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LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: El asedio del corazón

El regreso al Castillo de Colmillo de Hierro no tuvo el estrépito de una conquista, sino el silencio de un funeral. Evangeline, ahora oficialmente la General Thorne, cruzó el umbral del que una vez fue su prisión con el peso de la alianza de oro quemándole el dedo. Su tristeza era una neblina espesa que la envolvía; el rechazo de su aldea, de sus propios padres, había dejado una herida que sangraba más que cualquier cadena.

Alistair, a quien ella todavía miraba con una mezcla de miedo y rencor, se comportó de una manera que Evangeline no pudo procesar. Al entrar en los aposentos principales, él no reclamó sus "derechos" de esposo. No hubo órdenes rudas ni exigencias alcoholizadas.

—Este sigue siendo tu espacio —dijo Alistair, deteniéndose en la puerta mientras ella se sentaba en el borde de la inmensa cama de pieles, con la mirada perdida en las brasas de la chimenea—. Sé que el día de hoy ha sido... un golpe que no esperabas. No voy a forzar nada, Evangeline. Las leyes de los hombres dicen que eres mi esposa, pero las leyes de mi propia conciencia dicen que todavía tengo mucho que reparar.

Evangeline levantó la vista, sorprendida por el tono suave, casi vulnerable, del hombre que solía rugir.

—¿Por qué lo hizo, mi señor? —susurró ella—. Podría haberme dejado allí a mi suerte, o haberme traído de vuelta como su sierva. ¿Por qué casarse conmigo frente a quienes me despreciaron?

—Porque no soporté ver cómo esos hipócritas te miraban —confesó Alistair, dando un paso hacia la luz del fuego—. Te rescaté de los mercenarios, pero no pude rescatarte de la crueldad de tu propia gente. Casarme contigo fue la única forma de darte un escudo que nadie, ni siquiera el rey, pueda cuestionar. No eres una mancha, Evangeline. Eres la mujer más pura que he conocido, y ellos no merecían ni siquiera respirar el mismo aire que tú.

Alistair se retiró a un diván al otro lado de la habitación, decidido a dejarle su espacio. Durante los días siguientes, el General comenzó un asedio diferente al que estaba acostumbrado: un asedio para enamorar a la mujer que había comprado.

No hubo más amenazas. Alistair empezó a traerle pequeños detalles que recordaban a su hogar, pero con el toque de su nueva vida. Flores de invierno que crecían en los riscos, libros de poemas que había mandado traer de la capital, e incluso hizo que Marta le cocinara los platos que Evangeline mencionaba en sus sueños inquietos. Se sentaba con ella por las tardes, ya no para darle órdenes, sino para escucharla hablar de sus novelas, de Sofía Marchetti y del Caribe que ella tanto imaginaba.

Alistair escuchaba con una atención que rayaba en la devoción. Aprendió que a ella le gustaba el té con miel antes de dormir, que temía al sonido de los truenos y que su risa, aunque escasa, era el sonido más hermoso que jamás había escuchado en los muros de Colmillo de Hierro.

—No busco tu obediencia, Evangeline —le dijo una noche mientras compartían una cena tranquila frente al fuego—. Busco que algún día, cuando me mires, no veas al monstruo que pagó por ti, sino al hombre que daría su vida por proteger la tuya.

Evangeline lo observaba con cautela. Su tristeza seguía ahí, pero el odio empezaba a transformarse en una confusión dolorosa. Veía al gigante de acero intentar volverse de seda por ella, y aunque las heridas del pasado eran profundas, el calor de la chimenea y la paciencia de Alistair estaban empezando a derretir, muy lentamente, el hielo que rodeaba su corazón cautivo.

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Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
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