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Dueño De Todas, Esclavo De Una

Dueño De Todas, Esclavo De Una

Status: En proceso
Genre:Romance
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

A sus 36 años, Alessandro De Luca es el heredero del imperio de moda más importante de Italia. Dueño de una prestigiosa agencia de modelos con sedes en Milán y Colombia, vive rodeado de lujo, poder y mujeres. Es un hombre frío, arrogante y mujeriego. Ninguna mujer ha logrado conquistar su corazón.
Desde niño, su padre decidió su futuro. Lo comprometió con Bianca Conti, una reconocida modelo italiana e hija de su mejor amigo y socio de la empresa. Para Alessandro, Bianca nunca ha sido el amor de su vida, solo la mujer perfecta para mantener la imagen de la familia ante la alta sociedad.
Antes de entregarle el control absoluto del imperio familiar, su padre le impone una última condición:
—Si quieres convertirte en el único dueño del Grupo De Luca, tendrás que casarte con Bianca. De lo contrario, jamás recibirás la presidencia ni la totalidad de la herencia.
Lo que Alessandro desconoce es que Bianca nunca ha permanecido a su lado por amor. La fortuna de su familia ha desaparecido y están

NovelToon tiene autorización de liligacaño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Besos pendientes

Valentina

Llegué al apartamento y encontré a Juliana acostada en el sofá, esperándome con una sonrisa llena de curiosidad.

En cuanto cerré la puerta, se incorporó de inmediato.

—¡Por fin llegaste! Ahora sí, cuéntame todo. No me dejes con la intriga.

Reí al verla tan emocionada.

—Pues... me llevó a cenar a un restaurante precioso. Reservó un salón privado solo para nosotros.

Juliana abrió los ojos como platos.

—¡No te lo puedo creer!

—Es verdad. Hablamos durante horas. Me contó muchas cosas de su vida y yo también le hablé de la mía. Al final quedamos en seguir conociéndonos y salir cuando él tenga tiempo. Eso sí, en la agencia todo seguirá siendo completamente discreto.

Juliana sonrió de oreja a oreja.

—¿Y aceptaste?

—Sí.

Se quedó unos segundos mirándome fijamente.

—No me digas que...

No pude evitar sonreír.

—Sí... nos besamos.

Juliana soltó un grito tan fuerte que terminó dejándose caer de espaldas sobre el sofá mientras se reía.

—¡Valentina! ¡Estoy más emocionada yo que tú!

No pude contener la risa.

—Estás exagerando.

—¿Cómo no voy a emocionarme? Después de todo lo que has vivido con Dani, ya era hora de que alguien te hiciera sentir así.

Me senté a su lado.

—No sé qué vaya a pasar, Juli. Solo quiero disfrutar el momento sin hacerme ilusiones.

Ella asintió.

—Eso me gusta escucharlo. Disfrútalo mientras Alessandro esté aquí, pero prométeme una cosa.

—¿Cuál?

—No entregues el corazón tan rápido. Ve con calma.

Sonreí.

—Eso lo tengo muy claro.

—Perfecto. Ahora vámonos a dormir que mañana toca madrugar.

—Buenas noches, bebé.

—Que descanses, Vale.

Entré a mi habitación, me di una ducha, me desmaquillé, me cepillé el cabello y me acosté.

Cuando tomé el celular vi varios mensajes y llamadas perdidas de Dani.

"Hola, mi reina. ¿Dónde estás?"

"Te estoy llamando y no respondes."

"Valentina, ¿qué pasó? ¿En qué andas?"

Sentí un pequeño nudo en el estómago.

Decidí llamarlo, pero no contestó.

Entonces le escribí.

"Hola, Dani. Perdón. Estuve trabajando hasta hace un rato y apenas estoy viendo el celular."

Suspiré después de enviar el mensaje.

Mentirle me hacía sentir incómoda, aunque también sabía que él llevaba mucho tiempo ocultándome cosas.

Dani

Cuando el teléfono sonó y vi el nombre de Valentina en la pantalla, decidí no contestar.

Estaba acostado junto a Camila, la mujer con la que llevaba meses engañándola.

Ella dormía abrazada a mí.

Miré nuevamente el celular antes de apagar la pantalla.

—Mañana le respondo —murmuré.

Valentina

Ya estaba a punto de dormir cuando llegó una notificación.

Era Alessandro.

"Princesa, ya llegué al apartamento. ¿Tú qué haces?"

Una sonrisa apareció en mi rostro.

"Ya estoy acostada."

"Me alegra saber que llegaste bien."

Pasaron apenas unos segundos.

"No dejo de pensarte."

Sentí cómo mis mejillas se calentaban.

"Jajaja... entonces, como me piensas tanto, espero que sueñes conmigo."

"Trato hecho. Pero tú también sueña conmigo."

"Buenas noches, Alessandro."

"Buenas noches, princesa."

Apagué el celular sintiendo una extraña felicidad antes de quedarme dormida.

Alessandro

Después de despedirme de Valentina marqué inmediatamente a Marco.

—¿Qué haces llamando a esta hora? —contestó entre risas.

—Tenía que contártelo.

—A ver...

—Aceptó seguir conociéndome.

Hubo unos segundos de silencio.

—¿En serio?

—Sí. Quedamos en salir cuando podamos, sin presiones y sin compromisos. Cada uno respetará el espacio del otro.

Marco sonrió al otro lado de la llamada.

—Entonces no tendrás problemas si alguna modelo intenta acercarse.

Negué con la cabeza.

—No. Ella dejó claro que no piensa controlar mi vida, y yo tampoco la de ella.

—Vas por buen camino, amigo... pero todavía no has ganado.

Sonreí con seguridad.

—Dame tiempo.

—Eso espero.

—Bueno, hablamos mañana.

Colgué la llamada y me acosté con una sonrisa que hacía mucho no aparecía en mi rostro.

Al día siguiente...

Valentina

El despertador sonó temprano.

Me bañé, me arreglé, me maquillé y desayuné con Juliana antes de salir rumbo a la agencia.

Al llegar comenzamos inmediatamente nuestras labores.

Todo parecía un día completamente normal.

Alessandro

Apenas llegué a la oficina recibí una llamada de Bianca.

Entré a mi despacho mientras respondía.

Como siempre, hablaba de los preparativos de la boda, de los invitados y de cuándo viajaría para verla.

Yo apenas respondía por educación.

En ese momento Marco entró a la oficina.

—¿Estoy interrumpiendo?

Le hice una seña para que esperara.

—Bianca, tengo una reunión. Después hablamos.

Colgué.

Marco levantó una ceja.

—¿Otra vez Bianca?

Suspiré.

—Sí. Qué mujer tan insistente. No quiero imaginar cómo será cuando estemos casados.

Marco soltó una carcajada.

Luego comenzó a preguntarme todos los detalles de la cena con Valentina.

Le conté absolutamente todo.

Cuando terminé, sonrió.

—Definitivamente vas avanzando... pero recuerda que todavía falta mucho.

—Lo sé... pero siento que esta vez todo será diferente.

Después seguimos hablando de varios asuntos relacionados con la empresa.

Valentina

Durante la sesión de fotos hicimos una pausa.

Aproveché el descanso para grabar un TikTok usando una canción que estaba siendo tendencia.

" disculpe me señor no lo conozco a usted pero cuando paso pendo me quedé si tiene un espacio para conocer a una mujer que quiere conocerlo a usted, disculpe me señor no lo conozco a usted pero cuando paso pensando me quedé de si tiene un espacio hay en esa carita para recibir los besos en esa boquita

Mientras sonaba la letra, jugué con la cámara, sonreí y bailé de manera coqueta.

Cuando terminé, lo subí a mis redes sin darle demasiada importancia.

Después regresé al trabajo.

Alessandro

En un momento libre abrí las redes sociales.

El primer video que apareció fue precisamente el de Valentina.

La observé una y otra vez.

Sonreía, bailaba y esa mirada traviesa parecía dirigida únicamente hacia mí.

No pude evitar responderle por mensaje privado.

"Claro que sí. Puedes conocerme... y darme todos los besos que quieras."

Volví a reproducir el video antes de guardar el celular y continuar trabajando, aunque desde ese momento no pude dejar de pensar en ella.

Valentina

Al terminar la jornada de la mañana revisé el teléfono.

Dani me estaba llamando.

Respondí y conversamos unos minutos. La llamada fue corta y, por primera vez, sentí que ya no me emocionaba hablar con él como antes.

Cuando colgué vi el mensaje de Alessandro respondiendo al TikTok.

No pude evitar sonreír.

Le envié un emoji de un beso.

Juliana y yo regresamos al apartamento para almorzar.

Mientras descansábamos, llegó su respuesta.

"Quiero que me los des en persona."

Juliana alcanzó a leer el mensaje y soltó una carcajada.

—¡Uy! Esos sí son amoríos.

La miré divertida.

—Ay, Juli, no exageres.

Ella solo sonrió con picardía.

Respiré hondo y contesté.

"Cuando quieras... solo dime dónde."

La respuesta llegó casi de inmediato.

"Esta tarde. Ven a mi oficina."

Fruncí ligeramente el ceño.

"¿No habíamos quedado en ser discretos dentro de la agencia?"

"Y lo seremos. En mi oficina nadie nos verá. Ven esta tarde... todavía me debes esos besos."

No pude evitar reír.

Le envié un emoji riéndose.

"¿Qué haces, princesa?"

"Acabamos de almorzar. Ahora estoy descansando un rato antes de volver al trabajo."

"Yo también estoy descansando un momento en casa antes de regresar a la oficina."

"Entonces nos vemos más tarde."

"Aquí te estaré esperando."

Guardé el celular mientras una sonrisa imposible de ocultar iluminaba mi rostro.

Por alguna razón, la idea de volver a verlo hacía que las horas pasaran mucho más despacio. Y, por primera vez en mucho tiempo, aquellos besos pendientes eran lo único que ocupaba mis pensamientos.

1
Genesis Paez
Que historia tan mala, pura habladera de paja
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