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Mi Mayor Knock Out

Mi Mayor Knock Out

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor a primera vista / Mi novio es un famoso / Romance
Popularitas:431
Nilai: 5
nombre de autor: Dyanne Valdez

Valeria Castillo tiene una vida clara y ordenada: es periodista deportiva, ama su trabajo y sabe perfectamente cómo manejar a los hombres arrogantes del mundo del boxeo. Al menos… eso creía.

Todo cambia cuando conoce a Adrián Vega, el boxeador más prometedor del campeonato nacional. Talentoso, peligroso dentro del ring, insoportablemente seguro de sí mismo fuera de él… y con una sonrisa capaz de arruinarle la paciencia a cualquiera.

Lo que empieza como simples entrevistas pronto se convierte en algo más complicado: miradas demasiado largas, discusiones cargadas de tensión y una atracción imposible de ignorar. Adrián está acostumbrado a ganar todas sus peleas, pero nunca ha tenido que luchar por el corazón de una mujer que no piensa caer fácilmente.

Entre entrenamientos brutales, campeonatos que pueden cambiar una carrera, celos inesperados y momentos tan caóticos como románticos, Valeria descubrirá que amar a un boxeador significa vivir al borde del nocaut emocional.

Porque Adrián Vega puede derrotar a cualquiera en el ring…

pero con Valeria Castillo cada día es una pelea nueva.

Y tal vez la más difícil de todas.

NovelToon tiene autorización de Dyanne Valdez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 La periodista que distrajo al campeón

Cuando Valeria llegó a la redacción al día siguiente, ya sabía que algo iba mal.

Primero fue el silencio.

Ese tipo de silencio extraño que ocurre cuando muchas personas están conteniendo la risa.

Luego vio las pantallas.

En tres monitores distintos estaba reproduciéndose el mismo video.

Adrián.

La venda en la ceja.

La sonrisa descarada.

Y su voz diciendo:

“Una periodista con ojos verdes me distrajo.”

Valeria cerró los ojos lentamente.

—No.

Demasiado tarde.

Camila apareció desde el otro lado de la sala con una sonrisa enorme.

—¡Llegó la celebridad!

Varias personas comenzaron a aplaudir.

Valeria dejó su bolso sobre el escritorio.

—Si alguien dice una palabra—

Un redactor levantó la mano.

—¿Distracción?

Las risas estallaron.

Camila se sentó en el borde del escritorio de Valeria.

—Literalmente estás en todos lados.

Le mostró el teléfono.

Titulares.

Memes.

Videos.

Uno mostraba a Adrián mirando hacia la tribuna con corazones animados.

Otro decía:

“Cuando el campeón ve a su crush en la pelea.”

Valeria se llevó una mano a la frente.

—Voy a demandar internet.

Su jefe salió de la oficina con una sonrisa que intentaba disimular.

—Castillo.

Ella levantó la mirada.

—¿Sí?

—Excelente trabajo.

Valeria frunció el ceño.

—No hice nada.

—Exacto.

Se cruzó de brazos.

—Y aun así conseguiste el artículo más leído de la semana.

Camila levantó una mano.

—También consiguió un boxeador.

Valeria la miró con expresión asesina.

—Cállate.

Su jefe dejó un archivo sobre el escritorio.

—Necesito que cubras la inauguración del nuevo gimnasio municipal.

Valeria suspiró.

—Perfecto.

Un evento tranquilo.

Sin boxeadores famosos.

Sin cámaras virales.

Sin Adrián Vega.

Exactamente lo que necesitaba.

El gimnasio estaba lleno de gente.

Autoridades locales.

Deportistas.

Periodistas.

Niños.

Valeria caminaba tomando notas mientras el alcalde hablaba en el escenario.

Todo era normal.

Perfectamente normal.

Hasta que escuchó un murmullo detrás de ella.

—¿Ese no es…?

—Sí.

—Es él.

Valeria sintió una sensación familiar de desastre acercándose.

Se giró lentamente.

Y lo vio.

Adrián Vega.

Caminando hacia el interior del gimnasio como si aquel lugar le perteneciera.

Pantalones deportivos.

Sudadera negra.

Y una pequeña cicatriz recién formada en la ceja.

Valeria cerró los ojos.

—Por supuesto.

Camila, que estaba a su lado, susurró:

—¿Te sigue?

—No.

—Valeria.

—No.

—Está caminando hacia aquí.

Valeria abrió su libreta.

—No lo mires.

—Pero—

—Ignóralo.

Camila levantó las cejas.

—Esto va a ser divertido.

Adrián se detuvo justo frente a ellas.

—Buenos días.

Valeria siguió escribiendo.

Como si no existiera.

Adrián inclinó la cabeza.

—Vaya.

Pausa.

—Ni siquiera un saludo para el hombre que casi muere por tus ojos.

Camila se giró inmediatamente.

—Hola.

Valeria siguió escribiendo.

—Estoy trabajando.

Adrián observó su libreta.

—Interesante.

—¿Qué?

—Pensé que ibas a cubrir boxeo.

Valeria levantó la mirada lentamente.

—Estoy cubriendo deporte.

—Yo soy deporte.

Camila se llevó una mano a la boca para no reír.

Valeria volvió a escribir.

—No oficialmente.

Adrián cruzó los brazos.

—Eso suena ofensivo.

Valeria no respondió.

Un fotógrafo cercano ya estaba apuntando la cámara.

Adrián bajó un poco la voz.

—¿Sigues enojada?

Valeria respondió sin mirarlo.

—No.

—Eso suena como un sí.

—No.

—Sí.

Valeria apretó el bolígrafo.

—Vega.

—Castillo.

—Si no te vas—

—¿Vas a abrirme la otra ceja?

Camila dejó escapar una risa.

Valeria la ignoró.

Adrián observó la libreta.

—¿Qué escribes?

—Notas.

—¿Sobre mí?

—No.

—Deberías.

Valeria lo miró.

—No eres tan interesante.

Adrián sonrió.

—Cinco millones de personas parecen pensar lo contrario.

Camila murmuró:

—Siete millones ahora.

Valeria la fulminó con la mirada.

Adrián bajó la cabeza un poco para quedar a la altura de Valeria.

—Tengo una pregunta.

—No.

—Ni siquiera sabes cuál es.

—La respuesta sigue siendo no.

—¿Por qué tus ojos son verdes?

Valeria lo miró con incredulidad.

—¿Esa es tu pregunta?

—Sí.

—¿Qué clase de pregunta es esa?

Adrián se encogió de hombros.

—La que me costó una ceja.

Camila no pudo contenerse más y comenzó a reír.

Valeria intentó mantener la seriedad.

Realmente lo intentó.

Pero la forma en que Adrián dijo aquello…

con esa expresión completamente seria…

era absurda.

Ridícula.

Y por alguna razón…

divertida.

Un pequeño sonido escapó de sus labios.

Adrián levantó las cejas.

—¿Eso fue…?

Valeria inmediatamente volvió a ponerse seria.

—No.

—Creo que sí.

—No.

—Te escuché.

—No me escuchaste.

Camila estaba doblada de risa.

—Valeria se rió.

Adrián sonrió lentamente.

Como si acabara de ganar una pelea.

—Finalmente.

Valeria cerró su libreta.

—No pasó.

Adrián inclinó la cabeza.

—¿Entonces puedo intentar hacerlo otra vez?

Valeria lo miró con los ojos entrecerrados.

—No lo recomiendo.

Pero esta vez…

había algo distinto.

Porque Adrián ya había visto lo que estaba buscando.

Cuando Valeria reía…

su expresión seria desaparecía por completo.

Y por alguna razón…

eso le gustó incluso más que sus ojos.

Camila murmuró al oído de Valeria:

—Creo que le gustas.

Valeria respondió sin apartar la mirada de Adrián.

—Creo que es un problema.

Adrián sonrió.

—Estoy de acuerdo.

Y por primera vez…

Valeria no supo exactamente si estaba hablando de ella.

O de él.

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