Dos chicos totalmente opuestos en carácter estarán involucrados en una relación sin compromisos... Uno lo sugirió y el otro pretendió aceptar hasta hacerlo cambiar de opinión.
¿Podrán terminar juntos a pesar de sus diferencias?
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Joven Pin
...🖤...
Despertar al amanecer en una costumbre para mi, siempre duermo pocas horas no importa el motivo, ya sea por el trabajo, la escuela o algún evento no puedo evitarlo, todo es gracias a mi abuelo, las normas del ejército las tajo consigo educandome bajo ese régimen, por ello puedo considerarme disciplinado y firme en mis decisiones.
Me levanté despacio para no despertar a Son. Pase a ver a mi abuelo, el seguía durmiendo.
Fuí directo a la cocina, quería preparar caldo de arroz con albóndigas para Son y su amigo, puedo asegurar que despertará con una fea resaca.
Soy un aspirante a futuro chef que gusta de reinventar cada receta que llega a mis manos, experimentando con diferentes ingredientes, saber que otros disfrutan lo que preparo es mi mayor recompensa, mi abuelo comentó que Son quedó encantado con mi pezcado marinado, eso me motivo, inventando varias recetas para que él pudiera probarlas, le dije a mi abuelo que no le contará que yo las había hecho por el momento y que debía decirme cuál era su reacción.
Mi amado abuelo es todo un niño, me siguió el juego encantado, incluso el día de la kermés, mis compañeros elogiaron al acompañante de mi abuelo, el joven había arrasado con todo los platillos preparados por mí, pagando por todos ellos. Eso me decía que era un hombre que disfrutaba del buen comer, escuchar que devoraba con gran placer lo que yo realizó me hacía feliz sin conocerlo.
Entiendo que no le agrade, le dí el peor de los recibimientos, no esperaba que uno de mis alumno se cortará con la cuerda de la guitarra y mucho menos contemple el tiempo que me llevaría estár en el hospital. Busque maneras de contactar a mi abuelo, sin éxito.
Deseaba disculparme por aquel inconveniente en persona.
Lamentablemente todo se complicó debido al aviso de desalojo del centro comunitario. Muchos serían los que perderían un trabajo y un lugar que debía ser considerado patrimonio de la ciudad, yo no dejaría que lo quitaran sin hacer algo. Entre los directores del centro, amigos, Wish y yo buscamos la manera de convenser a los inversionistas, planteando que ganaban más conservando el centro por su historia y belleza, debido al lugar sagrado dónde se encontraba ubicado. Lo que logró convencerlos fue ver los balances en números negro, debido al turismo que cada año nos visita sin falta. No es excusa por eso comprendo perfecto que Son se encuentre a la defensiva conmigo.
Terminé de cocinar y miré el reloj de la cocina, ya pasaban de las cinco y Son no daba señales.
Subí a la recámara, seguía durmiendo estaba de lado con una mano tapando su cara, una noche al llegar a casa lo encontré en la misma posició, la diferencia es que ese día estaba con la ropa de trabajo, yo quería pensar que me estaba esperando, lo descarte enseguida ¿por qué lo haría? de todas formas me sentí bien al pensarlo, esa vez no lo toque, tampoco aparte la mano de su cara simplemente lo tape, quizás por ello al verlo en mi lugar de trabajo no lo reconocí a la primera.
Estába sentado en primera fila, noté su vista clavada en mí, nunca he sufrido de nervios en el escenario, hasta a noche, su presencia era muy imponente, su mirada es tan penetrante, trataba de leerme como si algo estuviera mal en mi. Daba la impresión de un hombre rudo, su sonrisa hizo que cambiará de opinión, era tan dulce, sus ojos hablaba de una persona diferente a quién mostraba, incluso antes de saber quién era, puso una pared entre los dos.
Empecé a moverle un poco con mi mano en su hombro.
- ¡Son despierta! tienes que ir al trabajo... ¿Son? - se removió en la cama quejándose, dió un manotazo a mi brazo, sonreí, tenía que ser un poco más insistente sinó llegaría tarde.
- ¿No piensas levantarte Joven Son? - me incline hacia él.
- No quiero... levantame tú... - me tomo por sorpresa, el joven quería que yo lo levantará, es probable que siga dormido, olvidando dónde y con quién está.
- Son, soy Pin - se dió la vuelta en la cama sin abrir los ojos, creí que por fin había recordado, lo que hizo me dejó sin argumentos, se colgo de mi cuello con sus brazos, esto no está nada bien, al despertar por completo no va estar muy contento. No lo toque, pero tampoco intente soltarme, volví a repetir su nombre. - ¡Son!
- Ya te escuché Pin, cinco minutos más... - sabe que soy yo, ahí las cosas cambian y no lo dejaré pasar por alto.
- Me encantaría que siguiéramos de esta forma joven Son, lastimosamente no hay tiempo, tiene una conferencia importante, si lo desea en la noche podemos retomar esto.... - ya había notado que había despertado por completo al escuchar "conferencia" me hice el desentendido. - Le voy a decir lo que va hacer; se arreglará para bajar a desayunar antes de que se vaya... ¡Ah! Y no se le ocurra escabullirse, por qué prometo hacer su noche muy larga, ahora sea un buen niño y déjeme ir antes de que su amigo vea está escena. - en ningún momento abrió los ojos, me soltó y ocultó su cara en la almohada fingiendo seguir dormido, estaba tentado a reírme, apreté mis labios para evitarlo, si lo hacía él no sería capaz de entrar a la cocina para desayunar antes de irse y no quería que se fuera sin comer, sería un día importante y necesitaba energía.
Busque nuevamente a mi abuelo, ya estaba levantado, arregle su cama y guarde cosas que sabía no necesitaba en su habitación. Cuando tenía horas libres, las ocupaba para regresar a casa a limpiar, no me gustaba que mi abuelo hiciera más de lo necesario, a veces no tenía ni que cocinar, a Wish le encantaba enviar comida a mi abuelo de los nuevos platillos que preparabamos en el trabajo. Mi abuelo sólo tenía que dedicarse a disfrutar y hablar con sus preciadas plantas, ya había hecho suficiente por mí, era mi turno de hacer lo mismo.
Al terminar baje al patio principal con una gran sonrisa recordando la media hora pasada. Mi abuelo estaba parado frente a sus rosales.
- ¡Pin! que bueno que estás en casa.
- ¿Cómo amaneciste abuelo?
- Bien hijo, ¿no te toca clase con los niños?
- Le hable a Helen para que me cubriera el día de hoy... - mi abuelo amaba a la risueña Helen, no lo culpaba, todos en el centro comunitario la amaban, poseía un aura de ternura que lograba conquistar corazones. Eso quién no la conocía, pues es tremenda y una fujoshi en potencia. Era la única que no me miraba como un macho semental, al contrario soñaba con encontrar para mí una pareja perfecta, según ella mi vida era una rutina aburrida, a su parecer necesitaba acción y pasión.
Y no es la única que lo piensa todos me critican por lo mismo, hasta mi propio abuelo, ellos no entendían que ya tenía todo lo que necesitaba además realizaba lo que más amaba que más acción y pasión podría agregar a mi vida.
- ¡Muy bien hecho!
- ¿Quieres desayunar?
- Más tarde, voy a regar a mis niñas...
- ¿Necesitas que te ayude?
- No hijo, gracias. Me gusta atender a mis niñas yo mismo... ¿Son ya se fue?
- Esta bañándose para bajar a desayunar...
- ¡Ohh! - ése "Ohh" de mi abuelo significa tantas cosas que me asusta recordar, si sumo la posición en qué se encontraba, con las manos detrás de su espalda y observando sus tan queridas plantas, era motivo de preocupación . Eso quería decir que mi abuelo ya estaba inventando una historia en esa cabecita de algodón, una replica de mi parte le daría motivos para hacerlo realidad.
Me aleje y entre a la cocina, ví a Son buscando algo en la alacena. Seguro quería servirse e irse rápido. Son despierta en mi ganas de provocarlo cosa que no me permito con nadie, o más bien no tengo el tiempo para hacerlo.
- Si estás buscando los tazones están en la parte de abajo... - se sobre salto, así que le pongo nervioso. Interesante.
- ¡Gracias!
- Siéntate, yo te sirvo...
- ¡Yo puedo!
- Por favor no me hagas recordar cierta escena... - se puso rígido, dió la vuelta y me miró o más bien me fulminó. No me asusta, es divertido verlo molesto.
- ¡Tú ganas! Me siento. - ¡vaya! parece que había dado en el blanco.
- ¿Cómo amaneciste? - esa pregunta no fue la mejor, en seguida se puso rojo, todavía no sé que sentimiento causa que se tiñen de tan bello color; enojo o timidez. Será todo un placer descubrirlo, contesto de mala gana.
- ¡Bien!
- Me da gusto y tú amigo...
- No creó que despierte por ahora. ¿tú no tenías clases?, por qué sigues aquí... - parece que mi abuelo tambien contaba pelos y señales al joven de mí, ése abuelo tan Celestino. Sonreí.
- Le pedí a una amiga que me cubriera.
- Una "amiga" - para caerle mal, me cuestiona mucho. Le puse un tazón lleno frente a él.
- ¡Correcto! Puedes comer de una vez, no quiero que se te haga tarde...
- Mmm... ¡Gracias! - con sus manos acercó el tazón a su nariz, al dar el primer bocado cerró sus ojos degustando con tanto placer que no pude evitar admirarlo. Es un hombre que expresa emociones con cada gestó en su rostro, lo que me decía en este momento al comer lo que yo preparé, es que lo está disfrutando mucho.
Todavía quería oírlo de sus labios.
- ¿Te gustó?
- ¡¡Dios amo este platillo!! Está delicioso... - está sonriendo y sus ojos brillaban con total sinceridad. Algo golpeó en mi pecho, tanto que no podía ocultar la alegría que me embarga.
- ¿De verdad? ¡Me alegra!
- ¿Tú lo cocinaste? - el conocía la respuesta, por lo que veo no soy el único que le gusta provocar.
- ¡Si! - todavía no terminaba el bocado cuando ya está metiendo otra cuchara en su boca, dejo el tazón vacío en tiempo récord. Me miró entre cerrando los ojos.
- No lo haces tan mal... ¡Esta bueno! - "No lo haces tan mal" se está burlando de mi. Me acerqué a la mesa.
- Pues gracias joven Son. ¿Terminaste? - estaba por retirar su tazón cuando lo jaló.
- ¡Quiero más!
- Te vas a sentir pesado y vas a viajar podrías marearte...
- ¿Porfavor? Mmm ... - pestaño varias veces, puso el tazón en sus labios moviendo de arriba a bajo. ¿Como negarle algo de esa forma?
- ¡Está bien! Dame acá... - volví a servirle y me senté frente a él.
- ¡Mmm, Rico! - tomo su cuchara y la metió en su boca lamiendola, se daría cuenta de lo provocativo que se veía haciendo aquello. Le servi un vaso de agua, alzó un poco la vista de su tazón y me sonrió. Era fabuloso verlo comer.
Termino su segundo plato y corrió al baño a lavar sus dientes, tomé sus cosas que dejó en la sala y lo esperé en la salida. Lo vi correr por el pasillo rumbo a la sala.
Hablé en alto para detenerlo.
- Son tus cosa las tengo yo, apresurate. - Llegó junto a mi con una sonrisa. ¿Cuántas sonrisas tiene? No me importaría averiguarlo.
- ¡Gracias Pin! - se sentó en el escalón de la entrada para poner sus zapatos.
- ¿Quieres que te acompañe? - negó con la cabeza, él soborno duro muy poco. En minutos había vuelto a poner su escudo. Por si no me había quedado claro volvió a repetirlo en palabras.
- ¡No! .. Gracias por la comida estuvo deliciosa... - parecía que quería agregar algo más, lo ví dudar.
- Fue un placer.
- Podría pedirte un favor... - eso es lo que lo hacía dudar. Al parecer al joven le incómoda pedir favores.
- En que puedo ayudarte. - tenía unas mejillas increíbles, es la primera vez que me ganan la ganas de tocar la cara de alguien sin permiso.
- ¿Podría encargarte a mi amigo? - había olvidado a su amigo por completo. Bueno ese chico mala copa estaba haciéndome un gran favor sin saberlo.
- Y, ¿cómo me compensarás? - nunca pedía nada cuando de ayudar se trataba, con él las cosas cambian aprovecharía de cualquier escusa para provocarlo.
- Tú dime y si está dentro de mis posibilidades lo haré encantado... - muy diplomático a leguas noté su malestar. Tendría que dejarlo para otra ocasión no quería retrasarlo.
- ¡Vete! Ya hablamos en la noche.
- ¿No trabajas hoy?
- Entonces hablaremos después...
- Gracias por todo. - mi actitud nunca es de esta forma y sin embargo me escuche decir.
- No me des las gracias, pretendo que devuelvas estos favores...
- ¡Está bien! Ya hablaremos cuando tengas tiempo... - el cínico me regreso el golpe sonriéndo tomando sus cosas de mis manos.
- ¿Es un reto?
- ¡No! nunca... - podría a ver hecho más que sonreír, pero el tiempo no estaba de mi lado está vez.
- ¡Cínico el joven! - no lo negó, sonrió y corrió a la salida.
- ¡Adiós señor Cho!
- ¡Cuídate Son! Suerte en tu presentación.
- ¡Gracias! - podía notar el cariño que mi abuelo le había tomado a Son en tan poco tiempo.
Tener a Son en casa es un cambio tremendo para mi abuelo y para mí. Somos hombres de rutinas y reglas las cuales están cambiando debido a Son.
Mi abuelo nunca estaba en casa se la vivía con sus amigos en el centro comunitario jugando ajedrez y por las noches se pasaba con la vecina quién estaba enamorada de él secretamente "para ella", pues mi abuelo lo sabía y abusaba de ello.
Todo eso había cambiado al recibir la llamada de su buen amigo, quién le pidió alojó para su nieto, él estuvo encantado. Desde ese día mi abuelo no hablaba de otra cosa diciendo que tenía un buen presentimiento. Me ofrecí a limpiar la habitación que había de más para que Son estuviera cómodo, pero mi abuelo tenía sus propios planes.
El que no conocía a mi abuelo no sabía lo que le esperaba.
En mi caso es la primera vez que me doy el permiso de quedarme en casa hasta tarde y no me molesta, disfrute estás pocas horas, tenía que reconocer que Son estaba de paso y debía tenerlo claro.
Igual que mi abuelo quería disfrutar un poco de la alegría que Son trajo a nuestra vida con su presencia.
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Nota: en Corea se acostumbra hablar a los mayores de usted. Pin fue llevado desde niño a Seúl por lo mismo su forma de referirse en ocasiones a Son es tan propia.