esta historia trata sobre dos estudiantes de universidad totalmente diferentes ya que uno es el popular y el otro el nerd de la clase con las mejores calificaciones que durante las vacaciones por cosa del destino se cruzan y así hablan un poco hasta que empiezan a ser más cercanos y empiezan una relación pero Adrián Walker es un estupido que solo vio a Liam como un pasatiempo durante las vacaciones
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Si vuelves a romperle el corazón...
La oportunidad llegó de forma inesperada.
Una tarde de sábado, Adrián había salido a comprar algunas cosas para la casa.
Toby y Max lo acompañaban.
Y por primera vez en mucho tiempo, Liam se quedó atrás.
Solo.
Con la mamá de Adrián.
En cuanto la puerta se cerró detrás de Adrián, el silencio llenó la sala.
Liam estaba sentado en el sofá.
Y por alguna razón se veía más nervioso que cuando hablaba frente a todo el instituto.
La mamá de Adrián dejó su taza sobre la mesa.
—Necesitamos hablar.
Liam tragó saliva inmediatamente.
—Sí, señora.
—Y deja de llamarme señora. Me haces sentir de ochenta años.
Eso tomó a Liam tan desprevenido que soltó una pequeña risa.
La tensión bajó apenas.
Solo un poco.
Ella se sentó frente a él.
Y durante unos segundos simplemente lo observó.
Como si estuviera intentando entenderlo.
Finalmente habló.
—Cuando te conocí me agradabas.
Liam bajó la mirada.
—Lo sé.
—Y cuando vi llorar a mi hijo por tu culpa, te odié.
La sinceridad de esas palabras golpeó fuerte.
Pero Liam no discutió.
No podía.
—Lo sé.
La mujer suspiró lentamente.
—Y eso es lo que me confunde.
Liam levantó la vista.
Ella continuó:
—Porque llevo semanas observándote.
Ayudando en casa.
Jugando con los perros.
Escuchando a Adrián.
Y no pareces el mismo chico que vi aquel día.
Liam permaneció en silencio.
No sabía qué responder.
—¿Qué pasó realmente contigo?
La pregunta salió suave.
Sin acusaciones.
Solo curiosidad.
Y quizá por eso Liam terminó respondiendo con honestidad.
—Me asusté.
Ella arqueó una ceja.
—¿Tanto?
Liam soltó una pequeña risa amarga.
—Más de lo que imaginaba.
Miró sus propias manos.
—Toda mi vida me preocupé demasiado por lo que pensaban los demás.
La mujer escuchó sin interrumpir.
—Y cuando empecé a salir con Adrián... fue la primera vez que algo me importó más que eso.
El silencio llenó la habitación.
—Pero cuando llegó el momento de demostrarlo... fallé.
Su voz se quebró apenas.
—Y lastimé a la persona que menos quería lastimar.
La mamá de Adrián lo observó atentamente.
No parecía estar actuando.
Ni buscando compasión.
Parecía alguien cargando con culpa real.
—¿Todavía lo amas?
La pregunta fue tan directa que Liam se quedó inmóvil.
Ni siquiera necesitó pensarlo.
—Sí.
La respuesta salió inmediata.
Y completamente sincera.
La mujer bajó la mirada unos segundos.
Luego sonrió con tristeza.
—Eso ya lo sabía.
Liam parpadeó sorprendido.
—¿Qué?
—La forma en que lo miras lo hace bastante obvio.
Las mejillas de Liam se pusieron rojas inmediatamente.
Y eso casi la hizo reír.
Casi.
---
Después de un momento, la expresión de ella volvió a ponerse seria.
—Escúchame bien, Liam.
Él asintió.
—No sé qué va a pasar entre ustedes dos.
Ni mañana.
Ni dentro de un mes.
Ni dentro de un año.
Liam escuchó atentamente.
—Tal vez vuelvan a estar juntos.
Tal vez no.
Pero eso lo decidirá Adrián.
No tú.
No yo.
No nadie más.
Liam asintió lentamente.
—Entiendo.
Ella se inclinó un poco hacia adelante.
Y entonces dijo algo que hizo que Liam sintiera un nudo en el pecho.
—Porque mi hijo todavía te ama.
El corazón de Liam se detuvo.
Por completo.
La mujer sonrió con tristeza.
—Lo veo cada vez que hablas.
Cada vez que llegas.
Cada vez que se ríe contigo.
Liam bajó la mirada rápidamente.
Porque escuchar eso era tan hermoso como doloroso.
—Y precisamente por eso...
La voz de ella se volvió firme.
Protectora.
—Si vuelves a romperle el corazón, voy a convertirme en tu peor pesadilla.
Liam se quedó completamente quieto.
Y luego...
por primera vez en toda la conversación...
sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Nerviosa.
Pero sincera.
—Lo merecería.
Eso tomó a la mujer por sorpresa.
Y por alguna razón...
fue la respuesta correcta.
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Unos minutos después se escuchó la puerta abrirse.
Toby entró primero corriendo.
Max detrás.
Y finalmente Adrián.
—¿Me perdí de algo?
Liam y su mamá intercambiaron una mirada rápida.
Y por primera vez...
ninguno de los dos parecía estar del lado contrario.
—Nada importante —respondió ella.
Pero mientras Liam observaba a Adrián quitarse la chaqueta mojada por la lluvia...
sabía que aquella conversación había significado mucho más de lo que cualquiera admitiría.