El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.
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LOS CELOS
Dos semanas viviendo juntos.
Dos semanas de desayunos juntos. De pelear por el control de la tele.
De ropa tirada en el baño. De besos en la cocina mientras se quema la comida.
Catalina ya tenía su cajón en el placard. Su cepillo al lado del de Damián.
Su lado de la cama.
Todo iba perfecto. Demasiado perfecto.
Hasta el jueves.
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Jueves. 6 PM. Catalina estaba cocinando milanesas.
El olor a aceite llenaba la cocina. Tenía música bajita.
Sonó el timbre. Fuerte.
Rosa abrió. "¿Sí?"
"Vengo a ver a Damián." Voz de mujer. Dulce pero con seguridad.
Catalina salió de la cocina secándose las manos en el delantal.
En la puerta había una chica.
Rubia. 1.70. Vestido negro pegado. Taco alto. Cartera Chanel.
Oliendo a perfume caro.
"¿Quién eres tú?" Preguntó la chica mirando a Catalina de arriba a abajo.
Como escaneándola.
Catalina se sintió chica al lado de ella. Con el delantal manchado y el pelo atado.
"Soy Catalina." Dijo. "¿Y tú?"
"Ah." La chica sonrió. Pero no le llegó a los ojos. "Soy Camila.
Amiga de Damián de hace años. ¿Está?"
"Está en una reunión." Dijo Rosa desde atrás. "Puede esperar."
Camila entró. Sin que nadie la invite. "Claro. Lo espero en el living.
Hace meses que no lo veo."
Catalina se quedó parada en el pasillo. Con el corazón raro. Apretado.
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Damián bajó 20 minutos después. En camisa blanca. Oliendo a su perfume.
Cuando vio a Camila en el living se le borró la sonrisa.
"Camila." Dijo. Frío. Distante. "¿Qué haces aquí?"
Camila se levantó de golpe y fue a abrazarlo. "Dami, te extrañaba mucho.
Hace siglos que no te veo."
Damián la soltó rápido. Dando un paso atrás. "No me llames Dami.
¿A qué viniste?"
"Hablar." Camila se acomodó el pelo. Luego miró a Catalina.
"¿Ella es... la empleada nueva?"
Esa palabra le cayó a Catalina como un baldazo de agua fría.
Damián se puso entre las dos. Protegiéndola sin querer. "Ella es Catalina.
Mi pareja. Y vive aquí conmigo."
El silencio se hizo eterno. Se podía escuchar el reloj.
Camila se rió. Nerviosa. Falsa. "¿En serio? ¿La cocinera?
Ay Dami, no me digas que te enganchaste con..."
"Sal." Dijo Damián. Cortante. "Ya."
Camila agarró su cartera. Pero antes de irse le tiró una última mirada a Catalina.
De arriba a abajo. Con desprecio. "Bueno. Te llamo después."
Portazo.
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Catalina no dijo nada. Se dio vuelta y se fue a la cocina.
Damián la siguió. "Catalina."
"Estoy cocinando." Dijo ella. Cortando cebolla con más fuerza de la necesaria.
"Catalina, mírame."
"No quiero."
Damián le quitó el cuchillo de la mano. "¿Estás celosa?"
"No." Mintió Catalina. "¿Por qué estaría celosa? Es tu amiga.
Tú puedes tener todas las amigas que quieras."
Damián suspiró. "Camila y yo salimos 2 veces hace 4 años. Nada serio.
Y se terminó mal porque ella me robó plata."
Catalina asintió. "Ah."
"¿Ah? ¿Eso es todo lo que vas a decir?"
"Nada. De verdad no me importa." Dijo Catalina y se fue al cuarto. Cerró la puerta.
Damián se quedó solo en la cocina. Con las milanesas quemándose.
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Esa noche no cenaron juntos.
Catalina comió en el cuarto. Damián en el comedor. Solo.
A las 11 PM Damián tocó la puerta. "¿Puedo pasar?"
"No." Dijo Catalina desde la cama.
Damián entró igual. Catalina estaba acostada. Dándole la espalda.
"Habla conmigo." Dijo Damián sentándose al borde de la cama.
"Estoy dormida."
"No estás dormida. Te conozco."
Silencio.
Damián suspiró. "Camila no significa nada para mí. Tú significas todo.
Eres mi casa ahora."
Catalina no contestó.
Damián se acostó por encima de las sábanas y se fue.
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Viernes. Estaba peor.
Catalina se levantó temprano. Hizo todo en silencio.
Desayuno, limpieza, sin hablar.
Damián intentó hablarle 3 veces. Ella contestaba: "Sí", "No", "Está bien".
A las 10 AM Catalina vio de reojo el celular de Damián en la mesa.
Se prendió la pantalla. "Camila ❤️: Podemos hablar? Te extraño mucho"
Catalina sintió que se le caía el estómago. Agarró su mochila y se fue al mercado.
Todo el día.
Cuando volvió a las 7 PM, Damián estaba esperándola en la puerta. Preocupado.
"¿Dónde estabas? Me preocupé."
"Trabajando." Dijo Catalina. "En lo mío. En el mercado."
Damián frunció el ceño. "¿Qué te pasa? Desde ayer estás rara."
"Nada." Dijo Catalina y subió a bañarse.
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Sábado. Explotó todo.
Estaban almorzando. En silencio total. Solo se oían los cubiertos.
Sonó el celular de Damián. Otra vez Camila.
Damián lo miró y lo dejó sonando.
Catalina tiró el tenedor contra el plato. "¡Contesta!"
Damián la miró sorprendido. "¿Qué?"
"¡Que contestes! ¡Quizás es importante! ¡Quizás te ama!
¡Quizás es mejor que yo!"
Damián se levantó de golpe. "¿Eso es lo que piensas de ti?"
"No sé qué pensar." Gritó Catalina. Ya llorando de la rabia.
"¡Llevas dos días con el celular en la mano! ¡Y esa chica vino a tu casa!
¡Y yo soy solo la cocinera que encontraste en el mercado!"
Damián respiró hondo. Se acercó. "¡No eres la cocinera!
¡Eres mi novia! ¡Eres la mujer con la que vivo! ¿Qué más quieres que haga?"
"¡Que me lo digas! ¡Que me expliques! ¡Que no me escondas cosas!"
Damián se calló 5 segundos. Luego se sentó. "Tienes razón. Perdón."
Le agarró la mano. "Camila me escribió 5 veces. Le contesté una.
Le dije que no me busque más. Que estoy con alguien. Que la respete."
Catalina lo miró. "¿En serio le dijiste eso?"
"En serio." Damián le besó los nudillos. "Y si viene otra vez, no la dejo entrar.
Porque esta es tu casa también. Y tú mandas aquí."
Catalina se quebró. "Perdón por gritar. Es que me da miedo."
"¿Miedo de qué?"
"De perderte. De que te arrepientas."
Damián la abrazó. "Nunca."
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Domingo. Día para arreglarlo.
Damián llevó a Catalina a almorzar a un restaurante. Solo ellos dos.
"Regla nueva." Dijo Damián levantando su copa de agua.
"Si algo te molesta, me lo dices en el momento. Y yo hago lo mismo.
Sin gritar, sin irnos."
"Trato." Dijo Catalina chocando su vaso.
"Y regla dos." Damián le tomó la mano. "No hay ex. No hay amigas del pasado.
Hay nosotros. Solo nosotros. ¿Sí?"
Catalina sonrió. La primera sonrisa real en 3 días. "Sí."
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Lunes. La prueba final.
Camila volvió. A las 5 PM.
Catalina abrió la puerta. Con el delantal puesto.
"¿Qué quieres?" Preguntó. Firme. Sin miedo.
Camila la miró. "Quiero hablar con Damián."
"No está." Mintió Catalina. "Y aunque estuviera, no te atendería.
Porque tiene novia. Y vive con ella. Aquí. Conmigo."
Cerró la puerta en su cara.
Camila se fue. Y no volvió más.
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Esa noche, en la cama.
Catalina estaba acostada en el pecho de Damián. Escuchando su corazón.
"Gracias por elegirme." Susurró.
Damián le besó la cabeza. "Gracias a ti por quedarte y pelear por nosotros."
"¿Y si viene otra?" Preguntó Catalina.
"Que venga." Dijo Damián. "Le voy a decir lo mismo.
Y se va a ir. Porque yo ya elegí. Te elegí a ti."
Catalina sonrió. "Yo también elegí. Al gruñón. Al que cocina mal.
Al que me da celos."
Damián se rió. "Y yo a ti. A la que cocina rico.
A la que me reta. A la que me da paz."
Se besaron. Largo. Tranquilo.
Los celos habían pasado.
Y lo que quedó fue más fuerte que antes.
Confianza.
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Miércoles. Una semana después.
Catalina estaba limpiando y encontró una foto vieja en un cajón.
Damián con Camila. En un boliche.
La miró 2 segundos. La rompió en 4 pedazos. La tiró a la basura.
Y siguió limpiando. Cantando bajito.
Porque el pasado es pasado.
Y el presente se llama Damián.
Y el futuro... el futuro también se llama Damián.
FIN CAPÍTULO 17