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EL TEMIBLE COMANDANTE ES MIO DESEO INCONTROLABLE

EL TEMIBLE COMANDANTE ES MIO DESEO INCONTROLABLE

Status: En proceso
Genre:Romance / Posesivo / Amor prohibido / Completas
Popularitas:64.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Él es peligroso, distante y está rodeado de mujeres que harían lo que fuera por su poder. Sin embargo, Elena ha tomado una decisión: el hombre más temido del ejército será suyo. Aunque deba romper su propia timidez para reclamar el corazón de hielo que nadie ha logrado incendiar.
En la guerra del deseo, la vulnerabilidad es el arma más letal.

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capitulo 14

La invitación llegó en una caja de madera de sándalo, sin remitente, pero con un aroma que conocía mejor que mi propia piel. Dentro, envuelto en papel de seda, descansaba un vestido que parecía haber sido tejido con la medianoche misma. Era de un azul tan oscuro que rozaba el negro, con encaje de plata que recordaba a la escarcha sobre las ramas de invierno.

No había nota. No hacía falta. Aquello era un desafío, una orden silenciosa de Alistair: "Ven y demuéstrame que puedes sobrevivir a mi mundo".

El día del Baile de Invierno, el cuartel se sentía como una olla a presión. Los carruajes de la nobleza empezaron a llegar al palacio anexo, y el sonido de los violines ya se filtraba por las ventanas de piedra. Yo, encerrada en mi pequeña habitación, contemplaba el vestido con una mezcla de terror y una excitación que me hacía temblar las manos.

Me llevó una hora entrar en aquella prenda. El corsé apretaba mi cintura, obligándome a mantener una postura erguida que nunca había tenido, y el escote, aunque elegante, revelaba más piel de la que mi timidez consideraba segura. Me solté el cabello, dejando que las ondas castañas cayeran sobre mis hombros, y me puse la pequeña máscara de plata que venía con el conjunto.

Cuando me miré al espejo, no vi a la "ratona de biblioteca" que Lady Genevieve despreciaba. Vi a una mujer con fuego en los ojos y el mapa de un hombre grabado en el alma.

Crucé el patio hacia el gran salón de baile. Mi corazón martilleaba con tanta fuerza que temía que el encaje del vestido se rasgara. Al entrar, la opulencia me abofeteó: miles de velas, joyas que valían fortunas y el murmullo constante de una corte que se alimentaba de chismes.

—Vaya, vaya... parece que la cenicienta ha encontrado un hada madrina.

Me detuve en seco. Genevieve estaba allí, rodeada de un séquito de oficiales. Vestía de un dorado insultante, brillando como un sol artificial. Su mirada recorrió mi vestido con una envidia que no pudo ocultar.

—Un vestido precioso, Elena. Lástima que la seda no pueda comprar un linaje —siseó, acercándose a mi oído—. Alistair está en el estrado con la Reina. Ni siquiera se ha dado cuenta de que has entrado. Para él, esta noche solo existe el deber... y yo.

—El deber es lo que dice, milady —respondí, sintiendo cómo el frío de Alistair se me contagiaba para protegerme—. Pero sus ojos siempre han preferido la sombra a la luz cegadora.

Me alejé de ella antes de que pudiera replicar. Mi mirada buscó desesperadamente la figura que dominaba la sala. Y allí estaba él.

Alistair Thorne, el Duque de Oakhaven, se erguía en el estrado como un dios de la guerra en reposo. Su uniforme de gala negro y plata era impecable, y su máscara de halcón le daba un aire depredador. Estaba hablando con la Reina, pero su cuerpo estaba tenso, su mano apoyada en la empuñadura de su espada de ceremonia.

De repente, como si sintiera mi presencia, giró la cabeza.

A través de la multitud, a través de las máscaras y las mentiras, nuestras miradas chocaron. Sentí una descarga eléctrica que me recorrió desde los dedos de los pies hasta la raíz del cabello. Vi cómo sus nudillos se volvían blancos sobre su espada. Su control, ese famoso Muro de Invierno, se agrietó visiblemente durante un segundo eterno.

Bajó del estrado sin pedir permiso a la Reina, ignorando las reverencias y los saludos de los condes y duques. Caminó hacia mí con una determinación que hizo que la multitud se apartara como las aguas de un mar negro.

Se detuvo frente a mí. El calor que emanaba de él era un contraste violento con el aire acondicionado del salón. Podía oler su deseo, mezclado con el licor y el acero.

—No te ordené que vinieras —dijo su voz ronca, una vibración que sentí en mi propio vientre.

—No necesitaba una orden para reclamar lo que es mío, Excelencia —respondí, sosteniendo su mirada.

Él soltó un gruñido bajo, casi imperceptible para los demás. Su mano, firme y caliente, se cerró sobre la mía.

—Baila conmigo —no fue una petición.

Me arrastró hacia el centro de la pista justo cuando la orquesta empezaba un vals lento y cargado de tensión. Sus dedos se hundieron en mi cintura, pegándome a su cuerpo con una posesividad que hizo que varios invitados soltaran jadeos de asombro. La sensualidad del momento era asfixiante. Estábamos rodeados de gente, pero para mí, solo existía el roce de su muslo contra el mío a través de la tela, el calor de su mano en mi espalda descubierta y la promesa de violencia y placer que brillaba en sus ojos grises.

—Estás provocando un escándalo, Elena —murmuró contra mi sien mientras girábamos—. Mañana toda la corte sabrá que el Comandante ha bailado con una plebeya antes que con su supuesta prometida.

—Que hablen —dije, envalentonada por su cercanía—. Que sepan que el Muro de Invierno tiene una dueña.

Alistair apretó su agarre, acercándome tanto que podía sentir su excitación presionando contra mi abdomen. Sus ojos bajaron a mi escote, recorriendo la piel que él mismo había marcado días antes en su despacho. Un destello de hambre salvaje cruzó su rostro.

—Si no estuviéramos en este salón —susurró, su aliento rozando mi oreja—, te llevaría a los jardines y te demostraría exactamente por qué no deberías jugar con fuego.

—Entonces lléveme —desafié, mi voz cargada de un deseo que ya no podía ni quería ocultar.

El vals terminó, pero él no me soltó. Nos quedamos allí, en medio de la pista, mientras el silencio de la corte se volvía pesado. Las espinas de la envidia de Genevieve se sentían en mi nuca, pero yo solo podía ver el acero en los ojos de Alistair.

Habíamos cruzado el punto de no retorno. El baile de tensión apenas comenzaba, y yo estaba dispuesta a bailar hasta que el invierno mismo se derritiera bajo nuestros pies.

1
Esther💞🥰
al final no entendí por qué cambiaron esta parte si el papá de ella al principio de la historia estaba vivo y quería que ella se casara para sacarlo de la quiebra 🤔
Esther💞🥰
lo que logró hacer una mirada indiferente/Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Esther💞🥰
y yo no entiendo, se supone que el papá de ella estaba vivo al principio de la historia y ahora está ¿muerto?, ¿en qué momento? 🤔
Esther💞🥰
va a sonar cruel, pero creo que quiere mas😔 porque no le encuentro otra explicación 🤷‍♀️🤦‍♀️
Zory Mejia
me encantó
Pepi Aparicio Segundo
me encanta la novela pero tarda mucho en subir nuevos capitulos y eso ademas se cansar es malo para la escritora
Esther💞🥰
yo le diría: ¿sabes qué? JODETE y me largo enseguida, eso en el dado caso de que estuviera, porque a la primera humillación ya me hubiera largado🤷‍♀️
Esther💞🥰
niña, yo te diría que ya está bueno, ten un poco de dignidad, ese tipo es un bipolar - indeciso que te humilla cuando se le da la gana y peor aún que tú se lo permitas, eso no está bien ❤️‍🩹
bett Bio
me encantó la historia
bett Bio
Yo también me perdí en esa linea de tiempo
recuerdo que fueron al mercado juntos y luego no se nombró más
Esther💞🥰
suenas como una loca, obsesionada con ese hombre🫣😕
Esther💞🥰
ándale amiga ¿que te puedo decir?... ¿suerte? 🫣🤔
bett Bio
excelente historia escritora
solo que por allí en el baile se colo un aire acondicionado 🤭🤭🤭
Alma Morales
Las pruebas se queman antes que te quemen ati
Alma Morales
Esta la historia que te comes hasta los dedos porque las uñas ya no estan😂
Alma Morales
Esa mujer me pone de malas y se cre mucho
Alma Morales
Espero que mientras la guerra dure no la quiera vender su maldito padre🤔🤔
Alma Morales
La primera mujer que hizo caer al aisber 👏👏
Alma Morales
Difícil que la olvides ,ella se convertirá en el motor qué necesitas para volver 👏👏👏👏
Alma Morales
Elena es como un pica hielo poco a poco va haciendo pedazos ese temible témpano 👍👍
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