Ella reencarna en un mundo mágico. Una familia militar, pero ella solo quiere verse linda y leer.. y sobre todo ser feliz.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Vestido
Ellie Viceroy había descubierto algo terrible aquella noche.. podía sobrevivir a una muerte, a una reencarnación y a descubrir que había pasado de ser una mujer común a una joven noble con una belleza extraordinaria.
Pero no estaba segura de poder sobrevivir a sus propios pensamientos.
Por eso, aquella tarde, después de regresar a la mansión, se había obligado a dormir.
Se conocía demasiado bien.
Si se quedaba despierta, comenzaría a recordar cada detalle de lo sucedido con Antony Parisi. Después se preguntaría qué había pensado él al despertar. Luego se preguntaría si la había considerado una mujer despreocupada, una seductora o, peor todavía, una mujer que había planeado deliberadamente lo ocurrido.
Y, cuando terminara de torturarse con esas posibilidades, probablemente comenzaría desde el principio.
¡No! ¡Ella necesitaba dormir!
Así que se dio un baño caliente, pidió a las doncellas que prepararan una mezcla relajante y permitió que agregaran algunas especias aromáticas al agua.
—Señorita, ¿se siente bien?
preguntó una de las doncellas mientras le acomodaba una toalla.
—Perfectamente. Solo estoy un poco nerviosa por mi fiesta de mayoría de edad.
Era una explicación razonable.
Una explicación elegante.
Una explicación que ocultaba el hecho de que, unas horas antes, había cometido una de las mayores imprudencias de su nueva vida.
[¡Soy una mujer adulta! ¡He vivido una vida entera antes de esta! ¿Cómo pude confundir dos cofres y dos bolsas? ¡Ni siquiera puedo culpar a mi falta de experiencia con las pociones!]
La joven se hundió un poco más en el agua.
[Y Antony... Dios mío, Antony].
Cerró los ojos con fuerza.
[No voy a pensar en él].
Unos segundos después, volvió a abrirlos.
[¿Y si piensa que soy una descarada?]
Volvió a cerrarlos.
[¡A dormir, Ellie!]
Milagrosamente, el baño cumplió su propósito. El cansancio acumulado y el efecto relajante del agua terminaron por vencerla. Aquella noche, Ellie logró dormirse sin pasar horas dando vueltas en la cama.
Lamentablemente, dormir no solucionó el problema.
Porque, a la mañana siguiente, en cuanto abrió los ojos, el primer pensamiento que cruzó por su mente fue Antony.
[¿Qué habrá pensado cuando despertó y no me encontró...?]
Ellie se cubrió el rostro con ambas manos.
—No voy a pensar en eso.
Se quedó mirando el techo.
—No voy a pensar en eso
Se levantó.
Caminó hasta el tocador.
Se sentó frente al espejo.
Y volvió a pensar en Antony.
[¿Habrá creído que intercambié las pociones a propósito? ¡No, imposible! Él también estaba luchando contra los efectos de aquella cosa. Además, si hubiera querido hacer algo así, habría elegido una estrategia mucho más inteligente. ¡No habría confundido los colores de dos cofres como una absoluta idiota!]
Ellie apoyó la frente sobre el tocador.
[Quiero volver a mi cama y no salir nunca más].
Pero no podía hacerlo.
Era el día de su fiesta de mayoría de edad, y toda la nobleza esperaba verla.
Así que respiró profundamente y decidió concentrarse en aquello que podía controlar: su apariencia.
Después de todo, si había algo que Ellie Viceroy podía hacer incluso en medio de una crisis emocional, era arreglarse.
—Quiero que me hagan un pequeño flequillo. Y que le den un poco de movimiento a las puntas.
Las jóvenes se miraron con sorpresa.
El cabello de Ellie era extremadamente liso, tan liso que parecía caer como una cortina de seda negra sobre su espalda. Hasta entonces, la joven casi nunca había solicitado cambios elaborados en su peinado.
Pero aquel día quería verse diferente.
No demasiado diferente.
Solo lo suficiente para sentirse hermosa.
Cuando terminaron, Ellie contempló su reflejo. El flequillo enmarcaba sus ojos, mientras que las puntas tenían unas suaves ondas que daban movimiento a su cabello.
—¡Qué hermosa está, señorita!
Ellie sonrió.
[Lo sé. Y si voy a enfrentar una humillación pública, por lo menos lo haré con el cabello perfecto].
Luego llegó el momento de elegir el vestido.
Escogió uno amarillo, de una tonalidad cálida y luminosa, que resaltaba su piel y hacía que sus ojos parecieran todavía más brillantes. El vestido era elegante, aunque el escote resultó ser un problema para cierta persona.
Su hermano Eric entró en la habitación justo cuando Ellie terminaba de arreglarse.
Se detuvo en la puerta.
Miró el vestido.
Miró a su hermana.
Volvió a mirar el vestido.
—No.
Ellie parpadeó.
—¿No qué?
—Ese vestido.
—¿Qué tiene?
Eric señaló el escote con una expresión tan grave que cualquiera habría pensado que acababa de descubrir una amenaza militar.
—Es demasiado pronunciado.
Ellie bajó la mirada hacia su vestido.
—Es un vestido perfectamente normal.
—Es provocador.
—¡Eric!
—¿Qué? ¡Estoy diciendo la verdad!
Ellie se volvió hacia el espejo y acomodó una de sus ondas.
—Es mi fiesta de mayoría de edad. Quiero verme hermosa.
—Puedes verte hermosa con un vestido que no muestre tanto.
—¿Y si no quiero?
Eric abrió la boca, pero se quedó sin respuesta.
Ellie sonrió dulcemente.
—Gracias por preocuparte por mí, hermano.
Él entrecerró los ojos.
Conocía aquella sonrisa.
Era la sonrisa que Ellie utilizaba cuando ya había tomado una decisión y no existía ninguna posibilidad de hacerla cambiar de opinión.
—Al menos procura no dejar que ningún joven se aproveche de ti.
Ellie sintió que el alma se le salía del cuerpo.
[¡No digas eso! ¡Por favor, no digas eso hoy!].
—Por supuesto, hermano.
Respondió con tanta rapidez que Eric la miró con sospecha.
—¿Por qué estás tan nerviosa?
—¡Porque es mi fiesta!
—Ya veo...
Eric no parecía convencido, pero finalmente se marchó.
Ellie soltó el aire que había estado conteniendo.
[Definitivamente, debo aprender a mentir mejor].
Es un hombre maduro, sabe lo que quiere y desea hacer feliz a la mujer que el destino puso en su camino.
Tratarla con igualdad de derechos, porque en esa época la mujer era simplemente ama de casa y procreadora, no podía opinar.
Que excelente la madurez de Antony Parisi 👏👏🥰♥️