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ATADURAS MATRIMONIALES [OMEGAVERSE]

ATADURAS MATRIMONIALES [OMEGAVERSE]

Status: Terminada
Genre:Yaoi / ABO / Embarazada fugitiva / Matrimonio por contrato / Contratadas / Completas
Popularitas:3.2M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Dalianegra

(OMEGAVERSE/BL/YAOI)
SIN EDITAR.
Saije es un Omega que cree que todo lo puede tener en la palma de su mano. Sus padres siempre lo complacían en todo, hasta que le hablan sobre el matrimonio y se rehusa totalmente. Es quisquilloso, caprichoso, vanidoso y malcriado y ningún Alfa le gustaba lo suficiente. Entonces, sus padres casi quedan en banca rota y lo hacen casarse con Jaehan, un Alfa de buen puesto, dominante, fuerte y respetuoso.
Saije le hace la vida imposible con sus travesuras, palabras groseras y escapadas, mientras que Jaehan, comienza a perder la paciencia.
Siendo dos completos desconocidos, ¿qué podría suceder?
¿Cuánto le podrá durar la paciencia a Jaehan para hacerle entender el gran poder que puede tener como Alfa?

NovelToon tiene autorización de Dalianegra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

24.

Quiso aguantar la respiración para no mostrar nada, pero le fue irrealizable. El sentir el cuerpo de Jaehan contra el suyo no era sencillo y más cuando lo sentía tocarlo y besar su piel. Pensó que se podía caer al suelo y apretó los antebrazos del Alfa quien estaba atento a cada una de sus acciones.

Movió su rostro de forma lenta y lo vio con sus labios entreabiertos. Acercó los suyos y Saije los sintió por unos segundos donde casi se desesperó. Jaehan se divirtió provocándolo unos segundos haciendo que lo iba a besar, para luego no hacerlo. Era demasiado caprichoso y orgulloso, así que quiso que le rogara que lo besara. Llevó una de sus manos a su espalda baja y con la otra lo tomó del cuello con fuerza. Volvió a acercar sus labios y Saije sintió su respiración caliente que le aceleró el corazón.

—Si quieres que te bese, tendrás que usar esa linda boquita para rogarme —habló.

El Omega abrió sus ojos y lo quedó mirando unos segundos.

—¿Quién dijo que quiero besarte? —espetó.

Jaehan sonrió.

—Más bien deberías agradecer que lo hice una vez porque no lo volveré a hacer.

—¿No?

—No —respondió seguro el Omega.

—Ya veo.

Saije lo vio alejarse para beber un poco de agua. Lo vio beberla como si nada hubiera ocurrido cuando él sentía su cuerpo cerca de los cincuenta grados o peor. Tragó saliva y pensó que era su oportunidad de escapar sin duda alguna. Quiso hacerlo y no darle en el gusto ni en ese momento ni nunca.

Sin más, lo vio marcharse y se quedó ahí solo. Formó puños opinando que era un idiota por lo que había hecho. Se golpeó mentalmente para dejar de creer tonterías y solo se fue a su habitación porque no pensaba hacer lo que él decía. Se acostó más que enojado y dio miles de vueltas en la cama sin poder dormir. El dolor en su pie aún seguía, así que, por cada movimiento brusco, obtenía un pequeño dolor.

Estaba tan molesto que quiso ir a su habitación y hacer que Jaehan le ruegue hasta morir por ser tan tonto, idiota, dominante y atractivo.

Cuando amaneció, Jaehan únicamente se fue a su trabajo y Saije lo vio marcharse como si nada hubiera pasado. Se enojó aún más porque no había motivo para estar pensando en nada porque así debía ser. Así debía categorizar lo que había pasado entre ellos: como la nada misma.

Soltó un suspiro y caminó con lentitud. El tobillo le dolía menos, pero no quería pisar mal. Tomó desayuno en silencio y no escuchó ninguna de las cosas que Anna le decía. Ella estaba alegre y tarareando alguna canción como muchas otras veces, pero él solo estaba mirando a la puerta reflexionando en cuánto faltaba para que Jaehan llegara. Al mirar a la cocina, vio la caja de chocolates ahí. Formó puños y pensó en tirarlos y quemarlos. No supo donde había quedado la nota. Comenzó a mirar por todos lados hasta que la encontró debajo de la caja de los chocolates y la rompió en miles de pedazos. Anna no supo lo que estaba rompiendo, pero lo quedó mirando unos segundos porque la enorme cantidad de enojo que había en su cuerpo era desmedida para lo pequeño que era.

No quiso preguntar nada creyendo que se podría desquitar con ella y siguió concentrándose en la comida que iba a preparar para hoy.

Saije al aburrirse, subió a su habitación para ordenar su ropa en el nuevo closet que le había llegado que era de cuatro puertas y casi diez cajones. Dejó todo muy bien ordenado como todo lo que le gustaba tener. A veces se aburría en casa y solía ordenar la ropa por colores o por la primera letra, así que se puso a hacer aquello mientras esperaba que el tiempo fuera avanzando. Quiso que llegará luego para tirarle algo por la cabeza e irse a acostar más que satisfecho y con una sonrisa.

—¿Qué supone ese Alfa de cuarta? Jamás lo volveré a besar —aseguró.

Cuando Jaehan llegó, pasó saludando a Anna y Saije le dio una breve mirada para ver como dejaba un paquete en la mesa. Apretó el tenedor con enojo de tan solo imaginar que era otro regalo o algo de su famosa secretaria. Intentó hacer memoria para recordar como era cuando la había visto hace unas semanas y únicamente le llegaba el pensamiento de que la había encontrado linda.

No pudo evitar pensar en si Jaehan la encontraba más linda a ella que a él.

No dijo nada, se limitó a solo su mente y centró su mirada en la comida cuando lo escuchó sentarse frente a él. Quiso mantener la mirada baja todo el tiempo para no darle ni una sola mirada cuando escuchó a Anna preguntarle:

—¿Quién le dio ese regalo, joven Jaehan?

Se quedó quieto esperando una respuesta.

—Ah, mi secretaria —respondió y le dio una breve mirada a Saije para decir con diversión—: Es que ella es atenta, siempre anda pendiente de si estoy bien o no, no es como otras personas que solo se dedican a exasperarme.

El Omega hizo oídos sordos mientras se repetía que le daba igual todo.

—Oh, ya veo, ¿es por su regalo de cumpleaños atrasado?

—No, fue un simple obsequio. El de mi cumpleaños ya me lo dio.

Saije no recordaba el tono de voz de su secretaria, pero al recordar que la llamada había sido contestada por una mujer justo ese día, asumió que entonces con ella había estado y que a eso se debían los regalos.

Entonces, Saije se comenzó a sentir mal.

—Eso está bien.

—Claro, es que ella es amable y... ¡Ah! —soltó un grito cuando un golpe le llegó por debajo de la mesa en una de sus piernas.

—Ay, perdón, creí que estabas más lejos —susurró Saije fingiendo confusión.

Jaehan lo quedó mirando unos segundos.

—¿Qué me estaba diciendo? —inquirió Anna ajena a todo lo que ambos estaban haciendo.

—Te decía que Magdalena es amable y siempre esta... ¡Ah! ¡¿Otra vez?! —preguntó cuando le llego otro golpe.

—Bueno, me gusta estirarme y tú justo te ganaste al frente cuando te sientas en la cabecera de la mesa.

—¿Decía? —preguntó Anna de nuevo.

—Te decía —comenzó Jaehan sin quitarle la mirada al Omega —, que Magdalena...

Soltó un quejido cuando otro más le llego. Ya daba por hecho que las piernas le iban a quedar moradas.

—Deja de golpearme —exigió.

—Debiste sentarte en otro lado.

Entonces, Anna comenzó a ver como ambos se quedaron mirando casi lanzando rayos láser por los ojos. Vio a Saije patear la mesa más de una vez cuando Jaehan se movía y no podía golpearlo a él hasta que el Alfa tomó su pierna por debajo de la mesa.

—Deja de golpearme, dije.

—Siéntate en otro lado, dije —habló Saije y quiso mover su pierna, pero él no lo dejó.

Quiso golpearlo con la otra cuando él le tomó las dos piernas.

—¡Suéltame!

—¿Qué pasa si te dejo debajo de la mesa?

—¡Maldito malnacido! —exclamó con fuerza Saije con ganas de tirarle el pan en la cara.

—Que boca tan suelta tienes.

Anna los fue mirando uno a uno oyendo como se gritaban cosas y, de forma disimulada, fue tomando su bolso para marcharse y dejarlos solos.

—¡Suéltame ya!

Intentó mover sus piernas con fuerza y una de sus rodillas choco en la mesa, Jaehan apretó su tobillo adolorido y soltó un quejido. Al darse cuenta de lo que había hecho, lo liberó.

—Lo siento, perdón, lo había olvidado —se disculpó viendo como se ponía de pie, pero que soltaba un quejido y cojeaba.

Se puso de pie también para acercarse a él.

—Déjame ver.

A Saije le dolía mucho, así que lo dejó pensando que ahora sí tenía el tobillo dislocado. Lo vio agacharse y como levantaba su pie con cuidado para quitarle la pantufla con la cual andaba. Jaehan vio que no tenía hinchado como antes, pero se veía un poco rojo debido a que él había apretado el área.

—No tienes nada, todo está bien, solo apreté muy fuerte.

Saije lo vio desde arriba y luego desvió la mirada molesto. De reojo vi como Jaehan se levantaba y quiso ignorarlo, pero el tenerlo tan cerca de nuevo le jugó en contra. Miró al frente para ver su pecho que subía y bajaba de forma lenta y calmada, pero que el suyo ya se había desesperado.

Sintió como se acercaba a él.

—Ya déjame tranquilo o te voy a golpear donde de verdad te duela.

—No creo que quieras golpearme ahí. ¿Ya me vas a decir que te bese?

—¡Te dije que no te voy a besar nunca más!

—Eres tan mentiroso —susurró Jaehan avanzando —. Si estás queriendo eso desde que llegué. He estado sintiendo tus feromonas todo el tiempo.

—¡No estoy liberando nada! —gritó.

—Deberías ser un buen esposo y darme mi beso de buenas noches.

Saije alzó la mirada para decirle lo más grosero que se le pudiera ocurrir, pero pasó por su lado para ir a beber algo de agua y solo irse a dormir. Sintió el dolor en su tobillo y quiso golpearlo de nuevo por eso. Giró su rostro para ver nuevamente la caja de chocolates que seguía estando ahí. No quería que Jaehan los comiera, ni los mirara, ni lo tocara, ni nada en lo absoluto.

Lo escuchó caminar detrás, pero solo subió las escaleras y Saije aprovechó para tirar los chocolates a la basura antes de que sea demasiado tarde. Se quedó viendo por la ventana unos segundos a pesar de que estaba de noche.

Habían más casas cerca, pero tampoco estaban al lado y estaban por el otro lado donde el río no estaba.

Soltó un suspiro y escuchó sus pasos de nuevo. Se puso tenso de inmediato y nada más se quedó ahí mirando al frente hasta que lo vio a su lado sacando un poco de agua. Vio que sus manos casi se tocaban y tragó saliva. Jaehan lo miró de reojo por unos segundos porque seguía soltando feromonas, pero también seguía sin decir nada. Soltó una pequeña sonrisa y vio que la caja de los chocolates ya no estaba.

—¿Te duele mucho el tobillo?

—Qué te importa. Si me duele es por tu culpa.

—Tú me empezaste a patear por estar celoso —dijo Jaehan.

—¡¿Quién carajos estaba celoso, imbécil de mierda?!

—Esa boca que tienes —farfulló el Alfa observándolo desde arriba.

—¿Y qué piensas hacer? No me das miedo —soltó mirándolo atentamente.

Lo vio acercarse y comenzó a sentir un poco de miedo. Besó su mejilla con lentitud y su cuerpo se estremeció, entonces sintió sus feromonas. El olor a anís le llegó de golpe y cerró sus ojos sintiendo como Jaehan rodeaba su espalda baja con su brazo.

—No quieres asumir que quieres besarme ahora, pero si sientes mis feromonas puedes decir que sí a todo.

—N-no es verdad.

Pero Saije había sido fuerte para no caer en aquella tentación tan grande, sin embargo, al sentir sus feromonas se sintió consumido por completo.

—Sabes, tengo buen olfato, pude sentir tus feromonas apenas entre a la casa y como iban aumentando con cada vez que nombraba a mi secretaria. Estoy seguro que si te toco ahí estarás mojado.

Jaehan se fue a su cuello donde beso con ganas y lo escuchó gemir.

—Ah... Bésame, quiero que me beses, por favor. Bésame ahora —rogó.

Jaehan no perdió ni un solo segundo y nada más lo hizo. Se besaron con ganas. Con las ganas que tenían contenidas desde ayer. Saije rodeó su cuello y se puso de puntillas, pero aún así quedaba más bajo. Ante eso, fue tomado con demasiada facilidad del suelo y rodeó su cuello con más fuerza para no caerse. Jaehan lo dejó sentado en la encimera e introdujo su lengua en su boca escuchándolo gemir. Llevó sus manos a su trasero donde lo sintió mojado.

—Ahora dime que me odias —murmuró contra sus labios.

—Te... odio —dijo Saije y lo hizo sonreír mientras le comenzaba a quitar el pantalón y el Omega movió sus manos hasta el suyo para abrirlo y tomar lo que ahí había.

El Alfa lo volvió a tomar dejando sus manos en su trasero y se movió para pegar su espalda en la pared.

—Insúltame ahora —ordenó y entró en él.

—¡A-ah...!

Saije lo sintió diferente debido a que era otra posición. Podía sentir que tocaba justo en ese punto sin dificultad alguna y el placer explotaba por todo su cuerpo haciéndolo casi temblar. Formó puños con su camisa para sostenerse y Jaehan levantó su cuerpo una vez más.

—Vamos, dime algo si tanto te gusta insultarme.

—Maldito —gimió.

—Te he oído decirme cosas peores.

—Jódete...

Entró con fuerza haciendo que su espalda se golpee contra la pared.

Saije arqueó su espalda sintiéndolo grande y que llenaba todo dentro de él. Ocultó su rostro en su cuello y gimió con ganas sintiendo el aroma de sus feromonas y movió su rostro para besarlo.

—No pares —rogó viendo sus ojos dorados.

1
Valeria Mazariegos
Me caga que hayan eso los hijos de la guayaba
Valeria Mazariegos
JAJAJAJAJA ay mi Saije
Valeria Mazariegos
Cada que regreso, me dan ganas de entrar al libro y agarrar el cuchillo para quitarle los huevos
Treisy Ecnop
leyéndola por segunda vez
13/05/26
YuLisa 77
se levantó REcargadoo 🔫
YuLisa 77
a cuáles mejillas...😙
Aiden
Que hipócritas, Saije tiene traumas, ¿que es lo difícil de entender? si Jaehan lo entiende ¿por qué a los demás les molesta? se ve que no los han querido ni un poquito jajaja
ary
me super encanto
Reserver
😢
Reserver
pero de que hablan, Saije se lastima solo Jaehan no le esta haciendo nada 🤣
ary
jajjajaq tan inocente
Melany Carrion
es divino me encantó lo leí hace un año y medio y me encanta
o tanto que lo volví a leer varias veces
Shioko Momosono
re leyendo la historia si era bien mamón y fastidioso el pdejo este 🤣🤣🤣🫰
Fri Gr
/Grimace/
Alessa Lombardo
Por que tiene que ser tan controladora señora?
Yudiela Arboleda
bien que si se redimió el saije lo amé 🥰la forma en que trató a su alfa después de todo el desmadre que armó
Yudiela Arboleda
es verdad fue inhumano lo que vivo pero no tenía por que ser tan maldito con la única persona que lo acogió a pesar de el alfa no lo trataba mal y el se ganó a pulso el trato que recibió del Alfa
Yudiela Arboleda
bien dicen de las aguas mansas líbrame señor
Cinthia
😂😂😂
Yunito Michaelis
necesito que esto se vuelva un manga y poder ver gráficada esta parte jajajajajajajaja
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