Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 12
Los días transcurrieron con lentitud, marcados por la rutina de los cuidados y la presencia constante de la mirada ajena. Andrea intentaba disfrutar cada cambio en su cuerpo, cada señal de que una nueva vida crecía en su interior, pero por más que quisiera sentir solo alegría, la presión de los comentarios y las dudas de los demás no la dejaban en paz. Cada vez que salía a la calle o recibía visitas, sentía que todos observaban su vientre con recelo, como si llevara consigo algo que no debía ser.
Una tarde, mientras descansaban en casa después de una revisión médica, Andrea se sentó en el sofá con expresión cansada y la mirada perdida. Marlon se sentó a su lado y le pasó una mano suave por la espalda, notando de inmediato su angustia.
—¿Te sientes mal? —le preguntó con ternura—. ¿Te ha dolido algo o te ha cansado demasiado salir?
Ella negó con la cabeza, pero sus ojos se llenaron de humedad.
—No es mi cuerpo, Marlon… es todo lo demás. El médico me dijo que todo va muy bien, que el bebé crece sano y fuerte, y debería estar saltando de alegría. Pero en cuanto salimos de la clínica, sentí las miradas de las personas, escuché susurros a media voz. Parece que no puedo vivir este embarazo con la tranquilidad que se merece. Siento que, en lugar de ser una etapa de paz, se ha convertido en algo que todo el mundo juzga.
Marlon la atrajo hacia sí con suavidad, apoyando su cabeza sobre su hombro.
—Lo sé, mi vida. Y lamento que tengas que pasar por esto. Es injusto que tengas que cargar con la desconfianza de otros cuando lo único que haces es traer una vida al mundo con amor.
—Me pregunto si alguna vez terminará —susurró ella con voz entrecortada—. Me dicen que busqué esto para retenerte, que este niño nacerá con una mancha, que no seré capaz de criarlo bien. A veces pienso: ¿qué clase de futuro le estoy dando? ¿Tendrá que aguantar siempre que hablen mal de su madre? El peso de lo que viene me aplasta a veces.
Marlon se separó un poco para mirarla a los ojos con toda la firmeza y el cariño de que era capaz. Le tomó las manos y se las llevó hasta sus labios.
—Escúchame bien. El futuro no lo deciden los comentarios de los demás, ni sus miedos, ni sus prejuicios. El futuro lo construimos nosotros, con lo que hacemos y con lo que sentimos. Sí, ahora pesa mucho, sí, hay días en los que parece que todo está en contra… pero yo estoy aquí para ser tu escudo, para protegerte a ti y a él de todo lo que intente haceros daño.
—¿Y si no es suficiente? —preguntó ella con miedo—. A veces siento que estoy luchando contra algo más grande que nosotros.
—Es suficiente porque no lo haces sola —le respondió con seguridad—. Cada vez que sientas que te falta fuerza, apóyate en mí. Yo seré quien te defienda ante cualquiera, quien te recuerde lo valiosa que eres y lo maravilloso que es lo que estamos viviendo. Este bebé no carga con ninguna mancha: nacerá rodeado de verdad, de lealtad y de amor. Y con el tiempo, esos mismos que juzgan hoy se darán cuenta de que estaban equivocados.
Andrea cerró los ojos y respiró hondo, dejando que sus palabras la envolvieran como un abrigo. Puso una mano con suavidad sobre su vientre y la otra se aferró con fuerza a la de Marlon.
—Tienes razón —dijo con voz más serena—. Mientras estemos juntos, nada puede vencernos. Tú eres mi refugio y mi fuerza. Gracias por no dejarme caer, incluso cuando yo misma pierdo la esperanza.
—Siempre estaré aquí —le aseguró él con una sonrisa tranquila—. Vamos a cuidarnos, a disfrutar cada día y a demostrar con hechos que podemos tener un futuro hermoso, a pesar de todo lo que digan o piensen los demás.
Y así, día tras día, Andrea aprendió a encontrar su paz no en la aprobación ajena, sino en el amor que la rodeaba. Con Marlon a su lado como un muro inquebrantable, sintió que, aunque el camino seguía siendo difícil, tenía el apoyo necesario para seguir adelante y esperar con ilusión la llegada de su hijo.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.