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Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Enamorada Del Hermano De Mi Novio

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Sinopsis: Enamorada del hermano de mi novio

Todo comienza cuando Gabriel Montes presenta a su novia, Kerly Sánchez, a su familia, sin imaginar que su propio hermano, Elian Montes, terminará enamorándose perdidamente de ella. Lo que empieza como una simple atracción se convierte en un amor prohibido que ninguno de los dos puede controlar. A escondidas de Gabriel, Elian y Kerly comienzan una relación clandestina, arriesgándose a destruir los lazos familiares por un sentimiento que crece cada día más. Pero cuando Gabriel descubre la traición, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a llegar contra su propia sangre por la mujer que ama.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

### Capítulo 23: ¡No me pidás que te olvide!

POV: Elian Montes 🇨🇴

Subí a mi cuarto hecho una furia. ¡Juepucha, ome! Mi papá acababa de mandarme de viaje como si yo fuera un peladito al que podían sacar de la casa cuando les diera la gana. Y todo por enamorarme de Kerly.

Bueno, sí, era la novia de mi hermano, y yo sabía perfectamente que estaba haciendo las cosas mal. No iba a hacerme el santo porque no lo era. Pero, carajo, yo la amaba. La amaba tanto que pensar en irme de Cali sin volver a verla me tenía vuelto nada.

Saqué una maleta grande del clóset y empecé a echar la ropa a lo loco. Camisetas, pantalones, zapatos… ni siquiera me preocupaba por doblar las cosas. Lo único que tenía en la cabeza era Kerly.

—¡Qué gonorrea de situación, ome! —murmuré, pasándome las manos por el cabello—. ¿Por qué tenía que enamorarme de la novia de mi hermano?

Escuché que la puerta se abrió.

—Elian…

No necesitaba voltear para reconocer esa voz.

Era ella.

Kerly entró a mi habitación con los ojos hinchados y las mejillas llenas de lágrimas. Cuando la vi, sentí un nudo en la garganta. Me dieron ganas de correr hacia ella, abrazarla y decirle que no me iba a ir a ninguna parte.

Pero recordé todo lo que acababa de pasar abajo.

—¿Qué hacés acá? —pregunté, volviendo a guardar mis cosas.

—Vine a hablar con vos.

—¿A hablar de qué, Kerly? ¿De cómo me vas a olvidar mientras te casás con mi hermano?

Ella negó con la cabeza y se acercó.

—Yo no me quiero casar con Gabriel. Yo te amo a vos, Elian.

Me reí sin ganas.

—¡Ah, bueno! Entonces estamos hechos, ¿no? Vos me amás, yo te amo, pero mi papá me manda lejos y vos te quedás acá con mi hermano. ¡Qué historia tan hermosa, ve!

—No me hablés así, por favor. Estoy sufriendo mucho.

—¿Y yo qué, pues? ¿Creés que estoy feliz empacando mis cosas? ¡Me estoy yendo de mi casa, Kerly! Me están sacando de acá como si fuera una vergüenza para esta familia.

Ella comenzó a llorar más fuerte.

—Yo nunca quise que pasara esto.

—¡Pero pasó! Y los dos tenemos la culpa.

Me quedé mirándola. Tenía tantas cosas que decirle que no sabía ni por dónde empezar.

—Mírame, Kerly. Yo sabía que eras la novia de Gabriel. Nunca te voy a mentir sobre eso. Me enamoré de vos sabiendo que estaba haciendo algo que podía destruir mi familia. Pero pensé que algún día íbamos a poder estar juntos sin escondernos, sin mentiras y sin tener que mirar por encima del hombro cada vez que nos besáramos.

Ella se acercó y me tomó de las manos.

—Todavía podemos, mi amor.

Retiré las manos despacio.

—¿Cómo? ¿Diciéndole a mi hermano que se aguante? ¿Esperando que mi papá me perdone? ¿O vos pensás quedarte con Gabriel mientras yo estoy lejos y después venir a buscarme cuando te dé la gana?

—¡No! ¡Yo no quiero estar con él!

—Entonces, ¿por qué seguís acá?

Kerly se quedó callada.

Esa fue la respuesta que más me dolió.

—Eso pensé —dije, cerrando la maleta—. Vos querés que yo me quede, pero tampoco sos capaz de enfrentar a mi familia y decirles que no te vas a casar con él.

—¡Tengo miedo, Elian!

—¡Yo también tengo miedo, carajo! Tengo miedo de irme y que te olvidés de mí. Tengo miedo de que un día me llamés para decirme que te casaste con Gabriel. Y tengo miedo de volver a Cali y descubrir que ya no me amás.

Ella me abrazó por la cintura, llorando contra mi pecho.

Por un instante la abracé también. La apreté contra mí porque no quería soltarla. Su perfume, su cabello y hasta la manera en que escondía la cara en mi pecho me hacían sentir que estaba perdiendo una parte de mi vida.

—No te vayás —susurró—. Por favor, Elian, no me dejés.

Cerré los ojos.

—¿Y qué querés que haga, reina? ¿Que me enfrente a mi papá? ¿Que me quede acá viendo cómo Gabriel te lleva de la mano por toda la casa? ¡No soy de hierro, ve!

—Yo puedo terminar con él.

—¡Pudiste hacerlo antes!

Kerly levantó la cara.

—¡No me grités!

—¡Pues no me pidás que me quede cuando vos misma permitiste que llegáramos a esto!

Ella retrocedió, herida por mis palabras.

Yo también estaba destrozado, pero la rabia me estaba ganando.

—¿Sabés qué es lo peor de todo? —continué—. Que si vos me dijeras ahora mismo que querés venirte conmigo, yo sería capaz de llevarte. ¡Así de enamorado estoy de vos! Pero no puedo seguir arriesgándolo todo mientras vos no sabés qué hacer con tu vida.

—¡Yo sí sé lo que quiero! ¡Te quiero a vos!

—¡Pues demostralo, ome!

Nos quedamos mirándonos, ambos llorando, hasta que escuchamos unos pasos en el pasillo.

Kerly me abrazó una última vez.

—Te amo, Elian. No te olvidés de mí.

Le acaricié la mejilla, tratando de memorizar su rostro.

—No sé cómo voy a olvidarte, mi amor. Pero tampoco sé cómo voy a perdonarte si te casás con él.

Ella me besó y yo le respondí, sintiendo que aquel beso sabía a despedida.

Cuando se apartó, la miré a los ojos.

—Andate, Kerly. Antes de que me arrepienta y te pida que te quedés conmigo.

—Elian…

—¡ANDATE, POR FAVOR!

Salió llorando y cerró la puerta.

Me quedé mirando la entrada, esperando que regresara, que abriera la puerta y me dijera que se iba conmigo.

Pero no volvió.

Agarré la maleta, me senté en la cama y me tapé la cara con las manos.

Yo no quería irme de Cali. No quería dejar mi casa ni a mi familia. Yo solamente quería estar con Kerly.

Y mientras escuchaba sus pasos alejarse por el pasillo, entendí que a veces uno podía amar muchísimo a una persona y aun así terminar perdiéndola por las decisiones que ambos habían tomado.

Continuará…

1
Lau
comenzando 🤭
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