NovelToon NovelToon
BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:815
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20: LA BESTIA DEL MAR

El rugido de la criatura no fue solo un sonido.

Fue un impacto.

Una vibración que atravesó el aire, el agua… y los huesos.

El puerto entero respondió.

Las grúas metálicas temblaron como si fueran de papel.

Los contenedores se deslizaron unos centímetros sobre el suelo mojado. El mar golpeó con una violencia incontrolable, levantando columnas de agua que se retorcían como serpientes gigantes alrededor de la bestia.

La lluvia…retrocedió.

No dejó de caer.

Pero evitaba tocarla. Como si incluso el cielo entendiera que había algo allí que no debía desafiar.

La criatura era inmensa.

Desproporcionada.

Imposible.

Su cuerpo no tenía forma fija: el agua negra y la luz plateada se entrelazaban, formando músculos, garras, fauces… y volviendo a deshacerse en un ciclo constante.

Sus ojos.

Dos lunas vivas.

Clavadas en Lía.

Solo en ella.

—La heredera ha regresado.

La voz no salió de su boca.

No necesitaba hacerlo. Resonó dentro de cada mente presente.

Pesada.

Antigua.

Inevitable.

Lía sintió que el pecho se le cerraba.

No por miedo.

Por reconocimiento.

—¿Qué… significa eso…?

Su voz apenas salió.

Kael se colocó frente a ella de inmediato.

Instinto puro.

Su cuerpo se tensó como si pudiera enfrentar a algo así con fuerza física.

—No la escuches.

Pero su voz no era segura.

Ragnar se posicionó al otro lado.

Los dos hermanos.

Juntos.

Por primera vez.

Y eso era lo más alarmante. Porque si ellos estaban de acuerdo en algo…era que esto los superaba.

La bestia descendió.

No caminó.

El mar la sostuvo.

Se elevó con ella.

Como si fuera una extensión de su cuerpo.

Columnas de agua giraron a su alrededor, creando una especie de trono líquido en movimiento.

Selene retrocedió un paso.

Solo uno.

Pero suficiente para romper su imagen de control absoluto.

—No debía… manifestarse así…

Ragnar la miró con desprecio.

—Nunca tuviste el control.

La criatura volvió a hablar.

—La sangre del rey antiguo me ha despertado.

El aire se volvió más pesado.

La madre de Lía tembló.

Kael la miró de reojo.

—¿Qué más ocultaste?

Pero no hubo respuesta.

La bestia avanzó un poco más.

El muelle volvió a vibrar.

La estructura restante crujió.

A punto de colapsar otra vez.

Lía llevó la mano a su clavícula.

La marca ardía.

Pero ya no dolía.

Se sentía… correcta.

Como si finalmente encajara.

—Está reaccionando a mí…

Kael giró de inmediato.

—No la mires.

Demasiado tarde. Los ojos plateados de la criatura se clavaron en los suyos.

Y todo desapareció.

Silencio.

No oscuridad.

No luz.

Nada.

Luego…un pulso.

Un latido.

Otro.

Y entonces…existencia.

Lía abrió los ojos.

Pero ya no estaba en el puerto.

El aire era distinto.

Más limpio.

Más frío.

Más antiguo.

Se encontraba en un salón gigantesco.

Hecho de piedra blanca.

Pulida.

Perfecta.

Columnas enormes se elevaban hacia un techo invisible.

Entre ellas, ventanales abiertos mostraban un cielo nocturno dominado por una luna inmensa.

Más grande de lo que debería ser.

Más cercana.

Más viva.

Al fondo…un trono.

No dorado.

No adornado.

Plateado.

Simple.

Pero con un peso imposible de ignorar.

Poder.

Autoridad.

Destino.

—Sabía que llegarías.

La voz vino desde atrás.

Lía giró.

Y el mundo volvió a romperse.

Un hombre.

Alto.

Cabello oscuro.

Mirada plateada.

Y la misma marca.

En el mismo lugar.

Su respiración se detuvo.

—No…

El hombre sonrió.

No con arrogancia.

Con algo más profundo.

—Hola, Lía.

Dio un paso hacia ella.

—Ha pasado mucho tiempo.

—¿Quién eres? —susurró.

Aunque ya lo sabía.

Lo sentía.

En la sangre.

En la piel.

En la marca.

—Soy lo que dejaste atrás.

Hizo una pausa.

—Y lo que siempre fuiste.

Lía retrocedió.

—No… no es real…

—No.

Él negó suavemente.

—No lo es.

Pero su mirada no se apartó de ella.

—Eso no significa que no sea verdad.

Silencio.

La luna brilló más fuerte a través de las ventanas.

—Soy tu padre.

Las palabras no explotaron.

No hicieron ruido.

Pero destruyeron todo.

Lía sintió que el suelo desaparecía.

—Me dijeron que estabas muerto…

—Lo estoy.

Simple.

Directo.

Doloroso.

—Pero la sangre no muere.

Señaló el trono.

—El linaje tampoco.

Lía apretó los puños.

—¿Por qué me abandonaste?

El hombre cerró los ojos un segundo.

Y cuando los abrió…había dolor.

Real.

—Porque si no lo hacía…te habrían matado antes de que nacieras.

Silencio.

—¿Quién?

La respuesta llegó sin dudar.

—El consejo.

Todo encajó.

Demasiado rápido.

Demasiado claro.

—Ellos necesitaban controlar el trono.

Su voz se endureció.

—Y tú eras la única que no podían controlar.

La voz de la bestia retumbó en el salón.

—Despierta.

El suelo tembló.

Las columnas vibraron.

La imagen comenzó a fracturarse.

—No tengo tiempo —dijo su padre—. Escúchame.

Se acercó.

Colocó la mano sobre su clavícula.

Sobre la marca.

El contacto quemó.

Pero no dolió.

—No eres débil.

—No eres un error.

—No eres una víctima.

Cada palabra fue un golpe.

—Eres el origen.

La luz explotó.

El mundo comenzó a romperse.

—Acepta lo que eres.

—O todo lo que amas desaparecerá.

—¡LÍA!

Regresó.

De golpe.

Violento.

El aire volvió a sus pulmones.

El ruido.

La lluvia.

El mar.

El caos.

Kael la sostenía.

Sus manos firmes en sus hombros.

—Mírame.

Su voz no era la de un rey.

Era la de alguien que estaba a punto de perderlo todo.

—Mírame ahora.

Lía lo hizo.

Sus ojos ya no eran los mismos.

Había algo más.

Algo decidido.

Ragnar también lo vio.

La diferencia.

La transformación.

La bestia seguía frente a ellos.

Pero ya no era amenaza.

Era espera.

Lía se puso de pie lentamente.

La lluvia no la tocaba igual.

Se desviaba.

Como si algo la protegiera.

—No vino a destruir.

Su voz fue firme.

Clara.

—Vino a reconocer.

Kael frunció el ceño.

—Lía…

Pero no la detuvo.

Porque ya no podía.

Lía dio un paso hacia la criatura.

La marca brilló.

El aire vibró.

El mar respondió.

La bestia bajó la cabeza.

No como ataque.

Como reverencia.

Ragnar dejó de respirar.

Kael tampoco.

Selene… dio otro paso atrás.

—No…

La criatura habló.

—Reina de la luna…

El mundo tembló.

—Reclama tu trono.

Y en ese instante—

El sonido rompió todo.

Disparos.

Secos.

Rápidos.

Mortales.

Desde los contenedores.

Balas de plata.

Directo hacia Lía.

Pero esta vez…ella no retrocedió.

No gritó.

No dudó.

Levantó la mano. Y la luz explotó.

1
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta el libro
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta mucho
Ileana Martín
me gusta
Ileana Martín
me gusta las novelas estan súper bonitas
Ileana Martín
me encanta leer
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play