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El Papá De Mi Alumno

El Papá De Mi Alumno

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

Después de perder al amor de su vida, él juró que su corazón quedaría enterrado junto a su esposa. Convertido en padre soltero, su único motivo para seguir adelante es su pequeño hijo… hasta que un nuevo comienzo los lleva a un lugar inesperado.
Ella es una dulce y dedicada profesora de preescolar, amante de los niños y de las pequeñas historias felices que se construyen día a día en su aula. Su vida es tranquila, organizada… hasta que él aparece.
Desde la primera mirada, algo cambia. Lo que comienza como simples encuentros en la hora de salida, se convierte en una conexión imposible de ignorar. Pero no todo es tan sencillo: el pasado aún duele, las heridas no han sanado del todo y el mundo no siempre acepta lo que no entiende.
Entre risas infantiles, dibujos de colores y miradas que dicen más que mil palabras… nace un amor que ninguno de los dos estaba buscando.
¿Podrá un corazón roto volver a amar?
¿Y hasta dónde estarán dispuestos a luchar por un sentimiento que no debía existir?
Un

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Capítulo 14 — Demasiado cerca para detenernos

Al salir a la terraza me quedé observando la ciudad desde lo alto. Las luces de Medellín brillaban bajo la noche y, por un momento, intenté convencerme de que todavía estaba a tiempo de detener todo lo que estaba pasando entre Alejandro y yo.

Pero entonces sentí su presencia detrás de mí.

—María José… sé que esto está mal —dijo acercándose lentamente—, pero no entiendo qué me pasa contigo. Desde el primer día que te vi en la entrada del colegio sentí algo especial. Y desde entonces no logro sacarte de mi mente.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

—Después del beso de anoche mucho menos puedo hacerlo —continuó, acercándose aún más hasta quedar peligrosamente cerca de mí—. No he podido dejar de pensar en tus labios.

Lo dijo mirándome directamente la boca.

Y yo, por impulso, me mordí el labio inferior.

Error.

Porque la forma en que Alejandro me miró hizo que el aire entre nosotros cambiara por completo.

Sin poder resistirse más, tomó mi rostro entre sus manos y me besó.

Y esta vez el beso fue diferente.

Más intenso.

Más apasionado.

Más desesperado.

Lo correspondí sin pensarlo. Sus manos bajaron hasta mi cintura mientras las mías se enredaban en su cuello. Alejandro me acercó completamente a su cuerpo y sentí cómo sus dedos recorrían mi espalda desnuda bajo la tela transparente de mi vestido.

Ese hombre me estaba volviendo loca.

Y yo claramente también lo estaba volviendo loco a él.

El beso se volvió más profundo, más salvaje… hasta que de repente Alejandro se apartó bruscamente, respirando agitado.

—Perdón, María José…

Lo miré confundida.

—No tienes que pedir perdón —susurré todavía sin aliento—. Yo también quería volver a besarte… pero esto tiene que parar. Tú sabes que puedo perder mi trabajo por esto.

Alejandro cerró los ojos un segundo y luego volvió a acariciarme la mejilla.

—Lo sé. Soy consciente de eso y lo último que quiero es perjudicarte. Pero contigo… es algo que no puedo controlar.

Su mirada recorrió mi cuerpo lentamente y tuve que contener la respiración.

—Me encantas, María José —admitió con la voz ronca—. Y verte así esta noche no ayuda en absoluto.

Apoyó su frente contra la mía.

—¿Qué hago si me gustas demasiado?

Respiré profundo intentando recuperar la cordura.

—Alejarnos… todavía estamos a tiempo.

Alejandro soltó una pequeña risa incrédula.

—No creo que esa sea la solución.

—Es la única que encuentro.

Me sostuvo la mirada durante unos segundos.

—Me alejo si me dices que no sientes lo mismo que yo. Si me dices que no sientes esta locura cada vez que te beso.

Tragué saliva.

—No me hagas esto, Alejandro… tú sabes que está mal.

—Respóndeme —susurró acercándose otra vez—. ¿No tienes ganas de besarme como yo tengo ganas de besarte a ti?

Y antes de que pudiera responder, volvió a besarme.

Lo hizo como si ya no pudiera contenerse.

Y yo tampoco pude resistirme.

Volví a corresponderle mientras él me apretaba otra vez contra su cuerpo. Sentirlo tan cerca me hizo perder completamente la noción del tiempo.

Hasta que reaccioné.

Me separé rápidamente de él, todavía temblando.

Porque si seguíamos así… iba a ser imposible detenernos.

Sin decir nada más regresé a la discoteca.

Busqué rápidamente la mesa donde estaba Isa y me senté intentando aparentar normalidad.

Pero fue inútil.

—¿Qué pasó, Majo? —preguntó Isa divertida apenas me vio—. ¿Por qué tienes esos labios tan hinchados? ¿Te estabas besando con mi jefe?

La miré alarmada.

—¡Cállate! Tus compañeros pueden escucharte y empezar un chisme.

Isa soltó una carcajada.

—Pues dile eso a tu Alejandro, porque claramente no le importó acercarse a ti.

Mi corazón dio un salto.

—¿Por qué lo dices? ¿Alguien nos vio?

—No, gracias a Dios. Pero si te sigue mirando así como te mira desde allá arriba, tarde o temprano todos lo van a notar.

Seguí la dirección de su mirada y sentí que el corazón me volvía a fallar.

Alejandro estaba sentado en la zona VIP junto a varios hombres. Y aun así… no dejaba de mirarme.

Cuando nuestras miradas se cruzaron levantó lentamente su vaso, brindando conmigo desde la distancia.

Yo desvié la mirada inmediatamente.

Intenté concentrarme en Isa y los demás, pero justo en ese momento empezó a sonar reguetón.

Y eso sí era un problema.

Porque me encantaba bailar.

Así que Isa y yo salimos a la pista junto a otras compañeras.

Mientras tanto, Alejandro.

Después de que María José me dejara solo en la terraza entré nuevamente a la discoteca y busqué a José Luis. Me senté con él y otros socios en la mesa VIP, aunque sinceramente mi atención estaba en otro lugar.

O mejor dicho… en otra persona.

Desde donde estaba podía verla perfectamente.

Y cuando salió a bailar casi pierdo la cabeza.

Cómo movía las caderas…

Cómo sonreía…

Cómo disfrutaba la música…

Esa mujer era un peligro para mi estabilidad mental.

—Amigo, disimula un poco —se burló José Luis dándome un golpe en el hombro—. Nunca te había visto mirar a una mujer de esa manera. Definitivamente esa profesora te tiene mal.

Solté una risa cansada.

—Ni yo mismo entiendo qué me está pasando.

José Luis volvió a mirar hacia la pista.

—Bueno… también te entiendo. Está demasiado bonita y parece mucho menor. ¿Qué edad tiene? ¿Veintisiete?

Negué con la cabeza.

—Treinta y dos.

Abrió los ojos sorprendido.

—¿En serio? No los aparenta para nada. Y además se ve especial.

Sonreí sin poder evitarlo.

—Lo es. Demasiado.

Luego mi expresión cambió.

—Pero ella intenta alejarse por el tema del colegio… y por Samuel.

José Luis suspiró.

—¿Y tú qué piensas hacer?

Miré nuevamente hacia la pista, directamente hacia María José.

—No lo sé. Solo sé que quiero seguir viéndola… conocerla más.

Mi amigo guardó silencio unos segundos antes de hablar nuevamente.

—Alejo, solo ten cuidado. Puedes meterla en problemas y hacer que pierda el trabajo. Y además está Valentina… tú sabes cómo es. Si se entera, es capaz de armar un escándalo.

Pasé una mano por mi rostro frustrado.

—Créeme que lo sé. Y eso también me preocupa. Pero tú sabes perfectamente que con Valentina nunca ha pasado nada. Ella es la hermana de Laura y yo jamás la he visto de otra manera.

Bajé la mirada un instante.

—Aunque también me siento culpable… A veces siento que estoy traicionando la memoria de Laura.

José Luis negó inmediatamente.

—No estás traicionando a nadie, Alejandro. Laura falleció y tú tienes derecho a rehacer tu vida.

Sus palabras me golpearon más de lo que esperaba.

—Y respecto a Valentina y tu suegra… deberías empezar a poner límites. Porque si algún día quieres algo serio con otra mujer, ellas no te lo van a permitir.

No respondí.

Porque en el fondo sabía que tenía razón.

Y mientras miraba a María José bailar entre las luces de la discoteca, entendí algo que empezaba a asustarme demasiado.

Ya no quería alejarme de ella.

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Maria Garcia
ay no vieja envidiosa que Alejandro la saqué de su casa y cuide amaría jose
Maria Garcia
Alejandro abre los ojos y cuída.y alluda amaría José te BA a necesitar y despide atu cuñada y suegra mandalas avolar
Maria Garcia
ayno pinche vieja de Valentina ojalá y todo le salga mal y Alejandro las saque de su casa
Rosana Ochoa
para leer la segunda parte por q lo cortas así como la busco
Maria Garcia
si que descubra aValentina y que se de cuenta que lo quiere separar de ella
Maria Garcia
si por fin están juntos
Maria Garcia
si que vien que se dejen de jugar
Maria Garcia
si que se balla de esa casa y viva aparte sin cuñada ni suegra que las mande avolar
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