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Los Noctarys

Los Noctarys

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Mundo de fantasía
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

🌙 LOS NOCTARYS 🌙
Libro I: Marcada por la Luna Negra

La noche de su cumpleaños número dieciocho, Ayla descubre una marca imposible en su piel.

Una marca que la señala como parte de una raza antigua que jamás debió existir.

Los Noctarys.

Nacidos de la oscuridad de una estrella caída, ocultos entre los humanos durante siglos y condenados por una profecía que podría destruir su mundo.

Cuando Ayla conoce a Kael, el misterioso heredero de los Noctarys, algo despierta entre ellos.

Una conexión imposible.

Un destino escrito mucho antes de que nacieran.

Pero la profecía es clara:

Si el heredero y la marcada se enamoran, la Luna Negra despertará... y todo aquello que aman desaparecerá.

Entre secretos, traiciones, poderes prohibidos y una guerra que se acerca, Ayla deberá decidir si está dispuesta a desafiar al destino.

Porque algunas historias de amor están destinadas a salvar un mundo.

Y otras...

A destruirlo.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Libro II – Capítulo 24: El Reencuentro

El viento recorría lentamente el Valle del Alba.

Las flores blancas se balanceaban como un inmenso mar bajo la luz de las tres lunas.

Todo parecía suspendido en el tiempo.

No existía guerra.

No existía miedo.

Solo el sonido del agua del lago y el canto de aves desconocidas.

Kael permanecía inmóvil al borde del bosque.

Frente a él, sobre una pequeña colina, estaba la joven del vestido blanco.

No podía distinguir claramente su rostro.

Pero algo dentro de él le decía que había esperado ese instante durante toda una vida.

O quizá...

Durante muchas vidas.

La joven también permanecía quieta.

Su corazón latía con fuerza.

No entendía por qué aquel desconocido le resultaba tan familiar.

Sintió el impulso de correr hacia él.

De abrazarlo.

Pero no sabía su nombre.

No sabía quién era.

Y, aun así...

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.

Kael dio el primer paso.

Después otro.

Y otro más.

La distancia entre ambos disminuía lentamente.

Cada paso despertaba una extraña sensación.

Como si el propio valle los estuviera guiando.

Las flores violetas florecían allí donde él caminaba.

La joven observó el fenómeno con asombro.

Ella también comenzó a avanzar.

El viento levantó suavemente su cabello.

Y por un instante, el sol iluminó su rostro.

Kael sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

No sabía quién era.

Pero jamás había visto unos ojos tan hermosos.

Eran de un violeta profundo.

Brillaban como las tres lunas juntas.

La joven también quedó sin palabras.

Aquellos ojos oscuros...

Los había visto antes.

En sueños.

En recuerdos que nunca lograba alcanzar.

Finalmente quedaron frente a frente.

Solo unos pasos los separaban.

El silencio era absoluto.

Los dos intentaban hablar.

Pero ninguna palabra parecía suficiente.

Fue Kael quien rompió el silencio.

—Hola...

La joven sonrió tímidamente.

—Hola...

Su voz era exactamente igual a la que él había escuchado junto al Árbol del Origen.

El corazón de Kael comenzó a latir con tanta fuerza que podía oírlo.

—Creo...

Creo que te estaba buscando.

Ella bajó la mirada.

—Yo también.

Los dos rieron suavemente.

Era una situación absurda.

Dos completos desconocidos.

Convencidos de que llevaban toda la vida esperándose.

La anciana observaba la escena desde la distancia.

Sonrió con ternura.

—Al final...

El amor encontró el camino.

A su lado apareció Aradia.

Había cruzado los portales antiguos para llegar hasta el Valle.

Observó a la pareja sin intervenir.

—¿Recordarán?

Preguntó la anciana.

Aradia negó lentamente.

—No todavía.

Primero deben volver a elegirse.

Como dos personas libres.

No como prisioneros del destino.

Kael respiró profundamente.

—Mi nombre es Kael.

La joven sintió un escalofrío.

Ese nombre...

Era el mismo que había pronunciado días atrás sin saber por qué.

Sonrió.

—Yo...

No sé cuál es el mío.

Kael la miró sorprendido.

—¿No lo recuerdas?

Ella negó.

—Desperté aquí sin memoria.

Solo con esta marca.

Le mostró la muñeca.

Kael quedó inmóvil.

La marca.

Las dos lunas unidas por una estrella.

Era exactamente igual a la suya.

Sin pensarlo, levantó su brazo.

La joven abrió los ojos con sorpresa.

—La tienes...

Los dos observaron las marcas.

En ese instante comenzaron a brillar.

Primero muy suavemente.

Después con una intensidad imposible.

Una columna de luz violeta atravesó el cielo.

Las tres lunas respondieron inmediatamente.

Todo el Valle del Alba quedó cubierto por un resplandor plateado.

Miles de pequeñas luces comenzaron a girar alrededor de ellos.

No eran luciérnagas.

Eran recuerdos.

Pequeños fragmentos de vidas pasadas.

Una risa.

Un abrazo.

Una promesa.

Una batalla.

Una despedida.

Las imágenes aparecían y desaparecían antes de que pudieran comprenderlas.

Kael llevó una mano a su cabeza.

La joven hizo lo mismo.

Los dos sintieron el mismo dolor.

Y la misma nostalgia.

Entonces...

Una única palabra apareció en la mente de ambos.

Ayla.

La joven dio un paso atrás.

—Ese nombre...

Kael levantó lentamente la vista.

Las lágrimas comenzaron a caer.

—¿Eres tú?

Ella cerró los ojos.

No estaba segura.

Pero aquel nombre hacía latir su corazón con una fuerza imposible.

—Creo...

Creo que sí.

Sin pensar, Kael tomó suavemente su mano.

En cuanto sus dedos se tocaron...

Las marcas dejaron de brillar.

El dolor desapareció.

Y una inmensa paz llenó el valle.

Los dos sonrieron.

No porque hubieran recuperado todos sus recuerdos.

Sino porque comprendieron algo mucho más importante.

No necesitaban recordar el pasado para volver a encontrarse.

El destino los había unido una vez.

El amor acababa de hacerlo de nuevo.

Muy lejos de allí...

En las profundidades del Reino del Eclipse...

Una figura observaba aquella luz desde un enorme trono de obsidiana.

Sus ojos eran completamente dorados.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Así que por fin se encontraron...

Perfecto.

Será mucho más divertido arrebatárselos otra vez.

La figura se puso lentamente de pie.

Detrás de ella, miles de guerreros vestidos con armaduras negras inclinaron la cabeza.

El Rey del Eclipse levantó su espada.

Y pronunció una orden que hizo temblar todo su reino.

—Que comience la cacería.

Porque esta vez...

No dejaré que exista un nuevo amanecer.

Continuará...

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