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El Contrato Del Despecho

El Contrato Del Despecho

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Margo siempre fue la mujer de los planes perfectos, hasta que su prometido la abandonó en el altar por su mejor amiga. Humillada y con la prensa social acechando, Margo decide que no será la víctima de esta historia. En un arrebato de orgullo y dolor, recurre a la única persona que odia tanto como a su ex: Lucas, el rival empresarial de su familia y el hombre que ha intentado hundir sus negocios por años.
​Lucas acepta la propuesta de un matrimonio por contrato, pero no por caridad. Él ve la oportunidad de finalmente entrar en el círculo de poder de los de Margo. Lo que comienza como una alianza gélida y transaccional, pronto se convierte en un campo de batalla emocional donde el odio se confunde con una atracción eléctrica. En un juego de apariencias, Margo y Lucas deberán decidir si su unión es la mejor venganza o la peor de sus derrotas.

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Capitulo 6

​El espejo del vestidor devolvía la imagen de una mujer que Margo apenas reconocía. Llevaba un vestido de seda líquida en color azul medianoche, tan oscuro que parecía negro hasta que la luz lo golpeaba. El escote en la espalda caía hasta la base de la columna, dejando expuesta una piel que se sentía erizada por la ansiedad. En su cuello, el collar de zafiros que Lucas le había enviado esa tarde pesaba como un grillete de lujo.

​Margo se sujetó al borde del tocador. Sus manos temblaban. No era el miedo a la prensa lo que la asfixiaba, sino la realidad del evento: la Gala Benéfica de la Fundación Helios. Era el corazón palpitante de la sociedad que la había visto nacer, crecer y, recientemente, ser humillada.

​—Cinco minutos, Margo.

​La voz de Lucas llegó desde la puerta. Él estaba allí, apoyado en el marco, luciendo un esmoquin que parecía una armadura moderna. Su mirada recorrió la espalda desnuda de Margo con una lentitud que la hizo sentir más expuesta que si estuviera desnuda.

​—No creo que pueda hacerlo —susurró ella, odiando la debilidad en su voz.

​Lucas caminó hacia ella. Se detuvo justo detrás, pero no la tocó. Su reflejo se impuso sobre el de ella en el espejo; eran una imagen de poder absoluto, pero Margo sabía que por dentro era solo cristal a punto de estallar.

​—Puedes —dijo él, su voz baja y autoritaria—. Porque si te quedas aquí, Mateo gana. Si sales por esa puerta y caminas como si fueras la dueña de la ciudad, él se convierte en el hombre que perdió el tesoro más grande por una baratija. Tú eliges quién quieres ser esta noche: la víctima o la reina

​La llegada al Gran Salón fue una explosión de flashes y susurros. El aire olía a perfumes caros y a la anticipación morbosa del desastre. En el momento en que los "Señores Thorne" cruzaron el umbral, el murmullo de quinientas personas cesó por un segundo antes de transformarse en un siseo constante.

​Margo sentía cada mirada como una aguja. "Mira qué rápido se recuperó", "Es una boda de conveniencia", "Pobre chica, se vendió al enemigo". Los susurros la envolvían como una red de pesadilla.

​Y entonces lo vio.

​En el centro del salón, cerca de la fuente de champán, estaba Mateo. Se veía más delgado, quizás cansado, pero a su lado estaba Sofía. Ella llevaba un vestido rosa pálido, casi nupcial, y se aferraba al brazo de Mateo con una mezcla de orgullo y desafío. El mundo de Margo se tambaleó. El dolor del altar regresó con una fuerza física que le quitó el aire. Sus pasos vacilaron.

​—Respira —la orden de Lucas llegó a su oído.

​Antes de que alguien pudiera notar su debilidad, Lucas pasó un brazo firme alrededor de su cintura, atrayéndola hacia él con una posesividad que no dejó lugar a dudas. La pegó a su costado, permitiendo que el calor de su cuerpo filtrara la frialdad del pánico de Margo.

​Lo que siguió fue una demostración de poder psicológico. Lucas no evitó a Mateo; caminó directamente hacia él.

​Margo sintió el impulso de huir, pero la mano de Lucas en su cintura era un ancla. Sus dedos, largos y seguros, presionaban rítmicamente contra su cadera, un mensaje silencioso que decía: Estoy aquí. No te caerás.

​—Mateo —dijo Lucas, su voz proyectando una cordialidad que resultaba aterradora—. Qué agradable sorpresa. Supuse que estarías demasiado ocupado gestionando tus deudas como para asistir a una gala benéfica.

​Mateo palideció. Miró a Margo, buscando en sus ojos la tristeza que él necesitaba para alimentar su ego. Pero Lucas intervino antes de que Margo tuviera que hablar. Se inclinó hacia ella y le dio un beso suave en la sien, un gesto tan íntimo y devoto que provocó un jadeo colectivo en el círculo cercano.

​—Cariño, ¿te acuerdas de Mateo? —preguntó Lucas con una sonrisa depredadora—. El hombre que nos hizo el favor de dejarnos el camino libre.

​Margo sintió una extraña oleada de energía. La humillación de Mateo era un bálsamo. Al notar el contacto de Lucas —el roce de su barba contra su frente, la firmeza de su brazo—, una confusión abrumadora la invadió. Sabía que era una actuación. Sabía que Lucas Thorne no la amaba. Pero en ese salón lleno de buitres, el contacto físico de su enemigo era lo único que la hacía sentir segura.

​Lucas no solo la estaba protegiendo; estaba reclamando su territorio. Cada vez que él le susurraba algo al oído para hacerla reír frente a los fotógrafos, o cuando le apartaba un mechón de pelo de la cara con una delicadeza fingida, Margo sentía que la armadura de él se convertía en la suya propia

​—Margo, por favor… —intentó decir Mateo, dando un paso hacia ella—. No tienes que hacer esto. Sabemos quién es Lucas.

​Margo dio un paso adelante, separándose ligeramente de Lucas pero manteniendo su mano entrelazada con la de él. Miró a Sofía, que intentaba mantener una sonrisa que ya se estaba desmoronando, y luego a Mateo.

​—Tienes razón, Mateo. Sabemos quién es Lucas. Es el hombre que me dio su apellido cuando tú me quitaste el mío. Es el hombre que me dio poder cuando tú intentaste dejarme en la calle. Y, sobre todo —ella apretó la mano de Lucas, sintiendo la respuesta inmediata de sus dedos—, es el hombre que me hace darme cuenta de que lo nuestro no fue un gran amor, sino un error de cálculo.

​ Lucas la miró. No era la mirada del contrato. Había algo más, una chispa de respeto genuino al ver cómo ella finalmente empuñaba el arma que él le había dado.

​ La pareja abandonó la gala antes de que terminara, dejando tras de sí un incendio social. No necesitaban quedarse más tiempo; el trabajo estaba hecho.

​ Mientras bajaban las escaleras hacia el coche, Margo soltó la mano de Lucas. El frío de la noche la golpeó de inmediato, y la ausencia de su contacto físico se sintió como una pérdida física repentina.

​—Estuviste excelente —dijo Lucas, recuperando su tono profesional mientras abría la puerta del vehículo—. La prensa tendrá material para semanas. Mateo no podrá mostrar la cara en el club sin que alguien se ría de él.

​Margo entró en el coche y sacó su teléfono. Las redes sociales ya estaban inundadas de fotos de la gala. La imagen principal no era la de la traición de Mateo, sino una foto capturada en el momento en que Lucas le besaba la sien. El titular era devastador para su ex: "El poder tiene un nuevo nombre: Los Thorne eclipsan el escándalo".

​ Sin embargo, Margo no miraba al titular. Miraba la forma en que Lucas la sostenía en la foto. Se veía tan real que me asustaba. Se preguntó, con el corazón todavía acelerado, en qué momento la actuación se había vuelto tan convincente que ella misma había olvidado que todo era una mentira.

​ Lucas se sentó a su lado, guardando una distancia prudente de nuevo. El silencio en el coche ya no era de odio, sino de una tensión nueva, mucho más difícil de manejar que la rabia.

​—Lucas —dijo ella, mirando por la ventana—. La próxima vez… no hace falta que seas tan convincente.

​ Lucas no se movió, pero sus ojos brillaron en la oscuridad del coche.

​—¿Quién dice que estaba actuando, Margo? —respondió él en un susurro que la dejó sin aliento—. En los negocios, como en la guerra, a veces la mejor forma de ganar es creerse la propia mentira.

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Graciela Barragan Piedra
Me encantó! Nada de mafias, matanzas, secuestros, erotismo explícito.
Genial la novela! Gracias por compartir tu talento!
Graciela Barragan Piedra
El destino jugó a su favor! Ambos son únicos!
Daiana Martínez
muy buena novela!!
Lobe ❣️: muchas gracias ☺️
total 1 replies
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela 👏
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