Que hacer cuando el deseo es más fuerte que la razón. cuando una cadena de errores te traen al punto más lujurioso de tu vida. ( está novela es para mayores de 18, contiene lenguaje y temática de adultos. SI no te gusta este tipo de historias puedes pasarla por alto.)
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- Diosa del tubo -
En el hotel Imperial, un calculador Tadeo escogía un hermoso antifaz de color rojo para él y Niqui. Su idea era que esos bellos antifaces estuvieran a juego, quería dar la sensación de que eran pareja, así como Niqui siempre afirmaba. Su mente maquinadora tenía la treta perfecta para poner a prueba a Pecado y Deseo.
- Hermosa, quiero que en el Imperio me llames "mi cielo" y yo te diré "amor".
- Estás con toda la actitud, veo que estás dispuesto a llevar a cabo este plan a como dé lugar, ¿verdad?
- Claro que sí, quiero que sepan que soy tu dueño, jajajaja, de mentiritas, pero tu dueño.
- Me encanta ver esa cara de maldad que pones, mi hermoso cielo.
Niqui estaba recordando cómo era su coreografía. Ella tenía todo un espectáculo planeado para su ex, espectáculo que nunca pudo mostrar. Pero ahora Tadeo quería que ella lo presentara delante de todos, y ella solo se lo había enseñado a Anastasia y a su impulsivo amigo. Por ende, trataba de recordar todo lo que había aprendido, porque de esta no se salvaba, ya que su amigo la había montado en ese tren y de él no se podría bajar hasta que hiciera su espectáculo completo.
Ya en la puerta del Imperio estaban una sexy Niqui y un seductor Tadeo, dispuestos a poner en marcha el plan de hacerles perder la cabeza a Deseo y Pecado. Con la altivez que lo caracterizaba, Tadeo cogió de la mano a su bella Niqui y la llevó al salón de baile. Ahí, en medio de la pista, se encontraba un precioso tubo de titanio esperando que Niqui hiciera su función. Se dispuso a quitar el abrigo que Niqui traía para que estuviera más cómoda y pudiera lucir su espectacular vestido.
- Dime, cielo, ¿cómo sabrán que estoy aquí?
- Ay, mi amor, creí que ya te habías dado cuenta de que los fundadores saben quién está en esta propiedad. Apenas cruzas el bosque, tu dispositivo de voz da tu ubicación. Y si recuerdas, cada uno tiene un número.
- Ok, ¿y cuál es tu plan, mi cielo?
Vamos a bailar, como siempre lo hacemos.
Así fue que Niqui y Tadeo se pusieron a bailar como siempre lo hacían, demasiado sensuales, como si se tratara de una hermosa pareja hetero. Un pícaro Tadeo tocaba muy sutil pero eróticamente a Niqui, mientras que ella no escatimaba en los movimientos de caderas que le proporcionaba a su amigo. Después de tres piezas de baile, se hicieron presentes Deseo y Pecado.
Cada uno llegó en direcciones diferentes, pero tenían un propósito: buscar a su bella Afrodita, la cual estaba más que sexy con su hermoso vestido, el cual no pasó desapercibido por ninguno de ellos. Decidieron acercarse a donde la chica que les robaba los pensamientos a la hora de estar metidos en el imperio.
- Dime Afrodita, ¿por qué no llegaste a buscarme si ya hace rato estabas en el Imperio?
- Hola mi bello Pecado, ¿cómo estás de lindo hoy?
Niqui iba a contestar a su pregunta cuando un sexy Deseo se le adelantó robándole un apasionado beso, de esos que solo él sabe darle, y contestó de la manera más seca posible a un acusador Pecado.
- No nos buscó a ninguno de los dos porque está con su esposo, ¿no es así mi bella Afrodita?
- Así es, mi sexy Deseo.
- Con que tú eres el esposo de mi linda Afrodita.
- Así es, y ustedes dos me están interrumpiendo. Quiero convencerla de que me regale algo muy especial que hace solo para mí.
- ¿Y qué cosa, si se puede saber qué le estás pidiendo?
- Tú debes de ser Deseo, ¿no es así? ¿O debo decirte ángel de ojos negros?
Deseo sonrió de forma seductora, sabía que Afrodita hablaba de todo lo que hacía ahí con su esposo, lo que le indicaba que le había contado todo lo que ellos habían vivido hasta ahora. Eso lo hacía regocijarse de satisfacción.
- Si, soy Deseo, pero dime qué es lo que pediste a mi hermosa Afrodita.
- Algo de otro mundo, que solo sabe hacer ella. Ya lo verás.
Ese fue el punto de referencia para que ella iniciara su función. Se acercó a Pecado y lo besó como si de su vida se tratara y él respondió con la misma pasión que ella. Repitió la misma acción con Deseo, lo besó igualmente y, claro está, él contestó al beso. Cuando se separó, se acercó muy de cerca a los labios de Tadeo, pero sin llegar a hacer contacto con él, le dijo:
- Esto lo hago por ti, mi cielo.
Y se dispuso a empezar su espectáculo. Tadeo fue a la cabina de sonido y pidió la pista para que Niqui empezara con su función, y luego tomó asiento mientras que Deseo y Pecado se quedaron de pie observando cada uno de los movimientos alucinantes que hacía Afrodita. La sonrisa tan jodidamente sexy de ese par le decía a Niqui que lo estaban disfrutando. Cuando ella se dispuso a realizar sus movimientos en el tubo, eso les voló la cabeza. Su expresión cambió a una de lujuria.
Deseo y Pecado se perdieron en cada movimiento que realizaba Niqui. Si antes esa chica les parecía especial, ahora había sobrepasado los límites de sensualidad que podía tener. Jamás se imaginaron que tuviera tanta flexibilidad. Los movimientos que ella hacía eran profesionales y muy bien calculados. No solo ellos estaban perdidos por el espectáculo, sino todos los que en ese salón estaban. Pues el vestido de Niqui era la perdición para hombres y mujeres que ahí se encontraban. A eso sumado el gran show que estaba montando en ese tubo, la hacía ver como toda una diosa sensual.
Cuando el espectáculo iba a concluir, Niqui se encontraba en la parte superior del tubo y con un descenso muy candente y dramático a la vez, dio por terminada la función. Cuando se encontraba al frente de Deseo y Pecado, se escuchó la voz muy grave y sexy de un hombre de traje vinotinto que le decía que por favor le diera un lugar en su cama por esa noche. Ella respondió con la sensualidad que siempre ha emanado de ella.
- Lo siento, pero mi cama ya está llena por esta noche.
Qué lástima, quería probar tus ricos movimientos. Estaré muy pendiente de ti y llegará el momento en que tus hombres se descuiden y yo pueda robarte. Deseo llevarte a mi cama, diosa del tubo.