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La Villana De Ojos De Zafiro.

La Villana De Ojos De Zafiro.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Villana / Sistema
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Reencarné para ser la villana, pero el corazón no entiende de guiones.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 02 — Huellas del pasado

Su sombra recortada contra la luz roja de la sala. La imagen de Sebastián alejándose se grabó en mi mente como una advertencia silenciosa. El aire en la habitación, antes cargado con su presencia, ahora se sentía extrañamente vacío, pero no por ello menos pesado. Me quedé inmóvil, procesando sus palabras, el tono de su voz, la furia contenida que yo, la Aurelia reencarnada, sentía tan vívidamente a través de este cuerpo. La Aurelia original, la villana, había amado a ese hombre con una intensidad enfermiza, y cada una de sus palabras de desprecio era un nuevo corte en su ya fragmentado corazón. Y ahora, yo sentía esos cortes.

La tela de mi guante rozó mi pulgar y, al hacerlo, vinieron los recuerdos: líneas de un destino que ya conocía y dientes apilando venganza. No era solo la novela que había leído, la trama que se desarrollaba en mi mente con alarmante claridad. Eran fragmentos, destellos, sensaciones de la vida de la Aurelia original.

Vi destellos de su infancia: una niña solitaria en un palacio, con la belleza de una muñeca de porcelana y una inteligencia afilada, pero anhelando el afecto de un padre distante y la atención de una madre que prefería las intrigas a las caricias. La Aurelia original creció en un ambiente donde el amor era una moneda de cambio, la bondad una debilidad, y el poder, la única verdad. Había sido educada para ser impecable, para ser la mejor, para no mostrar flaqueza. Su orgullo no era solo un defecto; era una armadura, forjada en la soledad y la incomprensión.

Vi su primer encuentro con Sebastián: un joven escudero, apuesto y leal, que la miró no con el temor o la adulación de los demás, sino con una curiosidad desafiante. Esa fue la chispa que encendió su obsesión. Él fue el único que pareció ver más allá de la máscara, pero también el único que se atrevió a contradecirla, a desafiar su autoridad. Y ella, en su retorcida lógica, interpretó esa resistencia como una prueba de su valía, como el amor que tanto anhelaba.

Los recuerdos se volvieron más oscuros, más vívidos, más dolorosos. La aparición de Elara, la princesa bondadosa y sin pretensiones, que con su dulzura natural capturó la atención de Sebastián sin siquiera intentarlo. La Aurelia original la vio como una amenaza, un usurpador de lo que ella consideraba suyo por derecho. Sus celos se convirtieron en odio, sus intrigas en un laberinto de planes maliciosos.

Sentí la punzada de su desesperación cuando Sebastián le negó su afecto, la humillación cuando la rechazó en público, la furia cuando la ignoró por Elara. Esos eran los "dientes apilando venganza". No eran mis propios dientes, sino los de Aurelia, afilados por el desprecio y la herida de un amor no correspondido. Una venganza nacida del orgullo herido y de la incapacidad de ver que el amor no se puede forzar.

Y luego, recordé el final de la novela. Elara y Sebastián se unían, el reino celebraba, y Aurelia… Aurelia terminaba desterrada, despojada de su título, con sus crímenes expuestos. Odiada por todos, sola. Y mi "nueva" conciencia, mi mente de mi vida anterior, se estremeció. No podía permitir que eso sucediera.

Una voz ahogada escapó de mis labios, un gemido de protesta. Mis manos temblaban. No era solo la trama de un libro; era mi vida ahora. Esta mujer, Aurelia, con su historia trágica y sus defectos fatales, era yo. Y el destino que le esperaba, me esperaba a mí.

Me acerqué al tocador, mis ojos de zafiro fijos en mi reflejo. Las joyas que adornaban mi cuello y mis manos parecían brillar con una luz siniestra. Un collar de esmeraldas y diamantes pesaba en mi garganta. Aurelia siempre había usado joyas opulentas, no por gusto, sino para proyectar poder y estatus.

—Esto es una locura —murmuré, mi voz apenas audible. Mis dedos rozaron la superficie fría de una perla incrustada en un anillo.

De repente, una imagen vívida: el rostro de Elara, sonriente y radiante, mientras Sebastián le colocaba un broche con una rosa de zafiro en el cabello. La Aurelia original se había sentido un veneno corrosivo en ese momento, una furia hirviente que casi la consumió. Quería destruir esa imagen, quería arrancarle la sonrisa del rostro a Elara, quería que Sebastián la mirara solo a ella con esa adoración.

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juli martinez
que mal, el sistema en vez de ayudarla la estás hundiendo más en el papel de villana, espero pueda salir de esta porque va muy interesante y no quiero que la protagonista ahora acabe con todo lo que Aurelia había hecho para evitar su muerte
Mónica Aulet
Los tejes y manejes de la corte
Alma Morales
Que se divorcie 🙏🙏🙏 ,siguiente capitulo 🙏🙏
Alma Morales
Utiliza el clásico no me acuerdo,perdí la memoria 🤣🤣🤣
Alma Morales
Muy bue comienzo 👍
Viviana Maldonado
interesante comienzo niña!a seguir leyendote
Rusi Jmz
Se lee interesante, estaré esperando los siguientes capítulos 🤗
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