de sus corazones, ambos conservaron el mismo deseo.
Que, fuera donde fuese que se encontrara su hijo...
No importaba si era hombre o mujer.
Solo querían que estuviera bien.
Que fuera feliz.
Y que nunca volviera a sentirse solo.
...—FIN—...
Nota: Hay un extra.
no soporto la esperaaaaa
ojalá q ren también pueda embarazar a sus parejas 🥺 ojalá q también sea versátil y ella también se folle a sus parejas y también los pueda embarazar 🥺
ojalá q ren también pueda embarazar a sus parejas 🥺 ojalá q también sea versátil y ella también se folle a sus parejas y también los pueda embarazar 🥺
yo esperando ojalá q ren también pueda embarazar a sus parejas 🥺 ojalá q también sea versátil y ella también se folle a sus parejas y también los pueda embarazar 🥺