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Exigida

Exigida

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Posesivo / Mafia / Dominación / Completas
Popularitas:158.8k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Mary Mendes

Nikolai Ivánov es un hombre forjado en el dolor, de ojos duros y manos de hierro. No tolera mentiras y aprendió desde joven que el amor es la mayor debilidad del ser humano.

Envuelto en un frío implacable y pasos calculados, vio en una alianza de sangre solo poder… y cree que nada puede romper su control sobre el mundo.

Helena Lombardi, adelantada a su tiempo, cree en el amor con la misma intensidad con la que vive su libertad. Cada gesto suyo rebosa coraje y determinación, desafiando todo lo que Nikolai considera inquebrantable.

Cuando dos mundos tan opuestos chocan, las certezas se transforman en dudas, y los deseos que antes parecían imposibles irrumpen como una tormenta. Entre dolor y entrega, pasión y desafío, alguien tendrá que ceder…

Pero nadie saldrá ileso.

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Nikolai

Me despierto con los brazos entumecidos y el cabello de Helena esparcido por mi rostro. No me muevo de inmediato. Aprendí que algunos segundos valen más que cualquier compromiso.

Recuerdo que hoy le quitarán la bota inmovilizadora. Ya ha pasado un mes entero desde el accidente. A veces parece poco. A veces parece una vida.

Inclino el rostro y beso a Helena despacio, sin prisa, solo lo suficiente para traerla de vuelta al mundo. Otro beso. Uno más. Hasta que ella se mueve.

Ella abre los ojos sonriéndome.

Y, como siempre, mi pecho se calienta. No importa cuántas veces suceda, su sonrisa siempre me pilla desprevenido.

—Buenos días —dice ella, con la voz aún cargada de sueño.

—Buenos días, princesa —respondo, pasando los dedos por su cabello.

Ella se acurruca más cerca, como si el día pudiera esperar solo un poco más. Me quedo allí, observando cada detalle de su rostro, pensando en cómo casi la perdí aquella mañana en la nieve… y en cómo todo cambió después de eso.

—Hoy te libras de la bota —digo bajo.

Ella hace una mueca divertida.

—Finalmente.

Sonrío. Inclino la frente contra la de ella.

Tal vez el mundo siga siendo peligroso. Tal vez nada sea simple.

Pero allí, en esa habitación, con ella en mis brazos, todo tiene sentido del modo más silencioso posible.

Y por ahora… eso basta.

Llegamos al hospital temprano. Helena está inquieta, como si aquel pasillo fuera una línea de meta. El médico apenas termina de hablar cuando ella misma comienza a soltar las tiras de la bota inmovilizadora.

—Calma —digo, intentando contener una sonrisa.

Ella no escucha. Se quita la bota aún allí, sentada en la camilla, apoya el pie en el suelo con cuidado, prueba el peso del cuerpo… y sonríe. Una sonrisa de victoria pequeña, pero importante.

—Lo conseguí —dice ella, casi orgullosa.

—Lo sabía —respondo.

Mi celular vibra de nuevo. Y de nuevo. Mensajes, llamadas perdidas, nombres que no traen buenas noticias. Ignoro lo que puedo mientras estamos allí, pero el mundo no espera.

En el coche, ella está ligera, mirando la ciudad por la ventana como si estuviera redescubriendo todo. Dejo a Helena en casa, la ayudo a subir los escalones — ahora más por hábito que por necesidad.

—Vuelvo más tarde —digo, sujetando su rostro entre mis manos.

—Ve —responde ella. —Resuelve lo que tienes que resolver.

El beso es rápido, pero lleno de promesa.

Cuando cierro la puerta tras de mí y entro en el coche, el celular vuelve a sonar. Contesto, la expresión cambia, el cuerpo vuelve a endurecerse.

El caos nunca se toma un respiro.

Pero mientras conduzco para resolver los problemas que insisten en aparecer, una cosa permanece firme en el pecho:

Sé exactamente a dónde quiero volver cuando todo termine.

Llego a uno de mis galpones al final de la tarde. El lugar tiene ese olor conocido de metal, aceite y concreto frío. Faros iluminan el patio irregular, sombras largas se arrastran por las paredes.

Tatiana y Dmitry me están esperando cerca de la entrada lateral.

Por su aspecto, sé que no son buenas noticias… pero es alguna noticia.

—Conseguimos atrapar a uno de los sospechosos —dice Tatiana, directa. —Uno de los que robaron la carga.

Miro por encima del hombro de ella y veo al hombre sentado en una silla de metal, con las manos atadas, el rostro lastimado lo suficiente para entender que ya intentó mentir.

Dmitry cruza los brazos.

—Él no es el cerebro. Pero sabe de dónde vino la orden.

Entro en el galpón sin prisa. Cada paso resuena demasiado alto. Me detengo frente al tipo y me agacho hasta quedar a la altura de sus ojos.

Él evita mi mirada.

—Elegiste el galpón equivocado —digo calmo. —Y a la persona equivocada para robar.

Él traga saliva.

Hago un gesto corto con la mano. Tatiana se acerca, abre una tablet, lista para anotar nombres, rutas, horarios.

—Vas a decirme quién te mandó —continúo, sin elevar la voz. —Y yo decido si sales de aquí andando… o no.

El silencio pesa. El hombre comienza a sudar.

Después de horas, el hombre se quiebra.

No es grito.

No es amenaza.

Es cansancio.

Los nombres vienen poco a poco, entre pausas largas y miradas bajas. Una ruta desviada, un intermediario conocido demasiado, un mandante que pensó que yo estaba distraído demasiado para notar el boquete.

Tatiana anota todo en silencio. Dmitry confirma fechas, cruza informaciones, encaja las piezas como quien ya ha visto este juego antes.

Cuando termina, hago un gesto corto.

—Basta.

El hombre se derrumba en la silla, vacío, como si hubiera dejado allí todo lo que tenía. Doy la espalda antes de que él diga cualquier otra cosa. Lo que necesitaba ya está conmigo.

Camino por el galpón, sintiendo el peso del día finalmente caer sobre mis hombros. No es victoria. Es control retomado.

—Mañana quiero esos nombres monitoreados —digo. —Nada de ruido. Aún.

Tatiana asiente.

—¿Y el galpón? —pregunta Dmitry.

—Refuerza la seguridad. Cambia horarios. Ellos van a pensar que ganaron tiempo… y eso es exactamente lo que yo quiero.

Salgo del galpón ya de madrugada.

Cuando llego a casa, todo está en silencio. Las luces están bajas, el aire tranquilo demasiado para quien pasó el día en guerra.

Helena ya está durmiendo.

Su cuerpo está encogido de lado, el cabello esparcido por la almohada, la respiración lenta. Me quedo algunos segundos parado en la puerta de la habitación, solo observando. Es allí donde el día finalmente termina para mí.

Voy a tomar un baño rápido, dejo que el agua se lleve el peso, los nombres, las decisiones que no admiten error. Cuando vuelvo, apago la luz restante y me acuesto con cuidado, como si ella pudiera romperse — aun sabiendo que es más fuerte de lo que imagina.

Acerco a Helena a mis brazos.

Ella se mueve instintivamente, se encaja en mí como si supiera exactamente a dónde pertenece. Su rostro encuentra mi pecho, su mano agarra mi camisa en un gesto inconsciente.

Respiro hondo.

Allí está mi mundo.

Así de simple.

Cierro los ojos, sintiendo su calor, el ritmo conocido de su respiración, y dejo que el sueño me alcance.

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Sonia Susarte Sanchez
Muy bueno, con un poco de errores pero pasable, me gustó mucho la trama, algunas repeticiones, pero pasable, té felicito.
Yoki Romero
pero no estriba que sufra su crueldad ❗️🤨
Sonia Susarte Sanchez
Sí él se va y no vuelve, va a ser culpa de ella, su orgullo es más fuerte que el amor que siente por el.
Ojalá y se arrepienta de seguir haciéndole caso al ex, sino lo va a perder
Sofia Pradenas
por favor que sea un niño hermoso y sanito para que estén todos contentos, Dios mío como se involucra una cuando se tiene una gran narración, para mí impensado jajaja, Gracias
Sofia Pradenas
mil felicitaciones, que bien descrito el trabajo de parto, increíble,es genial creo que a todas las que somos madres nos hizo recordar muy bien nuestros partos, gracias a la escritora 👏👏
Sofia Pradenas
que emoción tan grande ver el reconocimiento de Niko a su esposa gracias a la escritora por éste capitulo lleno de amor ❤️
julietha galiano
vida hp que estrés está mujer,
caprichosa y desconsiderada en todos los sentidos, hasta con ese bebé que lleva en el vientre
julietha galiano
helena es muy inmadura e inestable, ella fue la que se equivocó, el reaccionó a esa equivocacion, ahora el la busca y ella no sabe que quiere ni a dónde va. y con esa familia sobre protectora y alcahuete, peor el asunto
Yoki Romero: te parece ❓️el que te corra y ofenda es muy bonito ❓️que te hubiera agradado que su familia la hubiera dejado sola❓️
total 1 replies
Alicia Acevedo
jajaja, todas nos kedamos con esa incertidumbre
Alicia Acevedo
cómo es eso?!?! ella se embaraza cuando Giulia tiene 8 meses ahora 3 meses d embarazo y la BB sigue con 8 meses?!?!?! más atención xfa
Sofia Pradenas
esté Niko es impredecible, y Helena es muy obstinada asta ser irresponsable con ella, pudo morir en la nieve
Sofia Pradenas
Hola todavía no logro entender si Nico es un delincuente, un pobre hombre que fue destruido por la promesa que hizo cuando era un niño,
Neyla Ortiz Perez
excelente novela
Pany Rojas
la misma historia de otras historias, que no tienen más imaginación los escritores o escritoras ???? siempre lo mismo, tan bien que iba y aquí la fregó. ya ni ganas dan de seguir leyendo.
Pany Rojas
no entiendo para que lo invitó Natalia, éso iba a ocasionar su presencia !!!!
julietha galiano: exacto
aparte helena no es un damisela en apuros
1 ella le mintió
2 el reaccionó de mala manera o tal vez no, y no por eso tienen derecho a satanizarlo, y más cuando la familia de ella sabe que la que se equivocó fue ella
3 el está ahí buscándola, intentando un contacto
4 la actitud de ella y su familia para con el claramente no me gusta, ese Tobias queeeeee? ni velas en ese entierro
total 2 replies
Candy Alonso
Excelente
Maria Drpic Gallardo
me encantó esta novela 😊 muy entretenida, gracias 🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Maria del Carmen Herrera
En general la novela estuvo muy linda. Bien narrada, con pocos errores de ortografía y/o de tipeo. Principalmente me gustó la descripción del amor incondicional de Nikolai, aunque se hizo un poco larga y reiterada. Peroooo... quedó incompleta ya que la autora se olvidó del personaje secundario: Dmitri. Y ella misma le dió relevancia con las situaciones que ideó para él. Una distracción injustificable. Igualmente gracias por brindarnos este material
Sofia Pradenas: yo difiero de ésas opciones cuando Niko manda a ayudar a Dimitri a San Peter Burgos está dando fin a la historia de la hija del gobernador, eso queda a nuestra imaginación, gracias por permitirme leer esta belleza de novela,
total 3 replies
Maria del Carmen Herrera
Reitero: ella tiene demandas infantiles. Cómo si no dimensionara el trabajo de su marido. Para el caso se hubiera casado, por ejemplo, con un oficinista que tiene horarios fijos pre establecidos y no "obligar" a Nikolai que corra como un loco, desconociendo semáforos en rojo, exponiéndose a un accidente, para llegar a tiempo y que ella no se enoje. No no...muy inmadura
Maria del Carmen Herrera
Para mí forma de ver Helena no está a la altura del amor de Nikolai
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