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Bajo El Engaño Del Amor

Bajo El Engaño Del Amor

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos / CEO / Romance
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Aurora, una joven de campo marcada por el miedo, huye hacia Londres junto a su pequeño hermano Charles, escapando de un pasado oscuro y de un padrastro que amenaza con destruirlo todo. En medio de una ciudad desconocida y desafiante, su dulzura e inocencia se convierten en su única fortaleza.

Su vida cambia cuando conoce a Christian Potter, un hombre que ella cree un simple chofer, sin imaginar que en realidad es un poderoso y frío CEO multimillonario. Acostumbrado al éxito, pero atrapado en una vida de soledad y amargura, Christian encuentra en Aurora una luz inesperada.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Christian levantó la vista y se quedó completamente quieto por un segundo. La joven que tenía delante era, sin duda, la mujer más linda que había visto en su vida. Ojos verdes grandes y brillantes, cabello castaño ondulado que se escapaba del moño improvisado, piel clara y una expresión dulce y cansada al mismo tiempo. Había algo puro e inocente en ella que contrastaba fuertemente con el mundo frío y calculador en el que él vivía.

—Buenas noches —repitió Aurora con voz suave—. ¿Qué desea tomar, señor?

Christian tardó un momento en responder.

—Un café negro. Sin azúcar.

—Ahora mismo —dijo ella con una pequeña sonrisa y se dirigió a la barra.

Maggie, desde la caja, levantó una ceja y susurró cuando Aurora pasó a su lado:

—Vaya… ese hombre parece sacado de una revista. ¿Viste cómo te miró?

Aurora se sonrojó ligeramente mientras preparaba el café.

—Shh, Maggie. Solo es un cliente. Probablemente se perdió con la lluvia.

Minutos después, Aurora regresó con la taza humeante y la colocó frente a él con cuidado.

—Aquí tiene, señor. Que lo disfrute.

Christian tomó un sorbo y, para su sorpresa, el café estaba realmente bueno. Fuerte, con el punto exacto de tostado. No era el café caro y pretencioso que servían en los hoteles de lujo, pero tenía un sabor honesto que le gustó.

—Está muy bueno —murmuró casi para sí mismo.

Aurora sonrió tímidamente.

—Gracias. Maggie lo prepara muy bien.

El tiempo pasó y la cafetería ya estaba vacía. Maggie empezó a apagar algunas luces mientras Aurora limpiaba las últimas mesas. Christian seguía sentado en el mismo lugar, mirando por la ventana la lluvia que no cesaba.

Hugo entró por la puerta trasera, quitándose el abrigo mojado.

—¡Hora de cerrar! —gruñó—. ¡Todo el mundo fuera! Mañana abrimos temprano.

Maggie suspiró.

—Papá, ya casi terminamos.

Aurora se acercó con timidez a la mesa de Christian.

—Disculpe, señor… ya es hora de cerrar. Lo siento.

Christian levantó la mirada y asintió. Sacó la billetera, dejó sobre la mesa un billete de veinte libras y se puso de pie.

—Quédese con el cambio —dijo con voz grave pero calmada—. Por la espera.

Aurora abrió mucho los ojos al ver el billete.

—Pero… señor, el café solo cuesta una libra con cincuenta. Esto es demasiado.

—Considérelo una propina —respondió él sin más explicaciones—. Buenas noches.

Se dio la vuelta y salió de la cafetería bajo la lluvia.

Aurora se quedó mirando el billete, confundida.

—No entiendo… ¿por qué dejó tanto?

Maggie se acercó y silbó bajito.

—Porque le gustaste, tonta. Ese hombre te miró como si fueras lo más interesante que ha visto en años.

—¡Maggie! —susurró Aurora, roja como un tomate.

Hugo refunfuñó desde la barra:

—Deja de soñar y termina de limpiar. Mañana hay que madrugar.

Christian regresó a su coche y se sentó dentro, esperando. Minutos después vio salir a Aurora. Se había puesto un abrigo viejo y caminaba rápido bajo la lluvia, con una bolsa pequeña en la mano, probablemente llevando algo de comida a casa. La siguió con la mirada hasta que ella dobló la esquina y desapareció en la oscuridad.

Poco después llegó Andrew con el coche de reemplazo.

—Disculpe la demora, señor Potter. El tráfico estaba imposible con la lluvia.

Christian solo asintió, sin el mal humor que esperaba Andrew.

—Llévame al apartamento. Ya.

Durante todo el trayecto permaneció en silencio, mirando por la ventana.

Cuando por fin entró a su lujoso apartamento en la zona exclusiva de Mayfair, Christian se quitó el abrigo mojado y la camisa empapada, quedándose solo con los pantalones. Se dejó caer en la cama grande y cómoda, pero el sueño no llegaba.

Cerró los ojos y solo podía ver aquellos ojos verdes inocentes, la sonrisa tímida y la voz suave diciendo “Aquí tiene, señor”.

—¿Quién eres…? —murmuró en la oscuridad de la habitación.

Dio vueltas en la cama durante más de una hora, incapaz de quitarse de la cabeza a la mesera de la cafetería del barrio pobre.

Por primera vez en mucho tiempo, Christian Potter no pensaba en la empresa, en la fuga de dinero ni en sus enemigos. Solo pensaba en ella.

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Maritza Marquez
bueno el amigo no lo ayuda con el robo?
Luz Maria Camino Almaraz
/Heart//Rose/
Maria Diosdado Velázquez
Muy bien narrada, muy emocionante y muy bonita 😉
Maria Diosdado Velázquez
Gracias, una muy interesante novela☺️
Liseth paola Mosquera mejia
excelente trabajo hasta el momento me ha encantado
Cristina Ovejero
es una historia muy buena, me gusta
Maria del Rocio Ovando Gomez
apenas comencé, aquí voy ❤️
MisterG028: Gracias por tu apoyo, espero que sea de tu agrado
total 1 replies
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