Una historia de reglas rotas y corazones en juego.
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Beca
HISTORIA CONTADA POR SONIA
Al salir de la última clase, mi profesor de publicidad me llamó.
Sonia, recibimos una propuesta de una nueva empresa, quieren apoyar a los alumnos con mejor promedio, para que reciban una beca y la oportunidad de practicar en su empresa. Pensé en ti y te recomendé.
Muchas gracias profesor, respondí emocionada.
Me sentí orgullosa de la oportunidad, mi padre se iba a sentir orgulloso de mi.
Salí de la universidad, al llegar a casa una señorita se comunicó conmigo.
Hola buenas tardes señorita, la llamamos del corporativo Goert. Nos gustaría que el día de mañana se presentará en nuestras instalaciones para mostrarle las instalaciones y firme con nosotros su contrato.
Si claro, dígame su dirección.
Anoté la dirección, al día siguiente saliendo de clases, me presenté en las oficinas. La secretaria me mostró las instalaciones, me dijo que me presentaría con mi nuevo jefe.
Al entrar a la oficina vi a Didier en traje, serio trabajando en su computadora.
No, creo que hay un error, dije nerviosa.
Didier al escucharme, se levantó y se acercó a mi molesto.
Señor, ella es la nueva estudiante que recomendó el profesor Padilla.
No, ella no tiene necesidad, ¡su familia puede pagar su carrera!, decía enojado.
¡Ni loca trabajaría contigo!, le grité enojada.
La secretaria me miró asombrada.
Muchas gracias por el recorrido, salí de su oficina rápido.
A la mañana siguiente el profesor Padilla se me acercó.
¿que tal te fue?.
Mal, el tipo que está a cargo de la empresa es el ex amigo de mi hermano y su cuñado.
Que pequeño es el mundo, imagino que eso va a facilitar más las cosas.
No profesor, ese hombre odia a mi hermano, odia a mi familia, de verdad agradezco mucho que me recomendará, pero no pienso trabajar ahí.
Es una lástima, iba a ser una buena experiencia para tu carrera.
Ya tendré mejores oportunidades, muchas gracias, tengo que irme.
Si claro.
Salí de la universidad temprano, llegué a casa mis padres no estaban, comí sola y encendí el televisor y miré la tele.
El timbre de la puerta sonó, me levanté abrir, Didier estaba parado mirándome serio.
¿que haces aquí?, dije molesta.
Vi tus proyectos en los que trabajaste y eres buena, el corporativo te quiere como becaria, intenté decirles que eligieramos a otros pero se niegan a darle la beca a otra persona, se que el problema de que aceptes la beca soy yo. Por lo que decidí que toda relación que tengas será con mi secretaria y Pablo, quien se encarga de la publicidad.
Voy a pensarlo.
Le cerré la puerta en la cara.
El fin de semana llegó, no esperaba que el llegará de nuevo a mi casa.
Al abrir la puerta lo mire enojada.
¿Ya lo pensaste?, necesitamos una repuesta para el lunes, puedes por favor decidir y firmar el contrato hoy, mañana tengo que presentarlo. Te pagaré un extra por las molestias.
¿Tanto quieres que sea su becaria?
La verdad odió estar parado aquí, pero mis socios te quieren apoyar, el profesor Padilla hablo tan bien de ti. Acepta la beca o busco a otro
Ok, la acepto.
Entonces súbete al auto, necesito que firmes el contrato en la oficina.
Puedo pasar el lunes temprano.
Que fastidiosa eres, ¿que no escuchas?, necesito que firmes el papel hoy.
¿Por qué no lo trajiste?, idiota.
Por qué no quería que aceptaras.
¿Entonces que carajos haces aquí?
Ya te dije que mis socios te quieren como becaria, soy el encargado de reclutar a los estudiantes, así que mueve tu trasero y sube al carro.
Voy por mi bolso.
Entre a mi casa, tome mi bolso y mi celular.
El entró.
¿Te puedes apurar?, decía enojado.
Salí de casa y me subí a su auto.
En todo el camino el iba callado, yo miraba el camino por la ventana.
Se estacionó frente a la oficina, se bajó y me gritó.
¡Ya bajate!
Me baje molesta.
En el elevador miraba su celular, después bajamos y su secretaria me sonrió.
Buen día, señorita.
Buen día.
¡Imprime el contrato Marisa!, grito Didier.
Si señor.
El entró a su oficina yo me quedé sentada en el escritorio de su secretaria, esperando.
Después el elevador se abrió.
Mira que tenemos aquí, escuché a lo lejos, decía Pablo.
Hola Pablo, dije sonriendo.
Hola, me imagino que aceptaste la beca, me da gusto, nos encantó el trabajo que mando tu profesor.
Gracias
Te presento a nuestros socios. Ellos son Ernesto y Renato.
Mucho gustó.
Vamos a ir a ver un partido de básquetbol, sería buena idea que nos acompañarás, queremos que nuestro logo este en todos lados, queremos una gran campaña en redes, ahí es donde entras tu, podrías tomar algunas fotos, tenemos nuestra página pero algo le falta.
Entiendo, pero puedo primero revisar la página y después tomar las fotos.
Vamos señorita acompáñenos, solo es un juego, dijo otro de los socios.
Es una orden, más vale que los acompañe, dijo Didier furioso detrás de mi.
Me gire y me entrego una pluma, firme el contrato.
¿El va ir?, le pregunté a pablo.
No
Entonces vamos, sonreí.
Pablo y sus socios nos fuimos al partido, me subí al auto de Pablo, íbamos solos.
¿cómo está tu hermano?
Bien, feliz.
Me da gustó, la verdad es que lo extraño.
No entiendo por qué te alejaste de el si el problema es con Didier.
Didier estuvo muy mal, si sabía que yo hablaba con tu hermano iba a ser una locura.
Otra, el muy cabron le destrozó la cara a mi hermano, le pidió a su papi que le quitará el apoyo a mi papá, saco a Didier del equipo y de su empresa.
Si, lo gracioso es que ahora tu trabajas en la empresa.
Solo terminaré mi año de becaria, ni loca pienso para trabajar para ustedes, no tengo nada contra ti, pero Didier es un imbecil.
Entramos al estacionamiento, vimos el partido, tome algunas fotos con mí celular, ya tenía poca pila, así que lo apague. Cuando termino el partido Pablo me invitó a cenar, bebimos unas copas, sus socios me invitaron a un concierto de DJ, Pablo me rogó, me decía que iba a ser una buena experiencia.